29 mayo 2011 a las 12:57 por Mercedes

En el cielo

Pep Guardiola subió ayer al cielo. Sus jugadores lo hubieran tenido allá arriba toda la vida pero él tiene una tendencia a tener los pies en la tierra. Eso le hace grande y vencedor.

Guardiola ha conseguido que le entiendan. Es como un buen profesor que logra que sus alumnos comprendan lo que les dice y están dispuestos a seguir los pasos que marque. Esos profesores hacen grandes a sus estudiantes y sobre todo suelen hacerlos felices. Pep ha logrado que le entiendan y por eso los jugadores de Barça son un grupo de gente feliz.

Anoche mi ciudad, Barcelona, estaba en tensión. Se notaba que cada uno sabía con exactitud dónde se encontraría a las 20,45 de la noche.

La ciudad había vivido momentos de violencia innecesaria provocada por el que recibe un sueldo para mantenerla en calma y se recuperaba de esos golpes. Ya han pedido la dimisión del Conseller de Governaçio, Felip Puig, y yo desde aquí me uno a los que lo han hecho. Creó un problema donde no lo había e hizo daño físico y moral a muchas personas; que se vaya a su casa y se calle, sobre todo que se calle porque no dice más que tonterías. Pero nada pudo con la esperanza. El fútbol unía emociones y teñía todo de verde esperanza. Lo que pasó lo sabéis todos; lo que sucedió ayer en Inglaterra, lo hemos visto todos; el triunfo del Barcelona lo estamos celebrando todos, o por lo menos eso espero y me guío por mensajes de amigos que están lejos de estos colores pero les gusta el fútbol.

Anoche vimos un grandísimo partido de fútbol que pudimos valorar hasta los que no sabemos una palabra de este deporte. Anoche vimos equipo, unión, belleza, inteligencia, creatividad, calma, control, generosidad, gestos, lucha y casi ninguna falta. No vimos violencia, ni juego sucio, ni malos modos; anoche vimos fútbol del bueno. Por eso digo que somos muchos más que los culés los que estamos contentos, los que disfrutamos con el espectáculo.

Estos no son momentos fáciles para muchas personas. Vivimos una época dura y las noticias que nos llegan no ayudan a tener encendida la llama de la esperanza. Es en éstos momentos cuando personas como Guardiola ayudan a sonreír y a creer que al final todo irá bien, que seremos capaces de salir del túnel. Pero Guardiola sabe lo que hace, sigue un método, no cede ante lo que cree que es importante. Guardiola no tiene cuento y esta manera de ser quizá le traiga problemas en el futuro pero, de momento, lo que le está trayendo es el respeto de la gente. Tener el respeto de la gente es un patrimonio extraordinario. Esa es su fuerza y es muy importante que aunque le manteen no despegue los pies del suelo, como ha logrado hacer hasta ahora.

Gracias Pep, gracias por hacernos felices, por poder mirarte con cariño, con admiración. Gracias por tus gestos controlados, por esos sorbos pequeños de una humilde botellita de agua que te libera la garganta de unos nervios que todos comprendemos, gracias por tu elegancia, por tus silencios, por tus agradecimientos, por tu gallardía. En ti tenemos un tesoro y no solo los jugadores del Barça sino muchos ciudadanos a los que nos gusta la gente que trabaja bien, que hace las cosas con rigor, con tenacidad y que persevera. Algo de todo eso habrá que hacer para sacar a nuestro país adelante pero en éstas horas previas a la llegada de los jugadores del Barcelona a nuestra ciudad, tenemos derecho a abandonarnos en la dulce victoria, llenar la Copa de Europa de imágenes inolvidables y sentarnos al borde del camino a disfrutar.

Gracias a todos y cada uno de los que trabajáis en este Club para hacer posible esta unión y esta convicción. A los que salís al campo, a los que os cuidáis, a los que os educáis y crecéis en la Masía; los que conocéis los sacrificios que hay que hacer para lograr ganar, a los que mantenéis en secreto la magia de lo que ocurre en un vestuario lleno de ideas potentes; gracias a todos vosotros y a los que os adoran. A los niños que llevan día y noche la camiseta del Barça en muchos países del mundo. A los mayores que olvidan sus penas y gritan con el corazón en la garganta. A los que desde cuartos de hospital como los que vi ayer por la tarde, contaban los minutos para dejarse apresar en esa red de alegrías que ha tejido el Barcelona. A todos gracias porque veros felices nos hace felices.

Cuando Piqué se envolvió en la red blanca de la portería del Wembley; esa red que definía sin él darse cuenta tantas cosas que le está pasando, todos entendimos que hacía bien en llevársela consigo como si de una novia se tratara. Ese Piqué que nos deja compartir la felicidad de estos momentos de su vida personal y que a través de Twitter no tardó nada en enseñarnos la copa en el vestuario, ese Piqué enredado y pillado en lo más importante de este mundo: el amor.

A él y a todos os llegan éstas palabras escritas con todo el cariño y agradecimiento que cabe en un post.

5 mayo 2010 a las 16:28 por Mercedes

Sentimientos de vestuarios

Hoy he recibido esta fotografía y se me han ido las manos al teclado de mi ordenador. Es brutalmente sugerente y voy a dejarme llevar a ver a dónde me lleva.

Ternura, intimidad, compromiso, amistad, erotismo. Me paro, de momento.

Ternura: dos cuerpos abandonados a si mismos que se acercan y entrelazan sus manos con sumo cuidado como si pudieran romperse. Dos cuerpos de igual tamaño, vestidos de forma similar, con edades parecidas. Dos cuerpos que se están hablando por cada uno de sus poros, por su aproximación. Dos hombres que no se sienten observados y se tratan con suma ternura, como si algo importante estuviera en juego. Las manos parecen preparadas para ser esculpidas; son fuertes, grandes y tocan con delicadeza. Son manos que se conocen, que se reconocen. Sus antebrazos no quieren alejarse, el coche les sirve de apoyo, pero casi no lo necesitarían: se tienen uno al otro. Para mi les define una intensa intimidad.

Intimidad: Intimidad quiere decir que comparten lenguajes verbales y gestuales; que comparten deseos y sensaciones; que comparten casi una misma lucha. Intimidad que les defiende del exterior, que les refuerza mutuamente, que les hace poseedores de un valor que nadie mejor que ellos conoce. Intimidad frente a la multitud, una multitud de la que viven y para la que trabajan. Intimidad necesaria para sobrevivir, para no volverse locos. Esa intimidad les ha hecho adquirir un compromiso.

Compromiso: sus manos hablan de compromiso, sus ojos hablan de compromiso, su cercanía grita ese compromiso. Se han conocido hace poco tiempo, pero esta palabra les ató muy deprisa: compromiso. Compromiso con una sociedad, con un club, con unos patrocinadores, con los aficionados, con los fieles, con los que siempre perdonan, con su entrenador, con sus demás compañeros. Compromiso que compromete, que a veces atenaza, otras sublima y otras cura las heridas. El compromiso que sientes por formar parte de un equipo que se juega su futuro demasiado a menudo. Compromiso que sólo la amistad entiende.

Amistad: esa mirada no la entiende nadie más que la amistad. Esas caras que casi se rozan, esos cuerpos que se podrían definir mutuamente, hablan de amistad. Amistad que significa apoyo, significa: no te fallaré, no podemos fallar, no podemos fallarles.
Amistad que requiere superar retos y amarguras. Amistad que crece frente a millones de personas a las que haces felices haciendo bien tu trabajo, tu pasión. Amistad que sale de un vestuario donde sólo la amistad logra reforzar cuerpos heridos. Amistad que permite ternura, intimidad y compromiso. Amistad que, vista desde fuera, está cargada de puro erotismo.

Erotismo: eso es lo que en definitiva muestra esta fotografía de Ibrahimovic y Piqué, los dos jugadores del Barça. Me cuentan que se la hicieron cuando salían del vestuario de ver Gladiator, esa película que Guardiola y Estiarte escogieron para transmitir emoción y pasión a los jugadores frente a un encuentro tan trascendente como fue el final de la Copa de Europa que ganaron el año pasado y de la que el Inter de Etoo, les ha apeado en este.
Erotismo en sus cuerpos, en sus manos, en sus miradas, en su cercanía, en todo su cuerpo. Como dice un amigo mío: “algún día sabremos lo que sucede entre jugadores de fútbol en esos vestuarios”. A mi saberlo me va a dar igual, lo que si agradezco es que no se frenen y nos permitan disfrutar de estos gestos de ternura, intimidad, compromiso, amistad y erotismo.

Espero que esta fotografía os inspire algo bonito porque si no fuera así no os iba a entender en absoluto.