29 septiembre 2010 a las 18:46 por Mercedes

7 huelgas generales

Mientras vivió en El Pardo, el general Francisco Franco no tuvo que soportar una sola huelga general. Esa paralización del país fue siempre el sueño imposible del PCE. Aquel objetivo de los comunistas, auténticos y casi únicos opositores al fascismo, a la dictadura, que cada año iba a ser una realidad que acabaría con ella, no tuvo lugar nunca.

En democracia los españoles hemos vivido, con la de hoy, 7 huelgas generales. Quizá porque tengo suficientes años para recordar, no apoyo esta paralización que, además, nunca se ha conseguido del todo. Incluso en los lugares en los que haya tenido éxito la convocatoria, siempre quedará la duda de qué hubiera pasado si, como dice la Constitución, se hubiera asegurado y respetado el derecho a no ir a la huelga, a trabajar. Hoy será noche de muchas cifras a las que los españoles estamos ya acostumbrados y que desacreditan casi siempre a los que arriman el ascua a su sardina, sea la sardina que sea. Yo no apoyo esta huelga y he trabajado como cualquier otro día.

La foto que ilustra mi post es del el último libro de Almudena Grandes, su última novela recién publicada. El grupo de 5 hombres y una mujer es real, se trata de miembros del Ejército de la Unión Nacional (comunistas) que en el año 1944 a punto estuvieron de asaltar el Valle de Arán y volver a entrar así a España tras la guerra civil para reconquistarla. “Inés y la alegría” ha sido para mi una fuente de información nueva y apasionante. Nueva porque desconocía que ese hecho histórico había sucedido y apasionante porque como repite varias veces en las páginas de esta maravillosa novela, su autora:

“La historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales”

“La invasión del Valle de Arán, tan inexistente para la gran mayoría de los ciudadanos españoles en 1944 como ahora mismo, permanece casi igual de ausente en la bibliografía que está al alcance de cualquier lector” escribe la autora, y a mí me resulta hasta increíble que ni los historiadores adictos al régimen, ni los más serios e independientes, ni los propios comunistas, hayan hecho nunca el menor esfuerzo por explicar lo que significó ese intento que, de haber triunfado, pudo haber cambiado nuestra historia, como siempre creyeron que sucedería los más de 8.000 hombres que se vieron implicados en ella. Esos hombres que confiaban en que su entrada en nuestro país conllevaría el apoyo del pueblo, entre otras acciones, con la famosa huelga general nunca lograda. Nadie parece haber querido ahondar en estos hechos que Almudena Grandes saca a la luz en su última obra y en la que logra reivindicar la vida, la lucha, la supervivencia y el dolor de tantos españoles que perdieron la guerra, de forma extraordinariamente emocionante.

“La Historia con mayúscula desprecia los amores del cuerpo, dice Almudena, la carne débil que la distorsiona, la desencaja, la desordena con saña que no está al alcance de los amores del espíritu, más prestigiosos, si, pero también mucho más pálidos, y por eso menos decisivos”

“Inés y la alegría” es, para mí, un libro imprescindible. No dejéis de leerlo.

Una de las varias mujeres que protagonizan esta novela es una gran cocinera que en muchos momentos de la novela me ha recordado al protagonista, también genial y muy recomendable, de la última obra del escritor norteamericano John Irving: “La última noche en Twisted River”. Dos cocineros apasionados que salvan su vida en los fogones. No os digo más.

P.D. Por terminar con una buena noticia de un compañero de Telecinco, ayer supe que su libro “Rescatando a Sara”, publicado por Planeta, del que os hablé hace unas semanas, ha conseguido llegar a la tercera edición. ¡Enhorabuena Javier! Ese libro explica las peripecias que pudisteis conocer en uno de nuestros reportajes de “Diario de…” y que, a los que os interese, podéis volver a ver en la web de T5: www.telecinco.es.

21 septiembre 2010 a las 14:01 por Mercedes

Tejido conjuntivo

Me gusta Leo Messi. Me gusta mucho como jugador y admiro su personalidad, su manera de estar en el fútbol. Cuando he visto esta foto del último partido he tenido ganas de compartir con vosotros la fragilidad de lo que parece más duro. Si os fijáis, el jugador que le embiste, sabe perfectamente dónde tiene que colocar su bota para inutilizar el pie de Messi. Es angustioso observar cómo se retuerce ese tobillo y uno teme que semejante entrada, hubiera podido apartar a nuestro querido argentino por semanas de la Liga. Parece que no va a ser así y que la recuperación no tardará en llegar pero la imagen hacía temer lo peor.

Nuestro cuerpo tiene una barrera que nos defiende de golpes como ese: el tejido conjuntivo. Sabemos muy poco de él; la mayoría de los médicos ni lo consideran pero ese tejido, bien tratado, bien trabajado, puede evitar operaciones y devolver al lesionado a la normalidad sin entrar en un quirófano. En San Agustín de Guadalix, en la sierra de Madrid, trabaja una doctora que está haciendo un gran esfuerzo por demostrar las cualidades de una parte de nuestro cuerpo que la mayoría de sus colegas ni considera. Menchu Sacristán ayuda a diario a encontrarse mejor, sanar, recuperar movimiento y suprimir el dolor, a sus pacientes. Su fe en la potencia del conjuntivo es inmensa.  Antes de dedicar su vida al estudio de este tejido, fue cirujana, especialista en traumatología, muchos años. A base de observar su propio cuerpo, las reacciones que conseguía manipulando su tejido conjuntivo, logró resultados espectaculares. Llegará un día en que todo ese empeño, esas cientos de horas de especular y estudiar, darán sus frutos y sus colegas tendrán que rendirse ante la evidencia. Ella no tiene prisa y sabe que lo que se trae entre manos es un camino sin retorno.

Si Messi hubiera puesto su tobillo dañado en manos de la Doctora Sacristán, como han hecho ya muchos deportistas, quizá saltaría al campo antes de lo previsto; pero Menchu es una mujer discreta, pocos la conocen todavía, a la que se llega sólo por el boca oreja; es una científica que como tantas hace su trabajo en silencio y ayuda, a los que dan con ella, sin hacer ruido.

Conozco varios enfermos de ELA, esclerosis lateral amiotrófica, esa dolencia criminal que va paralizando el cuerpo del enfermo hasta matarlo, que han puesto sus deteriorados cuerpos en sus manos y , hoy por hoy, es uno de sus trabajos más exitosos y los que mayor felicidad le dan. Estos hombres y mujeres, jóvenes la mayoría, hacen kilómetros desde toda España para que Menchu Sacristán busque ese conjuntivo dañado y trate de sanarlo para parar un proceso irremediable. Ellos saben que su doctora, tan sólo con sus manos, no parará hasta lograr arrancarlos de sus sillas de ruedas.

Si esta información os ha interesado y queréis saber más podéis entrar a la web: http://www.leonorsacristan.com/

15 septiembre 2010 a las 19:00 por Mercedes

Energía

Hoy iba a ponerme a escribir de cosas que me tienen hablando sola, pero he decidido que lo pospongo y os regalo esta foto maravillosa de final de verano.

Esta pareja disfruta de un momento de felicidad que, sin ellos saberlo, van a compartir con nosotros. Era un día glorioso; hacía suficiente calor todavía como para estar desnudos y en el agua; la piel ya se había acostumbrado al sol de este verano que nos está abandonando. Llevaban mucho rato mirándose sin tener en cuenta a nadie más. Se acariciaban y se reían. Cuando decidieron meterse en el mar ella se colocó detrás de él y le abrazó con sus piernas. No veíamos nada más, no hacía falta. Esa cercanía en un atardecer de Septiembre, me recordó a muchos momentos vividos en este mar nuestro. La luz del Mediterráneo, vayas donde vayas, te acaricia y te serena.

No sabemos nada de sus vidas; no sabemos nada ni siquiera de su físico, ni quienes son; lo que sí sabemos porque todos podemos reconocer esos gestos, esas manos, es que se gustan, se desean y antes o después coincidirán sus miradas y se devorarán.

Esta foto de azules y brisas es mi regalo para los que estáis viviendo días de decisiones y ansiedades. Los que esperáis resultados, resultados del tipo que sean. Esta foto es un pequeño gesto de amor. Esta foto es pura energía para los que en estos momentos la necesitáis; para que no olvidéis nunca que la vida está por delante.