En su semana fuera de España, el Presidente Zapatero ha cargado fuerzas políticas, a pesar de que físicamente sólo puede estar agotado como lo estamos todos los que hemos hecho el mismo viaje. Washington, Damasco, Jerusalén, Ramala, Aman, Beirut y Marjayoun en tan solo ¡cuatro días!
A pesar del escasísimo tiempo, la gira le ha salido bastante bien. Pisó el Despacho Oval, recibió aplausos en las calles de Damasco, se entrevistó sobre el terreno con los líderes palestinos e israelíes y con el Rey de Jordania, vio con sus propios ojos el muro de Cisjordania y los asentamientos judíos y saludó a los más de 1.000 soldados españoles que cumplen misión Líbano. El viaje del Presidente ha tenido buena cobertura en todos los medios a pesar de la durísima competencia del caso Gürtel, que abría todas las ediciones salpicando de malas noticias al PP.
En La Moncloa están contentos con el resultado de la gira por Oriente Próximo y anuncian una segunda parte para dentro de poco. Es prácticamente imposible que en un viaje no se produzcan anécdotas de esas que, por graciosas, jugosas o increíbles, tapan las noticias realmente importantes. Y todavía es más difícil que si se producen no salgan a la luz, como ha ocurrido en esta ocasión. Así que en La Moncloa, doblemente satisfechos.
Tras su gira por Oriente Próximo, el Presidente empieza la semana con fuerzas renovadas y con un acuerdo cerrado que le permitirá sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Pero, igual que en la casa del pobre, en política la alegria suele durar poco. En La Moncloa ya deben estar preparándose.
















