24 junio 2011 a las 7:12 por rutaquetzal

Mimetizados

Después de dos días por Huanchaco, nos trasladamos de hogar. Lambayeque es ahora nuestro nuevo lugar de aventuras.

En el recinto del impresionante Museo de las Tumbas Reales del Señor Sipán ha quedado instalado el campamento de los expedicionarios que agradecen olvidarse de la incómoda arena de playa que les ha acompañado en los últimos días.

Nada más oír el grito de sus respectivos monitores, cada grupo se pone en marcha. Hoy, toca talleres y clases prácticas de las técnicas propias de las antiguas culturas peruanas.

Con arcilla para realizar máscaras con moldes, con planos y papel milimetrado para hacer dibujos arqueológicos, y con palas y cubos para realizar excavaciones, los ‘ruteros’ se han acercado más a culturas como Moche, Sipán o Lambayeque.

“Estoy tratando de potenciar y formar a nuevos jóvenes ceramistas”, asegura confiado el maestro experto en la fabricación de máscaras y manipulado de arcilla que ha animado a los jóvenes a realizar sus propias creaciones.

Mientras, otros han conocido de cerca el proceso de cualquier hallazgo arqueológico: primero se excava, luego se traza el dibujo arqueológico y, más tarde, se analiza y se hace un inventario de todos los objetos y piezas encontradas.

Nuevas lecciones para unos ‘ruteros’ que han vuelto al presente con algo que esperaban desde hace días: simplemente jabón y agua para hacer la ansiada colada.

23 junio 2011 a las 5:28 por rutaquetzal

“Este es nuestro verano”

Ni las incomodidades de un campamento itinerante, ni las duras condiciones ni el ritmo trepidante de una ruta que no para ni un segundo consiguen frenar a los ‘ruteros’, más incansables que nunca.

No llevan ni diez días en el campamento pero ya todos se sienten como una gran familia. Agrupados en las tiendas de campaña en tríos, los lazos y las amistades cada vez se hacen más fuertes.

“Nos queremos, ahora todos somos como una familia” asegura Mathieu, estudiante procedente de Austria.

“Dentro de los grupos, se forman subgrupos pero, en general, el ambiente es bueno, hay mucho espíritu de compartir, somos todos una piña” tal y como señala Joaquín, que espera con ansia iniciar la aventura por la selva amazónica prevista para dentro de un par de días.

Otros como Wesley desarrollan curiosas iniciativas como la llamada “la botella de los deseos”. La mayoría de chavales de los grupos 10 y 2 del campamento han participado en este baúl de los sueños ideado por este estudiante puertorriqueño en el que cada uno debía escribir lo que espera de esta aventura para posteriormente quedar para siempre en el fondo del Pacífico.

Pero la experiencia es única de principio y fin y, como tal, los ‘ruteros’ quieren disfrutar cada minuto como si fuera el último. “Estoy disfrutando de la ruta a tope, de los compañeros, de las visitas, de las conferencias, de los talleres…” en palabras del expedicionario riojano Miguel García.

Un visión no solo compartida por los ‘ruteros’ ya que el grueso de monitores asegura que todos y cada uno de los integrantes de la expedición de este año son únicos e irrepetibles. “Los chicos son un encanto, algunos dan más la lata, pero todos son fabulosos”, según cuentan Javier y Juancho.

En lo que sí coincide cualquier miembro de la Ruta es que esta experiencia debe ser lo más enriquecedora posible tanto para expedicionarios como monitores. “Espero que se lo pasen bien porque no deja de ser su verano pero también espero pasármelo bien yo, aprender mucho y ver cosas que nunca jamás he visto hasta ahora”, según Juancho, convencido de que lo mejor de la expedición está aún por llegar…