21 octubre 2011 a las 11:32 por Sonia Sánchez

Agur ETA

La de anoche es una de las pocas alegrías que la actualidad ha dado al presidente Zapatero últimamente. Una alegría inmensa que vale por muchas y que es para todos, la del anuncio del “cese definitivo” de ETA. Justo a un mes de las elecciones que darán entrada a un nuevo gobierno.

Este presidente y los anteriores de la democracia han estado en muchas capillas ardientes, han abrazado a muchos familiares de víctimas, han visto morir a muchos compañeros de partido. Aún recuerdo la triste imagen de Zapatero llegando a Mondragón tras el asesinato de Isaías Carrasco al final de la campaña electoral de 2008. “La nuestra será una democracia sin terrorismo pero no una democracia sin memoria. La memoria de las víctimas, de cada una de las 829 víctimas mortales y sus familias”, decía anoche en el Palacio de La Moncloa.

Zapatero ha sido el presidente que ha podido pronunciar la frase que todos los anteriores han soñado: “el Estado de derecho, que hoy, definitivamente y sin condiciones, triunfa como único modelo posible de convivencia”. Un triunfo de la democracia fruto de largos años de trabajo, los ocho últimos y determinantes los de su presidencia. Asumía Zapatero que, esta vez sí, es irreversible: “definitivamente” afirmaba rotundo, aun consicente de que faltan pasos por dar.

Pero esos pasos los darán otros: “al Gobierno y al Parlamento que resulten de las próximas elecciones generales les corresponderá conducir esta nueva etapa”. Aunque este gobierno tiene aún un pequeño margen para realizar, por ejemplo, un acercamiento de presos de la banda terrorista a Euskadi. Veremos si está dispuesto a hacerlo.

En todo caso, su discurso de anoche queda para la historia.

A mí me alegra enormemente que uno de los útlimos post de este blog sea para decir: “agur ETA”.

30 julio 2011 a las 0:02 por Sonia Sánchez

Las certezas del 20N

Ya está. Despejado el calendario electoral. El presidente no cumplirá su repetido compromiso de agotar la legislatura. Imagino que ahora preferiría no haber dicho tantas veces que las elecciones serían en marzo. E imagino que se alegrará de que no esté grabada aquella frase que dirigió a puerta cerrada a sus compañeros en el Comité Federal: “llegar al último día de la legislatura será nuestro triunfo y el fracaso del PP”.

Desde ese 2 de abril han ocurrido muchísimas cosas en el PSOE. Entonces Zapatero nos vendió la idea de una bicefalia pacífica prolongada durante casi un año. La realidad es que no va a durar ni la mitad. Zapatero, aún siendo el Secretario General del PSOE, cedió todo el poder en el partido a Rubalcaba que se convirtió, como él mismo repite, en “el líder”. Y el líder quería adelantar las elecciones aunque asegura que “nunca” se lo ha pedido al presidente. No le hacía ni falta. Zapatero repetía hoy varias veces que había tomado la decisión de no agotar “hace tiempo”, aunque sin especificar cuándo. Lo cierto es que en La Moncloa trabajaban con esa opción, como recogía este blog en primicia.

Al presidente se le veía cansado en la rueda de prensa en la que anunciaba el adelanto de las elecciones. No debe haber sido fácil para él dar un giro tan notable a su discurso público. Después de machacar con lo de “agotar la legislatura” y después de que su partido haya repetido que las elecciones añaden inestabilidad política a la inestabilidad financiera que vivimos, Zapatero se veía obligado a decir que acortar y fijar el calendario electoral produce certidumbre y “la certidumbre es estabilidad”. Mensajes, el anterior y este, dirigidos a los mercados aunque no está claro que los mercados hablen nuestro idioma.

Lo que sí es una certidumbre es que las elecciones serán el 20N, en el aniversario de la muerte de Franco, aunque para Zapatero  es “una fecha más”. Una fecha que es también la fecha de caducidad de este blog. Y eso también es una certeza.

Y cierto es también que empiezan mis vacaciones. Feliz agosto a todos. Hasta septiembre.

18 julio 2011 a las 16:34 por Sonia Sánchez

Agotar la legislatura

El durísimo editorial de El País cargando contra el presidente Zapatero y pidiendo elecciones anticipadas ha reavivado hoy el debate sobre si es necesario para España que la legislatura termine cuanto antes. Tanto en el PSOE, como en La Moncloa intentan frenar el aluvión de especulaciones pronunciando palabras que no oíamos con tanta rotundidad desde hace tiempo. “Trabajamos con un calendario hasta marzo”, ha asegurado Elena Valenciano desde Ferraz. “El Gobierno tiene la firme voluntad de agotar la legislatura”, señala el ministro Jáuregui en (insólitas) declaraciones exclusivas para la página web de La Moncloa. Afirmaciones nítidas sobre la intención de gobernar hasta marzo que el propio Zapatero ha evitado en sus últimas comparecencias ante la prensa.

Esas han sido las reacciones oficiales al editorial de El País. Oficiosamente, los socialistas se quejan de la “falta de oportunidad” de un diario tan influyente y que presume de sentido de Estado publicando su opinión en el momento en el que la prima de riesgo de España ha vuelto dispararse por encima de la casi insoportable cifra de los 350 puntos. Justo en la semana en la que el Eurogrupo celebrará una reunión a la que España acude con el agua más al cuello que nunca y en la que al presidente Zapatero le tocará de nuevo defender la solvencia de nuestros país.

Zapatero suspendía la reunión de la Ejecutiva del PSOE para pasar la mañana en La Moncloa preparando esa cita del jueves con la vicepresidenta Salgado y el equipo económico. Rubalcaba, plenamente incorporado a su despacho de Ferraz, participaba allí en la reunión del Comité Electoral. Aunque al equipo del candidato se le atribuye el deseo de que las elecciones se adelanten, la situación financiera de Europa es tan inestable que no creen que ahora mismo lo mejor sea añadir inestabilidad política animando el debate sobre el adelanto electoral. “Si pensáramos que convocar elecciones generales contribuiría a mejorar la estabilidad financiera de la UE lo haríamos, pero pensamos justamente lo contrario”, decía Valenciano, mano derecha de Rubalcaba. El editorial de El País no ha caído nada bien en el entorno del candidato.