10 julio 2009 a las 15:20 por gruposalvaje

Muerte en Sanfermines: ¿dónde la belleza?

David Cacho / dcacho@informativost5.com

Algunos taurinos se están retratando en sus reacciones tras la muerte de un joven esta mañana en Sanfermines. He leído un artículo de Fernández Sánchez Dragó en su blog que me ha puesto los pelos como escarpias. Utiliza una serie de expresiones y de tópicos que supongo tenía bien guardaditos en el cajón a la espera de que hubiera que lamentar alguna muerte en espectáculos taurinos. Que si viva la muerte, que qué hermoso fallecimiento elegido por el joven… En fin, una retórica que recuerda al novio de la muerte de la Legión y a ciertos cánticos parafascistas que resulta de lo más desagradable.

No defenderé nunca prohibir los encierros de San Fermín. Los corre gente adulta supuestamente en sus cabales que no hace ningún daño a terceros y que elige participar en ellos libremente -no así los toros a los que luego torturarán en la plaza, por cierto-. Pero de ahí a hacer una apología de sus participantes me parece que va un trecho. No querría yo que ninguno de mis seres queridos arriesgara su vida en ellos…

Además, convendría distinguir. Hay, por un lado, una minoría que pertenece a ese grupo de gente que, como los que practican deportes de riesgo o suben ochomiles, disfruta sintiendo en el cogote el aliento de la muerte. Allá ellos… Ahora, la inmensa mayoría -creo yo- es inconsciente del peligro. Como son inconscientes, en general, tantos veinteañeros que asumen riesgos de los que huirían si tuvieran cincuenta años: correr en la carretera, hacer caballitos con la moto, circular sin casco…

Habría que preguntarle al chico que acaba de morir si, sabiendo cómo ha resultado la carrera, volvería a repetirla. ¿Alguien duda de lo que respondería? Menos retórica desde la barrera y menos elegías a la muerte. Los hombres no se forjan corriendo delante de un toro. Cuando, dentro de varios días, los ensalzadores del tanatos hayan olvidado este encierro, habrá una familia que seguirá llorando la ausencia de su hermano, de su hijo, de su novio… Que les hablen entonces del honor de los héroes de San Fermín.

9 julio 2009 a las 14:25 por gruposalvaje

Mi primer viaje a Sanfermines: muy fuerte, tú

David Cacho / dcacho@informativost5.com

He aquí un pequeño documento audiovisual de mi paso por los Sanfermines. Hay un momento que resulta de lo más gráfico para explicar en qué consiste esta fiesta salvaje que deja el paso de Pocholo por un plató de televisión a la altura del betún… Se me ve preguntando a un grupo de adolescentes en estado pre-comatoso y, de repente, me veo engullido por la marea humana. Tal cual. Si os fijáis, comprobaréis que no exagero.

8 julio 2009 a las 19:00 por gruposalvaje

Si Hemingway volviera a Sanfermines, saldría corriendo… Y no en un encierro

David Cacho / dcacho@informativost5.com

Inenarrable esto de los Sanfermines, oye. Inenarrable…

He estado estos días en Navarra junto a varios compañeros periodistas. Nos invitaba el gobierno foral para promocionar la ruta Hemingway, ahora que se celebran los 50 años de la última visita del Nobel a las fiestas de San Fermín. Han sido dos días intensos, excitantes y maravillosos en los que no hemos podido comer y beber más y mejor. Peeeeero… Todavía estoy convaleciente. Y no por el pacharán y la pachaca, sino pensando -como si acabara de ver una de David Lynch- si lo que he presenciado era cierto, falso, si era un sueño… He visto cosas que el que no haya estado allí no creería: decenas de personas arrojando huevos, harina, agua, vino… por los balcones de la plaza del Ayuntamiento; gente incapaz de andar, arrastrándose como cucarachas lamiendo el vino reseco pegado a la mugre de la acera; violadores en potencia manteando y manoseando impunemente a chicas que en otras circunstancias irían directas a una comisaria de policía; no ya menores de edad, ¡¡¡niños!!! en un ambiente que deja al del after más crápula a la altura de un capítulo de Heidi

Y todo en una de las ciudades más conservadoras y recatadas que puedan imaginarse: la muy opusina Pamplona. Toma ya. Que sí, que ya sabemos que el desfase de la fiesta es inversamente proporcional a la represión anterior. Pero esto yo -que iba a mis primeros Sanfermines avisado de lo que me iba a encontrar- no me lo esperaba. Y Hemingway me parece que tampoco. La fiesta rural, pintoresca y apacible que él conoció en la primera mitad del siglo XX no tiene nada que ver con la actual. Afortunadamente, los lugares en los que él desconectaba de la comida abundante y el dormir escaso siguen prácticamente iguales. La selva de Irati, en la que él pescaba, es hoy en día un bosque que se conserva intacto, y es de hecho el mayor hayedo salvaje de Europa occidental.

Si es 7 de julio, no creo que vuelvan a verme en Pamplona. Mis desfases van ya por otros derroteros. Pero comiendo en Olite o paseando por el Pirineo navarro… Eso sí. No se me ocurre mejor plan…

El sábado 11 de julio hablaremos en el informativo de esta ruta, la ruta de Hemingway.

Muerte en Sanfermines: ¿dónde la belleza?