David Cacho / dcacho@informativost5.com
Mira que me lo tenÃan dicho… Que no me fÃe de las apariencias. Que una imagen vale más que mil palabras pero engaña como cien mil. Que nada de lo que veamos en los medios tiene más valor que el del mito. Que lo recreado -más que lo reflejado- por la fotografÃa no es la realidad, aunque acabemos tomándola como tal. Que sÃ. SÃ. SÃ. ¿Y? ¿Qué queréis que os diga? Me hizo ilusión ver a ese hombre que parece diseñado por ordenador de tan perfecto en un gesto tan prosaico, tan procaz…
Pero no. Barack Obama no estaba admirando el palmito de la joven a su derecha sino cediendo el paso a la mujer que aparece detrás de él. Es una confusión parecida a la que tuvo lugar hace unos meses, también con Obama y Sarkozy como protagonistas -el francés, por cierto, sà miraba embelesado los encantos de la joven, lo contrario habrÃa sido ya muy fuerte-. La foto que véis aquà debajo habla por sà sola. Todos dimos la primera lectura como correcta, básicamente porque reproduce el esquema de la realidad que tenemos en mente. Sarkozy marca territorio ante el charme de Obama, podrÃa haber sido el pie de foto. Luego resultó, viendo el vÃdeo, que no. Que el fotógrafo simplemente habÃa pillado al presidente galo en el momento exacto en el que bajaba el brazo. Y la cercanÃa al trasero de su esposa era simplemente un efecto óptico…
Pero… Pensémoslo bien. ¿Nos estaba engañando realmente esa foto? ¿No tenemos derecho a que nuestras imágenes sean tan tramposas y maniqueas como nuestros propios conceptos mentales? Me explico… ¿Acaso no es una realidad incuestionable que Papá Noel viste de rojo por mucho que ese traje sea un invento de la Coca-Cola y no se corresponda en absoluto con el atuendo del Santa Claus o del San Nicolás histórico? ¿No pensamos todos que Halloween es una fiesta yankee por mucho que la introdujeran en Estados Unidos los emigrantes irlandeses que huÃan de las hambrunas en el siglo XIX? ¿No es más real, en fin, la Venecia recreada por Canaletto que la captada por nuestros propios ojos? El simulacro es el dios de nuestros dÃas. Y la fotografÃa, el cine y la televisión sus profetas. La foto de Obama inducÃa a una lectura errónea, en efecto. Pero que nadie se equivoque. Ésta era inocua, se desmantelaba con facilidad. Las peligrosas son todas las demás…
















