18 julio 2009 a las 23:18 por gruposalvaje

Walter Cronkite, palabra de Dios

David Cacho / dcacho@informativost5.com

And that’s the way it is. Y así son las cosas. Amén. Imagino a las decenas de millones de norteamericanos que veían a diario las noticias que daba Walter Cronkite en la CBS asintiendo con la cabeza, como si acabaran de escuchar la homilía dominical, cada vez que el periodista más celebre de Estados Unidos cerraba su informativo con la aún más famosa coletilla.

Walter Cronkite, que acaba de fallecer a los 92 años, es al periodismo norteamericano del siglo XX lo que Hitchcock al cine o Cartier-Bresson a la fotografía. Pertenece a esa época -últimos años 50, la década de los 60 e inicios de los 70- en la que el público todavía creía en la televisión. Era un tiempo en el que -siguiendo la máxima de Kapuscinski- no había sitio para el cinismo en este oficio. Si hoy se retransmitiera en directo la llegada a la Luna, como hizo Cronkite hace justo ahora cuarenta años, muchos dudarían hasta de la verosimilitud de esas imágenes. En sus tiempos no. Ni en los suyos ni en los de Murrow -aquél del famoso buenas noches y buena suerte- el público se atrevía a cuestionar lo que veía. Aquélla fue la edad de la inocencia del periodismo televisivo…

Por eso, cuando varias décadas después y ya curados de espantos, Ernesto Sáenz de Buruaga copió la frase de Cronkite y añadió al así son las cosas, así se las hemos contado, la coletilla sonaba falsa, ampulosa e incluso descarada. Porque la muerte de Cronkite sucedía hace unas horas. Pero la de ese periodismo de masas que él representaba, capaz de golpear a diestra y a siniestra y sobre el que no planeaba la sombra de la duda llegó hace ya mucho mucho tiempo…

6 mayo 2009 a las 18:23 por gruposalvaje

Sabina llora a Pablo Lizcano

David Cacho / dcacho@informativost5.com

El obituario o necrológica es uno de los géneros periodísticos más antiguos y, al mismo tiempo, menos valorados. Os dejo aquí dos de los más hermosos que se han publicado en prensa últimamente.

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Uno de ellos es el que dejó escrito Javier Ortiz, maestro de periodistas, sobre sí mismo, para que fuera publicado el día de su muerte. Es un caso único de obituario, un auténtico triple salto mortal del periodismo En cualquier otro, el texto habría sonado pedante o fingidamente modesto. En el de Javier Ortiz, tiene el mismo encanto, sencillez y sincera humildad de cualquiera de sus columnas.

Pablo Lizcano

Pablo Lizcano

Otro es el que hoy mismo firma Joaquín Sabina en El País. Escribe sobre su amigo Pablo Lizcano, otro gran periodista, presentador de dos programas clásicos de la televisión de los años 80: Autorretrato y Fin de siglo. Sabina saca a colación su primera canción de amor, Así estoy yo sin ti, para describir su estado de ánimo. Y luego nos regala un texto a la altura de sus grandes poemas.

No es ningún obituario, pero hace semanas Rosa Montero -mujer de Lizcano- escribió una bellísima columna que, leída ahora, cumple las veces de canción de despedida, de Funeral blues que diría W.H. Auden. Pone los pelos de punta…