30 abril 2010 a las 15:21 por Mercedes

Ella es la culpable

Se llama Montse Serrano. Es librera de vocación y pasión. Su silla de ruedas la hace especial, pero jamás diferente. “La silla no la llevo en la cabeza“, suele decir. Pues bien: esta mujer ha conseguido que un grupo de gente muy variopinta la hayamos seguido como si de un flautista de Hamelin se tratara.

Nos dijo que tenía entusiasmo, pero no dinero y hemos invertido en ella para abrir una ampliación de su vieja librería donde, hasta hace unos meses, había un sex shop. La crisis afectó al erotismo y dio vida a la nueva Librería. Así de bonito, así de curioso, así de extravagante. Montse no puede hacer las cosas normales; ella tiene que liarla a lo grande. Así lo ha hecho y el 23 de Abril, día de Sant Jordi, día de los libros y las rosas, logró contra la opinión de la mayoría, que temieron que no llegaría a tiempo, inaugurar su nueva +BERNAT.

Su familia había sacado todo el jugo posible a la vieja “Librería y Papelería Bernat” que siempre fue el centro neurálgico del barrio. Ahora lo es mucho más y además se puede tomar un pincho y un café mientras escuchas las recomendaciones de la dueña, hojeas una revista, te sientas a descansar, a charlar, a vivir en definitiva. Todo eso es posible en nuestra nueva Librería.

En cuanto a mi, tuvo que llegar el día del libro para que me percatara con total nitidez de que la participación económica que había hecho en el proyecto ilusionante de Montse Serrano, me daba la opción nueva y apasionante de ser socia en un negocio como este. Formaba parte de algo que adoro: la vida de los libros.

Hay gente que piensa que no ganaremos un duro. Otros, por el contrario, creen que lo hemos hecho de tal manera que será un éxito. Mi opinión es que es imposible que +BERNAT no salga adelante mientras Montse y su silla de ruedas se paseen por esos locales. Lo conseguirá como ha conseguido todo lo que se ha propuesto y sobre todo lo conseguirá porque su inmenso patrimonio vale millones de veces más que todo el dinero de los bancos: arrasa en número de amigos y conocidos que besan por donde pisa. Suya es la idea motor de pedir un “voluntariado cultural” que hizo posible terminar el trabajo y llegar a tiempo.

Siempre tiene una sonrisa a mano, siempre te escucha, siempre te dice que lo intentará, sea encontrar un libro imposible, un trabajo inexistente o un consejo complicado; siempre está y eso es el mejor cemento para un negocio donde la magia y la fantasía sustentan los números.

Este año, el día de Sant Jordi, multiplicó hasta lo impensable el resultado de la caja. Eso no significa que tengamos que echar cohetes, pero nos ayuda a seguir pensando en cómo hacer para que ese local que albergó tantos placeres en su otra vida, siga ofreciendo lo mejor de lo mejor, en esta.

Yo ya he decidido que cualquiera que me pregunte dónde puede presentar un libro, un objeto, una empresa, dar una conferencia, un curso o lo se tercie, lo que sea, para lo que se necesiten 40 sillas y un estrado, lo mandaré a la librería. Gustavo, el arquitecto argentino que ha hecho maravillas en el arreglo del local, y su equipo de trabajadores incansables, ha buscado una solución ingeniosa y cómoda para que la librería tenga todos esos usos sin dejar de ser un hogar para los libros.

Soy pues socia de +BERNAT, esa nueva Librería en la calle Buenos Aires nº 6, en Barcelona. Ahí os espero. Los cafés son buenísimos, los pinchos también y lo mejor de todo: los libros, los queridos libros que hacen que vivir sea mucho más fácil cuando te has dejado atrapar entre sus páginas.
http://www.labernatsereinventa.blogspot.com/

24 abril 2010 a las 20:12 por Mercedes

Pitiminí

La niña llevaba todo el día rodando por la ciudad. Iba en el cochecito, pero ya no atraía nada su curiosidad. Su cara lo decía todo: estaba cansada. Lo único que la mantenía unida al mundo era su rosita amarilla. La agarraba con fuerza. Una señora se la había regalado y le había dicho que aunque no supiera leer, sí podría disfrutar de aquella rosa de pitiminí. Ya sabéis que ayer fue Sant Jordi: el día de los libros y las rosas.

El 23 de Abril es un día especialmente bonito en Barcelona.

Desde hacía muchos años soñaba con recorrer mi ciudad en bicicleta un día de San Jordi, pasearme con tranquilidad entre libros y rosas repartidos por todos los rincones y las esquinas. Ayer cumplí ese sueño.
Me equipé y hasta me compré un casco nuevo. Lo compré verde, como mis queridas Vías Verdes y le pedí prestada su bicicleta a mi cuñado Paco. Jamás pensé que sería tan difícil moverse por la ciudad entre tantas miles de personas haciendo lo mismo. Jamás creí que ni siquiera una bicicleta podría sentirse libre en un día como ayer. Fue bonito pero también agobiante. Dicen que ayer Viernes, en Barcelona, se vendieron 5 millones de rosas. Me lo creo. Sería extraordinario que se vendieran también 5 millones de libros, que se leyeran e incluso, puestos a soñar, que hicieran gozar a dos o tres lectores por libro; eso sí sería una felicidad.

Ayer en Barcelona, a pesar de la crisis, se inauguró una nueva librería. Ayer, en el local donde hasta hace unos meses había un sex shop, un grupo de personas unimos nuestras fuerzas para convertir esas paredes cargadas de erotismo en estanterías llenas de aventuras. Ayer nació en la Calle Buenos Aires número 6, un negocio de riesgo del que os contaré más cosas otro día. Desde ayer soy socia de una librería y eso tenía que compartirlo con todos vosotros.