8 enero 2009 a las 8:28 por elgato

La ignorancia del mal perdedor

La noche de ayer podría haber terminado con dos de los cuatro habitantes (Almudena e Iván) alegres celebrando estar ya en la final, todos divertidos haciéndose pasar por parejas (Liz con Iván y Almudena con Orlando) ante las dos italianas que viven su última fase de casting para el ‘Grande Fratello’ en la casa de Gran Hermano diez. También podría haber terminado con una soporífera entrevista a un tipo con poco más de media neurona, que pasó todo el tiempo sonrisa nerviosa en ristre y sin enterarse de la misa la mitad. El expulsado de esta semana salió con un 51,6% de los votos y estuvo previsible hasta decir basta, tanto que no habían transcurrido ni cinco minutos de entrevista cuando ya había pronunciado esa idea-fuerza que se le ocurrió vete a saber cuando y que repitió hasta la saciedad en su última semana dentro del juego: “Soy Julito, Julito el de casa, Julito el de siempre, el dicharachero”.

Pero la noche finalizó con un grupo de concursantes rabiosos y resentidos, que no han terminado de deglutir su derrota, y además demostraron poca educación y menos entendederas. Además de un Julito más reventado por dentro que los anteriores expulsados, suficientemente cobarde como para guardarse para el momento de la conexión de despedida unos cuantos rejonazos con el único objeto de hacer daño, y ya lo creo que lo hizo. Esto es lo que hacen los buenos, los que tienen gran corazón; pues líbreme el destino de estos amigos, que de los enemigos ya me encargo yo.

Estoy hablando de los momentos más bochornosos que hemos vivido nunca en la historia de este programa. Nunca antes habíamos visto a una Mercedes Milá desplegando tanto y de forma tan brillante todo tipo de argumentos sustentados en el sentido común para defender el formato de nuestro programa frente a unos indocumentados que sangran por la herida de su derrota en el juego. Nunca antes la vimos, como anoche, diciendo a Carlos Hoya: “No me toques, no me toques, no quiero abrazos”, mientras uno de los más cínicos, antipáticos y desagradables concursantes que en la historia de este programa han sido, tenía el enésimo desplante, muestra de que a estos no les asiste la razón pero tampoco la decencia. Ahí teníamos intentando defender lo indefendible a Carlos y a Carlitos, acompañados de la malintencionada Mirentxu, la del “donde dije digo, digo Diego”, fabuladora y meticona. Con el apoyo de la clac de casi toda esa fila cero, a excepción de un Germán que parece eternamente confundido de programa y una Raquel que en solitario fue la voz discrepante, felicitando amablemente a los ya promulgados finalistas.

Carlos H. hipócritamente pretendía abrazar a Mercedes o tomarla del brazo después de acusarla falsamente de “defender con efusividad a Iván”. Muchos garbanzos tiene que comer este que canta al oído cuando quiere ligar para poder con Mercedes Milá. De momento que empiece aprendiendo a que ‘Rin-Tin-Tín’ era el perro del cabo Rusty (en una vieja serie televisiva de la factoría Disney) y lo que él pretendía decir es retintín (tonillo y modo de hablar, por lo común para zaherir a alguien), que fue lo observado por Mercedes en sus palabras y como hacen los niños de básica le quiso devolver la acusación en plan “Bota, bota y en tu culo explota”. ¡Menuda vergüenza! Carlos F., por su parte, le sacó el dedo a la madre de Iván, demostrando una vez más que es un ‘quillo’ maleducado e impresentable. Más vergüenza aún. ¡Pero qué tropa, señor mío!

De Ana y Mirentxu ni hablo. La primera que no es ni capaz de asumir sus errores y niega lo evidente, mintiendo hasta cuando miente. La otra no se merece ni una línea más por mi parte; su juego sucio y rastrero ya ha sido descubierto por todos, comenzando por Belén Rodríguez en la mañana de ayer y rematando al comienzo de la gala. Pero lo de Carlitos, el soldador envidioso y resentido, es de traca. Patética me resultó su apelación a la proporcionalidad de los votos, pero aún más que lo hiciera con voz temblorosa, frente sudorosa y mejillas casi enrojecidas, como si estuviera a punto de darle un pasmo. Aunque lo peor de todos estos es que son unos ignorantes, mucho peor aún que lo realmente fundamental en esta historia: su mal perder.

Pero vayamos al fondo de la cuestión. Carlos F. dice que no cree en los votos: “los respeto pero considero que el voto no es por mayoría sino por el que más dinero tiene (…) Si fuera un voto por persona sería una mayoría… de España”. Cuando acertadamente, y haciendo gala de una infinita paciencia, Milá le señala que si él estuviera dentro de la casa estaría encantado de que la audiencia votante pudiera hacerlo tantas veces como quisiera, su respuesta hace referencia a un numeroso grupo de seguidores de este blog: “Si estuviera dentro no sabría lo que hay fuera (…) una plataforma (…) soy consciente de lo que hay, pero considero de que no es un programa que sea por mayoría”. Aquí este individuo empieza a perder la conciencia y ya ni es capaz de construir las frases de forma mínimamente decente, así que mejor dejo de transcribir.

El argumento de Milá es impecable; efectivamente, si hay unas plataformas es porque se han formado, y lo han hecho libremente unos usuarios capaces de seducir a un grupo numeroso de personas que se han sumado a una acción conjunta con el fin de defender a un concursante. Ellos no han tenido plataforma alguna, y por algo será. No habrá sido ninguno lo suficientemente atractivo entre los seguidores del programa para que alguien tuviera la iniciativa y otros la secundaran. Es más, el hecho curioso se ha dado porque solamente ha habido plataforma ‘ivanista’ y ‘anti-ivanista’, siendo esta última, hasta nominalmente, más para ir en contra de los que apoyaban al concursante que contra este. Por la parte que me toca, solamente decir que tanto Carla como Pelusilla, usuarias de este blog desde hace años (en su anterior ubicación y la actual), han hecho una labor elemental de organizar a quienes tenían un interés común. Tan solo eso, y personalmente me siento honrado porque lo hayan decidido hacer una vez más aquí, cosa que nunca les podré agradecer lo suficiente.

Mirentxu
abonaba entonces la teoría de Carlos F. sobre que quien tiene más dinero puede influir en el resultado de la votación. Pero vamos a ver, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Ella dice que se cuenta por ahí (rumores sin fundamento a los que se acoge con tanta alegría como habló de la broma del disolvente) que alguien ha llegado a gastar mil setecientos euros para defender a un concursante. De nuevo hay que preguntar: ¿solo a uno? ¿es que los demás no pueden tener amigos o familiares que se gastan sus dineritos en apoyarle? Y lo dice la señora que no compra ropa (barata) en tiendas populares ni chocolate (barato) de supermercado. Pero analicemos esto bien, si la plataforma de la que hablan tiene mil quinientos miembros, por poner una cifra, y cada uno manda en la semana varios mensajes al día, estamos hablando de mucho más dinero que el mencionado. O sea, que una persona gastando esa cantidad tan alegremente dicha sería insuficiente para ganar una votación, teniendo una fuerza incomparablemente menor que un grupo organizado votando.

La teoría de que al ser la votación de pago (no olvidemos que esto es un negocio, casi todo lo es) el resultado está condicionado entra en contradicción con un dato tan definitivo como el arrojado durante toda esta edición por nuestra encuesta. Desde GH VII aprendimos que los mil primeros votos son decisivos en nuestras encuestas, llegando a clavar en muchos casos el resultado en porcentajes y al menos coincidiendo en la tendencia que luego determina el resultado final de los votos reales, los de pago. Como he contado más de una vez, es lo que podríamos llamar ‘conclusión Fer7‘, usuario que hizo tan interesante observación, que tenía especial interés en mirar con lupa nuestra encuesta por ser amigo de Pepe Herrero, el ganador de esa edición. Durante la presente mencioné este dato y lo llegué a contrastar en alguna ocasión las primeras semanas, para pronto atender al comentario de que una vez se conociera e hiciera esto popular podría perder su efectividad, porque el efecto que se estaba produciendo durante los días siguientes que tenía como consecuencia la modificación forzada de los resultados, apartándose estos de los reales, se podría adelantar dejando sin efecto la muestra de los mil o dos mil primeros votos, hasta el momento infalible. Y así ha continuado siendo. Solo sería roto este efecto en caso de que algún hecho relevante en la casa hiciera cambiar el sentido del voto en la mayoría.

Para que se den cuenta los que hablan del dinero y los votos, voy a detallar a continuación lo que ha dicho nuestra encuesta, en la que se puede votar una sola vez (es manipulable, como acabo de señalar, aunque se precise de un plazo de tiempo mayor que una hora, como también he explicado) y además gratis. Reflejaré aquí los resultados tras la primera hora de cada una de las encuestas de concursantes de pleno derecho expulsados de la casa diez. Encabeza cada dato el concursante que resultó expulsado, la fecha y el número de votos que se llevaban en el momento de hacer esta instantánea que siempre, repito siempre, coincidió con el resultado final, en algunos casos de forma casi milimétrica:

Gema [28.10.08] (1116 votos).- Gema 56% / Gisela 37% / Iván 7%

Carlos H. [11.11.08] (1029 votos).- Carlos H. 55% / Iván 6% / Liz 11% / Mirentxu 28%

Loli [18.11.08] (1179 votos).- Iván 23% / Loli 64% / Nany 13%

Nany [25.11.08] (1212 votos).- Iván 18% / Liz 11% / Nany 71%

Gisela [2.12.08] (1416 votos).- Gisela 62% / Iván 27% / Mirentxu 11%

Carlitos [9.12.08] (1821 votos).- Carlitos 69% / Liz 23% / Orlando 8%

Mirentxu [16.12.08] (1486 votos).- Almudena 39% / Julito 5% / Mirentxu 56%

Palomares [30.12.08] (1810 votos).- Julito 16% / Liz 32% / Orlando 16% / Palomares 36%

Julito [7.01.09] (1665 votos).- Almudena 40% / Iván 4% / Julito 56%

Como se puede observar, en todas nuestras encuestas, el resultado de la votación tras una hora (entre mil y dos mil votos) coincide con el resultado final, pudiéndose de esta forma averiguar mediante estos votos gratuitos quién será expulsado cada semana. Esto invalida por completo la teoría de la influencia del factor económico. Pero es que además es una burla y un insulto a la audiencia que se gasta su dinero en votar. He de confesar que este ha sido el primer Gran Hermano en el que he votado, y de forma importante además. Lo hice una semana, y fue para dejar en la casa a Almudena y ver fuera a Mirentxu. Fueron solo un puñado de votos que se sumaban a los de miles de personas modestas, que eligen libremente y sin ningún tipo de coerción gastar su dinero como les da la gana, de igual modo que otros se lo gastan en ropa cara o chocolate belga.

Lo decía al principio de este escrito, es lamentable que estos aguafiestas, asesinos de ilusiones, hayan conseguido que hoy estemos hablando de ellos en lugar de aquellos que limpia y honestamente se han ganado su paso a la final de GH X. Aunque en realidad quien les aguó la fiesta fue Julito, otro resentido que no ha tenido los arrestos para decirle a Liz en la cara lo mismo que parapetado tras una cámara fue capaz de decirle ayer. Durante su despedida, el autocalificado como bondadoso, el mismo que según salía de la sala de expulsión afirmaba que “siempre se van los que sufren”, o nada más llegar al plató añadió que “los buenos son los que están fuera”, le decía esto a Liz: “Eres amiga mía, pero solo decirte que parece que no rompes un plato pero rompes la vajilla completa, así que, por favor, quítate la máscara”. La cara de la dominicana se paralizó en ese preciso instante. Con Chiqui quiso ser más amable pero también le soltó la puyita de “que respetes un poco”. Con Iván hizo un remix de aquello que le dijo Gisela en su despedida sobre pedir perdón y la prepotente frase de Mirentxu: “pásame a otro”, igualmente sin un simple “por favor”. Solo estuvo amable completamente con Orlando, lo cual me temo que puede convertirse en un regalo envenenado para el feriante.

Esta desabrida despedida, que nos mostró a un Julito distinto del ‘santo’ que quiso parecer en la casa, aparentemente preparada durante días porque dudo mucho que fuera capaz de improvisar esas palabras, hizo que los cuatro habitantes que aún permanecen en la casa recibieran la noticia de los dos finalistas y los nominados de esta semana con cara de pasmo, impasible el ademán (como rezaba cierto himno de funesta memoria). Todo esto les había sumido en una profunda tristeza, especialmente a una Liz a la que estuvieron durante mucho tiempo consolando primero Almudena y luego Iván. Orlando parecía no querer contagiarse de los males que le pudieran transmitir sus compañeros, razón por la cual le costó muchos minutos tanto consolar a Liz como felicitar a sus otros dos compañeros, dignos merecedores de su plaza de finalistas.

Con todo esto, la presencia de Dorothy y Leonia, las italianas, quedó en un absoluto segundo plano, siendo apenas destacable el interés que mostró esta última por aprender el villancico compuesto por los habitantes para una de las pruebas, ante el empeño mostrado por Chiqui, artífice de tan singular bienvenida. La trama de engaño que hubieron de urdir en minutos se resolvió por otro lado de la forma más lógica. En cuanto a las nominaciones, todo según lo previsto ayer por este gato previsor, excepto en las de Liz, como es costumbre. La más jugadora nominó a Iván y Orlando, lo cual terminó determinando que fueran nominados este y ella misma.

Debo terminar esta anotación especialmente extensa, lo cual justifica la intensa y follonera gala de anoche. No quiero hacerlo sin un comentario bastante personal y una observación que hice en privado justo en el momento que Julito hacía un daño tan importante a Liz durante la despedida que ya he narrado. Empiezo por esto último para decir que a mi juicio el expulsado, la tercera pata del ‘clan de la fregona’, que han sido castigados con la expulsión precisamente uno tras otro, le hizo anoche un flaco favor a Orlando. Creo que el contraste de sus amables palabras a este y la dureza de su comentario a Liz puede hacer que muchos se decanten por intentar salvar a la damnificada evitando que sea la última expulsada. Personalmente, la actitud de Orlando ayer me pareció despreciable, al no mostrar la más mínima alegría en el momento que les comunicaban a Iván y Almudena su pase definitivo a la final.

Y el comentario personal es sobre Mercedes Milá y será muy breve, casi telegráfico. Es una suerte tener a esta inmensa profesional defendiendo ‘nuestro’ programa. Ayer lo hizo de forma excepcional, consiguiendo que también eso fuera como un sueño para muchos aficionados. Este GH está siendo mágico y especial, y no hubiera sido posible sin ella. Tal como lo siento lo digo.

[Dejo vídeo con algunos de los momentos de más tensión anoche, durante el largo rifi-rafe entre concursantes ya expulsados del programa en semanas anteriores que atacan la esencia de Gran Hermano y Mercedes Milá defendiendo nuestro programa; vídeo que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

31 diciembre 2008 a las 8:48 por elgato

Ni una mala palabra

La noche de ayer comenzó como algunos habíamos soñado. No le faltaba razón a Iván cuando decía la Nochebuena pasada que “Gran Hermano es una fábrica de hacer felices a las personas”. Esta nueva máquina de los sueños, como se calificó a Hollywood allá por los años cuarenta, nos dio también en esta ocasión aquello que deseábamos, aunque no siempre lo esperásemos. He decir que albergué siempre la esperanza de que así sería, quizá porque desde hace tiempo confío en ese equipo que tantas veces me podría haber defraudado y no lo ha hecho. No quiero vanagloriarme de nada, pero el lunes dejaba clara mi confianza en ese equipo con las siguientes palabras:

“… muchos estamos a estas horas deseando estar en un error si pensamos que es una tomadura de pelo ver a Ana todavía en la casa. Debe ser un error porque o no nos hemos enterado de lo serias que han sido las advertencias que le han hecho, o incluso aún no sabemos que mañana esta concursante no va a nominar porque la gala comenzará comunicándole que debe abandonar la casa por incumplir las condiciones impuestas.”

Pues bien, la gala comenzó con una seria Mercedes Milá, afectada por un fuerte resfriado y claramente molesta por este episodio, comunicándole a Ana Toro que estaba fuera del juego. Después, el texto trasladado por Pepa al resto de habitantes de la casa era tan preciso como impecable. Ni una palabra de más ni una de menos. Decía así:

“Los comentarios de Ana sobre lo que ocurre fuera, muchos de ellos basados en opiniones personales, os han ofrecido una imagen subjetiva de la realidad que puede haceros mucho daño aquí dentro. Esperamos que sigáis disfrutando como hasta ahora de Gran Hermano 10, sin tener en cuenta estos comentarios parciales.”

Desde esta tribuna privilegiada de la que dispongo solamente puedo dar las gracias por mantener la ilusión y la confianza de muchos. Gracias por respetar tanto este formato como lo hacemos muchos de sus seguidores. Gracias por dar prioridad a la integridad o a la coherencia de los argumentos, y no a criterios puramente mercantiles. Gracias, en definitiva, una vez más por no defraudarnos.

Ana fuera de la casa estuvo tan aturdida como lo ha estado en su vuelta. Ignoro qué le ha pasado, aunque si hacemos un ejercicio de memoria pronto dejó de ser la Ana alegre y revoltosa que conocimos en los tres primeros días de convivencia. En seguida la vimos dependiendo de unos tapones de los oídos para sobreponerse a su insomnio, llorando en ocasiones sin razón aparente y con un carácter irascible que le hizo discutir fuertemente con Eva, Loli o Almudena en el espacio de apenas unos días. Ella se apropió del ‘clan Mirentxu‘, que llamamos entonces, practicando en ocasiones el más intenso intento de lavado de cerebro que he visto nunca, cuando pretendía conseguir (y lo lograba) que la china Li nominase como ella quería.

Su regreso no contaba con ninguna halagüeña perspectiva, incluso durante la semana de encierro en la casa vieja mostró escaso entusiasmo ante la más que cierta posibilidad de ser la elegida. Debieron haber entrado Eva o Gema, lo cual demostraron las imágenes anoche, mostrándonos a esta última con los ojos llenos de lágrimas. Lamento profundamente que no hubiera sido ella la elegida, ya que hoy tengo la convicción de que hubiera llevado la alegría a esa casa, e incluso es muy probable que hubiera hecho a este tozudo gato cambiar su opinión sobre ella, llegando a conquistarme un poco. Por su parte, Ana no tuvo explicación alguna para su torpe actuación de estos días, tampoco para el poco entusiasmo mostrado desde el minuto uno.

Su oportunidad pasó, y no solamente celebro que así fuera sino que la escenografía elegida por el equipo del programa fue impecable. No dejaron que se despidiese de la casa ni de sus compañeros, ni siquiera hacer la maleta. Mercedes Milá le comunicó la noticia sin darle la palabra en ese momento, no hasta explicárselo a la audiencia a la vez que a los habitantes de la casa. Y la estupenda entrevista que le hizo Milá fue casi exclusivamente para intentar que se explicase ante la audiencia, cosa que no hizo. Un diez, sencillamente.

La noche empezaba con una sorpresa como esta, que lo fue absolutamente para los cinco compañeros que han convivido con ella durante esta semana, habiéndose portado mejor con la repescada que esta con ellos, sin excepción alguna. Pero no sería la última sorpresa, ya que la entrada de un precioso cachorro de leona llamada Amanda (como la hermana de Iván, por cierto), la expulsión de Palomares, el sistema elegido para las nominaciones, o el anuncio de una italiana visita para los próximos días, fueron otros momentos tan inesperados como intensos.

Esta edición de Gran Hermano está siendo un sueño muy completo. Lo último es la entrada de una leona, que será también felino encerrado durante la próxima semana. Ella será, junto a otros animales menos agradables, parte importante de la prueba de esta semana. Esto se produce tras la salida de las ovejas y la burrita Casandra, que les ayudaron a superar la prueba del pesebre a pesar de lo mal que cantaron algunos, especialmente un Iván que debería indemnizarnos por haber destrozado nuestros tímpanos y amenazado nuestra sensibilidad musical. Amanda, así como los gusanos y demás, no serán mascotas para los concursantes, sino que estos harán de cuidadores, en una prueba que cuenta con la cuidadosa supervisión de especialistas. Es parte de una prueba, y pienso que un acierto al contribuir a que tomemos conciencia de la importancia de dedicar toda la atención del mundo a otros miembros del reino animal, tanto que de cómo lo hagan dependerá que tengan o no presupuesto en el comienzo de la cuesta de enero.

Sobre lo de la italiana que vendrá de visita no sabemos nada más, aunque igual no tardamos mucho en enterarnos de algo. Esta noche ha venido tan cargada de emociones y puntos de interés que no hemos tenido apenas tiempo de pensar en esto. Por otra parte, las nominaciones plantearon de nuevo el juego de las tres puertas, como adelantábamos ayer, encarnadas anoche en representantes del pasado, presente y futuro. Esto quiere decir que quien eligiese la puerta lila (solo lo hizo Almudena) estaría obligado a elegir a un ex concursante para nominar en su nombre (eligió a Gisela, que a pesar de ser hostigada por Estefanía no nominó a Iván para ponerse en el lugar de Chiqui); aquellos que se decidiesen por la puerta azul (Iván, Orlando y Liz) nominarían normalmente sin más (aparte de los insectos que debían sortear para leer la tarjeta que explicaba cómo habían de nominar); y aquellos que se decantaran por la verde (Julito) tendrían la posibilidad de excluir a uno de los nominados, incluido él mismo en caso de estarlo.

Me sorprende que los concursantes mantengan tanta fidelidad a la hora de elegir la puerta, lo cual da una ventaja inmensa a quien plantea ese juego, ya que puede prever cómo acabará la cosa cada vez. Si yo fuera concursante intentaría variar mi elección, solo fuera por jugar un poco yo también. Todos menos Liz, y en alguna medida Orlando, nominaron como cabía esperar. El feriante dio un paso atrás en su apoyo a Iván por primera vez. Bien es cierto que le dio un solitario punto, pero es sospechoso que se volviera a escudar en aquella vez que Almudena le salvó para dejarla sin nominar. Creí que aquello estaba ya saldado, y realmente lo estaba, solo que probablemente prefirió jugar esta vez, evitando nominar a una frágil Chiqui a quien no ve como el peso pesado de Iván.

Liz es jugadora nata, una superviviente que habrá tenido que pasar por la vivencia humillante de ser negra en la República Dominicana, lo cual tengo el testimonio de que no es nada fácil ni cómodo. Ella tiene una actitud en la casa y otra bien distinta a la hora de nominar, lo cual plantea un juego tan lícito como llamativo. No seré yo quien se lo afee, sino más bien todo lo contrario. Si acaso me sobra la parte de actuación, que nomine con aparente esfuerzo, como si estuviera improvisando. Por lo demás no le pongo un pero, incluso es el factor sorpresa cada semana. Ayer le dio sus tres puntos a Iván, dos a Almudena y uno a Julito, si bien he de decir que Iván también le reservó sus dos puntos. Al final, Julito tenía ocho puntos, Liz siete y seis tanto Almudena como Iván. Orlando era, por tanto, el único que se salvaba en primera instancia de la nominación, con solamente tres puntos.

Pero recordemos que Julito tenía que excluir a uno de los cuatro nominados, pudiendo salvarse él mismo. La torpeza del que referido a sí mismo cambia su opinión aduciendo que “rectificar es de sabios” hizo al canario explicar que no se salvara él sino a Liz diciendo: “Tengo un corazón muy grande, Liz. Y ninguno de los de allí haría lo que yo he hecho”, refiriéndose a los gritos en contra escuchados en plató. Como decía anoche Milá referida a otra historia “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Pero, ¿cómo se puede uno mismo adular de esa manera? Sinceramente no lo entiendo. El papelón que ha venido desempeñando todos estos meses Julito tiene su culminación en ese momento estrella de la noche.

Pero ayer era la velada de Palomares, tras resolverse el práctico empate que mantuvo presumiblemente con Liz obteniendo un 42,5% de los votos para su expulsión. No está mal si tenemos en cuenta que el domingo los dos más votados tenían un 36,7% y un 38,4%. Como poco le cayeron otros cuatro puntos en su contra, si no casi seis. El título de este escrito hace referencia a la actuación firmada anoche por el de Ciudad Real. Mercedes comenzó con una pregunta inmensa, tanto como las entrevistas que está haciendo la presente temporada: “¿Has pensado alguna vez que igual tienes un problema en el lacrimal?”, haciendo referencia a su habilidad para llorar sin derramar ni una sola lágrima. No nos equivocamos al observarlo, ya que el propio protagonista lo confirmó. Vino a decir que no llora porque no le da la real gana, y ole sus huevos, con perdón. En realidad, debí titular “ni una palabra”, porque resultó complicado sacarle algo más que una colección de muecas y sonrisas, pero de algún modo hago referencia a una apuesta que crucé al comenzar la entrevista. “Apuesto a que este no habla mal de nadie”, dije, y así fue.

Palomares no dijo ni una sola palabra negativa sobre nadie, pasando de puntillas por encima de todos los asuntos que se le mostraron y plantearon, tal como hizo durante toda su estancia en la casa. Él mismo lo dijo este fin de semana: “no me he pronunciado en tres meses lo voy a hacer ahora”. ¡Pero qué barbaridad! ¿Cómo se puede estar tres meses mordiéndose la lengua? Yo tendría ya lesiones graves, cuando no requeriría un implante con carácter de urgencia. Esto, que es el gran defecto de Javier Palomares, probablemente la razón por la que esta nochevieja la pasará en su casa, se me antoja que también puede ser su mayor atractivo.

Qué queréis que os diga, me gustó mucho ver a Palomares despedirse de todos con buenas y cariñosas palabras. Es eso lo que he echado de menos en todos los que le han precedido en ese mismo comprometido momento. Y además, en algunas ocasiones un silencio puede estar evitando ahondar en un enfrentamiento o le puede evitar opinar algo en contra de un amigo, como en la discusión a cuenta de lo desafortunado que había estado Julito con el loro, en la que Almudena tenía toda la razón, por más que la pueda perder por sus rudas maneras. Si Palomares hubiera dicho algo, probablemente Julito se habría sentido dolido y hasta traicionado. Dice un viejo adagio que “somos responsables de nuestras palabras y esclavos de nuestros silencios”. Palomares se ha revelado, por tanto, como un gran siervo, cautivo, oprimido, entregado, sometido y tiranizado por él mismo.

Mañana no estaré aquí pero sí el próximo viernes, con mi primera anotación del 2009. Os deseo a todos una suave salida de año, con mis mejores deseos para el año entrante. Feliz Nochevieja a todos.

[Dejo vídeo del momento en que le comunican a Ana su obligada salida del programa, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

24 diciembre 2008 a las 8:21 por elgato

Estamos equivocados

Menuda gala, cuántos sentimientos, qué cantidad de emociones. Me harían falta decenas de escritos de estos más bien largos con los que aburro a tantos amigos para poder contar detalladamente tantas y tantas cosas como pasaron ayer en las cuatro horas de programa. Como no es posible, creo que podría limitarme a expresar la emoción e intensidad con la que algunos lo vivimos anoche, desde el principio hasta el fin. Desde que vi a Mercedes de tinerfeña, otra de las creaciones de la imprescindible Mayte Méndez de Vigo, hasta cuando apareció una Raquel Lo (GH VII) perfecta en su labor, con Ángela (GH VIII) y su ‘Ojscar’ detrás, y el vídeo que nos recordaba esa otra edición tan recordada y querida por mí. He de decir que desde ese GH VII no había vuelto a vivir con tanta emoción una edición, e incluso diría que lo de la presente supera todo lo habido y por haber. Cuánta magia tiene todo esto, madre mía.

Aunque las conclusiones anteriores no son más que exageraciones propias de un gato sensiblero y simplón, que no sabe donde se anda. La única conclusión cierta y sensata es que todos aquellos que hemos apoyado a Iván y Almudena, al tiempo que deseábamos ayer la salida de Mirentxu, estamos equivocados. Sí, sí, como lo oyes. Tú también estás equivocado o equivocada, no te vayas a creer. Y es que somos unos zotes, los espectadores más bodoques, que no nos enteramos de nada y no hemos parado de pifiarla. ¿No dijimos nosotros mismos que no debería haber salido Germán? Y mucho menos Eva o Raquel, hasta dudamos que fuera Ana quien debiera irse en su momento, aunque dado lo visto más tarde igual ahí no erramos tanto. De ahí en adelante no hemos parado de cagarla, con perdón. Basta con decir que hicimos salir a Li, Gema, Carlos H., Loli, Estefanía (¿esta quién era?), Gisela o Carlos F. Menuda ristra de errores. Y ahora lo de Mirentxu, ¿qué me dices? Otro inmenso error.

Ahora cierro modo irónico y sigo con lo mío. La escasa modestia de la septuagenaria Mirentxu, le hizo ayer decir esa frase que utilizo hoy cáusticamente en el título de esta anotación. Lo dijo, además, revolviéndose en su taburete, y no es solamente una descripción de su postura. Se revolvió en todos los sentidos y dirigiéndose a un público variopinto que como cada martes llenaba el plató, les espetó: “Estáis equivocados, pero que muy equivocados”. Es increíble que cayera en el error de comparar lo que ella ha visto de Iván dentro de la casa y lo que estamos viendo aquí fuera, llegándose a atrever a decir que cierta cosa no la hemos visto, como si supiera ella lo que se ve y deja de ver, cómo si en lugar de haber pasado los tres últimos meses y dos días (menuda condena) encerrada hubiera podido ver las emisiones de Gran Hermano. ¿Pero esto qué es? ¿Acaso la abuela es adivina y no nos habíamos enterado?

La expresión utilizada por Iván la semana pasada para definir el estado de Carlitos le va que ni pintada a Mirentxu. A ella sí que la he visto “reventada por dentro”. Fue recibida con un gracioso y divertido vídeo de alguno de sus mejores momentos, ese que alguno reclamaba cuando salió Loli, por ejemplo, como si acaso hubiera tenido ella algún momento mejor que otro. Como no nos pusieran un catálogo de posturas en la cama, no sé que habrían de mostrar sus vídeos. Tras ese amable recibimiento, una inconmensurable Mercedes Milá la puso ante la realidad de su propio paso por el programa. Ni más ni menos, sin adorno alguno, absolutamente innecesario en este caso. Bastó con irle enumerando aquellas cosas que tantas veces hemos ido señalando aquí para que la ‘yaya’ fuera terminando de reventar y sacara esa Mirentxu sargento, que llegó a decir “ponme otro” cuando en su despedida le seguían enfocando a Iván, con ese autoritarismo tan suyo, exento de las más elementales reglas de educación. ¿Qué tal un “ponme otro, por favor”, señora?

Y luego se atreve a decirle a la madre de Chiqui (un auténtico espejo de ella en el modo de hablar) que su hija no tiene educación. Pero bueno, menudo atrevimiento. Como hubiera dicho mi madre, Mirentxu “ni tiene educación ni la ha conocido”. Mientras Milá iba recordándole lo que le fue saliendo del bolo, como hace siempre, a ella se le iba gangrenando el recuerdo. Que si no ha comido nunca lo que otros cocinaron (desde las migas de Almudena y Palomares en la casa uno hasta la cena de Liz hace un par de días), que si le ponía más comida a unos que a otros (recuento de sardinas incluido, algo que hemos contado aquí después de haber contado también las unidades de sardina que iba sirviendo en cada plato), que si Iván fue mucho más atento con ella que a la viceversa (muy precisa observación). Y así un buen puñado de cosas, que no hacían sino reventarla hasta explotar.

Y ya lo creo que lo hizo. Para su vergüenza, en mi opinión. La verdad es que empezó muy bien la noche, despidiéndose de Almudena pidiendo excusas por cualquier actitud suya que le hubiera hecho daño, recibiendo de aquella igual muestra de generosidad y buena disposición, ya que antes de esto le había revelado que echaría de menos sus croquetas. Ambas se despidieron con una muestra de buenas maneras, lo cual auguraba que esta provecta señora (no me sale decirle dama) iba a enterrar hachas de guerra y se concentraría en intentar gustar a Almodóvar, al que imagino espantado ante tal personaje, en caso de que hubiera de hacerle un casting para un próximo éxito cinematográfico del manchego. Pero no fue así, ya que a veces lo que bien empieza no acaba ni medio decentemente. Yo creo que a Mirentxu le hirió gravemente ver la realidad pasando por delante de sus ojos, y reaccionó mal.

La reacción que su propia realidad desencadenó en ella tuvo los siguientes hitos: en primer lugar la negación y luego el contraataque. Para bien de ella interpreto sus mentiras en la entrevista de anoche como una primera fase en su complicada reacción a la exposición en crudo de la realidad de su paso por la casa de Guadalix. No se me ocurre otra explicación salvo que sea una mentirosa compulsiva o una auténtica ‘Jekyll y Mr. Hyde’. Lo negó todo, como los infieles pillados in fraganti. ¿Alguna cosa mala habrá hecho, no? También en esto perdió su oportunidad de oro para aceptar haberse podido equivocar en algo. E igualmente terminó malogrando su despedida de la casa, cuando tras unas palabras bastante neutras a Iván le terminó soltando la frase desabrida y no muy clara: “Que consigas lo que pretendes”. Aunque de quien se despidió de forma más neutra fue de Orlando, a quien probablemente dedicó el mohín que desprendía un mayor desdén.

Insisto en que Milá estuvo absolutamente acertada, y me hizo disfrutar como pocas veces. Era el remate a un día realmente singular, probablemente el más intenso de los vividos en las ocho ediciones que modestamente vengo comentando. El programa comenzó con una Mercedes que nos transmitía la infartante información de que los dos más votados (todos sabíamos que eran ellas) se llevaban apenas un punto, y a la vuelta tras la primera pausa de publicidad sujetaba en cada mano una versión distinta del guión de lo de ayer. Ese comienzo me hacía saber que mis temores eran ciertos, y esa sospecha que había tenido el domingo, y que he de decir me venía rondando desde un par de días antes, se confirmaba oficialmente. Mi intuición, tan maltrecha y censurada otras veces, estaba respaldada en este caso por una realidad, la gran igualdad en los votos a Almudena y Mirentxu.

A partir de ese momento solamente cabía encomendarse a la buena fortuna, dado que la diferencia final terminó siendo de poco más de punto y medio, lo que va entre el 48,3% de Almudena y el 49,9% de Mirentxu. Por cierto, antes de que se me olvide quiero dejar constancia de que el programa una vez más escuchó y atendió nuestra petición, rescatando el porcentaje de la expulsión de Carlos F., que fue del 67%, según nos enteramos ayer. La suerte estaba echada (alea iacta est, que dice el latinajo), y el momento en que Mercedes pronunció el nombre de la expulsada fue una auténtica explosión de emociones contenidas tras un día agotador. Para muchos era el culmen de su esfuerzo, la coronación de su objetivo, y también el momento de dejar de gastar dinerito para conseguir dejar en la casa a la Chiqui, que no es poca cosa (lo uno y lo otro). Los malos augurios que nos temimos mi amigo Senador y yo habían servido finalmente para arribar a buen puerto.

Pero la noche no quedaba ahí. Junto a una interesantísima entrevista, trufada de intervenciones de ex concursantes (culebrón Carlos-Loli-Gisela incluido, he de decir que para mi hartazgo), asistimos a la elección de Ana como concursante repescada, a lo de las postales multimedia de familiares y amigos de los concursantes y finalmente una nueva jornada nominatoria que acabó con un final sorprendente e inesperado en cierto modo. Finalmente se cumplió la predicción de que las tres ex concursantes entrarían cual reyes magos en la casa (¡qué grande eres! Pablo), aunque lo del camello del Fleky no fuera más que un rumor. La elección, realizada por los propios concursantes, recayó en el rey Melchor, aunque en un principio hubo una mayoría que apoyó la opción de Baltasar, el rey negro. Fue Palomares quien rompió el empate, posicionándose del otro lado, en lugar de coincidir en esta ocasión con Julito y Mirentxu. Sospecho que nadie deseaba que fuera Gema la elegida, ya que le tocó ser Gaspar. ¿Y quién es el freaky que iba a elegir a ese rey? ¿Verdad?

Sobre las nominaciones, Liz e Iván se intercambiaron los tres puntazos, lo cual da que pensar si no se adivinaron mutuamente la intención. Orlando y Almudena no se salieron del guión y los ‘Julja’ sorprendieron reservando tan solo el solitario punto para Iván, por lo cual evitó quedar nominado. Almudena fue esta vez la menos nominada, ya que solo Palomares se acordó de ella. Este resultó nominado por primera vez, pero con la mayor de las puntuaciones, nada menos que nueve votos. Le siguieron Liz con ocho y empatados a seis quedaron tanto Orlando como Julito. A la previsión de este gato feliz se le unió Liz, dado que nunca pude prever que se nominaran recíprocamente ella e Iván, según este por actitudes vistas esta semana que no le han gustado, aunque no con él, lo cual me hace pensar que ha sido con Almudena, la cual también le metió dos puntitos a la dominicana. En definitiva, nominados Palomares, Liz, Orlando y Julito. No me atrevo a aventurar quién está más en la cuerda floja, aunque de hacer caso a nuestra encuesta habremos de pensar que está entre Liz y Palomares. En caso de este último lo suyo puede ser llegar y besar el santo, valga la expresión.

Y termino con un par de sensaciones muy personales y una inevitable felicitación. Creo que Ana no ha entrado con buen pie en la, para ella inédita, ‘casa diez’. La recibieron con entusiasmo Julito y Palomares, pero sospecho que pronto se hartarán de ella, así como a la inversa. No sé si fueron las dos horas de aguantar el disfraz de rey mago pero la vi desinflada y como sin muchas ganas, a pesar de comenzar a intentar quedarse con sus compañeros contándoles historias falsas sobre la existencia de una tercera casa y tal. Por otro lado, vi el drama de los ‘nietísimos’ de Mirentxu de forma probablemente distinta que la mayoría. No me quito de la cabeza la reacción de Palomares en la siguiente conexión de Milá, y ese rictus que para mí era más de risa que de tristeza. Lo siento, pero esa fue mi percepción, de igual modo que me dejó sin palabras su fría reacción al ver la postal de felicitación que a otros hizo llorar al instante.

Esta noche también hay una fiesta, que no todos vivirán con la misma felicidad. Sea como fuere, este gato desea a todos lo mejor, en estas fechas y en todas las otras. Feliz Navidad, que Santa Claus sea generoso con vosotros (aquellos que no son de reyes) y siempre gracias por vuestra fidelidad y compañía. Mañana no escribiré, pero sí lo haré el próximo viernes. No obstante esta casa no cierra ningún día, ya sabéis. Aquí os esperamos siempre. Felices fiestas a todos.

[Atendiendo la sugerencia de mi directora, Ana Bueno, os informo de que esta casa ha abierto una elección de sus mejores blogs, mediante una votación que genera el ranking que en este momento encabeza modestamente este blog. Debe ser porque los de aquí estamos bastante acostumbrados a votar, y en este caso además es gratis. Gracias en todo caso por esta otra alegría que endulza este navideño día. Dejo vídeo de la expulsión de Mirentxu, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]