La detención de Jurdan Martitegi ha supuesto un nuevo duro golpe para la banda terrorista ETA. Las esperanzas que han levantado los últimos golpes policiales contra la banda han traído un nuevo optimismo ante un posible fin del terrorismo como sentenció Rubalcaba en la rueda de prensa donde explicó todos los detalles de la detención de Martitegi:
“Las fuerzas de seguridad del Estado ya están buscando al sustituto de Martitegi”, reiteró ayer Rubalcaba, que además reveló que la organización terrorista mantiene un debate interno sobre si debe dejar o no la violencia.
El País publica un artículo de José María Ridao en el que el articulista da alas a ese nuevo optimismo:
“De la anterior negociación con la banda se dijo que era la mejor ocasión para acabar con el asesinato y la extorsión en el País Vasco; también se dijo en las dos negociaciones anteriores. Se trataba de simples espejismos, como el fanatismo de los terroristas se encargó de demostrar. Ahora, sin embargo, las esperanzas tienen otro fundamento que nada tiene que ver con los deseos sino con un trabajo policial y judicial constante, y con la decisiva voluntad política de resistir al terrorismo”.
El tiempo dirá cuál es el camino que va a tomar ahora ETA ante la presión policial y judicial divido en luchas internas sobre la posibilidad de dejar o no la violencia.










