Este inconfundible actor larguirucho y con cara de perro San Bernardo es uno de los cómicos más versátiles de la tele norteamericana. Nacido en Nueva Orleáns en 1947, empezó haciendo papeles de figuración en clásicos como Kojak o Ellery Queen. Su primer papel fijo le llegó en 1976 con Baa, Baa Black Sheep, una serie de título estúpido que narraba las aventuras en el Pacífico de unos pilotos de guerra norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Las aventuras de las ovejas negras voladoras duraron sólo dos temporadas y Larroquette siguió haciendo papeles pequeños en series como Tres es compañía (la versión USA de Un hombre en casa), Isla Fantasía, Mork y Mindy, Dallas y Remington Steele hasta que en 1984 le llegó su gran oportunidad con Juzgado de guardia y el papel del rijoso fiscal Dan Fielding. La interpretación de Larroquette, siempre intentando llevarse a la cama a su compañera de trabajo, lamentándose de su desértica vida sexual y sus problemas de erección e intentando ocultar sus aficiones eróticas (como el capítulo en el que llevan ante el juez a una banda de ancianitas que operaban una línea de sexo telefónico ilegal… de la que Fielding resulta ser el mejor cliente), le valieron cuatro Emmys seguidos al mejor actor entre 1984 y 1988. En 1989 pidió que no le nominaran para dar oportunidad a otro actor.
Tras las ocho exitosas temporadas de Juzgado de guardia, Larroquette se embarcó en una serie con su propio nombre (algo que sólo intentan las grandes estrellas de la tele). The John Larroquette Show, que en España se tradujo como De mal en peor, es una excelente comedia amarga sobre un alcohólico en proceso de recuperación que trabaja como gerente nocturno en una estación de autobuses, lo que le permite mezclarse con una fauna nocturna de lo más peculiar. A pesar de que Larroquette se sale y de que la primera temporada es una joya del humor negro, la NBC decidió edulcorar la serie (que había tenido excelentes críticas pero discretos niveles de audiencia) y acabó por cancelarla tras la segunda temporada.
Pero para entonces Larroquette era ya una estrella. Miembro convencido del Partido Libertario (con un ideario que puede resumirse en menos leyes, menos fronteras y más autonomía individual), su ironía y su humor negrísimo le habían hecho el favorito de los late nights (de Carson a Leno pasando por Letterman) en los que reconocía sin tapujos y con mucho cachondeo su lucha contra el alcoholismo. También ha sido dos veces anfitrión del Saturday Night Live.
Además, Larroquette ha tenido oportunidad de demostrarnos que es mucho más que un excelente cómico con papeles como el de Joey Heric, un refinado asesino homosexual en El abogado (que le hizo ganar su quinto Emmy), el excéntrico abogado Lionel Tribbey en El ala oeste… y el ex policía convertido en abogado de pleitos pobres McBride, protagonista de una serie de diez tv movies. Y es que a estas alturas, a Larroquette deberían darle una licenciatura honorífica en Derecho: entre sus últimos trabajos está también Boston legal.
¿Y a cuantos grados de separación está Larroquette de Ana Obregón? Si les medimos el talento está a años luz, pero con respecto a sus trabajos sólo a tres: Larroquette puso la voz en una de las secuelas de La matanza de Texas en la que actuaba Lee Tergesen (otro careto sonoro que ha salido entre otras series en CSI, Mujeres desesperadas y Ley y Orden y fue actor fijo del Saturday Night Live americano). Tergesen compartió plano con Olivia D’Abo (Aquellos maravillosos años) en Wayne´s World II de Mike Myers y Olivia y Ana lucieron cacha juntas en Bolero, un peli en la que cuando las mozas alcanzaban el orgasmo en el revolcón final se encendía un neón con la palabra “éxtasis”, todo muy subliminal, vaya.








