18 agosto 2009 a las 20:24 por laconsoladora

Mi orientación sexual

Dudas: “Hola, es la primera vez que entro en este blog porque sinceramente no sabía de su existencia, soy una chica de 19 años, llevo unos meses con otra chica, para mí fue algo nuevo y por ello desconocido y a día de hoy una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, mi primera relación sexual la tuve con ella, ahora se me plantea una duda importante, ella me ha dejado y ha vuelto con su ex pareja y yo aparte del tema sentimental al no haber experimentado nunca con un chico no sé si podré hacerlo, lo pienso y me veo incapaz. Todo el problema es que me gustan los chicos pero no sé de que modo me enamore de ella, me gustan los hombres pero en el terreno sexual me veo completamente incapaz de sacar nada en claro, significa esto que soy lesbiana. Gracias, un saludo”.

Creo que hay un claro problema de orientación sexual, es normal dudar a tu edad sobre si te gustan los hombres o las mujeres.

En la infancia se define la orientación sexual pero en la adolescencia es cuando se tienen las cosas claras.

La pubertad es un momento clave, surgen cambios hormonales que afectan a nuestro cuerpo, signos evidentes de que algo está ocurriendo: la excitación, el deseo… Todo es distinto. Tu cuerpo, tu mente.

Antonio Galindo, psicólogo y pedagogo, en su libro “Las mentiras del sexo” se pregunta cuántos sexos hay y para aclararlo lo explica a través de este cuadro que a continuación paso a reproducir:

                                     Y todas estas opciones combinados entre sí

El autor explica que hay multitud de opciones, los dos sexos biológicos se combinan con las tres identidades de género y todo ello con las tres orientaciones sexuales, como mínimo salen dieciocho posibilidades, “en cuestiones sexuales nada es normal, sino personal y subjetivo” acaba concluyendo. Con esto quiere decirte que la sexualidad la debemos vivir libremente y no encajarnos para que los demás nos vean normales o para que nosotros nos sintamos aceptados. 

La orientación sexual determina lo que nos atrae, podemos tener un fuerte interés por el sexo contrario, o por el mismo, o hay quien siente igual atracción por los hombres como por las mujeres.

Tus dudas son normales, la confusión a esta edad es habitual hasta que consolidas tu orientación sexual, incluso puede llegar en la madurez. Se comienza a experimentar en el sexo con los primeros toqueteos, los primeros coitos, los besos… En tu caso además ha coincidido que te has enamorado de esa persona y has mantenido tu primera experiencia sexual con ella. Tus sentimientos puede que te confundan, no creo que debas pensar si puedes o no mantener relaciones con chicos, debes pensar que con esa chica ha habido algo especial, ha habido una atracción. Tu cuerpo y tu mente querían estar con ella. No te castigues pensando que no puedes tener relaciones con hombres, tú misma descubrirás cuándo te atrae un hombre o una mujer hasta que consolides tu orientación sexual.

7 mayo 2009 a las 19:33 por laconsoladora

El deseo perdido

Hoy he decidido hablar sobre uno de los problemas que más preocupan a los hombres y a las mujeres: la inapetencia sexual. He escogido algunas de los comentarios que me han llegado sobre este tema para ilustrar este tema:

Paz: Llevo casi cinco años con mi novio y nunca tengo ganas de practicar sexo.
No sé cómo solucionarlo.

GAL: Llevo tres años con mi pareja, las relaciones son muy buenas, pero desde hace un tiempo, no tengo ganas y cuando estamos en el tema no tengo nada de flujo vaginal, y me preocupa porque estoy bien y a gusto, sin nervios. ¿Por qué me pasa esto?

fook: Hola, tengo 29 años y estoy casada, mi problema empieza que en el momento que empiezo a llevar una relación seria y estable con el tiempo dejo de tener apetito sexual con mi pareja, no es con el primero que me pasa, con mi anterior pareja me tiré 8 meses sin mantener relaciones hasta que lo dejé porque empecé a satisfacedme con otros, ahora temo que me pase igual, yo intento que funcione pero cuando llega la hora, se me quitan todas las ganas, ya lo hemos hablado pero nada, y lo que no quiero es serla infiel, yo apetito sexual tengo, pero con él no…No entiendo porqué me pasa esto y no sé cuál es la solución. ¿Me podéis ayudar?

Jomi: Hola a todos, me siento fatal, llevo casi cinco años con mi novio y nunca tengo ganas de tener sexo, muchas veces me molesta que me toque sexualmente, me niego totalmente al sexo oral (aunque antes me encantaba), hay veces que nos pasamos hasta un mes sin hacer nada porque nunca tengo ganas. Él se desespera pero es que nunca me apetece y las veces que lo hacemos casi todas es por obligación, porque me sale mal por él. Estoy desesperada.

No tengo ganas, me duele la cabeza, mejor mañana que estoy cansada, no me toques… son frases que se repiten continuamente cuando intentamos que nuestro chico nos deje en paz. Pero dentro de nosotras esperamos que al día siguiente se despierte de repente ese apetito sexual que teníamos antes, “antes me encantaba el sexo y ahora no”. Pero de nuevo caemos en la cuenta que esta situación se repite día tras día y te empiezas a cuestionar y plantearte que se está convirtiendo en un problema en tu vida sexual. Lo mejor es, no obsesionarse ya que también eso provoca que rechacemos más el sexo y eso es lo que no queremos.

Las hormonas son las encargadas de inhibir y activar el deseo sexual, por eso, siempre se dice que existe una química entre las parejas, un imán que atrae el uno al otro. Pero también es cierto que con el paso del tiempo esa pasión inicial va disminuyendo. Y, es eso lo que nos preocupa ciegamente, ya que no vivimos las mismas experiencias sexuales que teníamos al principio de la relación.

El deseo no se desvanece sino que cambia, habrá momentos muy calientes en nuestra vida y otros más fríos.

El deseo está compuesto por tres factores, el hormonal como he mencionado antes; pero la utilización de determinados fármacos o la adicción al tabaco y al alcohol pueden ser los causantes de la pérdida del apetito sexual. El otro factor sería el motivacional, alguna depresión, estados de ansiedad, miedos… pueden provocar que la libido quede por los suelos. Y por último, el cognitivo, explican Komisaruk, Beyer-Flores y Whipple en su libro ‘La ciencia del orgasmo’ (ed. Paidós). 

Hay que huir de la rutina, lo cotidiano aburre con el tiempo, siempre las mismas posturas, el mismo sitio… puede llegar a cansar. Nuestro deseo empieza en el cerebro, y es ahí donde tenemos que incidir, buscar nuevos estímulos eróticos, nuevas experiencias. Un polvo en la azotea (un plan muy romántico) puede ser perfecto para despertar la libido o en la playa bajo las estrellas, o ser protagonista de un striptease improvisado en el cuarto de estar… y muchos más ideas pueden ir surgiendo gracias a nuestra imaginación.

Helen Singer Kaplan recogió en su libro ‘La nueva terapia sexual’, unos ejercicios de focalización sensorial elaborados por los investigadores Masters y Johnson, cuyo objetivo consiste en: “hacer que la mujer se abandone a la experiencia sexual, cambiando el sistema sexual en que funciona”. Es decir, buscar el placer sin agobios, descubriendo nuevas zonas erógenas, dejándose llevar por el momento, en definitiva buscando ese apetito que sea perdido en algún lugar. Esta terapia sexual consiste en:

1. PLACER A TRAVÉS DE LAS CARICIAS. La mujer tiene que iniciar el juego erótico con su pareja, tocarle, acariciarle, besarle… y luego tienen que cambiarse las tornas. El chico tiene que estimularla para que ella se relaje. Para que estos ejercicios de focalización sensorial sean del todo eficaces hace falta que el chico no llegue al orgasmo. Esta experiencia hace que los dos disfruten y se dé el siguiente paso. Hay veces que este primer ejercicio no es del todo placentero para la mujer, se habla con la pareja y se vuelve a repetir el proceso.

2. ESTIMULAR LOS GENITALES. Cuando la mujer está lo suficientemente excitada, se prosigue con el jugueteo. Tocar los pezones, estimular el clítoris y la vagina suavemente, eso sí fijándonos mucho en el lenguaje verbal (gemidos, palabras, susurros…) y en el lenguaje no verbal (su cara, sus gestos, el movimiento de su cuerpo te pueden ayudar a saber si tu chica está estimulada).

3. COITO DESENFADADO. En este punto la chica quiere más y está dispuesta a iniciar la penetración. Aquí la fémina es la que tiene que llevar la voz cantante, buscando la postura que más le dé placer, pero con tranquilidad. El clima creado después de los dos pasos anteriores hacen que sea satisfactoria esta fase.

15 abril 2009 a las 13:19 por laconsoladora

No sin mis Bolas

Hoy el tema va de objetos eróticos, Cristina09 quiere saber lo efectivas que son las bolas chinas o también denominadas bolas de geisha (se llamaron así porque estas mujeres entre sus artes amatorias contaban con estas bolitas entre sus piernas). Ésta es su consulta:

Hola: “La verdad que quisiera saber cual es el efecto de las bolas chinas, porque las usé hace poco y no me dio el “placer” que suele decir la gente que les da… o a lo mejor me equivoco y es un problema mío. Si me puedes contestar te lo agradecería”.

Este es uno de mis juguetitos preferidos, ya que las puedes utilizar en cualquier momento y en cualquier lugar. Te las pones fácilmente, tanto si estás en casa como en el trabajo y lista para disfrutar de un día más picantón y atrevido.

Para los que no lo sepan, estas divertidas y traviesas canicas son dos bolas unidas por un hilo de unos 3 ó 4 centímetros de grosor. Dentro de estas bolas hay una bola más pequeña que al chocar con la otra produce una vibración que resulta muy agradable. Este efecto es el que da gustirrinín en nuestro cuerpo, produciendo sensaciones indescriptibles y muy muy placenteras.

Son fáciles de colocar, sólo las tienes que introducir en tu vagina como un tampón dejando fuera el cordón para poderlas retirar cuando quieras. Utiliza siempre un poco de lubricante para facilitar la entrada en la vulva y luego sólo tienes que relajarte. Te aconsejo que para que su efecto estimulante sea más eficaz, te muevas para que las bolitas choquen entre sí y te den ese placer que buscas. Dedícate un tiempo cada día y utilízalas o bien, cuando vayas de paseo con el perro, cuando hagas un poco de footing, cuando vayas a la compra… Así te harán tu vida cotidiana más excitante y te dará mucho morbo llevarlas sin que nadie más lo sepa. Tus tareas rutinarias a partir de hoy pueden parecerte lo mejor del día. También las puedes utilizar durante la penetración, las dejas dentro de tu vagina y disfrutas sin límite del coito.

Pero volviendo a tu caso Cristina09, el ‘placer’ que dices que no has encontrado puede ser porque no tengas lo suficientemente fortalecido la musculatura pélvica en la zona vaginal. De todas maneras no pienses que el mero hecho de colocarlas en tu cuerpo vayas a tener orgasmos sin parar.

Beatriz Traba autora del libro ‘Los placeres de Lola’ tiene una advertencia muy importante que hacer sobre las bolas: “A pesar de que te hayan contado que vas teniendo orgasmos concatenados a cada paso que das, no es cierto. Recuerda que la vagina tiene muy pocas terminaciones nerviosas que te conduzcan al orgasmo, lo que vas a notar es una sutil estimulación, un constante ‘estar excitada’”.

Según Marina Castro Leonarte, psicóloga, terapeuta sexual y de pareja, los beneficios que producen estas bolitas son importantes tanto para nuestro bienestar sexual como para nuestra salud porque: “a) tonifican la musculatura perineal previniendo la incontinencia urinaria y favoreciendo la recuperación después del parto, b) cierran la vagina favoreciendo un aumento de la sensibilidad sexual y c) estimulan las sensaciones eróticas de la mujer”.

También nos explica que “el tiempo de uso para tonificar la musculatura pélvica será progresivo empezando por 15 minutos diarios e ir aumentando 15 minutos más semanalmente hasta una hora aproximadamente”. Estos ejercicios con las bolas chinas fortalecen el suelo pélvico, notas una mayor presión en las paredes vaginales lo que provoca un mayor disfrute en la penetración, tanto para el hombre como para la mujer.

Creo que queda claro que cada una de nosotras tiene que tener unas guardadas en su cajoncito. Íntimas y personales.