David Cacho / dcacho@informativost5.com
Algunos taurinos se están retratando en sus reacciones tras la muerte de un joven esta mañana en Sanfermines. He leÃdo un artÃculo de Fernández Sánchez Dragó en su blog que me ha puesto los pelos como escarpias. Utiliza una serie de expresiones y de tópicos que supongo tenÃa bien guardaditos en el cajón a la espera de que hubiera que lamentar alguna muerte en espectáculos taurinos. Que si viva la muerte, que qué hermoso fallecimiento elegido por el joven… En fin, una retórica que recuerda al novio de la muerte de la Legión y a ciertos cánticos parafascistas que resulta de lo más desagradable.
No defenderé nunca prohibir los encierros de San FermÃn. Los corre gente adulta supuestamente en sus cabales que no hace ningún daño a terceros y que elige participar en ellos libremente -no asà los toros a los que luego torturarán en la plaza, por cierto-. Pero de ahà a hacer una apologÃa de sus participantes me parece que va un trecho. No querrÃa yo que ninguno de mis seres queridos arriesgara su vida en ellos…
Además, convendrÃa distinguir. Hay, por un lado, una minorÃa que pertenece a ese grupo de gente que, como los que practican deportes de riesgo o suben ochomiles, disfruta sintiendo en el cogote el aliento de la muerte. Allá ellos… Ahora, la inmensa mayorÃa -creo yo- es inconsciente del peligro. Como son inconscientes, en general, tantos veinteañeros que asumen riesgos de los que huirÃan si tuvieran cincuenta años: correr en la carretera, hacer caballitos con la moto, circular sin casco…
HabrÃa que preguntarle al chico que acaba de morir si, sabiendo cómo ha resultado la carrera, volverÃa a repetirla. ¿Alguien duda de lo que responderÃa? Menos retórica desde la barrera y menos elegÃas a la muerte. Los hombres no se forjan corriendo delante de un toro. Cuando, dentro de varios dÃas, los ensalzadores del tanatos hayan olvidado este encierro, habrá una familia que seguirá llorando la ausencia de su hermano, de su hijo, de su novio… Que les hablen entonces del honor de los héroes de San FermÃn.










