23 octubre 2011 a las 19:32 por Sonia Sánchez

El amigo Sarkozy

No sabemos si por petición de alguien o por iniciativa propia, el presidente francés ha querido alabar hoy expresamente las medidas tomadas por España para salir de la crisis. Dado el momento preelectoral, no solo ha piropeado a Zapatero sino también al presidente del PP, compañero de familia política. Esto decía sin que nadie le preguntase expresamente por España:

“Gracias a los esfuerzos del Gobierno de Zapatero y al sentido de la oposición de Rajoy España ya no está en primera línea (de la crisis)”. Las amistosas palabras de Sarkozy no han caído muy bien entre el equipo de La Moncloa que recordaba a los periodistas que el líder del PP no ha apoyado las medidas de recorte de Zapatero que tanto le han gustado al francés.

En todo caso, es una buena noticia que Sarkozy sitúe a España fuera de la línea de peligro, una ayuda que no viene nada más. Declaraciones que se producóan tras la reunión del Consejo de la Unión Europea en Bruselas. Justo al mismo tiempo que el francés alababa a España, exigía más medidas contra la crisis a Italia, que ya nos adelanta en la lista de los peor situados.

 

 

 

 

 

25 julio 2011 a las 21:48 por Sonia Sánchez

En Londres, tras Oslo, todos contra el fanatismo

El presidente Zapatero propone que todos los líderes europeos celebren en Oslo un “gran acto de afirmación democrática, frente al fanatismo, el radicalismo y la xenofobia”. No ha concretado mucho más, pero sí ha trasladado ya su idea a la UE y espera que se lleve a cabo lo antes posible. Se preguntaba en voz alta cómo es posible que alguien llegue a cometer una matanza de ese calibre: “no es la locura la que conduce al fanatismo, sino el fanatismo el conduce a la locura asesina”, aseguraba para justificar su propuesta.

Tras reunirse con Zapatero en el 10 de Downing Street, David Cameron se mostraba especialmente preocupado en vista de las conexiones descubiertas entre el asesino de Oslo y grupos ultras británicos y anunciaba que el Reino Unido va a reforzar su seguridad. El líder de los laboristas, Ed Miliband, preguntaba a Zapatero por las menciones a nuestro país que hace el criminal en su manifiesto. El presidente reconocía que hay “muchas referencias a España” y que el autor de la masacre parecía haber hecho un “seguimiento a la política española de los últimos años”.

El terrible atentado centraba las reuniones de Zapatero con Cameron y Miliband, en un día inusualmente soleado en Londres. En busca del buen tiempo viajan a España cada año muchísimos de británicos,  nuestros principales turistas. Cameron repetía varias veces ante Zapatero que él es “uno de los 12 millones de británicos que van de vacaciones al España y que son recibidos muy cordialmente”. Nuestro presidente agradecía que tanto Cameron como el viceprimer ministro Clegg, pasen parte de sus vacaciones en España. “El turismo está ayudando a la recuperación económica”, recordaba Zapatero.

Ante tanta cordialidad, el presidente prefería pasar de puntillas sobre las críticas reiteradas del PSOE hacia los recortes realizados por el Gobierno británico. Zapatero se ha mostrado sorprendentemente comprensivo: “todos los gobiernos en esta crisis hemos tenido que tomar medidas no fáciles” y hablaba de “una especie de solidaridad” intergubernamental que sin duda, al PSOE no le afecta, ya que se ha cansado de repetir que los durísimos ajustes de Cameron serán el modelo que le gustaría poner en marcha a Mariano Rajoy, tal y como vino a reconocer el propio líder del PP.

18 mayo 2011 a las 1:30 por Sonia Sánchez

Campaña PSOE. Día 12. ¡Claro que no somos lo mismo!

Oficialmente el vicepresidente Rubalcaba no se ha referido en ningún momento al movimiento “Democracia real ya!” en su mitin en Vigo. Pero varias veces me daba toda la impresión contraria. “Ahora que tanto dicen que somos lo mismo… ¡claro que no somos lo mismo!”, aseguraba lo que podría parecer una respuesta al movimiento #nolesvotes que cree que da igual votar al PSOE que al PP. Y por si faltara poco para las posibles dobles interpretaciones, Rubalcaba volvía a traer el ejemplo de los jóvenes británicos que se manifiestan en las calles por los recortes de Cameron: “y yo pienso cuando les veo en la calle, cuántos de estos estarán pensando, maldita sea por qué me quedé en casa aquel domingo”. Acto seguido llamaba a los jóvenes españoles a votar.

El llamamiento contra la abstención volvía a ser lo más repetido en el mitin central del PSOE. Los socialistas temen que sus votantes se queden en casa con consecuencias trágicas para los socialistas: “sería muy terrible que lo que hemos conseguido retrocediera porque la izquierda se quedara el domingo en casa”, señalaba Rubalcaba. Porque no es lo mismo, insistía, que gane el PSOE o que gane el PP. Acusaba a los populares de haber traspasado tres líneas básicas de la democracia, de faltar el respeto por partida triple: a los intereses del país, a las instituciones básicas y a la gente, en referencia a los inmigrantes. Rubalcaba se cebaba con Rajoy refiriéndose a sus dos manos, la derecha y la otra “que está mucho más a la derecha” e ironizando sobre su presunto poco amor al trabajo ya que “se ha dedicado concienzudamente a no hacer nada de nada”.

Es sorprendente que con tan poco tono mitinero y una actitud tan pausada Rubalcaba consiga que el auditorio esté absolutamente pendiente. Si alguien lo viera sin voz y sin conocerle de nada seguramente pensaría que es un hipnotizador. No le hace falta gastar la voz a gritos, cosa que hace la mayoría de los que suben al escenario. Y tanto fuerzan las cuerdas vocales durante la campaña que algunos, como Carmela Silva, portavoz socialista en el Senado, se quedan sin voz sobre el escenario.

Nosotros la voz la mantenemos, pero el cansancio pasa factura. Estamos en ese momento en el que es facilísimo pasar de la risa más amistosa al mosqueo más profundo. De momento, nos mantenemos en paz. Trabajamos en ratos muy concentrados bajo mucha presión. Y a veces es complicado templar los nervios. Hoy os dejo un vídeo sobre cómo trabajamos durante la campaña.

Día 12. SEVILLA – VIGO: 923 km