David Cacho / dcacho@informativost5.com
Me extraña no haber visto todavía a nadie proclamar que el apellido Lars(s)on está maldito, ni rescatar estos días -tras la publicación en España de la tercera parte de Millennium- el caso de otro artista joven que falleció justo antes de contemplar el éxito gigantesco de su obra. Se trata de Jonathan Larson, el compositor de uno de los grandes éxitos de Broadway: el musical Rent, ganador de cuatro premios Tony y que ha permanecido en cartel hasta el año pasado, durante doce temporadas consecutivas.
Rent es un musical grandioso, con dos de los temas más emotivos que se hayan compuesto nunca: Seasons of love y, sobre todo, La vie bohème, un número que celebra como pocos la joie de vivre y que haría mover los pies, las manos y hasta el alma al mismísimo señor Scrooge.
Estrenado en 1996, justo cuando la epidemia de Sida se encontraba en su apogeo -también cuando se descubrió el triple coctel antiviral que, con el tiempo, lograría controlar la epidemia en los países ricos-, Rent es una celebración de la amistad en un Nueva York nocturno, joven y febril. El joven Jonathan Larson retrató sus propias experiencias como trabajador precario que compartía piso en la Gran Manzana. Y lo hizo en una opera-rock que conectó con el público como ninguna otra de los noventa. Rent es, sin duda, el gran fresco sobre el Sida hecho por Broadway junto a Ángeles en América, el drama teatral de Tony Kushner estrenado justo dos años antes, en 1994.
Larson murió tras sentirse mal en la prueba final de vestuario. Fue una muerte súbita e inmediata. El estreno se produjo con el equipo técnico y artístico en estado de shock. Sin saberlo, Larson había escrito su epitafio con este musical: ¿Cómo mides un año? ¿En amaneceres, en atardeceres, en medianoches, en tazas de café? En 525.600 minutos… ¿Cómo mides un año? ¿Y qué tal en amor? Mídelo en amor. En estaciones de amor…
La ovación final hace unos meses, tras 12 años de éxito ininterrumpido y con todo el equipo reunido sobre el escenario, es uno de esos momentos que quedará grabado en el libro de oro de la historia de Broadway. Y que, sobre todo, demuestra que el ser humano ya encontró algo que lo trasciende y que lo protege de la vejez, de la maldad y de la muerte. Se llama arte…












