12 noviembre 2008 a las 8:55 por elgato

A tumba abierta

A tumba abierta se están comportando muchos de los concursantes de esta edición, y de esta misma forma nominaron anoche. A los espectadores habituales se le sumaron en esta segunda nominación en la casa nueva aquellos que habían elegido la puerta verde, aunque fuera un muy reducido auditorio.

Solo Carlos H. (uno de los nominados), Nany y Carlos F. visitaron esa sala anexa donde podían seguir por un monitor las nominaciones de los demás, si bien Carlitos al ser el penúltimo en nominar solo pudo ver las de Iván. Estos pudieron ver a los demás nominar tras hacer ellos lo propio, en este caso de forma tradicional, mientras los que eligieron la puerta azul (la central) tuvieron que nominar en positivo; y a los que se decantaron por la morada les dieron la opción de repartir a su antojo los seis puntos de su nominación, lo cual no todos aprovecharon.

Al terminar la ronda de nominaciones había cinco habitantes en ese banquillo donde todos están en riesgo de ser expulsados, pero aún nos tenían reservada una sorpresa más, de nuevo en las puertas y con un teléfono rojo de por medio. El azar volvería a desempeñar un papel importante, aunque en este caso acompañado de otras implicaciones. El teléfono suena y Loli, quien más cerca se encontraba del mismo, se abalanza a cogerlo. Almudena también lo hace y pone su mano encima de la de su compañera, ante lo cual ambas se miran y la cartagenera le dice: “Tú ya lo cogiste una vez”. Loli entonces la mira y duda, apartando no sin reticencias su mano para cederle ese poco acreditado privilegio a una Almudena que volvió a elegir la puerta morada, si bien en este caso todas conducían a una misma sala llena de globos azules, entre los que había uno dorado y otro plateado. Su primera elección fue el dorado, pero tras rectificar hizo explotar el plateado, donde estaban las instrucciones que le llevaron a salvar de la nominación a Orlando, uno de los cinco implicados. Finalmente, solo Carlos H., Iván, Liz y Mirentxu quedaron expuestos al juicio de la audiencia votante.

Varias informaciones les pueden indicar hoy por dónde está el estado de opinión de cara a la expulsión del próximo martes. En principio, pareciera que el precedente de una Gema derrotada ante Iván es un mensaje poco alentador para Carlos ‘soylarepera’, quien acertará si se considera uno de los dos rivales con más posibilidades, junto a su oponente Iván. El razonamiento es el siguiente: si Iván pudo con uno de los protagonistas del secreto del matrimonio por qué no iba a poder con este concursante. Pero anoche mismo Carlos tuvo una sobredosis de información, y no me cabe duda de que sabrá aprovecharla y administrarla de forma útil para él mismo. Aparte de conocer las nominaciones de todos los demás, ya que fue el primero que se metió en la sala de las puertas para nominar, hubo dos hechos relevantes que le permitirán interpretar los hechos, usando las cualidades analíticas de las que siempre presume.

El primero sería el toque de atención de una huertana Milá a cuenta de su convicción de que cuando les dan una prueba por no superada es para ponerles en una situación crítica y porque son tratados como conejillos de Indias. La observación de Mercedes Milá fue tan apropiada que a Carlos no le llegaba la sangre al cuello mientras la escuchaba. El indicativo que resta es el de mayor relevancia, ya que consiste en la reacción que pudo escuchar cuando fue pronunciado su nombre dentro de la lista de nominados. El público en el plató aplaudió de forma improvisada y espontánea en ese momento, lo cual le habrá dado una idea cierta de cómo están las preferencias de la mayoría. Esto es así especialmente si tenemos en cuenta que no hubo aplausos cuando se escucharon los otros nombres.

Hay un indicativo más que solo conocemos aquí fuera y es el que se deriva de la foto fija de nuestra encuesta, que anoche hice cuando llevaba media hora puesta y de nuevo tras otra media hora más. Tras los primeros 717 votos, Carlos H. estaba en cabeza con el 59% de los votos, seguido de Iván con un 28%, casi la mitad que su oponente. Liz, con el 9%, y Mirentxu, con un escueto 4%, cierran la lista. Tras una hora de encuesta, los votos ascendían a poco más de mil, y la situación apenas había cambiado (Carlos H. un 58%, Iván un 27%, Liz un 10% y Mirentxu el 5% restante). Esta prospección basada en los primeros votos suele aproximarse bastante a la realidad final, si bien ya sabemos que solamente es una encuesta y tenemos cercanas experiencias poco alentadoras al respecto.

Si tuviera que elegir un momento de la gala de anoche, este sería sin ninguna duda cuando Almudena decide salvar de la nominación a Orlando, al que declarara su amor tras entrar en la casa nueva y en medio de una intensa fiesta. Tras decidir salvarle estalló en lágrimas y dijo que lo lamentaba por los demás. Milá le preguntó si lo sentía por alguien en particular y esta contestó que por Iván, cómplice de sus bromas en tantos y tantos momentos. Sinceramente, me emocionó ver la propia emoción de esta concursante, que entre el resto de habitantes no fue interpretada de forma precisa. Chiqui no podía contar nada a nadie, si bien se la escuchó decir algo de salvar nada más sentarse en el sofá del salón, y Milá solo les avisó de que la lista de nominados había cambiado. Todo esto despertó un río de conjeturas sin fin, e incluso entre las más sensatas llegaron a pensar que las consecuencias de que su compañera hubiera salvado a uno de ser nominado podía haber sido que subiesen otros dos o tres, si no más. Entre las opciones más disparatadas que hubiera decidido que se salvasen todos para estar finalmente nominados los que no lo resultaron anoche.

Pero hubo otros momentos memorables, como cuando la propia Chiqui, a la que había tocado repartir a su antojo los seis puntos, dice que es algo complicado, mucho más que dar los cinco habituales (tres más dos y más uno son igualmente seis). Aunque peor dominio de las matemáticas más elementales de la adición tiene Julito, que al leer las instrucciones que encerraba la puerta morada dijo “o sea, tres, tres y uno…”, que no suman precisamente seis. Por otro lado, solo tres votaron en positivo, y pudimos observar algún curioso juego de coincidencias, como que Julito, Palomares y Mirentxu eligieran la misma puerta (la morada), si bien esta fue la de más éxito. También curioso que Orlando e Iván coincidieran en su elección por la puerta de en medio, y que ambos Carlos se decantaran por la verde.

En cuanto a los votos, destaca que Gisela, Loli, Almudena y Carlitos no recibieran ni uno solo en negativo, teniendo una renta negativa los tres últimos al recibir dos puntos en positivo tanto Almudena como Carlitos, y Loli uno procedente de Iván. Los más mencionados fueron Iván (seis compañeros en contra y su amigo feriante a favor) y Liz (cinco en contra y ninguno a favor). De entre los que votaron en negativo no lo hicieron a Iván ni Palomares, ni Julito, ni Almudena. Y muy efectivos fueron los dos que decidieron dar sus votos a Carlos H., al concentrar en él cinco puntos. Por cierto, que sus ejecutores fueron los ‘julja’, ya que recibió dos puntos de Palomares y tres de Julito, que dividió sus seis puntos en dos de tres.

El que anoche algunos pudieran ver, como a través del ojo de una cerradura, lo que estaban nominando sus compañeros quiere decir que habrá a partir de ahora dos tipos de habitantes, los que estarán al tanto de lo que han nominado todos y aquellos a los que se les filtrará la información, cuando no se les niegue de forma clara. Esta madrugada mismo hemos sido testigos de como Nany corría para contarle casi todos los detalles a Loli, mientras que Iván y Orlando compartían más momentos en el ‘rincón de pensar’, denominación que le han usurpado al modelo. Habrá, por tanto, dos clases de concursantes, aunque de nuevo se estarán equivocando al tratar de forma tan distinta a unos y otros. No todos aceptaron de buen grado estas nominaciones de singular mecánica, y quizá sea Mirentxu quien peor se tomó el hecho de que algunos hubieran podido verles secretamente, principalmente porque dijo que no le gustaba nada el piercing de Nany, evidentemente, ignorando que ella se enteraría.

Orlando, salvado in extremis de la nominación, fue arrastrado por Iván a la misma. Este gato poco osado se atreve a afirmar que tan solo un gesto indicativo de que el feriante le ha retirado la confianza a su amigo bastaría para que dejasen de nominarlo. Algunos, como Carlos H., le nominan aún cuando era uno de los pioneros fundadores de esa casa, habitada exclusivamente por este y el matrimonio. Después se distanciaría de él, a mi juicio por la razón que digo. Este free lance fantasmón es extremadamente prejuicioso, y ahora nomina a Orlando igual que decide dejar de interesarse por Gisela el día que le cuenta su portada de interviú antes de salir de la casa. Por cierto, que hablando de pioneros, colonos o, como dije siempre, los caseros de Guadalix, me llamó la atención que en la fiesta del pasado domingo, la primera en la que estaban los tres nuevos moradores de la casa nueva, Carlitos tomó la palabra en el brindis para dedicárselo a los “nuevos inquilinos”. Está claro que el viudín está de acuerdo conmigo en que eso es (o ha sido) un inquilinato.

Del menú que nos sirvieron anoche me gustaría destacar dos cosas, una perteneciente a los vídeos resumen de la semana y otra del post-gala. Me llamó la atención que Liz dijera algo así como que es muy parecida a Carlos, que tiene muchas cosas en común con él e incluso con Loli. No veo a la modelo ‘poligonera’ ningún punto en común con estos dos, tan pacatos y conservadores. Este culebrón es realmente una hidra de varias cabezas porque esto mismo dijo en su día Almudena (“Carlos es igualito a mí, pero en chico”), y casi se declara también a este. Pretendientas no le faltan, tras la murciana y la canaria ahora tiene a esta dominicana que me parece a mí no sabe bien cómo destacar entre tanta hiena. Y lo de Iván hablándole a Orlando como presunto nominado, ya que ellos no saben que ha sido salvado. Me gustó su discurso de la luz propia, y de cómo no puede ser uno eclipsado por la luz de los demás. Según este urogallo que va conquistando cada vez a más gente, solamente la audiencia votante (nosotros) podemos apagar la luz de un habitante, por mucho que algunos desde dentro lo intenten, supongo que haciéndole luz de gas o simplemente mediante el poder de la nominación. Sus palabras me embaucaron de nuevo anoche, escuché una vez más su canto y me dejé atrapar irremisiblemente por su encanto.

Ah, y el cava está enfriándose en la nevera, que con un poco de suerte tendremos nuevas ocasiones para la celebración. Ayer, sin ir más lejos, en esta casa había motivos más que suficientes, así que no dude nuestra admirada Mercedes que la abriremos pronto.

[Os dejo vídeo con todas las nominaciones de anoche, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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5 noviembre 2008 a las 8:42 por elgato

Súper martes

Iván ganó las primarias en el ‘súper martes’ de ayer, ahora habrá que esperar si su carrera es igual de exitosa que la de Obama, convertido ayer en presidente norteamericano. Gema, derrotada en el duelo, rechazada por el 56% de la militancia, encajó la derrota sin un ápice de autocrítica. La carrera por alcanzar la permanencia en este Gran Hermano ha comenzado, y a nadie se le escapa que no va a ser un camino de rosas. De momento estamos ante la primera expulsión de un concursante, lo cual sucede tras haber visto salir de la casa a cinco personas, que para Gema eran ayer cinco auténticos desconocidos (solo cuatro le esperaban en plató pues Li estaba ausente por enfermedad).

En Guadalix quedan todavía doce concursantes, que sumados a aquellos otros seis hacen dieciocho. No le faltaba razón a este gato intuitivo cuando decía el 21 de septiembre, día que echó a andar esta edición, lo siguiente: “Es posible que esta vez veamos pasar por la casa más habitantes que nunca, elegidos entre los más de 50.000 aspirantes que acudieron a los castings. Algo me dice que este Gran Hermano hará también un récord en eso”. Claro que no era una vana predicción, no tengo nada de pitoniso. Al contrario que otros muchos, aficionados al arte de la adivinación, que tanto fuera como dentro de la casa han estado muy poco finos en sus percepciones. No fueron pocos los que predijeron que saldría Iván, no siendo así finalmente. En la casa, Carlos presumía anoche de haber acertado lo que sucedería, llegando a anunciar que a su salida pondría un tarot telefónico de esos, cuando durante la gala de anoche le vimos haciendo unas predicciones durante esta semana en nada coincidentes con el desenlace final.

Gema empezó contando con el privilegio de no necesitar ser salvada por la audiencia votante para pasar a la casa luxury y asegurarse ser concursante de pleno derecho, tal y como se ha planteado la competición en esta edición. Durante más de cinco semanas fue inmune, no estando sujeta a la posibilidad de ser nominada, siendo en la primera de las nominaciones tenidas lugar en esa casa cuando es votada por algunos de sus compañeros y expulsada por decisión mayoritaria del público votante. Durante todo este tiempo se convirtió en tesorera de la casa, dueña y señora, vigía del frigorífico y fiscalizadora del gasto. Su condición de pionera no fue asumida con humildad, lo cual evitó que se abriera a la igualdad de condiciones con la que entraban a concursar los que se iban sumando después. Tomó posesión en los fogones y llegó a exigir a algunos compañeros que no se comieran un pan rallado por el simple hecho de haber sido ella quien lo había rallado. Pero lo más llamativo es la manera injusta con la que trató a los demás, en función de cuando habían entrado y otras razones. Por ejemplo, Loli también había estado comiendo el pan rallado a puñados, pero a ella nunca la nombró cuando relataba este anecdótico episodio en el ‘confe’.

La ‘justicia natural’ de la que hablaron los dos Carlos ha caído del otro lado, lo cual no la hace menos justa ni natural. Los últimos cartuchos utilizados por el matrimonio para intentar evitar la salida de la expulsada anoche no fueron efectivos. Ni la insistencia de Carlitos en el ‘confe’ sobre si los demás trabajaban más o menos, de nuevo convirtiéndose en los amos del calabozo; ni las situaciones inventadas por Gema, gran fabuladora capaz de hacer un drama de una conversación que nunca existió. Tampoco le ha funcionado la exhibición de su esbelta figura, que el pasado domingo se propuso enseñar de forma generosa, bajándose la falda supuestamente cubana hasta casi enseñarnos su sonrisa vertical. A cada rato la veía tirándose de la falda para abajo, algo en lo que le imitaron el resto de las chicas, aunque ninguna llegara tan lejos o, mejor dicho, tan abajo.

Lo peor de Gema dentro de la casa fue su capacidad para generar un odio gratuito hacia una persona, sin haber explicado nunca, ni dentro ni fuera, las razones del mismo. Lo peor fuera fue la cerrazón demostrada en la entrevista de Milá ayer. Esa incapacidad para admitir los errores propios, la perseverancia en el error, el ‘sostenella y no enmendalla’. Dejó pasar una ocasión de oro para relajarse, reconocer que no tiene nada objetivo que reprocharle a Iván, salvo que por una cuestión de piel no ha logrado llevarse bien con él, de igual forma que sucedió al contrario. No fue capaz de rectificar ni siquiera aquello que todos podemos reconocer como gestos o palabras feas, las amenazas físicas, los graves insultos. No rectificó ni para quedar bien y hasta diría que demostró una falta de respeto considerable con respuestas como ese “me la pela”, bastante indescriptibles.

Ni siquiera se dio cuenta Gema de que hasta los más afines, aquellos que ella insistió en calificar como sus “intocables”, le lanzaban un mensaje fácilmente entendible como para que dejara de pensar que solamente a Iván le resultó molesto convivir con ella por alguna reacción suya bastante desagradable. Cuando conectan con Orlando en el ‘confe’ para que se despida de forma individual de la expulsada, este le dice “no te preocupes, que nosostros ya nos encargamos de controlar la nevera por ti”. Está claro que el feriante es amigo suyo, pero no es tonto. Por cierto, que uno de los momentos más tensos de la noche vino tras esta conexión que relato. Orlando vuelve al salón y cuenta a los demás que le han llamado para despedirse de Gema él solo, algo que hace saltar a Carlitos: “Pues por algo será si te han llamado a ti solo para despedirte de ella. Por algo será”. No estaba de broma y tras decir esto le dio la espalda sin volver a dirigirle la mirada ni la palabra.

Como era de imaginar, no hubo nominaciones, y tampoco habrían cabido en medio de tanta trama. Solamente la narración de todo lo sucedido a lo largo del lunes hubiera podido ocupar una gala entera, aunque fue prodigiosamente extractado en una media hora de vídeos, aproximadamente. Además, había que contar el ‘edredoning’ de Nany y Orlando, que me pareció catalogable como apto para todos los públicos, y recuperar de la fiesta del domingo alguna cosa como el poco exitoso intento de reconciliación de Iván hacia Gema, o la declaración de Carlos ‘soylapera limonera’ a Loli. Este episodio merece que hagamos un aparte, ya que visto lo visto, no me parece estrictamente una declaración, sino más bien parte de un juego peligroso que este concursante ha decidido jugar ahí dentro. Yo creo que se tira a la piscina, o quizá se le va de las manos el asunto. El caso es que cuando Palomares le pregunta si le gusta Loli aprovecha para tirar la caña de forma definitiva, algo que ya le habíamos visto hacer durante la primera fiesta, aquella en la que descubrimos los calzoncillos amarillos y ajustados de Julito.

Aunque los platos fuertes de la apasionante gala de anoche fueron otros dos. A saber: el secreto del matrimonio puesto a descubierto, y la reunificación definitiva de las dos casas. Ambos fueron momentos increíbles, de esos gracias a los cuales se puede conseguir que a uno se le pasen volando las cuatro horas de gala. No tiene precio ver el rostro de Orlando y los demás cuando Carlitos dice eso de que no asistirán a la boda de Gemita porque ya lleva dos años casada con él mismo. Aunque más increíble fue ver la reacción de todos cuando la pareja se besaba en la boca, si acaso con cierta timidez achacable a la inercia impuesta en esa casa, y no terminaban de dar crédito. Iván lo interpretaba de forma bienintencionada, diciendo que hay mucha gente con la costumbre de darse un pico para despedirse. Ni siquiera estaban sacando punta del hecho que le dejaran despedirse individualmente de la expulsada. Por su parte, la estampa de Palomares volviendo a mostrar sus lágrimas secas, al igual que Mirentxu, en el momento del reencuentro de este trío, nos dejó ver a un Julito más auténtico que ellos, realmente emocionado. Lizz observaba prudente el momento previo al desembarco de los tres en la casa nueva, lo cual supone el cierre de la vieja, no me atrevo a decir que definitivo. La trama ha sido modificada sobre la marcha, con motivo del error de audio que alertó a los otros diez pero también probablemente haciendo caso a las muchas voces que pedían esta reunificación.

Sé que me dejo muchas cosas, pero habré de confiar en los muchos comentaristas de este blog para que sean ellos (vosotros) los que completen el relato de otra gala intensa y llena de detalles interesantes. Pero no me quedaré con las ganas de firmar unas pocas líneas más desde el corazón que de la razón. Me alegré mucho anoche de que se quedase Iván. Lo he deseado toda la semana, y ha sido así porque este concursante ha conseguido que viera todo esto desde otro prisma. Cuando este gato apasionado temía que la dedicación a este programa durante más de tres meses se convirtiera en una obligación impuesta por el compromiso adquirido, consistente en analizar las cosas que pasan en la casa más famosa de la sierra de Madrid, de repente llegó Iván, el urogallo de nuestras madrugadas. Gracias a él esto está resultando para mí un placer inmenso, diría que casi inesperado. Sirva esta confesión como excusa, si así se quiere interpretar, de mi apoyo a este concursante. Sin él esto sería distinto, como sin duda lo sería sin cualquiera de los demás, pero en este caso para mí también sería mucho más aburrido, más plano, con mucha menos realidad y también con menos vida.

Y volviendo a lo sucedido anoche, termino destacando tres detalles bien distintos que lograron cautivarme. Primero Almudena metiéndose en la cama con Julito, para sorpresa de todos, especialmente de un Iván que tras descubrirlo no pudo parar de repetir el lema “aquí nada es como parece”. Luego escuchar a Carlitos decir en una de las tres o cuatro posibilidades que le dieron para despedirse de su mujer lo siguiente: “Tu agujero no lo llena nadie”. Ya sé que está descontextualizado, pero es que no podía resistirme a señalarlo. Y finalmente Mirentxu saludando a su familia, como en los viejos programas radiofónicos, a lo Bobby Deglané, y extendiendo su saludo y agradecimiento a sus profesores de interpretación. Parecía recogiendo un premio Goya, aunque no creo que se estuviera haciendo un favor con esto, ya que cualquiera puede empezar a pensar que lo suyo está siendo un papelón en la casa, teoría abonada por las lágrimas secas que ha derrochado mientras ponía a la ‘organización’ (ella dice ‘dirección’) entre la espada y la pared, con el resultado exitoso de su paso a la casa nueva, que en definitiva era su objetivo y su sueño. Lo primero que hizo fue inspeccionar debidamente el frigorífico. Que se preparen, se ha ido Gema pero ha venido Mirentxu.

[Dejo vídeo del momento de la expulsión de Gema, que también podéis encontrar en MiTele, donde os lo podéis llevar a una web o blog y enviarlo a un teléfono móvil.]

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23 octubre 2008 a las 7:49 por elgato

Los demás nos condicionan

Ya están todos en la casa nueva, y esto parece como si volviera a empezar. Recorrido el trayecto de un mes generalmente se empieza a apreciar un pequeño bache, evitado esta vez con el trasiego de gente de una casa a otra, justificado como una última fase de casting. El caso es que en este tiempo se han hecho y deshecho alianzas, además de darse el hecho curioso de que quienes iban habitando esta lujosa casa hayan ido viendo como se llenaba, lo cual algunos acogen con desagrado. Así hemos visto a Carlitos hablar en el ‘confe’ con cierta añoranza de cuando eran pocos, intentando sobreponerse a la nueva situación de la multitud que ahora le rodea. Su tono era de cierta morriña (que no es ganas de irse a dormir, como decía el otro día el otro Carlos ‘Casper’).

Se da la curiosa circunstancia de que mientras el matrimonio ha ido conociendo gente nueva cada semana, Orlando se ha reencontrado con auténticos desconocidos, a quienes apenas pudo conocer en un par de días. Se reencuentra hoy con un Palomares, por ejemplo, que para él no es alguien nuevo pero casi. Tanto este concursante como los demás, se han de comportar de forma bien distinta en orden a quien (o quienes) les acompañen. Tendremos pues la posibilidad de conocer a un Orlando, por seguir con el ejemplo tomado, conviviendo con dos personas solamente y a este mismo en medio de un grupo numeroso. Y si llega hasta el final de nuevo volverá a estar rodeado de poca gente. Sus emociones cotidianas no serán las mismas en un caso y otro, ya que en buena medida estas tienen que ver con otras personas. El otro día, cuando Iván llamaba pájaros a los dos Carlos, Gema se disgustaba por parecerle ofensivo el término. Esto nos pasa, nos disgustamos cuando alguien dice algo que nos ofende. Pero nos olvidamos de que estas evaluaciones e interpretaciones que hacemos mediante las emociones están condicionadas por lo que los demás sienten y piensan. Y, además, nuestras emociones están condicionadas también por las expresiones faciales y conductas no verbales en general.

Ayer, Gema y Carlitos hablaban en la cocina con Loli, que cada vez pasa más tiempo con el matrimonio. El resto de la casa estaba en el jacuzzi, donde se la ha visto poco a Loli, y de hecho contó en esta misma escena que su padre le había advertido de que tuviera cuidado con el jacuzzi, respondiendo a un Orlando que había aparecido para hacerse unos espaguetis y le había recordado que no tenía novio, por lo que ella dijo: “ya, pero tengo padre”. Antes de esto estaban hablando de sus afinidades en la casa. Gema expresa sus dudas sobre Carlos ‘soy la pera’, el fantasma de Guadalix, mientras su marido le defiende con ardor. Ella dice que ha notado un cambio en él en los últimos días, a lo que Carlitos responde que él ha notado el cambio en otras personas. Naturalmente se está refiriendo a Iván, pero es tan timorato que no es capaz de mencionarle ni aun cuando ella le pide que especifique de quién habla. No quiere decirlo. pero acaban de hablar de Almudena, a quien describen como bruta pero con gran corazón. Con lo cual, si descontamos a esta, a Carlos y, por supuesto, a los tres protagonistas de la escena, nos quedan solamente Iván y Orlando. Pero este aparece justo en ese momento y es recibido por el temeroso marido con estas palabras: “este sí que es un gran tipo, Orlandito”. Esto es como lo de los diez negritos, que ya solo nos queda el pobre Iván.

Llegado a este punto me gustaría contar un experimento realizado por Wallace Friesen y Paul Ekman (expertos en comunicación no verbal) a principios de la década de los setenta, y que conocí gracias al gran divulgador científico Eduard Punset. En el experimento se mostraba a un grupo de gente (estudiantes de enfermería japoneses y norteamericanos) una película con imágenes de operaciones médicas bastante desagradables. En la primera fase del experimento, tanto los japoneses como los estadounidenses vieron estas películas individualmente mientras se grababan sus expresiones faciales. No hubo grandes diferencias en esa fase, reaccionando todos de un modo bastante parecido a las imágenes. Pero, en una fase posterior, se les volvió a mostrar la película mientras un entrevistador hacía preguntas a los estudiantes, grabando nuevamente sus expresiones faciales. Entonces, las expresiones de los estudiantes japoneses y estadounidenses fueron muy distintas.

El experimento que refiero dio lugar a dos posibles interpretaciones. La más habitual es que las emociones experimentadas en ambos grupos son idénticas, pero los estudiantes estadounidenses se sienten libres para exteriorizar sus sentimientos reales, mientras que los japoneses ocultan su verdadera sensación de repugnancia porque, debido a su cultura, se les ha enseñado a no mostrar emociones negativas delante de una autoridad, ocultándolas con expresiones más positivas. La otra interpretación no dista mucho de esta y sostiene que los estudiantes no sólo reaccionaron a la película sino también al entrevistador. Y puede que los japoneses, por motivos de cortesía, hayan prestado más atención al entrevistador que al contenido emocional de la película y por eso hayan mostrado interés y sonreído educadamente al entrevistador; mientras que los estudiantes estadounidenses no hayan tenido ningún problema en seguir concentrándose en la película y expresar sus emociones.

En la escena que estaba relatando, llegado Orlando callaron y cambiaron de conversación, lo cual puede achacarse a una de estas dos circunstancias: o desconfían de él dada su buena relación con Iván, o está tomando cuerpo de autoridad, la autoritas del derecho romano de la que siempre hablo. De nuevo nos encontramos ante el condicionante del otro, capaz de modificar nuestro propio comportamiento y, como en el experimento, la presencia de alguien con cierto grado de autoridad puede convertir el rostro de desagrado de Carlitos y Gema en una sonrisa amable.

Luego están las maniobras torpes para granjearse la simpatía de una mayoría, como hace Gema cuando en el dormitorio dice, señalando a todos los que se encuentran en ese momento: “vosotros sois mis protegidos”. A saber, estaban Carlos (de quien luego nos enteramos que duda), Orlando, Almudena y Loli. Dado que en la muy nombrada fiesta del domingo le dijo esto mismo a su marido y a Orlando, este no se corta un pelo en contestarle: “Cada vez son más protegidos, esto no mola nada, Gemita”. Esto sirve tanto para ver la torpeza de ella, a la que se ve demasiado preocupada por no ser nominada, como lo despierto que es el feriante, cuya ambigüedad no está tan calculada y diría que no la veo comprometida con quedar bien siempre a cambio de regalar los oídos o decir aquello que no piensa. No veo a Orlando participando en una bronca, pero tampoco diciendo algo distinto de lo que piensa, y para este gato observador va ganando puntos cada día.

Por otro lado, Loli recibió ayer un bofetón de realidad al contarle Palomares que Julito y Gisela le nominaron en la casa vieja. Vi la parte del primero, que mereció poco más que el comentario de “pues que falso es”, y me perdí la más interesante. Lo que sí pude observar después es la indiferencia con la que empezó a tratar a la canaria. Además, como contaba ayer aquí Asturiana, Gema y Loli actúan cada vez más como una unidad de acción, lo cual hace que, tras contarle la noticia recibida, la esposísima haya comenzado el marcaje en corto de quien traicionó a su amiga con una nominación. El primer ataque directo tuvo la comida como excusa: “Pero tú no decías que habías traído nocilla”, le espetó mientras comía. Por otra parte, los celos de Gema no solo van dirigidos a su marido sino que son múltiples. Ahora le sienta mal que Carlos se haya pegado tanto a Gisela, e incluso que Nany (la intrusa de la casa nueva) haya congeniado bien con Iván. Cuando le intentan hacer ver que es normal, dado que es la novedad, su respuesta es “pues conmigo no hizo eso el primer día”. Quizá no haya pensado que Nany le ha podido conquistar con su sonrisa y ella le recibió con la misma cara de disgusto que ha puesto ante cada nueva incorporación a ‘su’ casa.

En cuanto a la casa vieja, poco o nada destacable. Mirentxu tiene unas ganas tremendas de marcharse. Lizz, la otra intrusa, parece algo incómoda. Y el pobre de Julito aguantando el tirón como puede, y no me refiero al que debe sentir en su pantalón cuando tiene cerca a la pantera dominicana. Ayer, por cierto, parecía excitado hablando de plátanos y comparando el tamaño y grosor de los canarios y los caribeños. No sé qué debió pensar Lizz cuando decía que el caribeño es más grande y más grueso, pero el canario más sabroso. A mí, personalmente, me sonó a mal guión de peli porno. Aunque la mejor perla del canario fue esa de “sé que vamos a pasar penumbrias“, que viene a ser pasar penurias en la oscuridad.

Termino por hoy con un desafortunado incidente y una confesión. A media mañana estaban aún en la casa nueva todos acostados. El insomne Iván no dormía cuando se ha escuchado: “cambio de pilas, los tres al confesionario”. El cántabro se incorpora y dice, al borde la carcajada: “hay más gente”. Chiqui lo tiene muy claro de inmediato: “Mirentxu, Julito y la brasileña están en la otra casa”. Luego interrogan a Palomares si realmente les vio marcharse, y este vuelve a mezclar la realidad con su propia ensoñación, diciendo que hasta escuchó el helicóptero en el que se los habrían llevado. No es el primer fallo de este tipo, pero con muchos como este las sorpresas planteadas en las tramas dejarán de tener sentido. Ah, y la confesión viene a cuento de la velada que nos ha regalado anoche Iván, hablando esta vez de fenómenos paranormales. Antes de esto hubo guerra de almohadas, con Orlando y Palomares como primeros figuras. Pero después vino la madrugada, el momento preferido del ‘urogallo’. Confieso que nada me hace disfrutar de este Gran Hermano como esos momentos, que no existirían sin Iván.

[Dejo cartelera, con un Carlos 'Casper' insuperable.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO