Dallas es, sin duda, la serie de televisión que ha acumulado más récords, iconografía y culto de masas en todo el mundo. Millones de espectadores, desde Tailandia a Barbate y desde Alaska a Cabezón de la Sal, han vibrado con las aventuras que durante 13 temporadas nos brindó la familia tejana más conocida del globo antes de la llegada de los Bush.
El sombrero de JR (que puede verse hoy en el Smithsonian Museum), las borracheras de Sue Ellen, las camisas imposibles de Bobby y la colección de amantes de la pequeña Lucy (la mujer de quien Eugenia Alba aprendió que con el riñón forrado y unas buenas plataformas no hay macizo que se resista) son leyendas vivas de la televisión mundial, hasta el punto de que la Warner, propietaria de los derechos de la serie en DVD, está convirtiendo la edición de cada una de las temporadas en un acontecimiento que esperan ansiosos millones de fans en todos los rincones del planeta (van por la novena).
De la serie se ha dicho ya casi todo. Se han glosado sus impresionantes cifras de audiencia: el capítulo que resolvía quién disparó al malvado JR fue visto por 90 millones de espectadores en EEUU (récord superado sólo por el adiós de otra serie mítica aunque bien diferente: M.A.S.H) y se calcula que tiene el récord internacional de espectadores con 360 millones de personas en todo el mundo.
Se han analizado sus imposibles ganchos entre temporadas: la no-muerte de JR; las milagrosas recuperaciones de Bobby de todo tipo de accidentes e intentos de homicidio (que inspiraron sin duda a los creadores de South Park al abordar el personaje de Kenny); los sueños de Pamela (un clásico recurso cinematográfico que ha llegado hasta nuestros días, como hemos podido ver en la despedida de Los Serrano…)
Estamos, sin duda, ante la madre de todas las series. Con los ingredientes justos de drama, sexo, lujo y escándalos y siempre al borde de despeñarse por el precipicio del absurdo televisivo sin llegar a estrellarse (algo que no lograron sus sucesoras, como Dinastía o Falcon Crest). Un referente de una época. Un icono del pop.
Lo mejor: el culto que ha generado la serie hace que sea una de las producciones sobre las que se puede encontrar más información en Internet. Además de una completa entrada en la Wikipedia merece la pena visitar www.ultimatedallas.com, en la que un fanático de los Ewing ha recopilado toda la información imaginable con links a las páginas personales de algunos de los protagonistas. Tiene una inenarrable versión en español, realizada con un traductor automático.
Lo peor: la constante amenaza de que se va a realizar un largometraje sobre la serie en la línea de Starsky y Hutch o Los Ángeles de Charlie. Se han barajado nombres como los de John Travolta y Catherine Zeta Jones para resucitar para el cine a J.R. y Pamela, pero el proyecto, del que se empezó a hablar en 2004, no parece que vaya a salir adelante para alivio de los millones de fans en todo el mundo.
Trivia: La serie causó en España el mismo impacto que en el resto del mundo. Centenares de criaturas fueron bautizadas como Pamela y hay quien jura haber oído a alguna madre llamar a gritos a una pequeña Sue Ellen en la playa. Se multiplicaban los chistes, las canciones de Pepe da Rosa y las parodias televisivas. Cualquier gallego de más de 35 años sonríe al oir :“Estás bébeda, Suelen”. Dallas fue, junto con Magnum P.I., la primera producción que emitió la TVG doblada íntegramente al gallego con un resultado cuando menos curioso.








