Ruth Méndez
rmg@informativost5.com
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Es increÃble como los personajes de un libro van cobrando vida, página a página, en la mente de cada lector. Ese proceso de inventarlos minunciosamente, con libertad y a hurtadillas del resto del mundo (incluso del mismÃsimo escritor) es para mà un placer con vocación de vicio. Asà que cuando uno ve la adaptación cinematográfica de turno, normalmente le decepciona.
La pelÃcula La elegancia del erizo milagrosamente no ha defraudado a mi imaginación. De hecho, hasta los gatos están bien elegidos. Josiane Balasko borda a la portera y el nuevo vecino japonés es más apuesto que en el papel pero cuela; también han acertado con la encarnación de la niña superdotada y con las bellÃsimas animaciones que salpican la pelÃcula. El tremendo reto de convertir al celuloide las disertaciones filosóficas que hace la pequeña en la novela y lo han conseguido. Han captado la esencia de este cuento sobre la felicidad.
Mi única pega: que la pelÃcula es bastante más sórdida que el libro; han sabido adaptar la parte más lúgubre de la historia pero se han dejado en el tintero algo de magia, de encanto y sobre todo de humor. Echo de menos el desfile de vecinos esnobs y de perritos con gabardina Burberrys, a la portera poniendo a todo volumen la telenovela… Todos esos episodios irónicos y cómicos hubiesen dado mucho juego. En fin, la pelÃcula es bonita… La novela, para variar, es mejor.










