28 agosto 2011 a las 12:50 por Mercedes

Cosas bien hechas

Nacho Marra es el gerente del Club marítimo de Mahón, en Menorca. Es mi amigo. Hoy descansa por fin tras haber organizado una regata mítica para los que amamos la vela clásica. Patrocinada por la empresa italiana Panerai, www.panerai.com, que fabrica entre otras muchas cosas desde hace ya muchos años, relojes de esos que los navegantes miran con especial atención, se ha podido celebrar en este bendito puerto del Mediterráneo, esta regata que forma parte de un circuito que recorre otros puertos menos emblemáticos, para que nos vamos a engañar.

Este año han venido más barcos que nunca, el viento ha sido el mejor posible y los resultados, en todos los sentidos, han sido buenos para los que vivimos en Menorca y nos gustan las cosas bien hechas. No siempre ha sido así; no siempre fue posible ver estos veleros míticos desplegar sus viejas velas en un puerto que ha vivido tantas historias legendarias.

Hubo años negros, años en que los intereses privados, lo hicieron imposible. Pero eso es ya pasado y en la web www.velaclasicamenorca.com, los que gocéis con estas cosas, podéis disfrutar de fotos extraordinarias y conocer los detalles de barcos, tripulaciones y resultados. A muchos no nos resulta fácil entender por qué una regata como ésta no tiene sitio en los lugares más destacados de periódicos y televisiones; no entendemos por qué un espectáculo tan extraordinario lo disfrutamos tan solo los que, afortunadamente, nos encontramos en Menorca en estos días de Agosto.

Debería ser reportaje de primera categoría para cualquier medio de comunicación de la misma forma que lo son otros eventos deportivos de vela moderna. Estos barcos son el origen de lo que tenemos hoy. Estos barcos enseñan a la perfección lo que fue la navegación a vela cuando nada era automático, todo dependía de las manos de los que navegaban en ellos.

Cada objeto a bordo tiene una justificación, cada cabo o cada vela debe cumplir con los requisitos que obliga el reglamento de esta regata que no permite competir a quienes no demuestren la edad de sus barcos y su fidelidad a los diseños originales. Esta regata es un homenaje a las cosas bien hechas; las que aguantan el paso de los años, las que siguen siendo útiles.

Desde este rincón del Bolo , en los últimos días de un Agosto caluroso y cargado de tensiones en todo el mundo, os regalo el equilibrio y la belleza, como diría Luis Eduardo Aute, para que la disfrutéis como hemos hecho quienes hemos tenido la suerte de verlos en directo.

Gracias a todos los participantes, a los que lo habéis hecho posible y enhorabuena a los vencedores. A ti Nacho, te dejo también un beso de sal. M

13 agosto 2011 a las 13:50 por Mercedes

La fuerza de la iniciativa ciudadana

Anoche la luna llena de Mahón no quiso perderse una cena de gente dispuesta a arrimar el hombro. Nos habían convocado para recoger dinero que empuje el arreglo de un edificio emblemático del puerto de Mahón que a lo largo de los años fue testigo de dolores y esperanzas.

Hasta 1964 era un hospital, un hospital creado siglos antes por los ingleses cuando gobernaban la isla de Menorca para atender a los muchos heridos de guerra que llegaban a través del mar. Entre esas paredes se salvaron muchas vidas, se hicieron descubrimientos médicos, se vio morir a mucha gente. Son paredes cargadas de sentimientos. Pero llegó el final de la vida de ese lugar y con él llegó el abandono y el pillaje.

Nadie fue capaz de dar sentido a un edificio que saluda a todos los que entramos en este puerto mediterráneo, ninguna administración logró encontrar una razón para devolverle la vida. Muchos lo intentaron e incluso se dejaron el pellejo y los millones en él sin lograr sacar nada en claro. Quizá los que más pagaron el pato fueron unos japoneses que invirtieron 500 millones de pesetas y cansados de esperar permisos, abandonaron sus planes y su dinero sin haber logrado dar con la solución que devolviera la vida a un lugar tan bello y cargado de historia.

A veces todas estas historias parecen leyendas y uno tiende a pensar que son invenciones de los habitantes de esta ciudad que amo tanto pero me he preocupado de contrastarlas y todas reflejan la verdad y nada más que la verdad.
Titulo este post: “la fuerza de la iniciativa ciudadana” porque fue ella la que logró volver a poner en pié el antiguo Hospital de S´Illa del Rei. Como ocurre casi siempre hubo un motor que ilusionó a unos cuantos, muy pocos en los primeros tiempos; un motor que con su determinación, su paciencia y su tesón, logró contagiar a los suficientes que volvieron a dar esperanza a esas paredes que habían visto tanto.

Luis Alejandre es militar, General del Ejército español. Es menorquín de pura cepa y se ha tomado este empeño con tal fuerza que ha logrado lo que nadie hasta ahora había conseguido. Ha dado sentido a la ilusión, ha hecho posible que los trabajos avanzaran y se fuera viendo cómo, lo que ocultaba una vegetación que lo había invadido todo, volviera a la vida. Ha logrado parar el pillaje, esa avaricia de personas que creen que lo que está abandonado y es valioso, puede ser suyo sin preguntar. Vigas inmensas y antiquísimas, piezas arquitectónicas únicas, tejas, cables de cobre, utensilios médicos, todo lo que atraía a sus ojos, acababa en casas particulares dando un uso para el que no habían sido creados. Algunos de estos objetos son localizables, se sabe quién los tiene pero nada se ha hecho para recuperarlos.

Hoy un gran grupo de voluntarios trabaja sin cobrar ni un euro en verano y en invierno. Personas de todas las profesiones dejan en la Isla del Rey sus conocimientos y su dinero. Hoy ya se ve el final del túnel. Por eso la luna llena no quiso ocultarse anoche. Por eso nos citaron a un concurso de mesas decoradas con hortalizas de la isla para que, con esos 50 euros por comensal, añadiéramos gasolina al proyecto. Se quedó mucha gente fuera y eso emocionó a los que pertenecen a la Fundación pero, los que estuvimos, sabíamos que éramos esa fuerza ciudadana que mueve montañas: que mueve montañas como el amor.

Mi mesa presentó una decoración hecha de unos inmensos tomates, que podéis ver en esta fotografía, que Cándida y Pedro Cruz cultivan en su huerto de Sant Climent. Esos tomates son tan superiores a cualquier otro que creo recordar que en alguna otra ocasión os he retado a superarlos y todavía nadie lo ha conseguido. No ganamos el premio pero recibimos muchas peticiones para quedarse con ellos. Con eso nos es suficiente.

Desde aquí, porque me sale del Bolo, agradezco a todos los que hicieron posible una noche redonda; a todos los que pusieron lo que tenían para que el futuro del hospital de la Illa del Rei sea cierto y seguro. A S´Algar Hoteles, que sirvió una cena rica sin cobrar un euro, a la familia Delás que cedió su Predio de San Antonio y a todos los que asistieron y participaron en el concurso decorando sus mesas con empeño e imaginación y pagaron un dinero que añade esperanza a un proyecto que, sin la fuerza de los ciudadanos, jamás hubiera vuelto a la vida.

Gracias Luis por liderar este rebaño de gente generosa que llega de rincones lejanos para ofrecer lo que tienen; gracias por darle a todos la oportunidad de sentirse útiles. El futuro empieza a verse en el horizonte.

20 agosto 2010 a las 10:15 por Mercedes

Para la mujer que sueña todas las noches con Robert Redford

Le prometí que buscaría la mejor foto. Le dije, sorprendida, que no podía ser casualidad que nos gustara el mismo hombre. Le aseguré que estas coincidencias no suelen pasar porque sí. Margarita Caules y yo somos periodistas, nos apasiona observar a la gente y ahora resulta que a las dos nos une Robert Redford. Ella dice que cada noche, desde hace años, sueña con él, le desnuda, le acaricia, le arrulla y le cuenta historias; yo, la complemento. Margarita Caules es una  institución en la prensa de esta Isla que entró para siempre en mi vida de la mano apasionada de mi tío Alfonso Milá, hace más de 30 años. 

Menorca es una isla mediana, bajita, silenciosa y cargada de Historia. Cuando pudo perderse, no lo hizo y ahora está preservada y cuidada por muchas personas que la sienten como propia aunque hayan nacido muy lejos de aquí. Menorca, como cualquier lugar del Mediterráneo, ha visto pasar miles de viajeros que han dejado aquí sus conocimientos y sus historias. Es un lugar suficientemente pequeño para que ocurra eso que se suele oír a veces: “aquí todos nos conocemos”. Pero ésta enamorada de Robert Redford: conoce más, sabe más, tiene más recursos, más memoria, más fotos antiguas. 

Margarita Caules tiene casi suficientes años para haber vivido en primera persona muchas de las historias que publica cada semana en el “Menorca”. Sus colaboraciones en “Es Diari”, sus artículos, son de los más queridos y leídos de este periódico humilde que devoramos los que queremos tanto este lugar. Esta periodista costumbrista nos ayuda cada semana a conocer, a no olvidar qué fue de tantos oficios, trabajos, familias y gentes que dejaron en Menorca su vida y su creatividad.

Además es una abuela entregada. Es de esas abuelas que muchas personas echaremos de menos toda la vida.

L´avia Guideta adora a su única nieta y le enseña todas esas cosas que se aprenden en una casa en el campo que lleva toda la vida siendo autosuficiente. Margarita sabe de campo, de oficios, de animales; sabe de cocina. Cenamos en su casa y nos hizo un plato menorquín por excelencia: el oliaigu; una sopa humilde de tomate, cebolla y pimientos que necesita muchas horas de fuego para ser inolvidable. Su mesa familiar estaba repleta de embutidos, berenjenas rellenas, sobrasada casera y pasteles hechos por ella; una mesa puesta con amor entre viejas encinas silenciosas que escucharon algunas de esas historias que la hacen poseedora de un baúl de recuerdos que valen oro.  

A Margarita Caules no la pueden engañar, no le pueden dar gato por liebre, nadie puede venderle una moto. Cuando me confesó que hacía años que pasaba las noches abrazada a su marido en una cama estrecha de esas de matrimonio que se quiere, soñando con Robert Redford, fue lo que me faltaba por saber de esta mujer sabia que adoro, que busco con fruición en un periódico que, desgraciadamente, no puedo leer durante todo el año. Sus “Xerradetes de Trepucó”, están escritas en castellano trufado de las expresiones menorquinas más ricas e imprescindibles. Sus artículos son la mejor lección de historia; de una historia sencilla y cercana para cualquiera que quiera echar la vista atrás y aprender de lo que fue, de lo que hubo, de lo que ya casi no existe. 

Me gusta Margarita Caules, me gusta y me emociona. La otra noche, en su casa, con su familia, le prometí que lo intentaría y aquí le dejo esta foto de nuestro hombre preferido que estoy segura será también el de muchas boleras aunque no soñéis con él, como nos pasa a nosotras por las noches. Tendréis que reconocerme que somos dos mujeres con buen gusto.