18 enero 2012 a las 10:54 por Mercedes

A favor del juez Garzón

Estoy poniéndome al teclado con el mismo espíritu que lo hacía cuando empecé a trabajar en este oficio. En aquellos años, casi a diario, firmabas manifiestos, definías tu postura, te alineabas; era lo que necesitabas hacer para defender lo que considerabas imprescindible: la libertad y la justicia.

Con el paso de los años y la llegada de la democracia, imperfecta todo lo que se quiera pero democracia al fin, estas tomas de postura pública se han ido reduciendo. Hoy, sin embargo, vuelvo a tomar la pluma, en este caso el ordenador, para apoyar al juez Garzón.
Sin entrar en el fondo de lo que en estos días está sobre la mesa de sus compañeros, los jueces que le juzgan, quiero enviar mi apoyo moral y amistoso a un hombre que, hasta la fecha, y por mucho que han buscado, no ha hecho nada que no sea defender a los ciudadanos de los que nos atacan. En todos los momentos de su vida ha estado del lado de los que padecían abusos para ayudarles a recuperar la paz y la dignidad. Se ha involucrado en asuntos peligrosos tanto en España como fuera de nuestro país. Es un juez valiente y no necesita que le defendamos: sus sentencias, su trabajo, sus años en la carrera, demuestran su honradez y su buena fe.

Hoy responde ante un tribunal por haber hecho lo que cualquiera de nosotros entendemos que se tenía que hacer: cortar el paso a los que querían beneficiarse de su condición de abogados para favorecer la huida de los que estaban encerrados por sus delitos contra todos nosotros. Quizá algunas leyes sean perjudiciales para que un juez pueda defender a los ciudadanos frente a los que abusan de ellos, pero nadie me quitará de la cabeza que la lógica tiene que tener un sitio de honor en todo esto.

Creo a Garzón, creo que hizo lo que tenía que hacer y me fio de él. Deseo que salga pronto de este laberinto y vuelva a ocuparse de las cosas importantes que siempre llevó entre manos. Espero que triunfe la razón y Baltasar Garzón deje de perder el tiempo en defenderse de sus colegas para defendernos a nosotros.

29 septiembre 2011 a las 12:53 por Mercedes

Mi bolo y el vuestro

Nunca he escrito algo como lo que voy a hacer hoy. Me he comido los puños y he frenado mis dedos para que no cometieran el error de ir al ordenador y opinar sobre vuestras opiniones. Creo en la libertad de opinión muy profundamente y aunque muchas veces hubiera podido responder, no lo he hecho por respeto a cada uno de vosotros. Solo hoy me decido a opinar porque el último post ha provocado unas reacciones que parten de la base de cosas que ni he dicho, ni pienso. Lo escribí y lo volvería a hacer mil veces porque al leer la entrevista a Iñaki García Arrizabalaga en ‘El País’, sentí que un camino se estaba abriendo y ese camino podría ayudar a construir algo importante.

Escribo hoy aquí todo esto porque me resulta extraño e incluso injustificado que no respetéis la postura de esta víctima. El y tres víctimas más han tomado una decisión muy respetable que es suya y solo suya. No pretendo adjudicársela a nadie más. Lo único que hago es darle las gracias y emocionarme. No creo que sea ese un gesto para que saquéis las conclusiones que algunos habéis sacado.

Cuando se escribe un blog hay que saber que todas las opiniones que se reciban son dignas de ser leídas. No suelo reaccionar a ninguna excepto a los insultos. Cuando éstos se producen, llamo a la web y pido que borren ese mensaje e impidan, dentro de lo posible, que esa persona tenga sitio en nuestra casa. Eso ha ocurrido muy pocas veces y, aunque algunos os consideráis censurados, tenéis que saber que jamás es así; aquí cada uno cuelga lo que realmente le sale del bolo.

Vuestro bolo y mi bolo, vuestra cabeza y mi cabeza, son casi siempre muy distintas. Eso enriquece este lugar que lo mejor que tiene, para mí, es lo que ayuda y lo que sirve para aprender y saber cosas, lo que acompaña. No voy a cambiar. No lo voy a hacer por mucho que insistáis en que el bolo es distinto, que no tiene la magia que tenía, que nos anunciáis que nos abandonáis como si eso fuera un drama que fuera a descompensar este rincón chiquitito que no pretende nada. Si os vais, iros, iros tranquilos, otros vendrán y aquí seguiremos. Si volvéis, bienvenidos, aquí estaremos cosiendo y descosiendo la vida como lo hemos hecho desde el primer día.

Es tanto lo que me ha llegado desde este lugar que nada ni nadie podrá borrar ese tesoro. Es tanto lo que he aprendido, lo que me he esforzado, lo que he corregido y lo que he logrado que me siento inmune a cualquier amenaza. Aquí creemos de verdad en la libertad, en la creación, en el trabajo, en el esfuerzo y nos gusta que nos descubran caminos nuevos por muy arriesgados que parezcan. Por eso escribí “Pasos de Perdón”. No tenía otra intención que recoger una noticia y celebrarla sin añadir ni una coma a lo que contaba la realidad. Mi respeto y reconocimiento por las víctimas, tantas veces dejadas de lado en tantos años, es claro y público. Lo he hecho toda mi vida, incluso cuando estaban mucho más solas que ahora. Por desgracia son tantas que también son múltiples las opiniones. La dificultad de sus vidas y su futuro son ellas quienes mejor lo conocen pero desde fuera, los que tenemos la suerte de no haber sentido la zarpa de la bestia, también podemos observar y opinar. El final de la violencia nos ayudará a todos, a unos más que a otros pero en distinta manera a todos.

Podéis pensar lo que queráis, podéis escribirlo; permitidme que también yo lo haga. Eso es todo.

29 mayo 2010 a las 17:34 por Mercedes

Recién nacido

Aún no saben si es macho o hembra. Tendrán que esperar varias semanas a que esta criatura se separe de su madre y empiece a aprender a sobrevivir. Ha nacido en cautividad y ha dejado asombrados a muchos. La madre tiene cara de felicidad y eso es lo que hoy me mueve a colgarla en mi Bolo.

Esta entrada no necesita muchas palabras más. Aprovecharé que queda sitio para añadir un comentario con tranquilidad.

Acepto con respeto todas vuestras críticas. Espero que se me permita decir que algunas de ellas van cargadas de rencores que jamás conseguiré que no me arañen. Espero no hacerme nunca impermeable a esos comentarios aunque duelan. Escribir y hablar frente a la gente es un privilegio apasionante y arriesgado. Si uno no acepta que todo lo que llega tiene derecho a llegar, lo pasa peor. Todo sirve para aprender aunque sea a que la manera de expresarse de algunos, no será nunca la que yo utilizaré.

Este Bolo es libre, pero, como tantos, tiene unas normas. Cuando alguien se las salta, desaparece. A los que dejáis vuestras opiniones, datos, informaciones o lo que os dé la gana, os lo agradezco. A los que depositáis insultos no os queremos.
La política siempre me ha interesado y aunque vivimos momentos dolorosos y complicados, sigo creyendo en su imprescindible trabajo. Escribiré y denunciaré lo que me parezca oportuno; este blog nunca ha pretendido ser objetivo, más bien todo lo contrario: completamente subjetivo.