16 septiembre 2008 a las 15:02 por gruposalvaje

Gala y sus “Papeles de agua” en Venecia

paseando con él

Ruth Méndez

rmg@informativost5.com

Confiesa Antonio Gala que tiene 900 bastones pero sólo 5 de la suerte. Apoyado en uno ellos, de reluciente empuñadura de plata, ha recorrido el escenario de su última novela: Venecia. Nosotros hemos estado allí con él.

Lo recogemos en el mítico hotel Danielli. Acude a la cita como un pincel, siempre la camisa almidonada y el suéter, a tono, anudado a los hombros. Es afable y quién diría que se alistó voluntariamente en los monjes cartujos, ¿él, tan hablador, esclavo del silencio?… Bueno, eso de hablar es impreciso porque Don Antonio siempre parece que declama, que recita poesía. Bueno, eso de Don vuelve a ser impreciso porque Antonio Gala exige que todo el mundo le tutee.

Su nueva heroína, Deyanira Alarcón, es escritora y mujer. Él grita a los cuatro vientos que quiere más a las mujeres, que son más cambiantes, que se les puede sacar más chicha.

La historia habla de amor y desamor. Él admite que lo han amado más de lo que ha amado. Su corazón, dice, lo reserva a su oficio. Escribe mucho, siempre a mano y con rotulador gordo. La letra es tan minúscula (de piojo) que cuando le dicta los textos definitivos a su secretario tiene que utilizar una lupa.

La novela transcurre en Venecia. Él define la ciudad como una puta vieja, pintorrajeada pero hermosa. Caminamos sorteando los canales, entre góndolas, tiendas de máscaras y de cristal de murano (lo aborrece) y nos cuenta que a diario pasa mucho tiempo en la cama, que se refugia en la casa que hace años le vendió Julio Iglesias y que adora a sus perros (uno se llama Mambrú). Se suelta, saca acento argentino y nos empieza a imitara Borges…

Su libro, Los papeles del agua, ya lidera las listas de ventas. Será por fans… Antonio Gala recibe unas 100 cartas de admiradores al dia…