15 febrero 2010 a las 2:30 por gruposalvaje

¿A que no era tan difícil?

David Cacho / dcacho@informativost5.com

Ha bastado con que la Academia de cine español tenga un presidente que se toma en serio su trabajo, y que además se entusiasma con él cual avatar en Pandora para que la ceremonia de los Goya se disfrute casi tanto como la de los Oscar. E incluso, por momentos, más… Por partes:

-La presencia de Almodóvar como colofón de la ceremonia entregando un premio para el que su película ni siquiera estaba nominada demuestra que no es tan egocéntrico el yoyo como lo pintan. Y que, con un poco de cariño e insistencia por parte de la dirección de la Academia, es capaz de ser humilde como el que más.

-Buenafuente no ha estado tan cómodo como en su plató de televisión, obviamente, pero ha resuelto la papeleta con dignidad, ayudado en la parte final por la que ha sido la mejor maestra de ceremonias en la historia de los Goya: Rosa María Sardá.

-El Goya de Honor a Antonio Mercero ha sido, sencillamente, antológico, quizá el momento más emocionante que yo he visto en una ceremonia de entrega de premios. Ahí estaba un hombre solo pero erguido contra la decadencia. No se me ocurre declaración de amor al cine más brillante que la frase del hijo en memoria de su padre -lo único bueno que tiene el alzheimer para él es que le permite ver Cantando bajo la lluvia una y otra vez como si fuera la primera-.

-Ha habido momentos casposos y cutres, es inevitable: el minuto de gloria que nos impusieron innecesariamente los protagonistas del corto de Mateo Gil -él no estaba, pero ellos se empeñaron en hacerse autopromoción sin ninguna gracia-. Pero, con todo, la presencia en primera fila de Pe y Bardem, el original discurso de Álex de la Iglesia -que, en efecto, huyó del victimismo tan radicalmente que sorprendió a algunos- o ese genial trailer que convertía a Celda 211 en una comedia para dar paso al premio al mejor montaje han hecho de esta gala una especie de punto y aparte. Ojalá, como promete Álex de la Iglesia, la del año que viene nos haga olvidar definitivamente los truños a los que nos habían acostumbrado durante los últimos años.

2 febrero 2009 a las 2:33 por gruposalvaje

Premios Goya 2009. Examen a la ceremonia: Progresa Adecuadamente

David Cacho / dcacho@informativost5.com

Javier Fesser, director de "Camino", con su Goya.

Javier Fesser, director de "Camino", con su Goya.

Antes que nada, me alegro muchísimo por Camino -vencedora ya de los premios convocados por este blog- y vuelvo a lamentar la ausencia más clamorosa de la noche: la de Mariano Venancio -gran olvidado de las nominaciones- por dar vida al padre sacrificado y desorientado de la película de Javier Fesser.

Dicho esto, hay que reconocer que la crisis le ha sentado bien a la ceremonia de los Goya. La puesta en escena, con ese decorado en forma de escalera y tonos rojizos, es el más elegante que yo recuerdo. Con todo, si queremos parecernos a lo bueno que tiene la gala de los Oscar hay que mejorar todavía varias cositas:

-Esos silencios que muy bien denunció Roque Baños al recoger el Goya a la mejor música original -los aplausos no deberían cesar hasta que el premiado recoja el premio-.

-Si Obama tiene prompter, ¿por qué no lo puede tener Ángeles González Sinde? (Dejadlo, me acabo de responder). El caso es que leer un discurso de varios minutos con la cabecica gacha, como que no…

-No puede ser, con todos mis respetos, que el discurso más largo sea el de la ganadora al mejor corto de ficción o el de los del largo documental. Hay que ponderar los tiempos.

-Carmen Machi ha estado correcta, sobria y todos los adjetivos asépticos que se nos ocurran. Su mejor chiste no estaba en el guión, y ha sido cuando ha confundido a Harvey Keitel con Harvey Milk -no puede haber dos Harveys más distintos, por cierto-. ¿Por qué no han presentado directamente los Chanantes? Joaquín Reyes, vestido de uno de los 4 fantásticos, ha tenido sin duda el momento más gracioso de la noche. Sin olvidarnos, claro, del genial sketch sobre una supuesta conversación de actores. El momento baba triunfó en la grada… Lógico.

Frente a todo esto, los avances más significativos han sido los referentes a la realización. Ha estado muy atento el realizador jefe a cada beso, a cada gesto de los invitados en la plateas. Y, desde luego, lo fundamental es que se va notando, año a año, que los ganadores se creen eso de estar en un evento importante. Las lágrimas de Nerea Camacho -pobre, qué lazo- o el emotivo discurso de El Langui -con el agradecimiento a sus padres por ponerle la leche y el Neskuik bien altos para que se esforzara- son claros ejemplos de ello.

El momentazo de la noche ha sido el Goya a Jesús Franco. Es la primera vez en la historia que una humilde frase de agradecimiento ha sonado real. Yo no creo que mis películas merezcan ningún premio, dijo Franco. Y quizá así sea… Pero él merece… No un premio… Una película.

No ha estado mal la gala. Eso, vista desde casa. Ya os contará Ruth cómo la ha vivido desde dentro

19 diciembre 2008 a las 17:22 por gruposalvaje

Nominaciones a los Goya 2009: despropósitos

Inexplicablemente, Mariana Cordero no está nominada.

Inexplicablemente, Mariana Cordero no está nominada.

David Cacho

dcacho@informativost5.com

Menuda han liado los actores con las nominaciones a sus compañeros. Parda, parda… ¿Me puede alguien explicar qué hace Martín Rivas como mejor actor revelación si no es para inflar las ya de por sí hipertrofiadas nominaciones de Los girasoles ciegos? Esa candidatura clama al cielo, más cuando queda fuera, por ejemplo, Víctor Clavijo por su excelente interpretación de amargado convertido en héroe en 3 días.

Pero ésa es otra: 3 días. ¿Qué necesidad había de despreciar de esta manera a la triunfadora indiscutible del festival de Málaga? ¡¡¡Si es que ni siquiera han nominado a Francisco Javier Gutiérrez como mejor director novel!!! No digo yo que esta película sea una obra maestra pero, desde luego, no tiene el tufillo a antiguo de otras candidatas. Es un soplo de aire fresco en un cine español que, este año, se presenta más agarrotado, artrítico y alicaído que nunca. Y… ¿Qué recibe 3 días? Una nominación: mejor sonido. Bravo.

Otra gorda: ¿cómo se atreven nuestros actores a no incluir en sus candidaturas a Mariano Venancio como mejor actor por Camino? Y lo mismo puede decirse de Juan Diego. ¿Qué pasa? ¿Que, por haberle dado ya tres Goyas, merece ser humillado de esta manera? Porque eliminarle a él de la competición de mejor actor por su desternillante interpretación en Casual day, y poner en su lugar a Javier Cámara por Fuera de Carta y a Raúl Arévalo por Los girasoles ciegos sólo tiene ese nombre: humillación.

A Rosana Pastor la han nominado como actriz de reparto por La conjura de El Escorial. Es, junto al vestuario de Javier Artiñano, lo más notable en una película de la que lo mejor que puede decirse es que no se ven micrófonos de ambiente en los planos. Pero de ahí a nominar a Pastor -gran actriz, que conste- en vez de a Mariana Cordero por 3 días o, si me apuráis, a la revelación que es Claudia Otero por Camino… Pues no.

Lo dicho. La han liado. La temporada ha sido muy flojita pero, actores de España, hay que ir más al cine…