1 noviembre 2008 a las 0:36 por gruposalvaje

“Un dios salvaje”: la audiencia

Ruth Méndez

rmg@informativost5.com

Reparto de "Un dios salvaje"

En esto de la tele (de absolutamente todas las teles), se cree a pies juntillas que la cultura baja la audiencia y el teatro más. Al parecer, la poderesa curva que dicta nuestra existencia se precipita en picado al mencionar la palabra maldita: TE -A- … ( Lo de -TRO se ve que ya no lo escucha nadie porque todos los espectadores- excepto los que han caído roques- se han precipitado sobre su mando y han emigrado escandalizados a otras cadenas).

Seré mujer de poca fe pero me cuesta creerlo y a los hechos me remito. Ha sido una pesadilla encontrar una entrada decente para ver “Un dios salvaje”…. Al final, la he disfrutado este domingo.

Se abre el telón… Aparecen Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Pere Ponce y Antonio Molero y la película no se llama de ninguna forma. Esta es una obra de Yasmina Reza, versionada por el filólogo Jordi Galcerán y dirigida por Tamzin Townsend. 

Dos matrimonios se reúnen para hablar tranquilamente sobre una pelea entre sus respectivos hijos. Terminan histéricos, vomitando (algún personaje lo hace literalmentetodo lo que llevan dentro: complejos, frustraciones, instintos primarios… Resulta trágico contemplar la bilis del ser humano tan de cerca. En la hora y media, también hay hueco para esa sonrisa que producen las situaciones patéticas. 

La obra está bien pero la insufrible levedad del ser tampoco es un tema nuevo. El magnífico reparto, eso sí, la engrandece. Están todos de sobresalienteal dente y eso que hay momentos de acalorada discusión en los que podrían pecar de histrionismo. Sus personajes pierden los papeles, ellos los bordan. Los cuatro actores demuestran que tienen tablas, muchas tablas.

Se cierra el telón. El público aplaude. Fuera del teatro, ya hay gente haciendo cola para la próxima función… Me pregunto si todas esas personas realmente existen. A lo mejor existen pero no ven la tele. A lo mejor ven la tele pero no tienen audímetro.

Para que luego digan que en la tele todo es puro teatro… Va a ser cierto que somos hijos de un dios salvaje: la audiencia.