26 agosto 2011 a las 13:43 por Mercedes

La total entrega

 

Hay gestos que hablan a gritos. Hay cuerpos que logran reflejar a la perfección el estado de ánimo de sus dueños. Suele ocurrir cuando las personas se enamoran y pasan a vivir en una dimensión nueva que los transforma. Esta fotografía representa, para mí, la total entrega. La hice un día de este verano andando por el borde del mar en uno de los recorridos del Cami de Cavalls (camino de caballos) tan apreciados por todos los que amamos el senderismo en Menorca. Creo que no me equivoco si os digo que este camino, que recorre toda la isla, es único y se ha conseguido tras muchas luchas, reuniones y tensiones. Ha vuelto a la vida después de pasar muchos años interrumpido, roto y en mal estado. Hoy podemos recorrerlo entero, abrochado, podríamos decir y se suele hacer por etapas. “La guía del Cami de Cavalls, 20 itinerarios para descubrir Menorca”, es el perfecto manual para disfrutarlo; un libro que os recomiendo efusivamente.

En una mañana muy calurosa de este mes de agosto que ya se nos va, encontré en la más absoluta soledad de una playa perdida esta imagen que no resistí captar. Si se acerca la fotografía, si se utiliza el zoom, se puede casi escuchar la respiración relajada de los amantes. Si se acerca se puede oler el mar, la sal y casi las feromonas de un hombre y una mujer que viven momentos plenos. Eso al menos supongo yo. Quizá alguien más realista o menos romántico diría que sucede todo lo contrario: que se encuentran así tras haber discutido amargamente y descansan porque no se aguantan más. Yo me decanto por la felicidad, la felicidad que hablan sus brazos, sus pies su estómago y todo lo demás. El disfruta boca abajo del calor de la arena que le acaricia a través de esa tela naranja que imagino de algodón suave, de un algodón indio ya gastado.

Vivir una historia de amor en verano es un regalo de los dioses. Ya llegará el invierno, ya llegarán las nubes grises, las incomprensiones, los alejamientos. Esta foto habla, para mí, de esos principios que están llenos de ternura, de entrega, de dar lo mejor de uno mismo; están llenos de esperanza de ver en los ojos que te miran la certeza de que esta vez no fallará.

Estoy segura de que ese día se bañaron juntos en el mar que les esperaba a sus pies, que se abrazaron en el agua salada, que se besaron y se reconocieron como si un milagro les rodeara. Ese día no debieron sentir la prisa; ni siquiera el  hambre ni la sed. Ese día era de su total propiedad.

Espero que si se reconocen no les importe que les haya robado un instante tan bello ni les moleste que me permita interpretar sus sentimientos. Lo hago como homenaje a las parejas que se descubren y se gozan, que nos llenan de envidia a las personas que no vivimos esos momentos en estos días y que los echamos tanto de menos porque sabemos que no hay felicidad parecida. Gracias por dejarme usaros para soñar.

Hoy cumple mi madre 85 años. Acabo de hablar con ella y he escuchado su voz con la misma fuerza de siempre, con la misma ilusión de siempre. Estaba poniendo la mesa para que fueran a comer los miembros de la familia que siguen en Esplugas en este final de verano. Somos tantos que habrá tenido que poner una mesa grande. La he sentido feliz y eso es lo único que me importa. Si alguno de vosotros cumple hoy años, os mando como a ella amor del bueno.

5 mayo 2010 a las 16:28 por Mercedes

Sentimientos de vestuarios

Hoy he recibido esta fotografía y se me han ido las manos al teclado de mi ordenador. Es brutalmente sugerente y voy a dejarme llevar a ver a dónde me lleva.

Ternura, intimidad, compromiso, amistad, erotismo. Me paro, de momento.

Ternura: dos cuerpos abandonados a si mismos que se acercan y entrelazan sus manos con sumo cuidado como si pudieran romperse. Dos cuerpos de igual tamaño, vestidos de forma similar, con edades parecidas. Dos cuerpos que se están hablando por cada uno de sus poros, por su aproximación. Dos hombres que no se sienten observados y se tratan con suma ternura, como si algo importante estuviera en juego. Las manos parecen preparadas para ser esculpidas; son fuertes, grandes y tocan con delicadeza. Son manos que se conocen, que se reconocen. Sus antebrazos no quieren alejarse, el coche les sirve de apoyo, pero casi no lo necesitarían: se tienen uno al otro. Para mi les define una intensa intimidad.

Intimidad: Intimidad quiere decir que comparten lenguajes verbales y gestuales; que comparten deseos y sensaciones; que comparten casi una misma lucha. Intimidad que les defiende del exterior, que les refuerza mutuamente, que les hace poseedores de un valor que nadie mejor que ellos conoce. Intimidad frente a la multitud, una multitud de la que viven y para la que trabajan. Intimidad necesaria para sobrevivir, para no volverse locos. Esa intimidad les ha hecho adquirir un compromiso.

Compromiso: sus manos hablan de compromiso, sus ojos hablan de compromiso, su cercanía grita ese compromiso. Se han conocido hace poco tiempo, pero esta palabra les ató muy deprisa: compromiso. Compromiso con una sociedad, con un club, con unos patrocinadores, con los aficionados, con los fieles, con los que siempre perdonan, con su entrenador, con sus demás compañeros. Compromiso que compromete, que a veces atenaza, otras sublima y otras cura las heridas. El compromiso que sientes por formar parte de un equipo que se juega su futuro demasiado a menudo. Compromiso que sólo la amistad entiende.

Amistad: esa mirada no la entiende nadie más que la amistad. Esas caras que casi se rozan, esos cuerpos que se podrían definir mutuamente, hablan de amistad. Amistad que significa apoyo, significa: no te fallaré, no podemos fallar, no podemos fallarles.
Amistad que requiere superar retos y amarguras. Amistad que crece frente a millones de personas a las que haces felices haciendo bien tu trabajo, tu pasión. Amistad que sale de un vestuario donde sólo la amistad logra reforzar cuerpos heridos. Amistad que permite ternura, intimidad y compromiso. Amistad que, vista desde fuera, está cargada de puro erotismo.

Erotismo: eso es lo que en definitiva muestra esta fotografía de Ibrahimovic y Piqué, los dos jugadores del Barça. Me cuentan que se la hicieron cuando salían del vestuario de ver Gladiator, esa película que Guardiola y Estiarte escogieron para transmitir emoción y pasión a los jugadores frente a un encuentro tan trascendente como fue el final de la Copa de Europa que ganaron el año pasado y de la que el Inter de Etoo, les ha apeado en este.
Erotismo en sus cuerpos, en sus manos, en sus miradas, en su cercanía, en todo su cuerpo. Como dice un amigo mío: “algún día sabremos lo que sucede entre jugadores de fútbol en esos vestuarios”. A mi saberlo me va a dar igual, lo que si agradezco es que no se frenen y nos permitan disfrutar de estos gestos de ternura, intimidad, compromiso, amistad y erotismo.

Espero que esta fotografía os inspire algo bonito porque si no fuera así no os iba a entender en absoluto.