8 septiembre 2010 a las 16:24 por Mercedes

Gracias infinitas, Mario

En los primeros días de Julio, Mario Vargas Llosa escribió un largo artículo en el diario El País: “La querencia del maestro“. Su lectura me llevó de inmediato a la Casa del Libro donde compré la edición de Austral de un libro que, por suerte para mí, aún no había leído y que él definía como obra maestra. Siempre he pensado que no hay mejor camino para llegar al lector que contagiarle tu propia pasión; eso fue lo que hizo Mario Vargas con “Guerra y Paz” y conmigo.

Digo que por suerte no la había leído porque es una novela tan importante que no creo que pueda ser valorada de igual forma si se lee en la adolescencia, como habrá hecho mucha gente, que si se hace cuando la vida ya te ha dado algunas pistas de cómo somos los seres humanos. Ahora, tras su lectura casi arrebatada, sería el momento ideal para estudiar a Tolstoi, para profundizar en este autor gigantesco que describió a la perfección lo más íntimo de nosotros mismos. De hecho eso es lo que, si el tiempo me lo permite, haré.

Gracias infinitas Mario por compartir tus sentimientos sobre este autor que escribió obras imprescindibles para la literatura universal, pero que fue, además, un hombre poliédrico, con múltiples facetas, como tú le describes. Un hombre que luchó por construir una nueva forma de educación para los niños, una nueva moral que se acercara lo más posible a esas palabras cristianas de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, un hombre que sufrió por sus adicciones, sus remordimientos y arrepentimientos; un hombre que fue apartado, condenado, exaltado, adorado y odiado; que, como tú dices, probablemente nunca fue consciente de su logro, de las obras maestras que salían de sus manos porque “estaba siempre demasiado entregado a sus proyectos revolucionarios”.

Gracias infinitas Mario porque tu artículo me acercó a este libro y a su autor de una manera tan atractiva que no pude dejar de seguir tus pasos y leer sin freno hasta terminar sus 1460 páginas. Todavía estoy impregnada de sus metáforas y de la más sencilla y perfecta literatura. Todavía no he digerido la vida y milagros de los casi 600 personajes que llenan las páginas de un libro que como tu dices es “total”: “una novela que ha materializado el anhelo de todo novelista: recrear un mundo a su imagen y semejanza, en su totalidad” .
Cuando iba al colegio mi profesora de Literatura no consiguió jamás contagiarme tantas ganas de leer un libro como hizo Vargas Llosa al principio de este verano que está agonizando. Recuerdo que para ella era muy importante memorizar fechas, títulos de libros y nombres de autores; todo lo contrario de lo que este artículo me entregó a manos llenas. Sé que la Literatura sigue siendo una asignatura complicada para darla y para recibirla. Me entristece que los estudiantes no vean en los libros las cualidades que para mi son diáfanas: compañía, conocimiento, aburrimiento, pasión, liberación, curiosidad, emoción en definitiva. Cuando tienes la suerte de que un libro te atrape, los días ya no son del todo tuyos: le pertenecen a él.

Leyendo “Guerra y Paz” este verano he gozado de momentos de felicidad tan profundos que dudo que pudieran ser superados por otra actividad. Al terminar hoy este libro, me he lanzado a leer lo que recomiendo no hacer jamás antes de empezarlo: los prólogos, las cronologías y cualquier texto que preceda a la novela misma. En este caso ha sido Eduardo Mendoza el que con un conocimiento admirable ha saciado mis dudas y ha colmado los deseos que la lectura del texto iba acumulando. Los datos que recoge son vitales para los lectores que han leído el libro, pero destrozarían su lectura si lo hubieran hecho antes de disfrutar de esta obra ingente. También la cronología de José Luis Gómez es una linterna mágica que ilumina la vida de Tolstoi y recoloca todas las fichas que un lector apasionado necesita para cuadrar el puzzle de este autor excepcional. A los dos mi agradecimiento por sus escritos y a su lado a José Laín Entralgo que lo traduce con el esmero y delicadeza que la obra necesita. Su mano no se percibe, se agradece. Leer “Guerra y Paz” en ruso debe ser un placer aun mayor pero tener entre manos una traducción respetuosa, es un regalo a los lectores y lo digo porque no siempre ocurre algo así.

Gracias Mario, en definitiva, por haberme abierto un mundo inmenso, un mundo que Google me ayudará a descubrir y que de no haber sido por ti, por tu entusiasmo y tu conocimiento, por tu curiosidad y tu viaje al origen del mundo de Leon Tolstoi, jamás hubiera llegado tan profundamente a mi corazón.
Creo que no necesito deciros que os recomiendo cada una de sus palabras porque sé que ellas os conducirán, como me han hecho a mi, a una “obra maestra absoluta” .

30 abril 2010 a las 15:21 por Mercedes

Ella es la culpable

Se llama Montse Serrano. Es librera de vocación y pasión. Su silla de ruedas la hace especial, pero jamás diferente. “La silla no la llevo en la cabeza“, suele decir. Pues bien: esta mujer ha conseguido que un grupo de gente muy variopinta la hayamos seguido como si de un flautista de Hamelin se tratara.

Nos dijo que tenía entusiasmo, pero no dinero y hemos invertido en ella para abrir una ampliación de su vieja librería donde, hasta hace unos meses, había un sex shop. La crisis afectó al erotismo y dio vida a la nueva Librería. Así de bonito, así de curioso, así de extravagante. Montse no puede hacer las cosas normales; ella tiene que liarla a lo grande. Así lo ha hecho y el 23 de Abril, día de Sant Jordi, día de los libros y las rosas, logró contra la opinión de la mayoría, que temieron que no llegaría a tiempo, inaugurar su nueva +BERNAT.

Su familia había sacado todo el jugo posible a la vieja “Librería y Papelería Bernat” que siempre fue el centro neurálgico del barrio. Ahora lo es mucho más y además se puede tomar un pincho y un café mientras escuchas las recomendaciones de la dueña, hojeas una revista, te sientas a descansar, a charlar, a vivir en definitiva. Todo eso es posible en nuestra nueva Librería.

En cuanto a mi, tuvo que llegar el día del libro para que me percatara con total nitidez de que la participación económica que había hecho en el proyecto ilusionante de Montse Serrano, me daba la opción nueva y apasionante de ser socia en un negocio como este. Formaba parte de algo que adoro: la vida de los libros.

Hay gente que piensa que no ganaremos un duro. Otros, por el contrario, creen que lo hemos hecho de tal manera que será un éxito. Mi opinión es que es imposible que +BERNAT no salga adelante mientras Montse y su silla de ruedas se paseen por esos locales. Lo conseguirá como ha conseguido todo lo que se ha propuesto y sobre todo lo conseguirá porque su inmenso patrimonio vale millones de veces más que todo el dinero de los bancos: arrasa en número de amigos y conocidos que besan por donde pisa. Suya es la idea motor de pedir un “voluntariado cultural” que hizo posible terminar el trabajo y llegar a tiempo.

Siempre tiene una sonrisa a mano, siempre te escucha, siempre te dice que lo intentará, sea encontrar un libro imposible, un trabajo inexistente o un consejo complicado; siempre está y eso es el mejor cemento para un negocio donde la magia y la fantasía sustentan los números.

Este año, el día de Sant Jordi, multiplicó hasta lo impensable el resultado de la caja. Eso no significa que tengamos que echar cohetes, pero nos ayuda a seguir pensando en cómo hacer para que ese local que albergó tantos placeres en su otra vida, siga ofreciendo lo mejor de lo mejor, en esta.

Yo ya he decidido que cualquiera que me pregunte dónde puede presentar un libro, un objeto, una empresa, dar una conferencia, un curso o lo se tercie, lo que sea, para lo que se necesiten 40 sillas y un estrado, lo mandaré a la librería. Gustavo, el arquitecto argentino que ha hecho maravillas en el arreglo del local, y su equipo de trabajadores incansables, ha buscado una solución ingeniosa y cómoda para que la librería tenga todos esos usos sin dejar de ser un hogar para los libros.

Soy pues socia de +BERNAT, esa nueva Librería en la calle Buenos Aires nº 6, en Barcelona. Ahí os espero. Los cafés son buenísimos, los pinchos también y lo mejor de todo: los libros, los queridos libros que hacen que vivir sea mucho más fácil cuando te has dejado atrapar entre sus páginas.
http://www.labernatsereinventa.blogspot.com/

24 abril 2010 a las 20:12 por Mercedes

Pitiminí

La niña llevaba todo el día rodando por la ciudad. Iba en el cochecito, pero ya no atraía nada su curiosidad. Su cara lo decía todo: estaba cansada. Lo único que la mantenía unida al mundo era su rosita amarilla. La agarraba con fuerza. Una señora se la había regalado y le había dicho que aunque no supiera leer, sí podría disfrutar de aquella rosa de pitiminí. Ya sabéis que ayer fue Sant Jordi: el día de los libros y las rosas.

El 23 de Abril es un día especialmente bonito en Barcelona.

Desde hacía muchos años soñaba con recorrer mi ciudad en bicicleta un día de San Jordi, pasearme con tranquilidad entre libros y rosas repartidos por todos los rincones y las esquinas. Ayer cumplí ese sueño.
Me equipé y hasta me compré un casco nuevo. Lo compré verde, como mis queridas Vías Verdes y le pedí prestada su bicicleta a mi cuñado Paco. Jamás pensé que sería tan difícil moverse por la ciudad entre tantas miles de personas haciendo lo mismo. Jamás creí que ni siquiera una bicicleta podría sentirse libre en un día como ayer. Fue bonito pero también agobiante. Dicen que ayer Viernes, en Barcelona, se vendieron 5 millones de rosas. Me lo creo. Sería extraordinario que se vendieran también 5 millones de libros, que se leyeran e incluso, puestos a soñar, que hicieran gozar a dos o tres lectores por libro; eso sí sería una felicidad.

Ayer en Barcelona, a pesar de la crisis, se inauguró una nueva librería. Ayer, en el local donde hasta hace unos meses había un sex shop, un grupo de personas unimos nuestras fuerzas para convertir esas paredes cargadas de erotismo en estanterías llenas de aventuras. Ayer nació en la Calle Buenos Aires número 6, un negocio de riesgo del que os contaré más cosas otro día. Desde ayer soy socia de una librería y eso tenía que compartirlo con todos vosotros.