8 julio 2009 a las 18:56 por laconsoladora

Sexo con arrugas

Lala de Chasna: “Llevo casi dos años con mi pareja y todas las veces que hemos tenido relaciones, he tenido orgasmos… y les recomiendo que no muráis sin probarlo, porque es lo mejor y más teniendo 60 años como tengo, separada dos veces, pero sin perder las ganas de pasarlo bien en la cama”.

Cuando pensamos en el sexo en la tercera edad parece que es algo que queda muy lejos, algo que tardará en llegar, y a la vez también se cree que a esa edad probablemente ya no se tengan relaciones sexuales. No hay deseo, no hay excitación, no hay erecciones, no hay orgasmos. Sin embargo, eso no es así, la gente mayor por ser mayor no deja de tener unos sentimientos y unos deseos que quieren compartir con sus parejas y, por supuesto, gozar.
Según explica José Luis García en su trabajo “La sexualidad y la afectividad en la vejez” (2005)*, “la actividad sexual en la vejez está relacionada con diferentes factores entre los que destacarían: un buen nivel de salud integral, tener una pareja activa sexualmente, una actitud sexual positiva y una historia de actividad sexual frecuente y gratificante”. Todo eso mezclado hace que nuestros mayores disfruten del sexo a tope.

El autor en su informe además da datos sobre estudios de la sexualidad entre los mayores, (escasos pero bastante claros):

- “Trabajo de Bretschneider y col. descrito por Kaiser, un 63% de los hombres y el 30% de las mujeres entre 80 y 102 años eran activos sexualmente. La actividad sexual más frecuente eran las caricias y tocamientos. El 74% de los hombres y el 42% de las mujeres practicaban la masturbación”.

- “Encuesta de Moioli (2005) con mayores sevillanos, el 39% de las mujeres y el 81,45 mantienen actividad sexual. De estos, el 62,2% de hombres y el 42,45% de las mujeres la consideran placentera; mientras que el 33,9 de las mujeres y el 48,4% de los hombres lo valoran como enriquecedora”.

- “Hay una etapa entre los 65 y los 75 años en la cual la frecuencia de las relaciones se incrementa con respecto a la vivida en años anteriores”, trabajo de Corominas (1994).

- Una encuesta realizada por Muñoz en el año 2002 a personas mayores chilenas reveló cuestiones como: mayor frecuencia de las relaciones sexuales, la presencia del coito es mayor, mayor satisfacción, introducción de juegos eróticos y estimulación, las relaciones sexuales surgen espontáneamente…

Otro estudio realizado por un equipo del Instituto de Neurociencia de Gotemburgo (Suecia) concluyó que en la tercera edad aumenta el número de coitos tanto en casados como en solteros, y asimismo son de mayor calidad. Y además las mujeres encuestadas afirman que están más satisfechas, consiguen orgasmos. Como veis los estudios demuestran que por ser ‘mayor’ no te vas a perder el sexo.

Indudablemente hay unos cambios fisiológicos que aparecen tanto en los hombres como en las mujeres con el paso del tiempo pero no tiene por qué afectar a la sexualidad. Es cierto que la mujer padece unas transformaciones que afectan a sus genitales: modificaciones de los labios mayores, atrofia vaginal, falta de lubricación…; y hormonales, la menopausia. Esa horrible palabra que cualquier mujer no quiere escuchar. Hace acto de presencia y la fémina deja de sentirse atractiva y seductora ante su partenaire. Mientras que el hombre comienza a disminuir su producción de espermatozoides, la erección no es tan firme, aumento del tamaño de la próstata…

No obstante hay que pensar que las relaciones sexuales no se basan únicamente en el coito, la masturbación a esta edad puede llegar a ser muy placentera, pequeños sobeteos por debajo de la falda o caricias y besos dulces pueden levantar el ánimo y el deseo de ambos.
Con el tiempo puede que la pasión disminuya, pero da paso a un sexo más tranquilo y pausado, más íntimo. Ya no hay prisas, el hombre se acompasa a la mujer en la relación sexual, ya no hay miedo de posibles embarazos… La cama y su intimidad es para ellos solos.

*GARCÍA, José Luis (2005). “La sexualidad y la afectividad en la vejez”. Madrid. Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 41. [Fecha de publicación: 31/08/2005].

19 mayo 2009 a las 20:18 por laconsoladora

Si no lubricas…

Después de buscar mucho, creo que he encontrado la respuesta, o por lo menos una breve aclaración a lo que le pasa a magda83 y a cEltíbEra a su problema: falta de lubricación en la zona genital.

magda83: Desde hace mas o menos un año no lubrico ni a la de tres y al rato de empezar los preliminares me empiezo a agobiar porque noto que no pasa nada.
SOLUCIONES!!! Please…

cEltíbEra: Llevo dos años con mi novio, al principio las relaciones muy bien, pero desde hace unos meses para aquí durante la penetración se me seca la vagina y no puedo seguir, me gustaría saber por qué, y si me pudieses dar una solución para el problema, gracias!!!

Como he explicado en otras ocasiones cuando estamos excitados, nuestro cuerpo sufre una serie de cambios, esto es lo que Masters y Johnson denominaron respuesta sexual humana, dividida en cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. En la primera fase nuestros órganos genitales son estimulados por el contacto físico con nuestro compañero o a través del deseo sexual que experimentamos, que da lugar a una elevación del clítoris, del útero, un alargamiento de los dos tercios externos de la vagina y una lubricación vaginal.

Según la clasificación realizada por AFUD (American Foundation for Urological Diseases) de las disfunciones sexuales, centradas en la respuesta sexual femenina, esa falta de lubricación es por:

- Combinación de disfunción de la excitación subjetiva y genital: “Ausencia o disminución de sensación de excitación sexual (placer sexual) para cualquier tipo de estímulo sexual y además ausencia de excitación genital (lubricación)”.   

Lubricante en base acuosa besable de cereza, de SexShopChannel

Lubricante en base acuosa besable de cereza, de SexShopChannel

- Disfunción de excitación sexual genital: “Ausencia o deterioro de excitación genital. Puede incluir mínima congestión vulvar o lubricación vaginal para cualquier tipo de estimulo sexual y reducción de sensaciones sexuales en las caricias genitales”.

cEltíbEra sufres disfunción de la excitación sexual genital, durante la penetración se seca tu vagina y me imagino que es imposible proseguir con el coito vaginal. Esta falta de lubricación puede ser por muchos motivos, estrés, medicamentos, cambio hormonal… No sé si alguna vez has utilizado algún tipo de lubricante, pero en tu caso es muy recomendable, lo único que tienes que saber es cuál te viene mejor. Los hay en base acuosa con glicerina, compatibles con los preservativos pero si eres propensa a tener infecciones debes evitar este componente. También puedes encontrarlos en base acuosa sin glicerina, igualmente son compatibles con los condones, no manchan y además recomendado para las personas que tienen hipersensibilidad vaginal o propensión infecciosa.

magda83 en tu caso sufres una combinación de disfunción de la excitación subjetiva y genital, es decir, no te excitas al ser estimulada por tu pareja, por lo que no lubricas y no consigues satisfacción en las relaciones sexuales. La Fundació Puigvert ha elaborado el manual de protocolos para tratar esta disfunción sexual que, a continuación describo:

Acude al ginecólogo, quien primero elaborará un diagnóstico, tras reunir información médica, quirúrgica, obstétrica, ginecológica, sexual y social. Para ello, el médico necesitará una serie de datos como enfermedades, alergias, tratamientos farmacológicos, tipo de educación, frecuencia coital… para después tratar la disfunción sexual.
Después de obtener todos los datos, el especialista sugiere un tratamiento que consta de una serie de componentes básicos:

- Educar en la sexualidad, proporcionando información a través de libros y dvds.
- Después proseguir con los ejercicios de focalización sensorial, descritos por primera vez por Masters y Johnson, divididos en cuatro fases:

Fase I: Caricias por todo el cuerpo, excluyendo las zonas erógenas.
Fase II: Caricias por todo el cuerpo, incluyendo las zonas erógenas.
Fase III: Roce con los genitales, sin llegar a penetrar.
Fase IV: Penetración suave sin movimientos y progresivamente aumentar la rapidez de los movimientos.
Estos ejercicios hay que realizarlos dos veces por semana y cada fase durará dos semanas.

- Según este manual, también hay que intentar buscar los momentos para los encuentros sexuales y los lugares adecuados para la realización de los ejercicios.
Y sobre todo, incluir la comunicación y el diálogo con la pareja.

7 mayo 2009 a las 19:33 por laconsoladora

El deseo perdido

Hoy he decidido hablar sobre uno de los problemas que más preocupan a los hombres y a las mujeres: la inapetencia sexual. He escogido algunas de los comentarios que me han llegado sobre este tema para ilustrar este tema:

Paz: Llevo casi cinco años con mi novio y nunca tengo ganas de practicar sexo.
No sé cómo solucionarlo.

GAL: Llevo tres años con mi pareja, las relaciones son muy buenas, pero desde hace un tiempo, no tengo ganas y cuando estamos en el tema no tengo nada de flujo vaginal, y me preocupa porque estoy bien y a gusto, sin nervios. ¿Por qué me pasa esto?

fook: Hola, tengo 29 años y estoy casada, mi problema empieza que en el momento que empiezo a llevar una relación seria y estable con el tiempo dejo de tener apetito sexual con mi pareja, no es con el primero que me pasa, con mi anterior pareja me tiré 8 meses sin mantener relaciones hasta que lo dejé porque empecé a satisfacedme con otros, ahora temo que me pase igual, yo intento que funcione pero cuando llega la hora, se me quitan todas las ganas, ya lo hemos hablado pero nada, y lo que no quiero es serla infiel, yo apetito sexual tengo, pero con él no…No entiendo porqué me pasa esto y no sé cuál es la solución. ¿Me podéis ayudar?

Jomi: Hola a todos, me siento fatal, llevo casi cinco años con mi novio y nunca tengo ganas de tener sexo, muchas veces me molesta que me toque sexualmente, me niego totalmente al sexo oral (aunque antes me encantaba), hay veces que nos pasamos hasta un mes sin hacer nada porque nunca tengo ganas. Él se desespera pero es que nunca me apetece y las veces que lo hacemos casi todas es por obligación, porque me sale mal por él. Estoy desesperada.

No tengo ganas, me duele la cabeza, mejor mañana que estoy cansada, no me toques… son frases que se repiten continuamente cuando intentamos que nuestro chico nos deje en paz. Pero dentro de nosotras esperamos que al día siguiente se despierte de repente ese apetito sexual que teníamos antes, “antes me encantaba el sexo y ahora no”. Pero de nuevo caemos en la cuenta que esta situación se repite día tras día y te empiezas a cuestionar y plantearte que se está convirtiendo en un problema en tu vida sexual. Lo mejor es, no obsesionarse ya que también eso provoca que rechacemos más el sexo y eso es lo que no queremos.

Las hormonas son las encargadas de inhibir y activar el deseo sexual, por eso, siempre se dice que existe una química entre las parejas, un imán que atrae el uno al otro. Pero también es cierto que con el paso del tiempo esa pasión inicial va disminuyendo. Y, es eso lo que nos preocupa ciegamente, ya que no vivimos las mismas experiencias sexuales que teníamos al principio de la relación.

El deseo no se desvanece sino que cambia, habrá momentos muy calientes en nuestra vida y otros más fríos.

El deseo está compuesto por tres factores, el hormonal como he mencionado antes; pero la utilización de determinados fármacos o la adicción al tabaco y al alcohol pueden ser los causantes de la pérdida del apetito sexual. El otro factor sería el motivacional, alguna depresión, estados de ansiedad, miedos… pueden provocar que la libido quede por los suelos. Y por último, el cognitivo, explican Komisaruk, Beyer-Flores y Whipple en su libro ‘La ciencia del orgasmo’ (ed. Paidós). 

Hay que huir de la rutina, lo cotidiano aburre con el tiempo, siempre las mismas posturas, el mismo sitio… puede llegar a cansar. Nuestro deseo empieza en el cerebro, y es ahí donde tenemos que incidir, buscar nuevos estímulos eróticos, nuevas experiencias. Un polvo en la azotea (un plan muy romántico) puede ser perfecto para despertar la libido o en la playa bajo las estrellas, o ser protagonista de un striptease improvisado en el cuarto de estar… y muchos más ideas pueden ir surgiendo gracias a nuestra imaginación.

Helen Singer Kaplan recogió en su libro ‘La nueva terapia sexual’, unos ejercicios de focalización sensorial elaborados por los investigadores Masters y Johnson, cuyo objetivo consiste en: “hacer que la mujer se abandone a la experiencia sexual, cambiando el sistema sexual en que funciona”. Es decir, buscar el placer sin agobios, descubriendo nuevas zonas erógenas, dejándose llevar por el momento, en definitiva buscando ese apetito que sea perdido en algún lugar. Esta terapia sexual consiste en:

1. PLACER A TRAVÉS DE LAS CARICIAS. La mujer tiene que iniciar el juego erótico con su pareja, tocarle, acariciarle, besarle… y luego tienen que cambiarse las tornas. El chico tiene que estimularla para que ella se relaje. Para que estos ejercicios de focalización sensorial sean del todo eficaces hace falta que el chico no llegue al orgasmo. Esta experiencia hace que los dos disfruten y se dé el siguiente paso. Hay veces que este primer ejercicio no es del todo placentero para la mujer, se habla con la pareja y se vuelve a repetir el proceso.

2. ESTIMULAR LOS GENITALES. Cuando la mujer está lo suficientemente excitada, se prosigue con el jugueteo. Tocar los pezones, estimular el clítoris y la vagina suavemente, eso sí fijándonos mucho en el lenguaje verbal (gemidos, palabras, susurros…) y en el lenguaje no verbal (su cara, sus gestos, el movimiento de su cuerpo te pueden ayudar a saber si tu chica está estimulada).

3. COITO DESENFADADO. En este punto la chica quiere más y está dispuesta a iniciar la penetración. Aquí la fémina es la que tiene que llevar la voz cantante, buscando la postura que más le dé placer, pero con tranquilidad. El clima creado después de los dos pasos anteriores hacen que sea satisfactoria esta fase.