7 abril 2009 a las 17:40 por Sonia Sánchez
Zapatero anuncia los cambios en su Gobierno a la mañana siguiente del fin de su semana más internacional. Más que anunciar, confirma lo que se había filtrado: que Salgado sustituye a Solbes, que Chaves entra como tercer vicepresidente para coordinar a las autonomías y que Blanco ocupa el Ministerio de Fomento. Además: Trinidad Jiménez se ocupa de Sanidad y Servicios Sociales y hay relevos también en Cultura (Ángeles González-Sinde) y en Educación (Ángel Gabilondo).
La filtración de los cambios más importantes ha quitado a Zapatero el efecto sorpresa que se supone que debe rodear a las remodelaciones y ha eclipsado su foto con Obama. En la rueda de prensa de esta mañana el Presidente ironizaba diciendo que eso es prueba de la “transparencia de su Gobierno”. Lo decía con una amplia sonrisa, aunque fuentes socialistas nos decían ayer que Zapatero estaba muy enfadado.
El nuevo Gobierno trata de corregir el escaso peso del anterior. Para bien o para mal, los cinco nuevos ministros son conocidos, algunos por todo el mundo (Chaves, Blanco y Jiménez) y otros en su sector (Gabilondo y González-Sinde). Parece claro que Zapatero quiere frenar las insistentes críticas hacia sus gobiernos plagados de ministros desconocidos con perfil muy técnico. La contrapartida es que los nuevos ministros traen su propia mochila a cuestas y me da la impresión de que nadie les va a dar mucho margen para que empiecen a trabajar. Como su tarea anterio es de sobra conocida las críticas llegarán antes que los resultados de su trabajo. Seguro.
Mi despertador ha sonado a las 2:45 hora española. Lo único bueno de ese madrugón infame ha sido que nos hemos librado el tremendo atasco que suele haber para llegar al aeropuerto de Estambul. Los que perseguimos a Zapatero no podíamos perdernos la remodelación del Gobierno. A las 10:45 salíamos del aeropuerto de Barajas a la espera de la convocatoria de La Moncloa para la rueda de prensa del Presidente que se producía a las 13:15.
La crisis de Gobierno ha sido la traca final de la gira de Zapatero. Le han fastidiado la sorpresa porque tenía previsto anunciar los cambios hoy. Pretendía hacerlo con sus fotos con Obama frescas en la memoria de todos, pero no ha podido ser. La “transparencia” de los suyos ha vuelto a demostrarse impresionante.

- Zapatero, Obama y Erdogan en el Foro de la Alianza de Civilizaciones
La filtración ha hecho que nadie hable del broche final de su gira: Obama acudió anoche la recepción del Foro de la Alianza de Civilizaciones y volvió a haber fotos entre los dos presidentes. En esta ocasión La Moncloa no puede, como suele, culpar a los periodistas de tratar de aguar a Zapatero todas las fiestas, porque la culpa de que su éxito internacional brillara menos de lo previsto es de quien desde el entorno socialista se ha ido de la lengua.
Por cierto que ayer, en Estambul, volvimos a comprobar cuánta verdad encierra la Ley de Murphy. Justo cuando empezaban nuestras conexiones en directo de las tres de la tarde empezó a caer agua del cielo. Al principio sólo chispeaba y nos bastaron unas prácticas bolsas de basura para taparnos el pelo. Luego empezó a diluviar, los turcos cortaron la calefacción de la carpa en la que estábamos trabajando y los que trabajamos para las teles españolas estuvimos a punto de morir congelados o electrocutados entre tanto cable y una lona de plástico a punto de venirse abajo por las balsas de agua que acumulaba.
Estambul es una ciudad preciosa para ir de vacaciones. Pero para nosotros siempre ha sido un infierno trabajar en ella. Las tres últimas veces que hemos ido con Zapatero se han producido desastres laborales inenarrables. Esta también: por primera vez desde que yo hago esta trabajo los problemas técnicos tumbaron, a la vez, las conexiones en directo de Telecinco, Antena 3 y TVE en los informativos de las 9 de la noche. ¡Y en el día en el que se filtró la remodelación del Gobierno! Ninguno de nosotros quiere volver a trabajar a Estambul.

- Macarena Bartolomé (TVE) y Pilar Ruipérez (Antena 3) poco antes de entrar en directo.
Pero aún así regresamos a casa tan felices como agotados tras una semana de gira por Londres, Estrasburgo, Praga y Estambul. Y de Estambul nos traemos la anécdota de haber dormido bajo el mismo techo que Obama. Los periodistas españoles estábamos alojados en el mismo hotel que el Presidente norteamericano y nos tomamos una copa de vino junto a los auténticos trabajadores del Ala Oeste de la Casa Blanca. La seguridad fue una absoluta pesadilla, pero Carmen de las Muelas, la operadora de cámara que vino conmigo al viaje, grabó cómo salía del hotel la caravana de vehículos de Obama. Un espectáculo digno de película que prometo colgar en el blog.
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