17 junio 2010 a las 18:50 por Pepe Ribagorda

De vinos… por Sudáfrica

Poco conocida, la tradición vinícola de Sudáfrica tiene más de tres siglos de historia. El vino forma desde ese tiempo, más de trescientos años, una parte importante de la cultura y las señas de identidad de este inmenso país. Fueron los holandeses, al instalarse en Ciudad del Cabo, los primeros que advirtieron las posibilidades extraordinarias que ofrecían los terruños de esta zona de Sudáfrica refrigerados por las frescas brisas marinas de ese lugar donde como se dice “el viento da la vuelta”. Toda la región del Cabo, goza de un clima muy parecido al nuestro, el mediterráneo. Los inviernos son fríos y lluviosos mientras que los veranos pueden llegar a ser muy cálidos. Los viñedos más expuestos a las brisas del mar son los que dan mejores vinos.

Son los blancos, los vinos predominantes de Sudáfrica y por extensión los mejores. Ocupan el 80% de la superficie de viñedo plantada. La uva que mejor se ha adaptado y la que mejor blancos esta dando es la sauvignon blanc. Son blancos con mucha personalidad. También son muy buenos blancos los elaborados a partir de la chardonnay, chennin blanc y la semillon.

 En cuanto a tintos los mejores, los más valorados, son los syrah. Aunque no desentonan los domésticos pinotage, un “coupage” de pinot noir y cinsault que es la gran uva nacional, y últimamente los elaborados con uvas Malbec y petit verdot.

La zona vinícola del Cabo se divide en regiones: la costera, en torno a Ciudad del Cabo, el Breede River Valley, hacia el interior, , Klein karoo al oeste, ya en el Indico, y Oliphants River Valley, al norte de Captown. Estas zonas están divididas en distritos, que digamos son como nuestras Denominaciones de Orígen. Las más importantes son Stellenbosch, el auténtico corazon de la Sudáfrica vinícola, Robertson, Paarl, Worcester, Tulbagh, Overberg, Constantia, histórico viñedo que ya elaboraba en el siglo XVIII excelentes vinos dulces, y Calitzdorp.

Estamos, en definitiva, ante vinos con muy buena calidad-precio, excelentemente elaborados y con un enorme futuro. Particularmente me encantan tanto los blancos como los tintos que elabora la bodega Kleine Zalze. Su enólogo, Johan Joubert esta haciendo, probablemente algunos de los vinos más interesantes de la actualidad, Blancos con excepcionales registros aromáticos (pimienta, cítricos, jengibre) y tintos con un sorprendente equilibrio entre frescura y estructura.

Sudáfrica…vinos y fútbol. Ojala con un buen syrah sudafricano de Stellenbosch, a ser posible un Reserva de Kleine Zalze, celebre el triunfo de España.

15 octubre 2008 a las 10:49 por Pepe Ribagorda

Comida campestre arropado por las viñas en una bodega de Burgos que fue cuartel general del cura Merino

Que síntoma de vitalidad es tener ganas de aprender cada día y que satisfacción te dan esas jornadas en las que atesoras nuevos conocimientos. Me pasó en la visita que he realizado a las Bodegas Valduero, ubicadas en el municipio burgalés de Gumiel del Mercado. Pocas veces encuentra uno tanta amabilidad como la que suelen dispensar los bodegueros. Es el caso de la familia Garcia Viadero. Propietarios desde 1.984 de una de las más antiguas bodegas de la zona y auténticos precursores del “boom” que han vivido, en las últimas décadas, los vinos de la Ribera del Duero. Enamorados de la tinta fina-la tempranillo- son capaces de sacar un enorme partido a esta uva autóctona.

Las fotos que acabáis de ver están tomadas esta misma semana. Podéis comprobar que de las cepas cuelgan todavía las uvas. Y es que hacía casi treinta años que no se retrasaba tanto la vendimia. Me cuentan que la primavera fría y lluviosa que hemos tenido ha retrasado la necesaria maduración de la uva. Como veis a continuación la llamada tolva de recepción donde se depositan los racimos recién vendimiados o las cubas de aluminio donde se hace la primera fermentación están impolutas, a la espera del gran momento.

La bodega esta en fase de expansión. Este verano cuando horadaban un monte se encontraron una red de túneles de dos kilómetros. En su interior aparecieron baúles, ropajes, documentos y viejos trabucos. Tras la investigación realizada por un grupo de arqueólogos del Museo provincial de Burgos se determinó que pertenecieron al mítico Cura Merino. Estamos ante una auténtica leyenda de la guerra de la independencia. Natural de Lerma, donde esta enterrado, el belicoso Cura Merino logró aglutinar un ejército de más de cuatro mil hombres que acosaron a los franceses sin descanso en la principal ruta comercial y de acceso desde Francia a Madrid, que como ahora, discurría en torno a la Nacional 1. El lugar donde nuestros amigos bodegueros pretenden guardar sus barricas con reservas y grandes reservas, fue el cuartel general de uno de los curas más guerreros de nuestra historia. Satisfecha la curiosidad, tocaba saciar el apetito. El día era espléndido, así que se decidió que almorzáramos entre los viñedos, en pleno campo.

El aperitivo no pudo estar mejor elegido. Un magnifico chorizo a la brasa y la imprescindible morcilla de arroz, típica de Burgos

Los vinos, claro, de Valduero. Probé el “9 Sobresaliente”, un blanco de baja graduación y bajo contenido en azucar. También el Valduero del 2.005, un Valduero 2001 Reserva 6 años y el “Arbucala” que elaboran en la D.O Toro, pero el que mejor recuerdo me dejó fue el “UnoCepa”, un vino tremendamente interesante, con muy buena acidez, largo en boca y con un toque afrutado que lo hace, sencillamente delicioso.

El plato principal, no podía ser otro, un excelente cordero asado, al que por cierto acompañan maravillosamente bien los tintos de la Ribera del Duero.

Con nueces de postre y un digestivo orujo blanco casero, atardeciendo y viendo como amarillean las viñas y conversando… acabó un día en el que descubrí la guarida del Cura Merino, y todo gracias al vino y a sus gentes…