Ruth Méndez
Hay muchos “sobrinos o nietos de…” que reniegan contastantemente del apellido que les ha tocado, lo arrastran y lo pasean como si fuese la piedra de Sísifo… Bimba Bosé no es de ésos. Admite sin tapujos que “el Bosé” sólo le ha abierto puertas; luego, dice con esfuerzo, ella se encarga de pegar la patada necesaria para que esas puertas se abran de par en par. Se ha internado en el mundo de la moda (no descarta el del cine o el de la pintura…) y ahora, irrumpe en el duro negocio de la música. Con Diego Postigo (su compañero también en la vida) y David Unison ha formado The Cabriolets. Un trío que estrena Demo, su primer disco.
Quedamos con ellos por la mañana, llegan sin desayunar y deseando hincarle el diente a unos emparedados de tortilla. Llevan ya varias entrevistas encima pero no tantas como tatuajes, ni como prendas del diseñador David Delfín. Hablan con ilusión de su trabajo y con complicidad entre ellos. Se mueren de ganas de pisar el escenario, de jugársela en directo.
Demo es una propuesta original, un soplo de aire fresco. 11 temas, cada uno de su padre y de su madre, que han madurado en un estudio de grabación de Nueva York bajo la mirada atenta y experta del productor venezolano Andrés Levin. Canciones en inglés y en castellano en las que uno puede identificar mil y una influencias: algo de soul, rythm & blues, otro poco de bossanova y hip-hop…
A Bimba Bosé está claro que no le pesa el apellido, aunque a algunos eso les pese.









