Hoy se ha reunido el Consejo de Ministros de forma extraordinaria. Es los viernes cuando suele ser la reunión semanal. El objetivo del Gobierno era hacer balance del Plan E, el Plan de EstÃmulo a la EconomÃa y el Empleo. Y eso es lo que ha hecho: balance de lo ya conocido y mil veces “vendido”. No se ha aprobado ni una medida nueva. El Consejo era “deliberativo”, argumentaba la Vicepresidenta De la Vega.
¿HacÃa falta reunir a todos los ministros para esto? Es la pregunta que nos hacÃamos los periodistas mientras las dos Vicepresidentas, mano a mano, nos presentaban unos datos que ya nos sabemos casi de memoria. Da la impresión de que no era necesario reunir al Consejo de Ministros, salvo para demostrar que el Gobierno se está moviendo ahora que los ciudadanos le exigen un máximo esfuerzo para resolver la crisis.
La semana que viene (12 y 13 de mayo) se celebra el Debate sobre el Estado de la Nación y ahÃ, ha confesado De la Vega, es donde el Presidente presentará “nuevas propuestas”. Fue en el último Debate, en el de 2007, cuando Zapatero anunció el “cheque bebé”. Pero no da la impresión de que ahora haya dinero para sacarse de la manga nuevas ayudas. Ya veremos.
Hoy, nada nuevo bajo el sol que calentaba sin piedad sobre el Palacio de La Moncloa. Dentro de la sala de prensa, abarrotada de periodistas a la espera de medidas nuevas que no llegaron, la temperatura superaba con toda seguridad los 28 grados. El calor era asfixiante. He preguntado por qué no ponÃan el aire acondicionado. Los funcionarios me explicaban que el plan de ahorro energético del Ministerio de Industria no permite encender la refrigeración si hace menos de 24 grados. “¡Pero si hace mucho más calor!”, les he respondido mientras veÃa a mis compañeros a punto del desmayo. “SÃ, en la sala de prensa -me decÃa una funcionaria – pero el aire acondicionado se enciende para todo el edificio y si lo ponemos en marcha en los despachos se congelan”. Creo que, cuando pase la crisis, quien esté en La Moncloa deberÃa invertir en un sistema de refrigeración más inteligente que sea enfrÃe donde haga falta sin derrochar donde no sea necesario. La única feliz hoy en la sala de prensa debÃa ser la Vicepresidenta De la Vega que, con toda seguridad, es la mujer más friolera del mundo.

















