Miles de personas, jóvenes en su mayoría, manifestándose en la calle y el Presidente del Gobierno no les dirige ni una sola palabra.
Supongo que Zapatero tendrá sus razones pero yo no alcanzo a comprenderlas. Oficialmente, nada de lo que ha dicho el Presidente iba dirigido a los que protestan porque ni siquiera ha mencionado esas concentraciones que llenan muchas calles españolas. Pero lo que se lee entre las líneas de su discurso podría decirse que sí iba por ellos. Exactamente igual que lo que hizo el vicepresidente Rubalcaba en Vigo. No parece una coincidencia, sino una estrategia.
Zapatero pedía, desde Cáceres el voto a los “progresistas críticos, porque saben que votando al PSOE siempre se puede exigir. Donde hay un alcalde socialista siempre hay alguien que escucha, donde hay uno del PP, manda e impone”. Repetía, una vez más, sus consignas contra la abstención, el fantasma más temido por los socialistas el 22M: “pido el voto a los progresistas porque no pueden regalar con su abstención una victoria de quien no se lo merece, la derecha del PP”.
Este mensaje indirecto del Presidente y del vicepresidente, contrastaba hoy con el mensaje directísimo que enviaba hoy a los jóvenes indignados el ex Presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Un mensaje dándoles la razón, diciendo que el PSOE debe reinventarse para poner conectar con esos jóvenes descontentos que quieren interactuar con sus representantes todos los días y no solo cada cuatro años al depositar el voto. Un discurso que seguro que a muchos de los que se manifiestan les gustaría oír en otros políticos. “No es cierto que haya alguien detrás, se convocan solos. La pregunta no es quién hay detrás, la pregunta es: ¿es razonable lo que piden? Sí o no” Y el público del mitin del PSOE contestaba rotundamente: ¡Sí! “Es razonable”, remataba Rodríguez Ibarra. Un razonamiento que sonaba de lo más lúcido y que era aplaudido con mucha fuerza por los miles de militantes socialistas presentes.
En cambio, pocas fuerzas quedan ya en la caravana de periodistas. Empezando por mí que estoy casi desfallecida. Demasiados días, demasiados viajes, demasiados mítines. Aunque ya solo nos quedan dos.
Día 13. VIGO – CÁCERES: 673 km














