6 julio 2010 a las 2:12 por rutaquetzal

A bordo del Caribe con ‘El Chino’

Cinco de la tarde en México, madrugada en España y en los últimos dos días la suma de horas de sueño no sobrepasa la cifra de cinco. Casi diez días en México han servido para tener presente que la Virgen de Guadalupe es la pasión de los mexicanos y que la riqueza de este país, lejos de saciar la curiosidad, no hace si no aumentarla. La Ruta Quetzal ha sido un bautismo en tierras mayas pero, aunque 40 º C no sea el ideal de paraíso de casi nadie y que caminar bajo la luz de la luna por la playa durante 15 kilometras para ver una tortuga quizás sea un exceso, hoy es el segundo día en el paraíso, en Río Lagartos.

Tras una noche de marcha por la playa en busca de las tortugas ‘perdidas’ la mejor opción fue no dormir en la playa para poder disfrutar del arte de la pesca. Digo tortugas perdidas porque sólo uno de estos animalitos se ha atrevido a desovar con 300 ‘ruteros’ itinerantes en su busca bajo el cielo caribeño. Los chavales caminaron durante horas a la orilla del mar para intentar ver el desove de esta especie y se quedaron con las ganas porque no sabemos si por mala fortuna o por nuestra presencia, hoy no ha sido día para salir a poner sus huevos. Son cuatro las especies de tortuga que desovan entre mayo y septiembre.


El segundo día en el paraíso también ha sido la confirmación de que estar en Río Lagartos es estar en tierra de pescadores y no sólo de observación de aves, tortuga y manglar. Desde los seis años lleva pescando ‘El Chino’, el guía que con paciencia nos ha acompañado en una mañana de pesca en el mar Caribe. Barracuda, mero, ahora sí tortugas y rayas con sólo alguna de las especies que hemos visto en este último día en Río Lagartos a bordo con ‘El Chino’. Los río lagarteases salen a pescar con redes y cordeles a las tres de la mañana para a las seis tener el cebo listo y continuar con la faena.

Con sol abrasador y muchas ganas hemos salido a lidiar con unos peces más listos que nosotros. Se comen el cebo y nos quedamos sin premio. “La pesca es una cuestión de suerte”, bromea ‘El Chino’ cuando sólo uno de los nuestros consigue llevarse el gato al agua y, en este caso, el pescado a tierra. Como buen mexicano, viste camiseta con los colores nacionales y la Virgen de Guadalupe. Dice que “no le sobra nada y le falta todo”, conoce los rincones del estuario de los manglares de Río Lagarto donde pescar pulpo, barracuda o langosta.  Estar en México es “el aquí y ahora”, así que como fin de fiesta ‘ceviche’, pescado crudo al limón con vinagreta y cilantro.

5 julio 2010 a las 12:33 por rutaquetzal

¡Hoy me quedo en el paraíso!

No es por dar envidia pero hoy llegado a un pedacito de paraíso. Los mayas juran y perjuran que eso que nosotros llamamos cielo está más que reservado para los dioses. Sin embargo, llegar a Río Lagartos desmonta la teoría porque, a pesar de algún que otro molesto mosquito y de las tormentas tropicales imprevistas, cualquiera siente Río Lagartos como su hábitat natural. El sol abrasador con una humedad cercana al 100 % ya no hace mella porque tras una semana en México podemos decir que ya somos ‘tropicales’.

Los mayas han sido una vez más los culpables de nuestro viaje a esta Reserva de la Biosfera. Río Lagartos era el lugar de paso de esta civilización mesoamericana hacia ‘La Coloradas’, donde extraían sal. Ahora, es un pueblo de pescadores, también cercano a las salineras, pero que exporta langosta, pulpo y pescado a EEUU y Europa. Sí, el producto de estas aguas caribeñas se consumirá en EEUU y en Europa. Precisamente ahora, es temporada de langosta y durante un paseo por el malecón conozco a Brenda Rodríguez, encargada e hija del dueño de la única ‘maquiladora’ de pueblo que exporta los productos de este espacio protegido. Brenda explica cada una de las dificultades de vivir en este pequeño pueblo pero también sabe de los beneficios porque son la única empresa de este tipo que consiguió pasar los filtros para instalarse en terreno protegido.

“No hay cine, no hay tiendas… ¡No hay nada!”, exclama antes de confesar que lo único que se puede hacer en Río Lagartos es pescar. La empresa que dirige su padre y en la que ella trabaja lleva funcionando seis años. Compran la materia prima a las cooperativas de pescadores y la exportan. Brenda cuenta que acaban de reformar la nave donde empaquetan langosta porque la Unión Europea les exige controles mucho más exhaustivos que les obliga a cumplir una normas si quieren vender al otro lado del charco. Con amabilidad caribeña y una sonrisa, me cuela entre los trabajadores que seleccionan y preparan la langosta. En esta pequeña empresa, trabajan una veintena de empleados que “recepcionan el pescado” y lo dejan listo para partir hacia el punto de consumo.

Nacieron pescadores. Joaquín y Abel abastecen la empresa de Brenda y su padre. “Yo desde que nací fui pescador”, bromean antes de enumerar la lista de manjares que sacan de este estuario rodeado de manglares. Es temporada de langostas y me sorprendo cuando cuentan que han sacado de estas cálidas aguas siete toneladas en los cuatro días que lleva abierta la veda de pesca. Abel y Joaquín la venden a un precio que ronda los 350 pesos mexicanos, unos 22 euros. Río Lagartos tiene la sede de la federación de cooperativas de pescadores que cada día madrugan para ganarse la vida con el producto de estas ricas aguas tropicales.

Flamencos, salineras, el llamado ‘baño maya’, pescar sábalos en aguas cristalinas o visitar el manglar son pedacitos de paraíso reservado, eso sí, para los que se atrevan a llegar a este remoto pueblo a 103 kilómetros de Valladolid en la Península de Yucatán. Ahora, este rincón está más amenazado que nunca y puede perder sus tesoros. Si la actividad humana, el crecimiento de la población, la pesca ilegal o la actividad salinera eran sus enemigos naturales, el petróleo expulsado por BP en el Golfo de México es ahora el enemigo venido de fuera. Pescadores y empresas comercializadores temen que el desastre ecológico se cierna sobre la isla. Las peores previsiones de los habitantes de Río Lagartos dicen que el petróleo que expulsa la plataforma de BP en el Golfo de México podría llegar en agosto y aumentar el desastre natural que ya ha causado en EEUU y México. Mañana investigaré más, ¡hoy me quedo en el paraíso antes de los 15 kilómetros de marcha nocturna que esperan en la playa para ver a las tortugas!