17 diciembre 2008 a las 8:23 por elgato

Mucha espuma y poco chocolate

Liz definió a Julito de esta forma: “Mucha espuma y poco chocolate”. La frase es un acierto de definición, y personalmente no la había escuchado nunca. Yo hubiera dicho “Mucho ruido y pocas nueces”, como la obra de Shakespeare. Ambas expresiones serían válidas no solamente para Julito, sino también para otros habitantes de este Gran Hermano, como por ejemplo Carlitos, expulsado ayer.

Pienso que se ha magnificado el engaño del matrimonio, que ciertamente supieron llevar con bastante acierto, aunque también es verdad que se aprovecharon de la torpeza y falta de atención de algunos, como es el caso de un Orlando incapaz de ver más allá de sus narices. Con compañeros como este hubieran podido ‘jincar’ encima de la mesa del comedor sin que sospecharan nada. En cualquier caso, todo lo bien que llevaron el encargo de su engaño lo tiraron después por la borda al resultar expulsada Gema en una temprana nominación. Su marido, el ‘viudín’ de Guadalix, nuestro ‘Pantojo’ particular, ha aguantado dentro de la casa justo hasta resultar nominado.

Durante las seis semanas que Carlos Fernández pasó en la casa sin Gema, vimos a un concursante que poco a poco se iba relajando, mostrando mejor humor cada día, llegando a ser el primero que captó el mensaje de la audiencia, evidente desde el punto y hora que veían volver a Iván de la sala de expulsión cada semana. Pero no por evidente su mérito es menor, ya que fue el primero al que escuché hacer estas dos observaciones: parece que la audiencia está pudiendo ver las cosas de forma diferente a como las apreciamos algunos aquí dentro, en primer lugar; y además puede que estemos beneficiando a Iván al intentar aislarlo y posicionarnos todos en su contra, como segunda conclusión. Estos dos pensamientos que pongo en su boca eran acertados, lo cual no sirvió para verle un cambio importante en su actitud, aunque es cierto que pareció relajar un tanto su odio visceral hacia ese concursante sobre el que parecía girar toda su vida en la casa.

Anoche, por el contrario, volvió a incidir en el error, insistiendo en la idea de que Iván no ha pedido nunca perdón, la misma que pudo escuchar contar al modelo la semana pasada como el reproche que le había hecho Gisela en su despedida en privado. Lo que no ha podido escuchar el ayer expulsado ha sido el rosario de matizaciones y rectificaciones hechas por esta ex concursante. A diferencia de su tocayo Carlos Hoya, este no enterró el hacha de guerra tras su salida, ni siquiera fue capaz de responder a la reflexión que le hacía Mercedes Milá, más guapa que nunca anoche, sobre que han ido saliendo todos, uno a uno, e Iván está ahí dentro, y cada vez con una mejor y más cómoda posición, ahora que por segunda semana consecutiva descansa de la nominación.

Lo peor que se puede decir de Carlitos es que no hay mucho que decir. Este no aguanta ni media entrevista, y anoche me hizo sufrir comprobar como quedaban tres cuartos de hora de programa y Milá aún tenía por delante todo ese tiempo con el de Sant Vicenç dels Horts sentado a su lado. Afortunadamente había otros argumentos que ocuparon su tiempo, como la trama de la repesca, y también echaron mano de una conexión entre el expulsado y su mujer, que acababa de entrar en la reabierta y refundada casa vieja. Ahí vimos el anverso de la moneda, ya que en este caso la que se deshacía en lágrimas era Gema en lugar de su pareja, y además ella no tenía a mano las carísimas gafas antifaz de Palomares.

La verdad es que la expulsión de Carlitos tenía el morbo de ver como se cruzaba con Gema, uno saliendo y la otra regresando. Aunque no creo que esto justifique el alto porcentaje con el que se debió producir ayer su salida, aunque nos debemos guiar por los porcentajes ciegos ofrecidos en el debate ya que anoche no nos dieron ese dato. El domingo Carlos F. tenía casi un 80% de los votos, lo cual es mucho. Aparte de ese odio tan dañino, tanto para quien lo siente como para los que hemos sido testigos del mismo, observadores contagiados de tanto negativismo y resentimiento sin sentido, este concursante no ha merecido un castigo tan ejemplar. Por esto se me ocurre que realmente haya recibido un castigo derivado de su propia esposa, o incluso de los que fueron sus amigos en la casa, que están dando fuera ese espectáculo tan poco edificante de tirarse los trastos a la cabeza, con graves acusaciones como las hechas por Gisela esta última semana. El argumento de que Iván se ha peleado en la casa más que nadie se podía extrapolar a lo sucedido fuera, con un Carlos que no se habla con una de sus mejores amigas en la casa, de la que ni siquiera se despide al terminar la gala de la pasada semana.

En cuanto a las nominaciones, como había previsto ayer este gato observador, fueron completamente normales, y aún así nos sorprendió que Iván no resultara nominado tampoco así. Influyó en ello la reconciliación entre Liz e Iván, que no habíamos podido ver en el directo y nos habían reservado para la gala tras varios días de ver insistentemente la discusión de ambos. Es probablemente la bronca más repetida de la historia de Gran Hermano, sobre todo teniendo en cuenta que fue el pasado viernes, y en la gala de ayer nos volvían a ofrecer un resumen. El caso es que tras el bonito abrazo entre los dos contendientes, a cual más cabezota, los grupos se volvían a redefinir en la casa, lo cual se trasladó a las nominaciones. En este juego de equilibrios, especialmente destacado en la nominación de anoche, es especialmente delicado el papel desempeñado por Orlando y la propia Liz.

La alianza entre Iván, Almudena y Liz parece muy estable, lo mismo que sucede con el ‘clan de la fregona’ formado por Mirentxu, Palomares y Julito. En medio se podría encontrar un Orlando que se ha llevado bien con casi todo el mundo, lo cual se corresponde con su personalidad amable y enemiga de los problemas. Es cierto que no tiene un buen feeling con Mirentxu, pero con los demás ha tenido un buen trato siempre. A pesar de esto, ayer recibió nominaciones de uno y otro lado, ya que Liz no puede nominar a Mirentxu, después de tanto insistir estos días en la idea de que es ella a quien más quiere. Pero la gran sorpresa no fue la nominación de Liz a Orlando con dos puntos, sino precisamente la de Mirentxu a la propia Liz, con la menor de las puntuaciones en este caso.

Mirentxu también ha repetido hasta la saciedad que quiere mucho a Liz, a pesar de lo cual ayer decide meterle un punto en sus nominaciones, eligiéndola a ella en lugar de a Orlando, a quien ha nominado en varias ocasiones y con el que tampoco ella tiene una relación fluida. No cambió nada esta extraña decisión de la más longeva de la casa, ya que en caso de haberse decantado por el feriante este habría obtenido cinco puntos y la dominicana tres, en lugar de los cuatro y uno que tuvieron, en todo caso insuficientes para que se temiera que fueran a estar ambos en la terna de nominados. Más cerca estuvo Palomares (con cinco puntos), aunque igualmente quedó fuera, y el propio Iván libró esta vez por la mínima, al recibir siete puntos. Los nominados fueron Mirentxu (con nueve puntos), junto con Almudena y Julito (ocho puntos cada uno).

Interesante me parece el dato de que Orlando nominó de forma inequívoca en el grupo de Iván, incluso repartiendo sus puntos exactamente igual que este (Mirentxu, Julito y Palomares). Casi igual nominó Almudena (Mirentxu, Palomares y Julito), y Liz optó por dar su máxima puntuación a Julito, aclarando sin pudor alguno que desea ponerlo en la palestra, dando sus dos puntos a Orlando (al que ronea de forma insistente estos días) y el solitario punto para Palomares. Por su parte, Julito y Palomares casi coinciden también, salvo en que el primero le reserva su máxima puntuación a Iván y su amigo a Almudena, dando los dos el punto a Orlando. Y Mirentxu, como ya he comentado, le da sus puntos a Almudena, Iván y Liz, no correspondiendo a esta, que no la ha nominado nunca. Lo curioso es que la explicación de la ‘yaya’ es que “se va estrechando el círculo”, como si los demás fuéramos tontos y no pudiéramos darnos cuenta de que falta Orlando.

Aunque hay otra lectura de las nominaciones que me parece igualmente interesante. Si prescindimos del dato de las puntuaciones otorgadas y solamente atendemos al número de compañeros que nominaron a cada uno de ellos, tenemos que Liz es la que se está mostrando como mejor jugadora, al ser nombrada ayer solamente una vez. Tres compañeros nombraron a Orlando, Iván y Almudena, resultando solo nominada la pequeña. Y, finalmente, cuatro compañeros incluyeron entre sus nominados a Mirentxu y Julito. Teniendo este dato en cuenta estos dos últimos serían los menos queridos en la casa, aunque si miramos los primeros resultados de nuestra encuesta, tras los primeros mil votos el 56% de los encuestados se decantan por Mirentxu, un 39% por Chiqui y solamente el 5% restante por Julito.

No hace falta ni mencionar las ventajas que, según este gato, tendría la expulsión de Mirentxu, la cual poco más puede ofrecer en esta experiencia y, sin embargo, nos dejaría ver a sus nietos adoptivos liberados de su yugo opresor, del mismo modo que este sería levantado para el resto de habitantes. Además, el drama al que asistiríamos el martes próximo sería inigualable, con un Palomares posiblemente más sobreactuado que nunca, convirtiendo esa expulsión en un auténtico drama. Mirentxu volvería a su casa, justo en la víspera del día de Nochebuena, y así cumpliría su objetivo declarado de pasar esas fechas al lado de su hija Susana, con quien pudo hablar anoche por teléfono, y el resto de su familia. Incluso con el ‘aita’, su marido, por quien tampoco ayer preguntó y tuvo que ser su hija quien le contase que estaba bien.

Y termino con lo de la repesca. Anoche lmedina planteaba como conjetura que la elección de la ex concursante que vuelva a incorporarse al juego la realizarían las ovejas que tienen como compañía Gema, Ana y Eva. Incluso llegaba a decir, entre bromas y veras, que podría tener que ver con la cantidad de leche que ordeñe cada una. Podría ser cualquier cosa, y a lo mejor haríamos bien en ponernos en el más absurdo de los supuestos si lo que pretendemos es acertar. Las tres más votadas fueron aquellas que poníamos en la parte superior de nuestra imagen de ayer, lo cual era precisamente una velada apuesta. Todo indica que la decisión final no estará en nuestras manos sino, como digo, en las de las ovejas, precisamente tres, que han venido a ocupar el sitio de las gallinas.

Toca decir, por tanto, que sea lo que el mamífero ungulado (y rumiante) quiera. O todo lo contrario. El caso es que en el momento que viven en la casa de al lado se me antoja un sacrilegio que entrara Ana Toro y sus locuras cada vez menos graciosas. La perspectiva que tienen por delante es tan plácida que no hace gracia una intromisión como esta, ahora que se pueden quitar de encima a esa habitante que permanece en la cama casi doce horas diarias (y del tirón), aunque solamente duerma unas pocas, lo cual la hace acreedora de un premio que disputaría a Loli, la otra gran experta en desgastar el colchón.

Ni Gema ni Eva perturbarían tanto la paz y el buen rollo de esa casa, aunque por muchas razones creo que sería esta última la que debería entrar. La principal es que ella nunca ha estado allí, por lo cual me parece injusto que tuviera una segunda oportunidad de ser concursante de pleno derecho Gema, en lugar de darle la primera oportunidad a la vaquera gallega, que además tuvo tan temprano fin, teniendo que abandonar esta aventura sin que apenas pudiéramos llegar a conocerla.

Aunque ahora nuestra batalla está en otro lado, y esta vez es casi una labor humanitaria. Devolvamos a Mirentxu a su hábitat, dejemos que vuelva a probar chocolate del caro y pueda dormir por fin todas las horas que desee. Le vamos a hacer un bien, por humanidad.

[Dejo vídeo con el momento de la expulsión de Carlitos, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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10 diciembre 2008 a las 8:18 por elgato

No hay mal que por bien no venga

Gisela aguantó el embate de la parte más complicada de su entrevista. Lástima que habiendo sabido superar esa parte conteniendo la emoción (solo sus ojos brillantes la delataban) optara después por demostrar el mismo odio falto de fundamento y la rabia mal disimulada de sus dos amigas, aquellas que la precedieron en su salida de la casa de Guadalix.

Estuvo rápida en la respuesta Gisela cuando tras saber que Carlos ‘soylapera’ está en pleno proceso de conocimiento de Loli, o sea, que salen juntos y se están dejando querer, respondió con esa frase sacada del refranero español: “No hay mal que por bien no venga”. En una atención que excepcionalmente tendré hoy hacia Carlos H. diré que esa misma frase fue sorprendentemente pronunciada por el dictador en su discurso de nochebuena tras el asesinato de Carrero Blanco, el prócer santoñés que se le ocurrió mencionar a este curioso concursante.

Pero la noche estuvo plagada de sorpresas, como nos tienen acostumbrados últimamente. Las nominaciones eran esta vez en positivo y nombrando solamente a un concursante. Además, como adelantábamos ayer, volvieron a entrar en juego las tres puertas, esta vez para determinar los puntos de cada una de las nominaciones, sumando la puerta violeta tres puntos, dos la azul y uno la verde. Además, los tres nominados fueron a la sala de expulsión con un cilindro elegido libremente por cada uno, que los otros dos dejaron allí mismo pero Gisela abrió en plató, mostrando el nombre de uno de los concursantes, el único del que se podía despedir y también quien podría tener el privilegio, negado al resto de sus compañeros, de conocer la terna de nominados de esta semana.

El cilindro de Gisela contenía el nombre de Iván, lo cual despertó alguna que otra suspicacia. Como sobre esto nos hartaremos de leer quejas, personalmente paso palabra, solo recuerdo a tanto lingüista de vocación que campa por ahí el auténtico significado de la palabra tongo, nada que ver con el uso tantas veces repetido de este término: “Trampa realizada en competiciones deportivas, en que uno de los contendientes se deja ganar por razones ajenas al juego”. Evidentemente, nada justifica su uso en este caso. Por tanto, búsquese otra expresión, si no es molestia.

Aparte de lo dicho, completó la noche la actuación de Kate Ryan, en la cual ignoro si tuvo ella misma la idea de separar a los habitantes varios metros de su escenario, como si estos fueran perros sarnosos (no diría ni que sí ni que no, en el caso de según quien, pero vamos negaré en adelante haber escrito esto) o bien fans descontrolados y peligrosos. Además, supimos que Gisela fue expulsada con el 57,9% de los votos, una vez más cercano a esa marca de los dos tercios. Además, Pepa nos complació a muchos comunicando al ‘comando fregona’ que deben abandonar el cuarto de maletas para dormir con el resto de habitantes, haciendo el traslado esta misma madrugada, en la que por primera vez comparten todos dormitorio. Por si esto fuera poco nos presentaron una posible repesca, para la que de momento habrá que votar por Internet y de la que quedó excluido Germán (porque trabaja en otro programa) y Carlos H., que está muy ocupado en su nuevo papel de galán trasnochado. Y, como de costumbre, disfrutamos con decenas de vídeos que componen un buen resumen de la situación en la casa durante los últimos días. Un menú irresistible, a qué negarlo.

La entrevista de anoche tenía dos protagonistas secundarios en plató, Carlos y Loli, que no quisieron confirmar delante de Gisela si han iniciado una relación o no. Cuando Milá les recordó que si tenían algo que contar ese era su programa, y no cualquier otro a cambio de dinero, el de Santoña hizo una confusa defensa de su libertad para ir al programa que considere a contar lo que le dé la gana. Esto fue, grosso modo, lo que vino a decir, si bien creo que se olvida de que durante dos años tiene un contrato con una empresa llamada Telegenia, que es quien decide donde puede ir y donde no. A no ser que quiera romper dicho contrato, si esta empresa quisiera impedir que este concursante hablase, por ejemplo, en el blog de Kiko Hernández, donde tiene anunciado un “comunicado oficial” para hoy, supongo que en relación a su vida sexual con la concursante de otro programa (ahora los asuntos de cama se ventilan a través de notas oficiales, ¡qué sinsentido!), lo podría hacer. De igual forma que para hacer una portada en una revista o intervenir en un programa de televisión deben tener la aprobación de la empresa mencionada.

No sé si Carlos ha firmado un contrato distinto de ese que yo conozco y que han firmado al menos concursantes de ediciones anteriores, pero de no ser así su discurso fue tan falaz como parece serlo casi todo lo demás. Sobre si están juntos o no, el blog que utiliza para difundir sus notas de prensa decía esto hace unos días: “Loli y el Che están compenetrados, y se quieren aunque no lo quieran demostrar públicamente”. A pesar del tímido desmentido de anoche, particularmente saco una conclusión inequívoca de esa frase, y no es otra que están saliendo juntos (como decía mi abuela). Claro que, teniendo en cuenta que los dos son más bien carcas, a saber lo que ellos entienden por tener una relación. Ya dijo él en un debate que busca una mujer para casarse y otras distintas para tener cierto tipo de aventuras, lo cual me abstengo de calificar y hasta prefiero apartar de mi mente, a riesgo de autoprovocarme el vómito, al más puro estilo Palomares.

El episodio de este triángulo entre la pareja de los “compenetrados” y Gisela, fue el más complicado para esta última en la entrevista tras su expulsión. Supo contener las lágrimas mejor de lo que hizo en la casa. Anoche mismo la vimos emocionarse en la actuación de la cantante belga (fuera chuchos, fuera). Otro momento complejo fue el de Chiqui, de la que terminó diciendo que sigue siendo una de las personas más importantes que ha tenido en la casa, aceptando y comprendiendo que ella es un poco brusca y eso explicaría las cosas más bien gruesas que pudo escuchar de su boca en un largo y detallado vídeo, en el que no obstante faltaban algunas de las cosas peores que la cartagenera ha dicho de “su princesita”.

A la hora de hablar de Iván y en su singular despedida, solamente con este concursante, fue donde perdió los papeles. Le recomendó que aprenda a pedir disculpas, terminando con un “fuchi, fuchi” acompañado de ese gesto de la mano en la barbilla que apenas he visto hacer al modelo. Este respondió con el respeto que a ella le faltó, demostrando una vez más la diferente catadura que le distingue de la mayoría de concursantes. Por cierto, que sólo se acordó Gisela de Almudena y Mirentxu en su despedida, lo cual me parece significativo.

Por su parte, Iván le recordó en el momento de la despedida que la había intentado animar y dar su cariño y apoyo en los momentos en que la vio mal, lo cual es absolutamente cierto. En esta hora del deceso virtual, si algo destacaría de Gisela es que no ha sabido ser agradecida, especialmente con un Iván que nunca se portó mal con ella, más bien al contrario, y al que tras ser intoxicada por Nany y Loli (productos altamente tóxicos, sin duda) llamó “subnormal” y “machango”, mientras blandía fugazmente un tenedor. Es lamentable, pero para este humilde pregonero esa es la imagen que quedará de la concursante ayer expulsada. Aunque lo más ridículo que dijo fue calificar de ofensivo el término “cría”, empleado por Iván con un inmenso cariño hacia Chiqui. Y es que ya no saben qué inventar.

En cuanto a las nominaciones, solamente Almudena (4 puntos) y Mirentxu (3 puntos) fueron mencionadas por dos de sus compañeros en el momento nominatorio. De Iván (3 puntos), Palomares (3 puntos), Julito (2 puntos) y Orlando (1 punto) se acordaron un compañero solamente. Y, por triste que parezca, nadie mencionó a Carlos F. ni a Liz. Esto da una idea de hasta qué punto no es cierto lo tantas veces repetido, por el propio Carlitos incluso, sobre que Iván está solo y enfrentado con casi todos en la casa. Pues resulta que a quien dejaron solo fue a él, lo cual amenaza de forma firme su presencia en la casa y anuncia un más que posible reencuentro con Gema, su esposa. A la hora que escribo estas líneas el ‘viudín’ va encabezando desde el minuto uno nuestra encuesta, con cerca del setenta por ciento de los votos. Aún así, como explico siempre, votar en la encuesta es gratis y su resultado no tiene validez científica alguna.

Las nominaciones quedaron, por tanto, del siguiente modo, poniendo entre paréntesis los puntos que sumaron cada uno en orden a la puerta elegida:

Palomares: Mirentxu (1)
Liz: Julito (2)
Almudena: Iván (3)
Carlitos: Orlando (1)
Orlando: Almudena (2)
Iván: Almudena (2)
Julito: Mirentxu (2)
Mirentxu: Palomares (3)

El sistema de nominación elegido benefició a Iván, que no está en la palestra por primera vez en bastantes semanas. Lo de que solo él conoce quienes son los nominados es una ficción, porque en esa casa al final casi todo se conoce y anoche se fueron diciendo las nominaciones de forma suficiente como para sacar conclusiones ciertas.

Tras la intensa noche, les comunicaron que podían recoger la compra, y ahí Mirentxu tuvo su primer momento estelar de la madrugada. La donostiarra se sentirá ahora más fuerte, al comprobar que aún habiendo pedido salir (aunque luego reculase) no fue anoche expulsada. Y esto se nota, a pesar del mazazo recibido de tener que dormir en convivencia con todos, ya que cuando ordenaban los productos de la compra decidía que los caprichos personales de Gisela se repartieran entre ella misma, Palomares, Liz, Carlitos y Almudena. Excluía voluntariamente a Iván, eso está claro, pero no sé si fue tan voluntario el olvido de Julito. Si cuando yo digo que lo terminará desheredando…

[Puedes votar aquí por el concursante que deseas regrese a la casa vieja de Gran Hermano. Dejo vídeo con el momento de la expulsión de Gisela, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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3 diciembre 2008 a las 8:33 por elgato

Emocionante y divertido

¡Qué despiporre! La gala de anoche fue, a mi juicio, una de las más divertidas y desternillantes de la pequeña historia de Gran Hermano. El que se inventara ese añejo lema relacionado con la televisión que hablaba de los objetivos de “informar, formar y entretener” se dejó otros dos igualmente importantes, que son emocionar y, por supuesto, divertir. Anoche tuvimos sobradas muestras de ambas cosas, mucha emoción en todos y cada uno de los encuentros procurados entre concursantes y sus familiares o amigos, y divertimento a raudales en esos momentos irrepetibles, urdidos por unas mentes que han perdido parte del envaramiento de otros tiempos y saben plantear situaciones realmente desternillantes.

Fue total (como diría ese Germán que asiste silencioso a cada gala) ver a la pobre Chiqui (que cada vez me hace reír más, resultándome absolutamente imprescindible en el paisaje de esa casa) haciendo la maleta para un supuesto (e imposible) intercambio con Big Brother México. Ver como metía la ropa en la maleta como si fuera a tirarla al contenedor de la basura. Excitada y alborotada recogiendo todas sus pertenencias, incluso esa especie de santuario de recuerdos que preside el cabecero de su cama (corona de ‘miss’ y florido collar hawaiano entre otros), para al final descubrir que no era cierto y ver como su madre salía de dentro de una caja regalo rodeada del mariachi de rigor. Y la señora diciéndole a su hija que dejase ya la crema de cacao.

O ese Carlitos aleteando sus brazos como un controlador de aeropuerto, de esos que agitan las banderas delante del avión, para poder ver la proyección de una Gema cuasi virginal en la pared del dormitorio, con un perro que fue escuchar a Milá decir el nombre de Carlos y se puso alerta. Uno de los mejores momentos, sin duda. Luego el soldador demostró su discutible estilo cuando al entrar al dormitorio Gisela no le dijo nada sobre el animal, pero al llegar Iván no reparó en avisarle de que tuviera cuidado con el perro, que era muy desconfiado. Le faltó decir que igual le mordía, porque su perro sabe identificar muy bien a los irónicos, egoístas y prepotentes, aquellos que tienen coches caros, una casa con terraza y jacuzzi, o sea, la letanía que algunos se han aprendido y repiten sin cesar sobre el modelo.

O ese Palomares subiendo a la escala para llegar a abrazar a su novia en el balcón, que casi se desgracia de la emoción y se nos vierte al suelo malogrando la carrera de ‘Los Julja’. Y Orlando ante la caseta de feria del adivino, que escondía en su interior a su guapísima hermana, una ocasión sin igual de haberla sacado de ahí y dejarla quedarse en la casa, ahora que se está quedando despoblada de mujeres. El encuentro telefónico de Liz fue de los más tristes y melancólicos, con una tía de la modelo que no paraba de hablar y parecía no querer comunicarla con su princesita, como ella llama a su hija.

El de Gisela, con su madre al otro lado del espejo, como en el cuento de Carroll, más prudente que la de Almudena, ya que solo le sugirió que siguiese conteniéndose en la comida en una escueta frase: “La zanahoria OK”. Mensaje recibido, debió decir la canaria. Iván, por su parte, se lo pasó genial y no cabía en sí de gozo abrazando a sus tres amigos disfrazados de luchadores de sumo. Su sorpresa le motivó tanto que duró con la luz encendida (esa de la que tanto habla) hasta más tarde de las seis de la mañana, recuperando el tiempo perdido con un Orlando que ha vuelto a acompañarle en la madrugada.

Para Mirentxu el encuentro con su hijo, teóricamente metido dentro de un frigorífico, fue mucho más que un momento emotivo, suponiendo el conjunto definitivo de claves que necesitaba para desear quedarse en la casa. Tanto es así que nada más entrar al dormitorio ya tenía claro que no quería irse, aunque ya resultara tarde para intentar parar unas nominaciones que fueron bastardeadas una vez más por su iniciativa y petición de ser nominada. Al hijo de la donostiarra no se le enfriaron las ideas dentro de esa supuesta nevera, porque su discurso estaba perfectamente urdido, prestando en todo momento un interés bárbaro en que ella no perdiera ripio y se enterase de que sus hijos y nietos están encantados de verla por la tele. No es por darle crédito a algo dicho fuera de la casa por Ana (de los Toro de toda la vida), pero llamativo me parece que tampoco anoche dijera nadie una palabra de su marido, al que imagino principal interesado en que la abuela no vuelva hasta pasado reyes.

Las sorpresas tuvieron un telón de fondo de gran originalidad, al ser una de ellas tanto para Julito, a quien dejaban encontrarse con su familiar, como para el resto, engañados al hacerles creer que la familia volvía a crecer y entraba a estas alturas un nuevo concursante en la casa. Se trataba del hermano de Julito, que cambió eventualmente su nombre por el de Jonathan y su profesión por la de recepcionista de hotel. Nadie debía descubrir el engaño o su visita, que acabó poco más tarde de terminar la gala, hubiera finalizado antes de tiempo. Pero casi se equivoca precisamente cuando simulaba presentarse ante su hermano, que en respuesta al formal “yo soy Julito” tuvo que corregir con agilidad un “y yo issss… esto… Jonathan”. Nadie se olió el tema y al final pudieron darse el deseado abrazo cuando Almudena, penúltima en nominar, era llamada al ‘confe’.

Todo esto sucedía en medio de un par de tramas más, la expulsión de Nany y las nominaciones. Tan apretado fue el programa ayer que no hubo tiempo casi de entrevista, si bien la madrileña de Seseña, como acertadamente la presentó Milá, tampoco tenía mucho que contar. En apenas un rato fue desmontada su artificial relación con Orlando, tanto es así que a la pregunta de qué sentía más por su marcha de la casa de Guadalix, respondió que ver a Iván dentro y ella fuera, en lugar de referirse a su separación del chico con el que compartía juegos de cama y poco más. La despedida de ambos fue fría, y a pesar de todas las evidencias tampoco fueron capaces de reconocer que lo suyo se había limitado a una coincidencia de intereses, que ni siquiera ha tenido la pasión y el desenfreno sexual como excusa, porque tampoco se les ha visto poner mucho interés en ello. Ha sido la pareja más sin sal de la historia del programa, y diría que vi esta madrugada a Orlando más feliz que una perdiz tras haberse quitado de encima a esta chica.

El porcentaje de expulsión fue del 69,6%, el más alto de esta edición. Esto da cuenta de hasta qué punto Nany-Nani-Estefanía ha pasado con más pena que gloria por esta historia. Y ha sido así porque producen hastío y desagrado en buena parte de la audiencia estos personajes destructivos, que en lugar de plantear su propio juego y mantener con orgullo una vida propia dentro de la convivencia en grupo, viven a expensas de otro y amargados por los éxitos de los demás. Los envidiosos y resentidos capaces de demonizar a un concursante, fabulando contra él, mintiendo de forma enfermiza. Su capacidad de destrucción les hace finalmente autodestructivos, y son ellos mismos los que se cavan su propia fosa, enterrándose en ella mientras no cejan de acusar sin argumentos a aquel que considerarán siempre responsable de su fatal destino.

Por esto que cuento muchos han querido enterrar pronto a esta Nany, como hicieron antes con los anteriores expulsados de la casa nueva, toda una estirpe de concursante cenizo. He dicho siempre que entre ellos fue Carlos H. quien sembró esa semilla del odio hacia el otro, que los demás se han encargado de regar con esmero. Aunque entre todos quien más me llama la atención es esa Loli que ni siquiera regó nada por no levantarse de la cama. Es el personaje más siniestro y falaz que he conocido en todas las ediciones habidas hasta el momento. Su actitud en la gala de anoche lo dice todo, aunque también el papelón que está haciendo desde su expulsión, particularmente en el debate y el encuentro digital de ayer en esta misma web.

De las palabras que puso Loli por escrito ayer destaco que aún no se ha planteado si hará o no una portada de interviú, quiera el destino que ni se lo propongan. Parece de un cinismo sin límite que diga esto la ‘cateta’ (traducido por estrecha, de su lenguaje particular). Pero lo más indignante es que niegue haber comido de la despensa común durante los días que estuvo siguiendo una dieta blanda por prescripción facultativa. ¿Se puede ser más mentirosa? Si hay algo con lo que no puedo es con la mentira y, menos aún, con este tipo de mentira de semejante desvergüenza, siendo ella consciente de que todos hemos sido testigos de aquello que niega, como estoy seguro de que lo es. Hemos visto a ‘la dolorosa’ comer de su tupper y al rato ir a por unas galletas con nocilla, para dos o tres horas después, en la madrugada, levantarse a comer pan con nocilla de nuevo. Me da hasta vergüenza ver a alguien mentir de forma tan burda.

En cuanto a las nominaciones, anoche puede que viviéramos las últimas que marcaran esa tendencia de ver siempre a Iván en la palestra. Me arriesgo a decir que si este concursante supera este corte y es Gisela la expulsada del próximo martes (descarto a Mirentxu desde el momento que ha dejado de desear su marcha), el maño de adopción dejará de estar nominado, al menos en la próxima ocasión. Los nominados, como ya ha quedado claro para quien no lo conociera, fueron Gisela, Iván y Mirentxu. Como digo, si se completa el desmontaje del trío (‘trieto’, según Carlitos) de las tres brujitas (como las llamó Chiqui) estaremos ante un nuevo escenario, en el cual los cercanos a Iván empiezan a ser mayoría, o casi. Si tenemos en cuenta que Orlando tiene medio culo depositado en ese lado y Julito también ha hecho recientemente una tímida defensa del modelo, nos encontramos con que el ‘clan de Mirentxu‘, la cuadrilla de limpiadores comandada por la cocinera, pueden empezar a perder su inmunidad. Pero, sobre todo, Carlitos se queda casi completamente solo, con el único apoyo del feriante que tiene en ese lado la otra mitad de su trasero. Ya se sabe que los tibios andan siempre con el culo entre dos sillas.

Ayer, coincidieron totalmente en sus nominaciones Carlitos y Gisela. Y parcialmente también tuvieron bastante coincidencia las nominaciones de Liz e Iván, por un lado; y Palomares con Julito, por otro. Solo uno de ellos se quedó con su marcador a cero, y ese fue el canario. Este destaca cada día más en el segundo plano donde decidió situarse desde su paso a la casa nueva. Se le puede acusar de falta de implicación, pero es quizá quien menos lesivo ha resultado hasta este momento con el resto de sus compañeros. Salvo sus veleidades por medio declararse a todas las chicas, no he visto en él maldad ni nada parecido a la negatividad de la que hablaba un poco más arriba. Y eso, está visto, tiene su premio.

[Dejo vídeo resumen de las nominaciones de anoche, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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