David Cacho / dcacho@informativost5.com
Ha bastado con que la Academia de cine español tenga un presidente que se toma en serio su trabajo, y que además se entusiasma con él cual avatar en Pandora para que la ceremonia de los Goya se disfrute casi tanto como la de los Oscar. E incluso, por momentos, más… Por partes:
-La presencia de Almodóvar como colofón de la ceremonia entregando un premio para el que su película ni siquiera estaba nominada demuestra que no es tan egocéntrico el yoyo como lo pintan. Y que, con un poco de cariño e insistencia por parte de la dirección de la Academia, es capaz de ser humilde como el que más.
-Buenafuente no ha estado tan cómodo como en su plató de televisión, obviamente, pero ha resuelto la papeleta con dignidad, ayudado en la parte final por la que ha sido la mejor maestra de ceremonias en la historia de los Goya: Rosa María Sardá.
-El Goya de Honor a Antonio Mercero ha sido, sencillamente, antológico, quizá el momento más emocionante que yo he visto en una ceremonia de entrega de premios. Ahí estaba un hombre solo pero erguido contra la decadencia. No se me ocurre declaración de amor al cine más brillante que la frase del hijo en memoria de su padre -lo único bueno que tiene el alzheimer para él es que le permite ver Cantando bajo la lluvia una y otra vez como si fuera la primera-.
-Ha habido momentos casposos y cutres, es inevitable: el minuto de gloria que nos impusieron innecesariamente los protagonistas del corto de Mateo Gil -él no estaba, pero ellos se empeñaron en hacerse autopromoción sin ninguna gracia-. Pero, con todo, la presencia en primera fila de Pe y Bardem, el original discurso de Álex de la Iglesia -que, en efecto, huyó del victimismo tan radicalmente que sorprendió a algunos- o ese genial trailer que convertía a Celda 211 en una comedia para dar paso al premio al mejor montaje han hecho de esta gala una especie de punto y aparte. Ojalá, como promete Álex de la Iglesia, la del año que viene nos haga olvidar definitivamente los truños a los que nos habían acostumbrado durante los últimos años.









