18 enero 2012 a las 10:54 por Mercedes

A favor del juez Garzón

Estoy poniéndome al teclado con el mismo espíritu que lo hacía cuando empecé a trabajar en este oficio. En aquellos años, casi a diario, firmabas manifiestos, definías tu postura, te alineabas; era lo que necesitabas hacer para defender lo que considerabas imprescindible: la libertad y la justicia.

Con el paso de los años y la llegada de la democracia, imperfecta todo lo que se quiera pero democracia al fin, estas tomas de postura pública se han ido reduciendo. Hoy, sin embargo, vuelvo a tomar la pluma, en este caso el ordenador, para apoyar al juez Garzón.
Sin entrar en el fondo de lo que en estos días está sobre la mesa de sus compañeros, los jueces que le juzgan, quiero enviar mi apoyo moral y amistoso a un hombre que, hasta la fecha, y por mucho que han buscado, no ha hecho nada que no sea defender a los ciudadanos de los que nos atacan. En todos los momentos de su vida ha estado del lado de los que padecían abusos para ayudarles a recuperar la paz y la dignidad. Se ha involucrado en asuntos peligrosos tanto en España como fuera de nuestro país. Es un juez valiente y no necesita que le defendamos: sus sentencias, su trabajo, sus años en la carrera, demuestran su honradez y su buena fe.

Hoy responde ante un tribunal por haber hecho lo que cualquiera de nosotros entendemos que se tenía que hacer: cortar el paso a los que querían beneficiarse de su condición de abogados para favorecer la huida de los que estaban encerrados por sus delitos contra todos nosotros. Quizá algunas leyes sean perjudiciales para que un juez pueda defender a los ciudadanos frente a los que abusan de ellos, pero nadie me quitará de la cabeza que la lógica tiene que tener un sitio de honor en todo esto.

Creo a Garzón, creo que hizo lo que tenía que hacer y me fio de él. Deseo que salga pronto de este laberinto y vuelva a ocuparse de las cosas importantes que siempre llevó entre manos. Espero que triunfe la razón y Baltasar Garzón deje de perder el tiempo en defenderse de sus colegas para defendernos a nosotros.

18 octubre 2011 a las 19:34 por Mercedes

Trata de seres humanos = Esclavitud

Una cadena casi irrompible amarra a las victimas de la trata de personas con quienes sacan provecho económico de ellas. La trata de personas es un delito, pero no se logra parar que se llenen los prostíbulos españoles de mujeres que tienen sexo con hombres obligadas por mafias que las tienen atrapadas. Mujeres y, según es cada vez más notorio, chicos jóvenes y transexuales.

Debemos hablar de esclavitud: retención de un ser humano contra su voluntad. Cada vez que un hombre, un joven, paga a una mujer, debería pensar que puede estar apoyando la esclavitud. Digo puede porque no siempre las prostitutas llegan a ese “oficio” habiendo sido raptadas por mafias pero, es importante que sepan que es más común de lo que seguramente ellos creen que esas mujeres no sean seres libres.

La lucha contra la trata de seres humanos es ardua y muy cara. Requiere de policías especializados que se enfrentan a organizaciones poderosas y muy ricas que están moviendo miles de millones de euros al año. Y no sólo eso, requiere de una red de centros que asistan a estas personas y les ayuden a encontrar una salida, un futuro.

Si los hombres que consumen mujeres, porque de eso se trata, pensaran que están haciendo posible este repugnante negocio, quizá no pagarían.

No es fácil hablar, pedir ayuda cuando eres un ser humano al que han engañado arrancándole de la pobreza con la promesa de un empleo lejos de casa sin billete de vuelta. Si conociéramos las historias del horror que estas personas cuentan cuando son liberadas, no habría nadie que deseara arrancar el menor placer a sus cuerpos.

En España hay muchas ONGs que sujetan el horror. Sin su trabajo cualquier ser humano víctima de la trata de personas no tendría la menor esperanza de alcanzar la puerta de la libertad. Esas organizaciones temen que la crisis haga difícil su futuro, temen tener que tirar la toalla y dejar sin esperanza a cientos, a miles de personas que acuden a sus puertas. No lo permitamos, no dejemos que la falta de dinero haga desaparecer ese clavo ardiendo. El día que eso ocurra no nos quejemos de las consecuencias que sufriremos todos. Nos piden que os lo contemos y eso hago aquí hoy.

P.D. La fotografía es de Sofía Wittert y formó parte, el verano pasado, de su última exposición en Cádiz.

7 octubre 2011 a las 21:11 por Mercedes

Once millones de euros

Seguro que los habrá cobrado más de uno, pero el que nos ha puesto a todos las manos en la cabeza ha sido este hombre de la foto: José Luis Pego. Era un alto directivo de Novacaixagalicia. Decidió prejubilarse y esa fue la cantidad que cobró. Tiene 54 años, estudios y preparación. Trato de ponerme en su lugar y mirad lo que se me pasa por la cabeza.

 “Todo el mundo se ha vuelto loco. Ahora va a resultar que mi indemnización es la única que es escandalosa; ahora me dirán que esto es una barbaridad; que nadie puede entender una cifra así. Ahora puede incluso ocurrir que me obliguen a devolverla…Se han vuelto todos locos. ¡Cuánta demagogia! Todo lo que leo, todo lo que escucho está manipulado, son opiniones sin fundamento. Mi prejubilación estaba acordada y es tan legal como la de cualquiera. Ahora va a resultar que van a dejarnos hacer lo que nos dé la gana cuando nos están vigilando mañana, tarde y noche. La gente habla sin saber cómo funciona esto. En todo caso que vayan a pedirle cuentas al Banco de España; a mí que me registren, yo no tengo nada que ocultar. Ni yo ni ninguno de mis colegas de Novacaixagalicia. Todos hemos cumplido escrupulosamente lo que decían nuestros contratos. Manda carallo que ahora me arrastren a mí por el barro…De esta voy a salir mal ¡voy a tener que disfrazarme para salir a la calle! Se han vuelto todos locos pero esto en cuatro días se habrá calmado y el dinerito en mi cuenta corriente”.

 ¿Os resulta verosímil? Creo que me acerco bastante a la cabeza de este ejecutivo y si no es así, que me demuestre lo contrario. Hoy, en una entrevista parala Agencia EFE, he comentado que, cuando conocemos cosas como éstas, propondría vaciar las cárceles y volverlas a llenar con estas gentes que tanto daño nos hacen. Y no creáis que son cuatro, son bastantes más. Si consiguiéramos saber las personas que sin que su trabajo lo haya justificado jamás, han recibido un trato parecido al Sr. Pego, reuniríamos a un grupo escandaloso de gentes. Cuando digo que vaciemos las cárceles no me parece que estoy exagerando demasiado, estoy cansada de entrar en prisiones a realizar trabajos con ‘Diario de…’ y ver que de los internos que cumplen condenas, excluyendo delitos de sangre, terrorismo y poco más, la mayoría han sido acusados de asuntos mucho menos escandalosos que el que nos ocupa. Ya sé que me dirán que esto es una barbaridad, que no se puede hablar así, que estoy mezclando churras con merinas; pero la realidad es que si preguntáramos a los ciudadanos uno a uno, me arriesgo a decir que nos encontraríamos con opiniones muy similares a la que aquí hoy os expongo. Se acabó la broma: las cosas están mal hechas y no las podemos admitir. Hay que poner pies en pared y pedir explicaciones y que devuelvan hasta el último euro.