12 julio 2009 a las 0:22 por gruposalvaje

Y la realidad estropeó una foto grandiosa…

David Cacho / dcacho@informativost5.com

Mira que me lo tenían dicho… Que no me fíe de las apariencias. Que una imagen vale más que mil palabras pero engaña como cien mil. Que nada de lo que veamos en los medios tiene más valor que el del mito. Que lo recreado -más que lo reflejado- por la fotografía no es la realidad, aunque acabemos tomándola como tal. Que sí. Sí. Sí. ¿Y? ¿Qué queréis que os diga? Me hizo ilusión ver a ese hombre que parece diseñado por ordenador de tan perfecto en un gesto tan prosaico, tan procaz…

Pero no. Barack Obama no estaba admirando el palmito de la joven a su derecha sino cediendo el paso a la mujer que aparece detrás de él. Es una confusión parecida a la que tuvo lugar hace unos meses, también con Obama y Sarkozy como protagonistas -el francés, por cierto, sí miraba embelesado los encantos de la joven, lo contrario habría sido ya muy fuerte-. La foto que véis aquí debajo habla por sí sola. Todos dimos la primera lectura como correcta, básicamente porque reproduce el esquema de la realidad que tenemos en mente. Sarkozy marca territorio ante el charme de Obama, podría haber sido el pie de foto. Luego resultó, viendo el vídeo, que no. Que el fotógrafo simplemente había pillado al presidente galo en el momento exacto en el que bajaba el brazo. Y la cercanía al trasero de su esposa era simplemente un efecto óptico

Pero… Pensémoslo bien. ¿Nos estaba engañando realmente esa foto? ¿No tenemos derecho a que nuestras imágenes sean tan tramposas y maniqueas como nuestros propios conceptos mentales? Me explico… ¿Acaso no es una realidad incuestionable que Papá Noel viste de rojo por mucho que ese traje sea un invento de la Coca-Cola y no se corresponda en absoluto con el atuendo del Santa Claus o del San Nicolás histórico? ¿No pensamos todos que Halloween es una fiesta yankee por mucho que la introdujeran en Estados Unidos los emigrantes irlandeses que huían de las hambrunas en el siglo XIX? ¿No es más real, en fin, la Venecia recreada por Canaletto que la captada por nuestros propios ojos? El simulacro es el dios de nuestros días. Y la fotografía, el cine y la televisión sus profetas. La foto de Obama inducía a una lectura errónea, en efecto. Pero que nadie se equivoque. Ésta era inocua, se desmantelaba con facilidad. Las peligrosas son todas las demás…

25 enero 2009 a las 19:17 por gruposalvaje

En Washington, con la Obama…nía

acariciando el sueño de Martin Luther King

acariciando el sueño de Martin Luther King

Ruth Méndez

rmg@informativost5.com

Estos días, he paseado por un Washington a 10 grados bajo cero pero con el corazón ardiendo… En el cementerio de Arlington, un grupo de niños negros se para frente a la tumba de Kennedy, todos lucen con orgullo la misma camiseta con la misma frase : Yo seré el próximo Presidente de Estados Unidos.

a "zapatazos" con Bush

a "zapatazos" con Bush

A tan sólo unos kilómetros, en el Monumento a Lincoln, una anciana negra acaricia, con los ojos empañados en lágrimas, la baldosa sobre la que Martin Luther King pronunció su “I have a dream”. En plena calle, una chica blanca le repite sin cesar a su bebé la que espera que sea la primera palabra que pronuncie el retoño: O- BA- MA… Unos metros más allá, un enorme muñeco de Bush preside (lo último que ha presidido) la céntrica rotonda de Dupont Circle. Los transeúntes, como si tal cosa, pasan y le tiran zapatos y esta vez, él no puede esquivarlos.

El escenario ideal, el protagonista perfecto, los extras y el guión impecables …¡¡Esto si que es una película de Oscar! Entre la masa humana, mientras Obama toma posesión, yo miro a un lado y a otro y sólo veo, a millones de personas hipnotizadas, llorando, abrazándose, coreando cada coletilla del discurso… En los tiempos que corren, la gente ha vuelto a creer en un político. Una palabra, casi en olvidada, vuelve a estar en boca de todos: Esperanza. 

 

La multitud adorando a Obama

La multitud adorando a Obama

Licoln con la cara de Obama

Licoln con la cara de Obama

Lo veneran como a un mesías, lo idolatran como a una estrella del rock. De hecho, durante el concierto del día 18 Obama arrancó más aplausos que Beyonce, Sakira, Bono (el de U2 , of course), George Lucas, Springsteen, Samuel L. Jackson, Denzel Washington y Bon Jovi juntos. 

Su cara estampa condones, botellas de agua mineral, magdalenas, portadas de periódicos, edificios enteros, gorros, dólares de monopoly… Y lo más importante, a día de hoy, su cara estampa el sueño de millones de seres humanos.

5 noviembre 2008 a las 5:14 por gruposalvaje

Sí, se pudo: Obama ya es un “caballero con espada”

David Cacho / dcacho@informativost5.com

... de "Caballero sin espada"

... de "Caballero sin espada"

Obama, la encarnación...

Obama, la encarnación...

 

 

   

                 

                                                         Barack Hussein Obama, un negro culto, de orígenes humildes y con un pedigrí progresista incuestionable, procedente de un estado industrial como Illinois, nacido en Hawaii, criado en Indonesia y con familia en Kenia se va a convertir -si ninguna tragedia lo impide- en presidente de los Estados Unidos.

Leído en la portada de un periódico hace dos años habría sido como escuchar la retransmisión radiofónica de La guerra de los mundos. Por eso, deberíamos repetir estos hechos como un mantra cada vez que los cínicos repitan lo de que no se pueden cambiar las cosas, que la democracia tiene sus límites o que el sueño americano, cualquier sueño, es una invención para tener callados a los desarrapados del mundo.

Estamos demasiado cerca del elefante como para verlo por completo, pero ahí está. Desde este mismo instante, la belleza del sueño comenzará a hacerse real. Y a mancharse, por tanto. Y a defraudarnos, incluso. Pero cualquier decisión de Obama en la Casa Blanca, cualquier limitación impuesta por los lobbies, por la crisis o por el statu quo, no podrá quitarnos jamás la victoria de esta noche; que no es una victoria de un hombre, ni de un partido, ni de una política, ni de una ideología… Es la victoria de aquel ideal que defienden los cuentos de hadas de Frank Capra, como Qué bello es vivir o Caballero sin espada: que un hombre puede marcar la diferencia si cuenta con el apoyo de la gente, de esa gente con la que -como decía la jornalera de Las uvas de la ira- no podrán nunca, porque somos el pueblo… Pues bien, hoy la gente, liderada por esos desheredados del mundo a los que Céline invitaba poco menos que a suicidarse, por fin puede cantar un triunfo: sí, se puede…  

Y qué queréis que os diga: hasta el mundo parece tener sentido a estas horas. Es como si alguien nos hubiera susurrado que el disgusto por la reelección de Bush hace cuatro años era necesario: porque a veces hay que llegar a lo más profundo del infierno para encontrar el camino de salida.

Confieso escribir estas líneas emocionado. Pero… ¿Cómo no emocionarse si, aunque uno no haya vivido la Marcha sobre Washington, se ha criado con El color púrpura, Arde Mississippi, En el calor de la noche, Tiempos de gloria, Malcolm X o Amistad? Lloremos, claro que sí. Lloremos todos esta noche, y la mañana que venga, y durante todo el día. Lloremos como acto de esperanza. Y ojalá que tanta lágrima ayude a apagar el fuego que, crepitando, espera ya a Barack Obama