26 diciembre 2008 a las 22:20 por gruposalvaje

“Australia”, de Baz Luhrmann, película de compañía */5

Ruth Méndez

rmg@informativost5.com

Puedo aceptar barco como animal acuático y, vaaaale, Australia como animal de compañía. Pero decir que la última de Baz Luhrmann es el Lo que el viento se llevó de este siglo o una especie de Memorias de África… Por eso no paso, y me da igual que se lleven el Scatergorix.

La historia está más que contada y bastante mejor: un poquito de amor, de guerra, de aventuras, de rancho y de inglesita pija que no se acostrumbra al campo. Según el argumento oficial, la cinta trata el tema de los aborígenes australianos. Lo hace de una manera tan superficial como pretenciosa y apesta a moralina. Las situaciones increíbles se suceden; algunos ven en estas exageraciones el sello kitsch del director de Moulin Rouge. Yo no puedo con tanta extravagancia gratuita…

Desde luego, los productores le han sacado partido a lo de contratar al hombre más sexy del mundo. Hugh Jackman luce sus abdominales pluscuamperfectos con tal descaro que si se tratase de una mujer alguna organización feminista habría puesto el grito en el cielo. Habría que admitir que el australiano defiende maravillosamente el papel. En cuanto a Nicole Kidman, su sospechosa ausencia de arrugas está borrando también sus excelentes dotes como actriz. En Australia, adolece de inexpresividad. A este paso, sólo va a poder mover con soltura las pupilas… Una lástima.

Los que sin duda son de ensueño son los paisajes. Las dos horas de metraje no se hacen largas. Lo dicho, acepto Australia como película de compañía.

3 diciembre 2008 a las 22:01 por gruposalvaje

3 minutos con la Kidman para hablar de “Australia”

 Ruth Méndez / rmg@informativost5.com

Nicole Kidman y Hugh Jackman.

Nicole Kidman y Hugh Jackman.

Espero sentada frente a la suite 200 y pico, un gorila trajeado custodia la puerta. Se oye ruido al fondo del pasillo, llega la Kidman rodeada de 4 guardaspaldas y un par de agentes de prensa… A su paso, va dejando un reguero de huellas en la frondosa moqueta del hotel. Sus pies descalzos y blanquísimos, casi trasparentes, contrastan con el color rojo chillón de sus dedos abotargados que piden a gritos un momento de relax. Avanza decidida con los zapatos de tacón en la mano pero aún así me parece altísima, tan enjuta y frágil como una muñeca de porcelana que sobrevive al eterno peligro de romperse en añicos.

Saluda muy polite (of course) y entra pizpireta en la habitación. Está algo cansada y, por eso, deciden recortar los minutos de entrevista de 5 a 3.

¡Mi turno! Después del nice to meet you de rigor, al tema.. Como toda aguerrida periodista que se precie, me dispongo a exprimir mis 180 segundos con la estrella. Le hago mi primera pregunta (sobre los beneficios de trabajar con el director Baz Luhrmann), me empieza a contestar y nos interrumpen unos lloros de bebé que proceden de la habitación contigua. Nicole intenta concrentarse en la respuesta pero termina tirando la toalla y confesándome que le resulta imposible seguir oyendo a su nena en pleno berrinche. Al parecer, el séquito de 25 personas que ha traído a cuestas no es capaz de apaciguar a la pequeña. Por fin, el llanto se pierde en la lejanía. Seguimos… 

El resto (de entrevista) ha dado poco de sí la verdad. Me ha contado que no hace mucho caso a las críticas, que su heroína épica es su madre, que está encantada con nuestra Pe rodando Nine, que adora a Baz Luhrmann

Nicole Kidman vocaliza como los ángeles, posee una dicción perfecta y es bastante expresiva hablando, algo increíble teniendo en cuenta que los retoques de bisturí le han planchado permanentemente la frente. Será que amortiza su movimento de ojos y de naricilla (este último seguro que lo aprendió en Embrujada).

Ha venido a presentar Australia. Dicen que la película es el Lo que el viento se llevó de nuestro siglo, como no sea por los minutos de metraje… Por ahora, hasta aquí quiero leer… No se estrena hasta el 25 de diciembre.