Lala de Chasna: “Llevo casi dos años con mi pareja y todas las veces que hemos tenido relaciones, he tenido orgasmos… y les recomiendo que no muráis sin probarlo, porque es lo mejor y más teniendo 60 años como tengo, separada dos veces, pero sin perder las ganas de pasarlo bien en la cama”.
Cuando pensamos en el sexo en la tercera edad parece que es algo que queda muy lejos, algo que tardará en llegar, y a la vez también se cree que a esa edad probablemente ya no se tengan relaciones sexuales. No hay deseo, no hay excitación, no hay erecciones, no hay orgasmos. Sin embargo, eso no es así, la gente mayor por ser mayor no deja de tener unos sentimientos y unos deseos que quieren compartir con sus parejas y, por supuesto, gozar.
Según explica José Luis García en su trabajo “La sexualidad y la afectividad en la vejez” (2005)*, “la actividad sexual en la vejez está relacionada con diferentes factores entre los que destacarían: un buen nivel de salud integral, tener una pareja activa sexualmente, una actitud sexual positiva y una historia de actividad sexual frecuente y gratificante”. Todo eso mezclado hace que nuestros mayores disfruten del sexo a tope.
El autor en su informe además da datos sobre estudios de la sexualidad entre los mayores, (escasos pero bastante claros):
- “Trabajo de Bretschneider y col. descrito por Kaiser, un 63% de los hombres y el 30% de las mujeres entre 80 y 102 años eran activos sexualmente. La actividad sexual más frecuente eran las caricias y tocamientos. El 74% de los hombres y el 42% de las mujeres practicaban la masturbación”.
- “Encuesta de Moioli (2005) con mayores sevillanos, el 39% de las mujeres y el 81,45 mantienen actividad sexual. De estos, el 62,2% de hombres y el 42,45% de las mujeres la consideran placentera; mientras que el 33,9 de las mujeres y el 48,4% de los hombres lo valoran como enriquecedora”.
- “Hay una etapa entre los 65 y los 75 años en la cual la frecuencia de las relaciones se incrementa con respecto a la vivida en años anteriores”, trabajo de Corominas (1994).
- Una encuesta realizada por Muñoz en el año 2002 a personas mayores chilenas reveló cuestiones como: mayor frecuencia de las relaciones sexuales, la presencia del coito es mayor, mayor satisfacción, introducción de juegos eróticos y estimulación, las relaciones sexuales surgen espontáneamente…
Otro estudio realizado por un equipo del Instituto de Neurociencia de Gotemburgo (Suecia) concluyó que en la tercera edad aumenta el número de coitos tanto en casados como en solteros, y asimismo son de mayor calidad. Y además las mujeres encuestadas afirman que están más satisfechas, consiguen orgasmos. Como veis los estudios demuestran que por ser ‘mayor’ no te vas a perder el sexo.
Indudablemente hay unos cambios fisiológicos que aparecen tanto en los hombres como en las mujeres con el paso del tiempo pero no tiene por qué afectar a la sexualidad. Es cierto que la mujer padece unas transformaciones que afectan a sus genitales: modificaciones de los labios mayores, atrofia vaginal, falta de lubricación…; y hormonales, la menopausia. Esa horrible palabra que cualquier mujer no quiere escuchar. Hace acto de presencia y la fémina deja de sentirse atractiva y seductora ante su partenaire. Mientras que el hombre comienza a disminuir su producción de espermatozoides, la erección no es tan firme, aumento del tamaño de la próstata…
No obstante hay que pensar que las relaciones sexuales no se basan únicamente en el coito, la masturbación a esta edad puede llegar a ser muy placentera, pequeños sobeteos por debajo de la falda o caricias y besos dulces pueden levantar el ánimo y el deseo de ambos.
Con el tiempo puede que la pasión disminuya, pero da paso a un sexo más tranquilo y pausado, más íntimo. Ya no hay prisas, el hombre se acompasa a la mujer en la relación sexual, ya no hay miedo de posibles embarazos… La cama y su intimidad es para ellos solos.
*GARCÍA, José Luis (2005). “La sexualidad y la afectividad en la vejez”. Madrid. Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 41. [Fecha de publicación: 31/08/2005].













