3 octubre 2009 a las 23:00 por Sonia Sánchez

Vuelta a casa sin olimpiadas

Me hubiera gustado contaros ayer lo que vivimos en Copenhague, pero teníamos tanto trabajo que no tuve ni un minuto para escribir. Cuando los del COI tumbaron a Chicago y a Tokyo hubo un enorme estallido de alegría en la delegación española. El día anterior -lo conté en el blog- no había demasiadas esperanzas. Pero al pasar a la final las ilusiones se dispararon.

Zapatero junto a Gallardón, tras conocer la resolución. Foto: EFE.

Los expertos en la cosa olímpica sostenían que si se producía una final entre Madrid y Río los miembros del COI, muy conservadores, apostarían por la capital de España porque era una candidatura más segura, con casi todo construido en tiempos de crisis, de ahí la euforia al pasar a la votación final. Pero no fue así.

La alegría y la tristeza son dos sentimientos muy contagiosos. Y de los dos nos contagiamos todos los españoles que estábamos en Copenhague, hasta los que como yo (confieso) llegamos sin mucho entusiasmo olímpico. Cuando se supo que los Juegos serían para Río de Janeiro se nos quedó a todos una cara… Al que más al alcalde Gallardón, que pierde por segunda vez y que, salvo que se eternice en el cargo, no lo podrá volver a intentar. Vimos casi lágrimas en los ojos de Esperanza Aguirre, el rostro apenado de la Reina, la cara de triste del Presidente Zapatero, la decepción absoluta en Raúl o Arantxa Sánchez Vicario y, sobre todo, el sofoco de Mónica Figar Coghen, la niña que participó en la presentación y que no podía con el disgusto.

Con Víctor y Carmen en la ONU. Foto: Telecinco.

Pero como la felicidad va por barrios, fue genial presenciar la celebración basileña. Lula da Silva no paró de llorar de felicidad, Pelé se paseaba con lágrimas en los ojos y los miembros de la delegación de Brasil se marcaron una divertidísima samba a la salida de la votación. Eso también fue contagioso. La celebración ha seguido hasta bien entrada la madrugada en un hotel de Copenhague, apoyada por algunos españoles. Cuando se trata de celebrar no somos un pueblo rencoroso.

La delegación española de Madrid 2016 ya está casa. Más de la mitad del pasaje del avión en el que yo viajaba había participado de alguna manera en el evento olímpico y volvía con la resignación a cuestas. Desde los cocineros del restaurante que sirvió las comidas en el cuartel general de Madrid hasta familiares de los jefes de la delegación. Cuando nos hemos bajado del avión, en la T4 aún quedaban por allí algunos de los que acababan de llegar en el avión oficial de la candidatura. Juan Antonio Villanueva, director de comunicación de Madrid 2016 y un querido ex-compañero de Telecinco, ya parecía haber digerido el gran disgusto que se llevó ayer.

Y yo, tras catorce días seguidos persiguiendo al Presidente por Nueva York, Pittsburgh, Londres y Copenhague, hoy por fin duermo en casa. Ha sido un viaje durísimo, de muchísimo trabajo, madrugones, jet lag, aeropuertos, aduanas, pesadísimas maletas, reclamaciones a las compañías aéreas, la ONU, el G-20, Obama y las hijas de Zapatero… Tan agotador que apenas he tenido tiempo de escribir en el blog. Si he sobrevivido ha sido gracias al fantástico trabajo y al buen rollo del equipo que me acompañaba: Carmen de las Muelas (cámara) y Victor Moro (producción) dos grandes profesionales que lo han dado todo, como siempre. Yo les doy las gracias y me voy a dormir que añoro mucho mi cama.

22 septiembre 2009 a las 17:49 por Sonia Sánchez

La familia Zapatero en Nueva York

El Presidente Zapatero llegó anoche a Nueva York en el avión oficial que usa para desplazarse. Además de la delegación habitual de políticos y técnicos, esta vez han venido a bordo sus dos hijas, Alba y Laura. Su madre, Sonsoles Espinosa, no salió de Madrid ayer con ellos en el avión oficial, llega hoy en vuelo comercial.

El viaje del Presidente no es de placer, Zapatero hoy participa en la Cumbre contra el Cambio Climático que se celebra en la ONU, un encuentro que no empieza con muy buenas expectativas porque, a pesar de las buenas palabras de todos, es difícil alcanzar acuerdos concretos para reducir la emisión de gases contaminantes. Obama ha abierto la cumbre pidiendo a todos un esfuerzo para frenar las emisiones de CO2. Su gobierno se ha comprometido a reducirlas en un 17% en 2020 y en un 83% en 2050. Pero Estados Unidos sigue siendo uno de los países que menos ha puesto de su parte en los últimos años. Mientras desde 1990 la UE ha reducido sus emisiones en un 2,7%, Estados Unidos las ha aumentado en un 18%.

Zapatero llega a esta cumbre como líder europeo de las energías renovables y con un expediente verde muy reluciente. España invirtió en 2008 casi 250 millones de euros para ayudar a los países en desarrollo a reducir sus emisiones de CO2.

19 septiembre 2009 a las 10:11 por Sonia Sánchez

Rumbo a Estados Unidos

En poco más de quince días el Presidente Zapatero viajará dos veces a Estados Unidos. La semana que viene participará en Nueva York en la cumbre sobre cambio climático de la ONU y pronunciará un discurso ante la Asamblea General de ese organismo. Luego viajará a Pittsburg para sentarse en una de las sillas de invitados de la reunión del G20.

En esas tres citas Zapatero coincidirá con Obama y seguramente intercambiarán algunas palabras. Pero gran momento llegará un par de semanas después, el 13 de octubre cuando, por fin, pise el Despacho Oval. Cinco años le ha costado al Presidente Zapatero conseguir una cita en la Casa Blanca.

Zapatero y Obama en Praga

Zapatero y Obama en Praga. 5 de abril de 2009.

Será su segunda reunión a solas en este año, después de la que mantuvieron en Praga en el mes de abril y en la que Obama, refiriéndose a Zapatero dijo aquello de: “Estoy contento de poder llamarle amigo mío” y le soltó unos cuantos piropos. Dos encuentros en siete meses, lo que desde el punto de vista de La Moncloa, supone que estamos ante una “relación especial”, ya que el Presidente de Estados Unidos en su primer año de mandato no ha tenido tiempo de repetir entrevistas con muchos líderes internacionales.

El 13 de octubre no será la primera vez que Zapatero pise la Casa Blanca. Acudió como uno más de los invitados a la cena del G-20 que Bush organizó en noviembre del año pasado. En aquella ocasión la conversación entre nuestro presidente y el entonces presidente norteamericano no fue mucho más allá del habitual “¡hola! ¿Qué tal amigo?” con el que solía saludarle Bush. Zapatero sólo tuvo ocasión de visitar el salón de banquetes del ala este de la Casa Blanca.

Será, sin duda, uno de los grandes momentos de la carrera política de Zapatero. Y un gran momento también para los periodistas que le perseguimos que también llevamos cinco años esperando entrar en la Casa Blanca. Como fan que soy de “The West Wing” intentaré pasearme por el ala oeste para buscar a C.J. y a Josh.