Ruth Méndez
Hoy, muy temprano, hemos aterrizado en Cannes. En el vuelo hemos coincidido con Amenábar aunque cuesta descubrirlo entre los pasajeros. Le gusta pasar inadvertido, no hace ruido, ni busca los flashes, ni necesita que ningún séquito de pelotas o guardaespaldas le vaya abriendo paso, ¡sujeta su propia maleta y se quita las gafas de sol cuando no hace sol!… Quizá su afición a la astronomía es la que lo convierte en una estrella con los pies tan amarrados a la tierra, la que le permite no creerse el centro del universo.
Llega con su quinta película… No le han hecho falta más para consagrarse. De Ágora sabemos todavía poco: que es la primera gran superproducción española, una de romanos, hemos visto algún aperitivo que deja sin aliento… Mañana se desvelará el misterio, la cinta se estrena mundialmente en el festival más importante y exigente del planeta. Amenábar nos ha confesado que está emocionado y algo impaciente por el veredicto de la crítica y del público. Para templar nervios, esta noche se ha ido a ver la cinta de su colega Ang Lee. Una comedia sobre la “generación de Woodstock“, ideal para echar unas risas y liberar tensión. Dentro de unas horas arranca un día duro para él, dentro de unas horas se tendrá que plantar el smoking y será imposible lo de pasar inadvertido. Ya os contaremos.
Por cierto, también tenemos una cita concertada con la Pataky. Al parecer, va a posar con su novio (alias Manolete inédito) y nos convoca para anunciarnos una película que todavía va a rodar en noviembre… Me da que aunque el día esté nublado Elsa sí que no se olvida sus gafas de sol… Lo dicho, abróchense los cinturones.










