30 octubre 2011 a las 16:01 por Sonia Sánchez

Zapatero, el latinoamericano

El presidente Zapatero anunció el 2 de abril que no volvería a presentarse. Las elecciones generales son el 20 de noviembre. Es un periodo larguísimo en el que caben muchísimas despedidas.

La última, por ahora, en la Cumbre Iberoamericana en Paraguay, donde por primera vez, dejaba caer que tras abandonar La Moncloa quiere hacer algo más que ser miembro del Consejo de Estado. Zapatero se pone a disposición de Latinoamérica. Y no se lo hemos escuchado decir una vez durante la cumbre, sino dos. Para que quede bien claro.

Zapatero asegura que se siente latinoamericano aún siendo europeo. Durante la cumbre ha quedado claro que Latinoamérica teme el efecto en su economía de la crisis de Europa y teme más aún que los europeos entremos en una segunda recesión.

La reunión del G20 de esta semana en Cannes buscará fórmulas para que eso no ocurra, aunque las posiciones de partida son muy distantes. Los estímulos de Obama frente a la austeridad de Merkel. Zapatero se coloca, también en esto, al otro lado del Atlántico.

 

21 septiembre 2011 a las 6:27 por Sonia Sánchez

Sin despedida en la ONU

Hoy hace siete años que José Luis Rodríguez Zapatero pronunció su primer discurso en la ONU. Desde aquel 21 de octubre de 2004, el presidente nunca había faltado a la cita anual en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este año, su intervención coincidiría en el tiempo con sus últimas actividades en el Congreso de los Diputados: hoy la última sesión de control al Gobierno y mañana jueves el último pleno con las últimas votaciones. Y Zapatero ha decidido quedarse en Madrid.

No podrá, por tanto, despedirse de la ONU, un organismo donde siempre ha sido muy bien recibido. Y no solo por su discurso nítidamente pacifista. Durante estas dos legislaturas la contribución de España a los programas de Naciones Unidas ha crecido considerablemente. En 2010 fuimos el sexto país inversor. En algún programa el primero:  España es el país que más fondos aporta a ONU mujeres, donde ahora trabaja la ex ministra de Igualdad, Bibiana Aído.

En las Naciones Unidas habría recibido sin duda una cálida despedida, pero seguro que también le hubieran asaltado recuerdos amargos.  Tras la reunión de 2009 vivió uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando se hizo pública la foto de su familia posando con los Obama.

Viví en Nueva York ese momento tan complicado para él y también estuve en 2004 durante su primer discurso ante la ONU. Había expectación por escucharle allí poco después de haber retirado a nuestros soldados de Iraq. “La paz es la tarea. Una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra. Por eso las tropas españolas regresaron de Iraq”, fueron sus palabras entonces ante la misma Asamblea General que había inaugurado Bush. “El mayor riesgo de una victoria de los terroristas se produce cuando para luchar contra el terror la democracia traiciona su propia esencia, los Estados limitan las libertades, cuestionan las garantías judiciales o realizan operaciones militares preventivas”, añadía Zapatero.

En ese discurso lanzó también su iniciativa internacional más conocida: “quiero proponer ante esta asamblea una Alianza de Civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán. Cayó un muro. Debemos evitar ahora que el odio y la incomprensión levanten otro”. La Alianza de Civilizaciones se convirtió en un programa de la ONU en 2007. Su Grupo de Amigos suma 89 países, incluido Estados Unidos. Aunque la iniciativa sigue siendo muy criticada por el PP.

Este año Zapatero no subirá al estrado para pronunciar su último discurso. Pero seguro que no olvida aquel primero.

28 junio 2010 a las 3:44 por Sonia Sánchez

Tanto fútbol como economía en el G20

Que la cumbre del G20 de Toronto haya coincidido con varios partidos del Mundial ha contribuido a que, a ratos, tanto los líderes como los periodistas hayamos estado más pendientes del fútbol que de la economía internacional. Hasta los que no somos aficionados nos hemos visto arrastrados por la fiebre contagiosa del entusiasmo deportivo. Cameron y Merkel veían juntos el partido en el que Alemania arrasó a Inglaterra, Obama presenciaba la derrota de su selección ante Ghana y Cristina Fernández sonreía a Felipe Calderón mientras sus dos selecciones se enfrentaban sin sonrisa alguna en el campo. Y aunque la selección española no ha jugado este fin de semana, el Presidente Zapatero se encargaba de augurar ante sus colegas del G20 que España estará en la final. Y Obama deseaba suerte a la selección.

Merkel y Cameron viendo el Alemania-Inglaterra durante el G20

Los periodistas, aparte de tener que contar las anécdotas sobre el Mundial que protagonizaban los líderes (algunos de ellos se dejaron grabar viendo los partidos, suponemos que pensando que es bueno para su imagen), también participamos de la fiesta futbolera porque los encuentros se proyectan en pantallas gigantes y porque aunque no quieras, no puedes dejar de escuchar los gritos de los compañeros de diferentes países animando a sus respectivas selecciones. Los alemanes se han llevado la palma al plantarse al ver el partido contra Inglaterra ataviados con camisetas de su equipo. La verdad es que no quiero ni pensar lo que hubiéramos hecho los españoles si hubiese jugado La Roja…

Esto no significa que no hayamos trabajado, quiere decir que hemos rellenado con fútbol los tiempos muertos en estos días que se hacen interminables gracias a la diferencia horaria con España. En el G20 los líderes discuten a puerta cerrada y hay que esperar a que terminen sus debates para averiguar qué es lo que han dicho. Y no han dicho muchas cosas nuevas, al menos para los europeos.

Los compromisos de reducir el déficit a la mitad en 2013 y de estabilizar la deuda en 2016 son menores de los que ya hemos adquirido en la UE. España se ha comprometido a reducir su déficit del 11 al 3% en 2013 y el Gobierno tiene previsto que nuestra deuda esté estable en 2012. Así que lo acordado en el G20 no supone ningún esfuerzo adicional para nuestro país.

En el G20 no ha habido acuerdo para imponer una tasa a los bancos. Cada país hará lo que estime conveniente. España ya tiene su Fondo de Garantía de Depósito, con el que el Gobierno se da por satisfecho porque ya obliga a los bancos a hacer aportaciones para prevenir posibles futuras quiebras. La novedad es que el Presidente Zapatero ha reconocido que podría exigir a las entidades financieras que aumenten su contribución al Fondo a pesar de que es consciente de que los bancos “no lo acogerán con entusiasmo”.

Aquí, entusiasmo, entusiasmo, sólo lo hemos visto con los partidos del Mundial.