25 octubre 2009 a las 20:20 por gruposalvaje

Ruth Méndez
rmg@informativost5.com
Reconozco que fui al concierto arrastrada por un amigo. A mí me gustaba alguna canción de Amaral pero ni por asomo como para soportar dos horas de repertorio. Pues bien, después de asistir al fin de su gira “Gato negro- Dragón rojo” el dúo me ha conquistado.
Su directo (la prueba del algodón que suspenden muchos payasos que colapsan nuestras listas de éxitos o pseudoéxitos) es impecable. La banda, capitaneada por la guitarra de Aguirre, suena rozando la perfección. La voz de Eva Amaral parece un milagro inagotable. No se quiebra mientras brinca como una leona que doma sus tacones infinitos, mientras actúa de contorsionista, mientras suelta la armónica para volver a las acrobacias con el micro…
Estos maños saltan de temas rockeros a otros intimistas sin red, como equilibristas profesionales. Son unos currantes de la música, que aman y creen en lo que hacen. Llevan cinco noches seguidas tocando en el Circo Price, once años sobre el escenario y viendo como disfrutan uno diría que es su primer concierto.
Me fijo en un hombre del público.. Es corpulento, de unos cincuenta años, baila en la pista sujetando en brazos a un adolescente con parálisis cerebral. El señor, empapado en sudor y lágrimas, no deja de mirar al chico que se mueve enloquecido y feliz… Desde luego, la música es el mayor espectáculo del mundo.
Acaba el concierto y ¡¡¡¿cómo están ustedes?!!. Pues yo, muy muy bien. Amaral, por sorpresa, también me ha conquistado.
Tags: Amaral, Circo Price, Eva Amaral, Gato negro- Dragón rojo..., Juan Aguirre, música
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