14 enero 2009 a las 8:25 por elgato

Almudena, fuerza concentrada

Toca hablar hoy de Almudena, concursante finalista desde el miércoles pasado, tras haber pasado al menos un par de nominaciones muy comprometidas en las que estuvo a punto de abandonar esta aventura. Al final, y contra todo pronóstico, se ha metido en la final, y lo ha hecho por méritos propios, como no podía ser de otra forma.

Iré a ello en seguida, pero antes me gustaría hacer dos aclaraciones y dos breves comentarios sobre cosas vistas en el diario y el directo de ayer. Lo primero es la tan contada fecha de la final, que aún no saben de seguro ni en la productora que realiza el programa ni en el canal que lo emite. Yo apuesto hoy en día por el jueves 22, dos días más tarde de lo previsto inicialmente, pero no apostaría ni mi brazo izquierdo ni siquiera el dedo meñique del pie, cuya utilidad pongo en duda aquí y ante una congregación de catedráticos de anatomía.

Por otro lado, me gustaría aclarar algo de mi escrito de ayer, que ha sido puesto en duda por algunos de nuestros amigos comentaristas. Se duda de en que el país de Liz ser de raza negra, y además mujer en este caso, suponga exponerse a ser llamado con frecuencia “negro de mierda”. El argumento esgrimido repetidamente ayer es que en ese país hay una mayoría de población de esa raza, lo cual no deja de ser una explicación absurda. En primer lugar lo que afirmo es verdad, y no solamente en la República Dominicana, sino también en otros países del caribe. Es algo que incluso ha sido denunciado por las Naciones Unidas, como se puede ver en este informe, que nos enlazó ayer flipo_con_floid. Además, vamos a ver, es que quienes me intentan desacreditar en algo así y con tales argumentos parece que no conozcan el apartheid en Sudáfrica, donde una minoría blanca mantenía una vergonzante opresión a la mayoría negra. Y con Nelson Mandela en la cárcel. Qué cosas hay que leer.

Ayer en el diario tuvimos una muestra interesante de quien participa de esta experiencia de forma activa y quien deja pasar el tiempo, intentando significarse lo menos posible, con el fin de ver si al final se lleva el gato al agua, con perdón. Este último es un Orlando que siempre estuvo algo oculto pero ahora le quitaría todos los honores al prestidigitador escapista Houdini, diluyendo su figura hasta desaparecer la mayor parte del tiempo. Mientras Liz y Chiqui comentaban la jugada y hablaban sobre las invitadas italianas, e Iván intentaba que Doroti entendiese cómo va esto de compartir la comida entre todos en época de vacas flacas, el bueno de Orlando dormitaba o simplemente miraba para otro lado. Lo dicho, unos participan, construyen, dan vida a este invento; mientras que otros simplemente están.

Ayer Leo le echó las cartas a Iván. Le dijo que le habían salido cartas muy bellas y que posiblemente ganará el concurso. Que no le va a faltar el trabajo y su padre pensaba mucho en él. Además predijo que su ex novia le llamará, entre otras cosas porque no le va muy bien en su relación actual. Y también que conocería a una chica a través de su trabajo que le gustará mucho. No está mal esa tirada de cartas. Y amén.

Voy ya con el perfil de hoy. Almudena es una de las concursantes con más fuerza y más leales consigo misma de entre las que he visto desfilar por esa casa. Su fuerza me ha parecido en muchos momentos ilimitada, como esos niños de corta edad hiperactivos, que no parecen cansarse nunca, hasta que finalmente caen rendidos en su cama. Pienso en Chiqui y me viene a la cabeza una novela de ciencia ficción bastante pionera llamada ‘The coming race’ y escrita por Bulwer-Lytton, en la que una raza humanoide habitante en las entrañas de la tierra tenía poderes casi ilimitados gracias a alimentarse a base de Vril. Este texto sirvió de inspiración al escocés John Lawson Johnston para bautizar el extracto salado de carne de vaca llamado comercialmente Bovril, nombre proveniente de aquel ‘Vril’ y el prefijo ‘Bo’, que designa a los bovinos.

Napoleón III comprobó que sus ejércitos no podrían “avanzar con los estómagos vacíos” en su guerra contra Alemania y le pidió al ejército inglés un millón de latas de carne de vaca para alimentar a sus tropas muertas de hambre. Como estos no disponían de tanta carne le suministraron este producto conocido entonces como “carne de vaca flúida de Johnston”. Seguro que más de uno recuerda la publicidad que le hicieron durante años en nuestro país, con una cancioncita que decía “las vacas del pueblo ya se han escapao, riau, riau…” Pues bien, pareciera como si Almudena se hubiera metido una sobredosis de este energético concentrado de carne, vista su energía permanente. Esta energía contrasta además con su particularidad relacionada con la estatura, que no le impidió hacer absolutamente nada en la casa, hasta el punto de que muchos nos olvidamos pronto de ese hecho, que ni hubiéramos recordado de no ser por la mala sangre de Mirentxu que bien se encargó de utilizarlo como envenenado argumento, por mucho que ahora lo pueda negar.

Almudena la que se cambia dos y tres veces al día de ropa, la que es capaz de contribuir en la prueba semanal, hacer la comida, jugar con Iván llevándose un remojo vestida en el jacuzzi día sí y día también, terminando con una relajada charla por la noche con Iván y Orlando, con los que estuvo tantas y tantas noches, acompañando a nuestros nocturnos seguidores, dando cosas para narrar a Lmedina, el amo de las madrugadas en la casa del gato. Todo esto sin solución de continuidad, como un sin fin, y lo que es más importante, sin escuchar de su boca una sola queja.

Una de las cosas que me llamó más la atención de esta concursante es que a pesar de su temperamento impulsivo, su pronto imparable que acompaña casi siempre con palabras gruesas y malsonantes, se ha llevado bien con casi todo el mundo en la casa. Solamente recuerdo enfrentamientos ásperos con una Mirentxu que nunca la terminó de respetar y con Nany, a la que atacó injustamente por su relación con Orlando. Pero recordemos el cariño tan especial que le tuvo a Gisela, la primera persona con la que se encontró en la casa. Su “princesita” fue un apoyo imprescindible para la cartagenera, lo cual no quita para que en el momento en que se vio en la tesitura de elegir entre esta y su amigo Iván no se dejó llevar por lo sentimental, analizando la situación y dando la razón a quien ella creía que la tenía, como el día de los insultos y el brillo fugaz de un tenedor. Esto es por lo que Almudena se merece el cariño de muchos, por su “transparencia suicida”, que dice Senador, porque no ha sido capaz de callar ante lo que pasaba delante de sus ojos, como hicieron otros.

También me atrajo de la protagonista de nuestro daguerrotipo de hoy, la ternura y la ilusión que le vi poner en casi todo. Su bendito entusiasmo, el corazón que le hizo dar mucho más cariño del que recibió, no siendo suficientemente bien correspondida casi nunca. Su ausencia de rencor, no exento de un sentido crítico admirable, que no perdió en ningún momento, ni siquiera con los más queridos, como dije antes. Naturalmente que fue injusta a veces, y además exagerada, analizando a bote pronto las cosas con excesivo celo, como si mirase a su alrededor con un cristal de aumento que no deja de deformar la realidad. La ventaja de esto es que le proporcionó una visión bastante precisa de las cosas, porque tras la exageración motivada por la alteración inicial venía siempre el inevitable enfriamiento en el que demostraba su tendencia a olvidar lo malo para guardar siempre en su despensa las cosas buenas de cada uno.

La famosa despedida de Julito, que también fue desconsiderado con ella, acusándola de no respetar a sus compañeros, demostró una vez más que mientras este descerebrado se ocupaba de pontificar, repartiendo consejos desde su inmerecido púlpito, ella seguía con los ojos llorosos, lamentando su salida y diciéndole lo mucho que le quería. Estoy seguro que a pesar de mostrarse crítica con él una hora más tarde, nunca se arrepentirá de haber sentido lo que sentía. Almudena tiene un corazón enorme, tan grande que casi no le cabe en su metro con treinta centímetros de estatura. Y nosotros hemos tenido la suerte de que lo haya mostrado tantas veces que hasta ha llegado a conquistar el nuestro.

Pero no podríamos analizar el paso de Almudena por la casa de Guadalix sin el que ha sido su imprescindible pareja, el enorme contrapunto, la i a la que ella puso el punto, aunque a veces parecía invertirse la figura y el gigante se hacía pequeño a su lado. Me partía ayer viendo en el diario el dibujo de Iván que se encargó ella de hacer, con la palabra “fuchi” grafiada en su hombro, un punto y una pelota, brillante ideograma con el que representaba otra de las expresiones favoritas del modelo, que ella misma adoptó como propia, el “punto y pelota”. Y, sobre todo, el tiburón que adornaba el lado izquierdo de la entrepierna del muñeco, una idea única y genial de esta polifacética concursante, a la que hemos visto demostrar su habilidad manual en distintas ocasiones, especialmente en el corte y confección.

Con Iván le unió el interés común, el deseo y la necesidad de vivir esta experiencia a fondo, bebiéndose cada minuto como si fuera el último, disfrutando todo y exprimiéndolo hasta sacarle la última de las gotas. En estos días finales me doy cuenta más que nunca hasta qué punto voy a echarles de menos, cuánto añoraré sus madrugadas, las peleas de colegiales, sus travesuras inocuas que a veces me llegaron a cansar, pero que recordaré con agrado. Me duele perderme todo esto de aquí en una semana, quizá de forma mucho más intensa que nunca. Desde hace mucho tiempo me ha fascinado de Gran Hermano encontrar seres generosos capaces de mostrarme cómo son, y más aún cuando les veo como una explosión de vida, demostrando que esta no se desgasta por el uso sino más bien todo lo contrario. Si es así a Almudena se le ha desgastado muy poco la vida en estos cuatro meses, porque estuvo siempre en carne viva. Ella fue para nosotros una sobredosis por la que pronto habremos de sufrir síndrome de abstinencia.

Algunos de nuestros lectores estarán pensando a estas alturas que siendo esto como lo cuento ¿por qué hay tanta gente que no soporta a Almudena? Bueno, he de decir que no es el caso de la mayoría votante, que la ha llevado hasta la final salvándola de al menos dos situaciones muy comprometidas, como dije antes. Pero es cierto que muchos no toleran sus formas poco refinadas, lo áspero de su trato en muchas ocasiones, o ese pronto un tanto ofensivo que se debe conocer para asumirlo de buen grado, porque de primeras resulta demasiado fuerte.

Como comenté un día, de los distintos tipos de espectadores que ven con mayor o menor implicación este concurso, son los que menos seguimiento hacen quienes seguramente más descontentos están con ver a Almudena en la final. Y es que conocer a la Chiqui es quererla. No quiero decir con esto que todos cuantos seguimos mucho la emisión del directo hayamos quedado atrapados por su encanto inocente y tierno, o nos haya fascinado por igual su fuerza arrolladora y su falta de hipocresía. Lo que digo es que posiblemente haga falta una observación lo más cercana posible para apreciar esto en su justa medida. Personalmente, pienso que esta edición de los transparentes, aquellos que se comportan de forma suicida ante el juego, sin terminar de conocer el encanto de lo auténtico, los políticamente incorrectos, no hubiera sido posible sin esta concursante. Su fuerza concentrada en pequeño formato (igual que la esencia se vende en frasco pequeño) me terminó poniendo a sus pies de forma arrolladora.

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, en el que los protagonistas entremezclan sus sueños con la realidad y que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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12 enero 2009 a las 8:13 por elgato

Orlando, ambigüedad no tan calculada

Comienzo hoy una de las tradiciones de este blog y adelanto otra de su momento habitual. Esta última es la de publicar un vídeo resumen de la temporada, que en lugar de tras el final de la edición he preferido en este caso apresurarme para ofrecerlo hoy, si bien tras la final tendremos también alguna que otra sorpresa. Dicho vídeo lo podéis encontrar al pie de esta anotación. Por otro lado, comienzo con Orlando los daguerrotipos o semblanzas de los concursantes que han llegado a la final o se han aproximado (las haré de los cuatro habitantes que aún quedan en la casa).

Según el filósofo alemán Karl Rosenkranz en La estética de lo feo, un retrato daguerrotipo no nos ofrece al hombre en su totalidad sino al hombre tal y como se encuentra en una situación del todo particular, dominado por una disposición sentimental transitoria. Pongamos que la disposición singular en la que se encuentran los habitantes de Guadalix es por todos conocida, y hace que de alguna manera establezca cierta diferencia entre la persona y el concursante. Ciertamente ambos son unidad, pero las condiciones de su encierro son determinantes para que se comporten de una forma determinada, que es la que he intentado analizar con desigual fortuna durante todo este tiempo.

Luego es sabido que todos somos en realidad tres personas, o incluso puede que más: la persona que creen los demás que somos, el que nosotros creemos que somos y quien somos en realidad. Si hacemos esta idea más compleja, obtendríamos combinaciones del tipo de la persona que nosotros pensamos que los demás creen que somos, y así algunas más. En todo caso, con toda la modestia del mundo, este gato se limitará a describir lo que piensa de cada uno de estos personajes y su paso por el programa. Por otro lado, como aclaro siempre, me atrevo a tomar prestado de Manuel Vicent el término ‘daguerrotipo’, utilizado por este gran escritor en una serie de artículos increíbles publicados en el diario El País hace unos años, si bien quizá sería más sencillo llamarlo perfiles, semblanzas o como cada uno quiera.

Antes de esto que anuncio toca echar un vistazo sobre lo ocurrido en el fin de semana. A Liz e Iván les ha bastado este tiempo para discutir, enfadarse y volverse a reconciliar. El viernes ya contábamos el origen de su discusión, que finalmente tuvo como consecuencia la falta de comunicación entre ambos durante todo el viernes y parte del sábado. Que siendo cuatro estén enfadados dos de ellos plantea una situación incómoda, paliada por la presencia impagable de Leo y Doroti (mejor así que como lo he escrito los días anteriores). Esta idea de traer a las dos italianas ha sido proverbial, pues han llevado a esa casa un ambiente divertido en este tramo final del concurso. Anoche mismo les comunicaban por indicación de la ‘súper’ que lo de las parejas era un engaño y la reacción de ambas, especialmente de la atractiva y divertida Doroti, era de liberación. No obstante, esta había ya expresado en el ‘confe’ su decepción por el hecho de que no hubiera un solo hombre libre en la casa. Ahora tiene dos, si se da un poco de prisa aún puede tener tiempo.

Antes del daguerrotipo de Orlando solamente dos apuntes sobre lo visto anoche en el debate. De un lado, los porcentajes oficiales ciegos rebelan que no hay tanta distancia entre ambos nominados, al llevar uno el 57,2% de los votos siendo el 42,8% restante para el otro. Todo es posible, por tanto. Y lo otro es lo de Julito, del que ayer tuvimos dos elementos de juicio más para conocer al personaje. Por un lado, Kiko Hernández nos contó lo que muchos sospechábamos y es que Mirentxu en una pausa de publicidad se acercó a él para teledirigir lo que hubiera de decir en su despedida a Liz y los demás. Además, nos sorprendió diciendo que nunca le había dicho a la dominicana nada como lo que le soltó esa noche porque sabía que le iba a hacer más daño diciéndoselo desde fuera. Que cada cual saque sus propias conclusiones, la mía es muy simple: quien pretende hacer daño de esa premeditada forma es un tipo absolutamente despreciable.

Y ahora voy con lo prometido. Orlando hubiera podido ganar este concurso de calle. Lo tuvo en su mano el miércoles pasado, y no le hubiera costado nada. En los días siguientes también podría haber aprovechado la oportunidad para aumentar su cuota de votos, no tanto para salvarse este miércoles (la gala vuelve a emitirse ese día) como para ganar el asalto definitivo que se juega la semana siguiente. Pero tampoco parece que haya sido consciente de esto, a pesar de haber tenido mucho más tiempo que el breve espacio de apenas un par de minutos en que podía haberse ganado a España entera. Ya sé que utilizar el argumento de España es siempre ridículo, pero es otra tradición que ya fuera señalada por Gustavo Bueno cuando hacía notar que no había otro acontecimiento televisivo, quitando los deportivos, en que se utilizase tanto la palabra España. Quiero decir que la audiencia votante, o con mayor precisión los más predispuestos a formar parte de esa masa anónima, se habrían rendido al valenciano con tan solo un gesto, unas simples y certeras palabras, que no le habrían despojado de su ganado perfil de conciliador, poco polémico y amable concursante.

A Orlando le hubiera bastado con contestarle a Julito, cuando se despedía de él reservándole las únicas buenas palabras de la noche, algo como esto: “Julito, no acepto tus buenas palabras, no las puedo tener en cuenta, porque no soy capaz de asumirlas tras haber sido tan injusto y desconsiderado con el resto de compañeros que están aquí sentados a mi lado”. Podría haber sido una frase no tan elaborada, en realidad con un “me da igual lo que me digas, yo no creo que mis compañeros merezcan lo que les has dicho”, hubiera valido. O también: “Julito, aquí no hay buenos ni malos, todos sufrimos a veces y otras celebramos nuestro destino, hoy a ti te toca perder y nosotros cuatro ganamos, aunque sea de momento”. Así de sencillo.

Estoy convencido de que si Orlando tiene una iniciativa como esta la semana pasada tendría en estos momentos a una audiencia (votante o no) entregada incondicionalmente. Hasta muchos de los que han estado apoyando a Iván, la gran mayoría gastando su dinero con mucho esfuerzo y simplemente por ver cumplido su sueño de hacer ganador a quien consideran su favorito, estarían hoy debatiéndose entre uno y otro, viendo con muchos mejores ojos a un concursante capaz de por una vez hacer o decir lo que se espera de él. Este lo hizo en contadas ocasiones, y casi siempre en la soledad de una sala de confesiones donde decía a veces lo que pensaba aunque fuese con esfuerzo, dubitativo sobre si estaba haciendo lo que debía o no y mirando casi siempre al suelo, lenguaje postural que dice mucho de su actitud ante el concurso. No en vano los especialistas hablan de que el lenguaje del cuerpo supone un setenta por ciento de nuestra capacidad de comunicación, frente a solo un treinta restante reservado al lenguaje verbal expresado fundamentalmente mediante la palabra.

Orlando mira al suelo en el ‘confe’ mientras fuera lo hace casi siempre a otro lado. Ante el más mínimo obstáculo o problema en la convivencia ha respondido con una predisposición elogiable a poner paz y aconsejar siempre el diálogo y la comprensión entre quienes estuvieran enfrentados por cualquier razón. Esto le honra, siendo tan útil para la convivencia del grupo como para su propia conveniencia. Está claro que se trata de un tipo al que no le gusta nada discutir ni participar de malos rollos, motivo por el cual mira siempre a otro lado cuando alguien le intenta hacer partícipe de sus problemas con un tercero. Esto es así especialmente cuando piensa que definirse puede ser un arma de doble filo para él, no tanto de cara a la imagen que proyecte en la audiencia como por la eventual necesidad de enfrentarse a esa realidad con una tercera persona en el futuro. Es decir, creo que Orlando no se define cuando otro compañero, ya sea Iván o Carlitos, le habla mal o le cuenta una actitud censurable de otro, simplemente porque teme ser esclavo de sus palabras y que estas sirvan para enfrentarle a ese otro compañero.

Además, parece especialmente incómodo en la medida que le pongan en el brete de tenerse que definir. Hasta entonces, simplemente mira a otro lado y actúa a su modo, que es manteniendo el apoyo mediante su propia presencia. En el momento que alguien pretenda un mayor nivel de definición su incomodidad será más y más evidente. En general, actitudes como la de Orlando me son poco gratas, prefiriendo con mucho aquel capaz de verse comprometido por sus propias ideas y opiniones, rechazando las injusticias infligidas a los demás haciéndolas propias. Es curioso que cuando alguien le ha contado lo mucho que le ha podido doler la nominación de un tercero siempre ha reclamado comprensión, intentando restarle importancia. Sin embargo, bastó con que Julito, precisamente él, le nominase una semana para que se hiciera cruces y se la jurase ante su amigo y la chica con la que se acostaba, cumpliendo una semana más tarde su anunciada nominación de tres puntos. Una cosa es que se lo hagan a un amigo y otra bien distinta que la víctima sea uno mismo. Pues faltaría más.

A pesar de que rehúyo a los tibios, con Orlando he experimentado un sentimiento encontrado que llevo semanas intentando discernir. Creo que ya tengo la solución y está relacionada con las mismas razones por las que he sido poco crítico con Almudena e Iván, o al menos he sido menos crítico que con la mayoría de concursantes. En la política española se acuñó hace tiempo la expresión “ambigüedad calculada”. Pues bien, veo en este concursante una ambigüedad no tan calculada, y por eso también a él le he salvado a menudo de la crítica. Creo sinceramente que Orlando es así, la típica persona a la que no le gusta enemistarse con nadie, que tiene como su principal prioridad llevarse bien hasta con sus enemigos, de forma que muy importante tiene que ser la ofensa para que no se haga el despistado, pretendiendo no evidenciar hasta qué punto le puede llegar a afectar.

He conocido más de una persona así, cuya máxima reacción es ignorar al otro, haciendo caso del dicho que afirma no haber mayor desprecio que no hacer aprecio. Es casi su límite, la afrenta mayor que le apetece hacer. Por eso he creído estar entendiéndole casi siempre, aunque en realidad más que entenderle le envidiaba. Envidio esa capacidad para no hacer propias las ofensas a los más cercanos, la facilidad para pasar de todo, hacer de su capa un sayo y ver cosas más importantes que ofrecer la visión propia de lo que sucede alrededor de uno. Está claro que cada cual tenemos escalas de valores distintas, y en la suya no caben algunas cosas que son básicas en las de otros. Por esto me parece que cuando más ha calculado su ambigüedad ha sido precisamente en sus limitados análisis en el ‘confe’. El resto del tiempo no hacía falta que calculase o evaluase lo que debía o no hacer, simplemente porque se estaba dejando llevar por su impulso primero, y ese no es otro que pasar, hacer oídos sordos y mirar al frente, manteniendo el rictus inamovible y, eso sí, la sonrisa oculta hasta nueva orden.

Si Orlando llega a la final lo habrá merecido en buena lid. Ya el hecho de quedar cuarto es un digno lugar, y eso ya no se lo podrán quitar a ninguno de los cuatro últimos habitantes de la casa. Lástima que no fuera más despierto esa noche del miércoles pasado, y también que en estos días esté manteniendo una actitud algo más mezquina de lo habitual. Por ejemplo, no me ha gustado nada esa insistencia en gritarle el nombre a Iván cada mañana, incluso tras las siestas, en un tono que no por cariñoso deja de tener la segunda intención de evidenciar que su compañero es con frecuencia el último en levantarse. Menos aún me gustó el estocazo que me pareció le intentaba dar a su amigo Iván y una Almudena a la que ha puesto de parapeto durante varias semanas a la hora de nominar, como excusa perfecta para justificar sus puntos a Iván.

Anoche le decía Orlando a Iván que se alegrará de llegar a la final gracias a la decisión final del público y no como Chiqui y él que entraron en la terna de finalistas directamente. No quiero ser mal pensado pero me parece que este chico da pasos de gran felino en misión de caza. Son pasos cortos, pausados, entre los cuales sus víctimas pueden cambiar de postura decenas de veces, para de esta forma aproximarse con sigilo, sin poder ser detectados, y asestar un golpe fatal en el momento preciso, o al menos intentarlo. No veo muy certeras las cuchilladas del feriante, y además cuenta con el tiempo como enemigo implacable. Aunque bien pensado, y teniendo en cuenta que va de torpeza en torpeza, más le vale que no se extienda esto más allá del día 20, porque a mí personalmente se me está atravesando en esta hora final todo lo que no lo había hecho antes.

Si no fuera por cosas como las que cuento, que aproximan a Orlando mucho más a Julito el ‘impostor’ que a otros a quienes veo venir siempre con mayor franqueza, como los dos finalistas a los que aquel quiere quitar mérito, estaría deseando verle en la final junto a ellos. Quizá no se da cuenta que quienes ya han llegado a la final no solamente se lo han ganado por haber sido salvados por la audiencia votante en repetidas ocasiones, sino porque también sus compañeros llegado el momento les han excluido de las nominaciones. ¿O acaso quiere Orlando que recordemos cuántos votos tuvo cuando hubieron nominaciones en positivo? Aunque el caso más cercano es la última votación, en que sus tres compañeros le nominaron a él mientras ninguno hacía lo propio con Almudena.

A pesar de esto último, Orlando puede presumir de haberse merecido el respeto de casi todos sus compañeros de encierro. Posiblemente con la salvedad de Mirentxu, que siempre me pareció que le miraba con el mismo recelo que a Iván, agravado en su caso por el hecho de dedicarse a un oficio modesto como el de feriante, además de por no aprobar su relación un tanto liberal y exenta de mayores compromisos con Nany. El resto le han respetado y con todos ellos ha tenido buenas relaciones, demostrando ser uno de los mejor dotados y/o más hábiles para las relaciones sociales, lo cual es en definitiva uno de los pilares de la buena convivencia.

No quiero hacer esta semblanza mucho más extensa. En alguna medida me apetece ver a Orlando entre los tres finalistas, compartiendo el momento con un Iván y una Almudena junto a los que estuvo en los peores momentos, dando cuenta de su apoyo y ofreciendo quizá el más valioso de los avales, especialmente cuando la aplastante mayoría de habitantes intentaban arrinconarles ejerciendo de forma abusiva el poder de las mayorías. A pesar de todas las objeciones que pongo a este concursante, no olvido que siempre estuvo ahí en los momentos clave, sin dar un paso atrás antes de estas últimas semanas, en que probablemente el miedo a estar donde no debía le aproximó más a Palomares y Julito, si bien hoy ya debería haberse dado cuenta de que estaba equivocado. Por eso prefiero que quede en mi memoria aquel Orlando que estaba donde debía, aunque fuera en silencio y mirando casi siempre hacia otro lado.

[Hoy a las 12.30, Julito te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo el vídeo prometido, para el que hemos revisado casi 5000 capturas de pantalla publicadas en esta web, incluyendo en nuestra selección más de 250 de las mismas. Es un vídeo hecho con todo el cariño de este gato como recuerdo de una edición mágica como pocas. Como siempre, lo podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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7 enero 2009 a las 8:28 por elgato

El día de la gala

Nadie les había avisado de que la gala no sería ayer martes. Durante la tarde-noche hicieron lo mismo de siempre, estuvieron pendientes de la hora y cuando supusieron que tocaba se empezaron a vestir y preparar. Todos se pusieron sus mejores galas, aunque Orlando fuera quien menos se esmeró, quizá por no estar nominado esta semana. Hubo dos detalles que les estaban fallando, a pesar de lo cual en ningún momento contemplaron la posibilidad de que no hubiera gala ayer.

Iván gastó lo que le quedaba de fijador para el pelo, Almudena los últimos restos de maquillaje. Casi a las nueve y media solo les había extrañado, como digo, que no les hubieran avisado de que faltaba una hora para la gala, como hace siempre el ‘súper’; también notaron que el logotipo del programa no se podía ver en los monitores de plasma del salón, como cada martes a esas horas. Cuando a Almudena le faltaba ponerse un adorno para el pelo, a modo de diadema, y Liz aún no había terminado de maquillarse, Julito fue al ‘confe’ a cambiar las pilas de la petaca de su micrófono. Es algo que hacen todos previo aviso antes de empezar cada gala, para que no haya la posibilidad de que a nadie se le agoten las pilas durante la misma. En ese momento se enteraron de que no había gala, si bien les avisaban de que no deshiciesen la maleta, como pista fundamental para que intuyeran la nueva fecha para la misma, que como sabemos hace días aquí fuera será hoy.

Pecaron de confiados, haciendo por propia iniciativa aquello que hacen siempre al ser avisados de ello. Me partía viendo las reacciones de todos, especialmente de Chiqui, que no paró de quejarse, preguntando por qué no les habían avisado antes. Se sentían como pardillos, y tanto Iván como Orlando fueron los que mejor encajaron la situación, tomándoselo a risa, que parece lo más pertinente en este caso. Risas y sana francachela, precisamente lo que ha caracterizado el paso por la casa de estos dos.

Entonces tocaba la vuelta atrás, quitarse los vestidos y ponerse de trapillo de nuevo, asumiendo que muchas personas habrían estado riéndose abiertamente mientras ellos se preparaban para una gala inexistente. Orlando, Almudena e Iván cambiaron los momentos presididos por esa temible sala de expulsiones, la sala de las puertas o la de confesiones para nominar, y las conexiones con Mercedes Milá, por una partida de parchís. Un poco más tarde eran de nuevo Iván y Almudena, en este caso con Julito como tercer acompañante, los que centraban la atención de la emisión en directo, en este caso en el dormitorio y con una graciosísima conversación en la que el modelo cántabro no paraba de provocar a la Chiqui, como buen liante que es. Está claro quiénes son los dos concursantes que han llevado el peso de la acción durante toda la edición.

En la conversación a la que me refiero, Iván puso en práctica aquello de sacar una verdad de una mentira. Empezó provocando a Almudena diciéndole que le gusta Julito, lo cual trajo el recuerdo de algunos momentos, como cuando tras una fiesta ella comentaba que se había dado cuatro besos con ese concursante (ayer eran solamente tres) y no le había gustado porque no había sentido nada. Tirando de ese hilo, Almudena termina confesando que esa misma tarde le había comido la oreja (literalmente, no en sentido figurado) a Julito, algo que fue aprovechado por Iván y el propio interesado para meterse con una Almudena que entraba al trapo, se hacía la ofendida pero al mismo tiempo se estaba divirtiendo no menos de lo que estábamos haciéndolo muchos al verlo.

Conversaciones como esta que relato, momentos así, son los que nos han hecho enamorarnos de estos dos. Para quien no sepa o no quiera entender las razones por las que les hemos defendido, solamente se me ocurre decirles que hemos pecado de egoístas, cosa que he de reconocer. Un egoísmo basado en nuestra propia conveniencia, la de espectadores caprichosos que prefieren ver buen humor y bromas, a un tiempo que cariño y sentimientos reales, en lugar de concursantes que solamente limpian, hacen de pinches de cocina y callan para no ofender. Hemos sido unos grandes interesados por defender a los que nos estaban dando lo que queremos. Y además nos han regalado su franca amistad llena de cariño, que les ha llevado a tener un trato de hermanos que da mucho gusto ver.

Esta noche tenemos la gran fiesta de cada semana, solo que esta vez será en miércoles y además ya solo nos quedan otras dos. Lo mejor es que intentemos no pensar en esto y disfrutar lo que nos ha de venir, aunque sabemos poco sobre ello. Por ejemplo, sabemos que recibirán la compañía de dos italianas, aunque no sabemos si formarán parte de la prueba semanal ni cuál será exactamente el papel que han de desempeñar en la casa. Por cierto, la nueva prueba aún no les ha sido planteada, después de que no les dieran por superada la de los animalitos. La leona, cucarachas, saltamontes, gusanos, hurones y cabras enanas no les dieron precisamente buena suerte. También sabemos, o suponemos, que nominarán, y eso es fijo que no sepamos cómo se va a resolver, casi tanto como que este osado gato haga sus particulares (al tiempo que baldías) previsiones.

Veamos, tras la expulsión de Julito o Almudena, según todos los indicios los dos contendientes que polarizan los votos de esta semana, quedarán solamente cuatro habitantes, es decir, en principio estamos ante ese momento en que nominan a dos, en lugar de a tres de sus compañeros. Esto es así para evitar que nominen a todos menos a sí mismos, en cuyo caso decidiría la puntuación que eligieran para cada uno de los tres, y aún así sería complicado no tenerlos a todos en la palestra en esta última nominación. Aclaro que estoy partiendo de la base de que las italianas no participan en el juego, que nominan esta noche y que estas serán nominaciones normales, lo cual reconozco es mucho suponer. Pero está bien que uno sepa tanto, o tan poco, como los propios concursantes, esos que ayer se maqueaban a la espera de la conexión con plató.

Si nominaran dando dos nombres (las razones hace tiempo que no cuentan apenas), podemos hacer el ejercicio de presuponer cuáles serán los concursantes excluidos por cada uno ellos, tanto en caso de ser Julito el expulsado como si lo fuera Almudena. En el primer caso las nominaciones podrían quedar así:

Almudena: Liz / Orlando
Iván: Liz / Orlando
Liz: Iván / Almudena
Orlando: Liz / Iván

En este caso tendríamos presumiblemente a Liz e Iván nominados, con lo cual podríamos componer una final entre Iván, Almudena y Orlando.

Por otra parte, si fuese Almudena la expulsada de esta noche, las cosas podrían quedar así:

Julito: Iván / Orlando
Iván: Julito / Liz
Liz: Iván / Julito
Orlando: Julito / Liz

En este otro supuesto veríamos como últimos nominados a Julito e Iván, lo cual significa que a la final podrían ir Iván, Orlando y Liz.

No perdamos de vista que estas son suposiciones hechas sobre una situación que ignoramos si será la que se produzca o no. En todo caso, me gustan las dos finales propuestas, al tiempo que este análisis nos permite evaluar la importancia que tiene la expulsión de esta noche. Como hemos visto, a la final podría ir Almudena pero no Julito, lo cual quiere decir que caso de resistir este último hoy sería para permanecer solamente una semana más en la casa, quedándose a las puertas de la final, mientras que para la cartagenera podríamos estar hablando de su probable paso a la final. Digo que me gustan las dos finales, a pesar de que preferiría ver al gigante y la cría llegar juntos hasta el final, la ‘estación Termini’ de esta aventura. Sucede que he descartado este sueño tantas veces, pensando en su imposibilidad, que ahora lo veo más como un regalo inmenso, el final perfecto de este apasionante e inolvidable Gran Hermano.

En la fiesta de esta noche nosotros decidimos quiénes llegarán al final de esta historia. En tus (nuestras) manos está que sea Julicristo, así denominado en un hallazgo humorístico de nuestros diarios comentaristas, o ‘la cría’. Me temo que aún no hay nada decidido, y aunque está claro que ninguno de los dos tiene oportunidad de ganar este concurso, personalmente no tengo duda de cuál merece tener ese modesto premio de llegar hasta el último día.

Hoy, por cierto, Mercedes tendrá que hacer un doble esfuerzo en el vestuario. La estilista de guardia Mayte Méndez de Vigo ha trabajado doble esta semana para vestirla de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, con lo cual habrá cambio de modelo a mitad de programa. Esto será un motivo más para permanecer delante de la tele a las nueve y media de la noche y durante las cuatro horas siguientes. ¿Que no?

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, dedicado a todos los seguidores, familiares, concursantes, comentaristas y presentadores de Gran Hermano y que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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