30 julio 2011 a las 0:02 por Sonia Sánchez

Las certezas del 20N

Ya está. Despejado el calendario electoral. El presidente no cumplirá su repetido compromiso de agotar la legislatura. Imagino que ahora preferiría no haber dicho tantas veces que las elecciones serían en marzo. E imagino que se alegrará de que no esté grabada aquella frase que dirigió a puerta cerrada a sus compañeros en el Comité Federal: “llegar al último día de la legislatura será nuestro triunfo y el fracaso del PP”.

Desde ese 2 de abril han ocurrido muchísimas cosas en el PSOE. Entonces Zapatero nos vendió la idea de una bicefalia pacífica prolongada durante casi un año. La realidad es que no va a durar ni la mitad. Zapatero, aún siendo el Secretario General del PSOE, cedió todo el poder en el partido a Rubalcaba que se convirtió, como él mismo repite, en “el líder”. Y el líder quería adelantar las elecciones aunque asegura que “nunca” se lo ha pedido al presidente. No le hacía ni falta. Zapatero repetía hoy varias veces que había tomado la decisión de no agotar “hace tiempo”, aunque sin especificar cuándo. Lo cierto es que en La Moncloa trabajaban con esa opción, como recogía este blog en primicia.

Al presidente se le veía cansado en la rueda de prensa en la que anunciaba el adelanto de las elecciones. No debe haber sido fácil para él dar un giro tan notable a su discurso público. Después de machacar con lo de “agotar la legislatura” y después de que su partido haya repetido que las elecciones añaden inestabilidad política a la inestabilidad financiera que vivimos, Zapatero se veía obligado a decir que acortar y fijar el calendario electoral produce certidumbre y “la certidumbre es estabilidad”. Mensajes, el anterior y este, dirigidos a los mercados aunque no está claro que los mercados hablen nuestro idioma.

Lo que sí es una certidumbre es que las elecciones serán el 20N, en el aniversario de la muerte de Franco, aunque para Zapatero  es “una fecha más”. Una fecha que es también la fecha de caducidad de este blog. Y eso también es una certeza.

Y cierto es también que empiezan mis vacaciones. Feliz agosto a todos. Hasta septiembre.

8 julio 2011 a las 16:37 por Sonia Sánchez

Rubalcaba se hace con todo el protagonismo

Ha sido el propio vicepresidente el que ha anunciado que abandona el Gobierno. Formalmente seguirá siendo portavoz, vicepresidente y ministro del Interior hasta que lo cese  Zapatero y nombre a su o sus sustitutos para los tres cargos. El cambio en el Ejecutivo no se producirá hasta la semana que viene, por lógica el lunes, de modo que este fin de semana Rubalcaba acaparará toda la atención. No habrá ni ministros nuevos, ni ministros con nuevas tareas, ni promesas de cargos en la Zarzuela, ni actos de intercambio de carteras. Solo habrá ojos para el aún vicepresidente.

Rubalcaba ha querido subrayar al marcharse que lo hace porque quiere: “He seguido la pauta de mi conciencia”. Insistía en que no hay ninguna incompatibilidad “ni legal ni política” entre estar en el Gobierno y ser candidato, pero que se marcha porque: ”no podré hacer las cosas como quiero en el Gobierno”. Aclaraba, por si acaso, que Zapatero lo sabía “desde hace muchísimo tiempo”.

9 meses ha durado Rubalcaba como vicepresidente del Gobierno de Zapatero. Hoy se despedía por segunda vez como portavoz de un Ejecutivo socialista, la vez anterior en 1996. Su marcha del Gobierno abre nuevas incógnitas: ¿Será Jáuregui quien asuma todas sus tareas? ¿Antonio Camacho será ministro del Interior? ¿Aprovechará Zapatero para reducir su Gobierno y prescindir, por ejemplo, de Sinde? Y la cuestión más importante ¿hasta cuándo aguantará Zapatero en La Moncloa con el candidato haciendo vida por su cuenta?

29 junio 2011 a las 17:26 por Sonia Sánchez

Todo suena a despedida

Casi en cada una de sus intervenciones durante el Debate sobre el Estado de la Nación el Presidente Zapatero ha dejado caer palabras de adiós. En algunas ha hecho balance, en otras ha reivindicado su legado y en varias ha hecho agradecimientos.

Esa insistencia del propio Zapatero hace difícil creer que se despedía solo porque es su último Debate sobre el Estado de la nación. No parecen haberlo creído así el resto de grupos que se han dedicado también a despedir al Presidente, la mayoría con palabras amables. Hasta Rajoy le deseó ayer lo mejor ”para su futuro personal y familiar”. De nuevo, además, el Zapatero evitaba negar rotundamente el adelanto electoral. En lugar de eso, en los pasillos del Congreso y ante una multitud de periodistas añadía ambigüedad: “hice un discurso que no era de despedida, eso sí había una despedida en el discurso”.

En principio, el Gobierno podrá contar con la ayuda del PNV para sacar adelante los Presupuestos lo que no haría inevitable el adelanto electoral, pero la sensación de fin de etapa es tan potente que ahora mismo parece imposible que Zapatero aguante hasta marzo. ¿Ocho meses de despedidas?

Esa sensación se ve abonada por algunos hechos como la ya confirmada salida de Bernardino León de La Moncloa.  Catherine Ashton ha propuesto ya formalmente al Secretario General de la Presidencia como el enviado del al UE al Mediterráneo, un puesto que parece diseñado a su medida. Su actual cargo, clave para en la intendencia monclovita, no se va a cubrir de aquí al final de la legislatura, reconocen fuentes del Gobierno. La carga de trabajo se repartirá entre el Jefe de Gabinete del Presidente, José Enrique Serrano y la Directora de Política Internacional, Milagros Hernando.

Con la marcha de León Zapatero renuncia al que seguramente es su colaborador más capaz. Suya fue la tenaz operación que consiguió para España la categoría de invitada permanente al G-20, el foro donde se toman las grandes decisiones económicas mundiales y, seguramente, el mayor logro en política exterior de la etapa Zapatero. Las operaciones de compra de deuda española por parte de países extranjeros también tienen mucho que ver con sus numerosos viajes a China, Catar o los Emiratos Árabes.

Renuncias, palabras de adiós… y aplausos inusuales, como los que dedicaban al Presidente los diputados socialistas en el patio del Congreso. Todo suena a despedida.