24 diciembre 2008 a las 8:21 por elgato

Estamos equivocados

Menuda gala, cuántos sentimientos, qué cantidad de emociones. Me harían falta decenas de escritos de estos más bien largos con los que aburro a tantos amigos para poder contar detalladamente tantas y tantas cosas como pasaron ayer en las cuatro horas de programa. Como no es posible, creo que podría limitarme a expresar la emoción e intensidad con la que algunos lo vivimos anoche, desde el principio hasta el fin. Desde que vi a Mercedes de tinerfeña, otra de las creaciones de la imprescindible Mayte Méndez de Vigo, hasta cuando apareció una Raquel Lo (GH VII) perfecta en su labor, con Ángela (GH VIII) y su ‘Ojscar’ detrás, y el vídeo que nos recordaba esa otra edición tan recordada y querida por mí. He de decir que desde ese GH VII no había vuelto a vivir con tanta emoción una edición, e incluso diría que lo de la presente supera todo lo habido y por haber. Cuánta magia tiene todo esto, madre mía.

Aunque las conclusiones anteriores no son más que exageraciones propias de un gato sensiblero y simplón, que no sabe donde se anda. La única conclusión cierta y sensata es que todos aquellos que hemos apoyado a Iván y Almudena, al tiempo que deseábamos ayer la salida de Mirentxu, estamos equivocados. Sí, sí, como lo oyes. Tú también estás equivocado o equivocada, no te vayas a creer. Y es que somos unos zotes, los espectadores más bodoques, que no nos enteramos de nada y no hemos parado de pifiarla. ¿No dijimos nosotros mismos que no debería haber salido Germán? Y mucho menos Eva o Raquel, hasta dudamos que fuera Ana quien debiera irse en su momento, aunque dado lo visto más tarde igual ahí no erramos tanto. De ahí en adelante no hemos parado de cagarla, con perdón. Basta con decir que hicimos salir a Li, Gema, Carlos H., Loli, Estefanía (¿esta quién era?), Gisela o Carlos F. Menuda ristra de errores. Y ahora lo de Mirentxu, ¿qué me dices? Otro inmenso error.

Ahora cierro modo irónico y sigo con lo mío. La escasa modestia de la septuagenaria Mirentxu, le hizo ayer decir esa frase que utilizo hoy cáusticamente en el título de esta anotación. Lo dijo, además, revolviéndose en su taburete, y no es solamente una descripción de su postura. Se revolvió en todos los sentidos y dirigiéndose a un público variopinto que como cada martes llenaba el plató, les espetó: “Estáis equivocados, pero que muy equivocados”. Es increíble que cayera en el error de comparar lo que ella ha visto de Iván dentro de la casa y lo que estamos viendo aquí fuera, llegándose a atrever a decir que cierta cosa no la hemos visto, como si supiera ella lo que se ve y deja de ver, cómo si en lugar de haber pasado los tres últimos meses y dos días (menuda condena) encerrada hubiera podido ver las emisiones de Gran Hermano. ¿Pero esto qué es? ¿Acaso la abuela es adivina y no nos habíamos enterado?

La expresión utilizada por Iván la semana pasada para definir el estado de Carlitos le va que ni pintada a Mirentxu. A ella sí que la he visto “reventada por dentro”. Fue recibida con un gracioso y divertido vídeo de alguno de sus mejores momentos, ese que alguno reclamaba cuando salió Loli, por ejemplo, como si acaso hubiera tenido ella algún momento mejor que otro. Como no nos pusieran un catálogo de posturas en la cama, no sé que habrían de mostrar sus vídeos. Tras ese amable recibimiento, una inconmensurable Mercedes Milá la puso ante la realidad de su propio paso por el programa. Ni más ni menos, sin adorno alguno, absolutamente innecesario en este caso. Bastó con irle enumerando aquellas cosas que tantas veces hemos ido señalando aquí para que la ‘yaya’ fuera terminando de reventar y sacara esa Mirentxu sargento, que llegó a decir “ponme otro” cuando en su despedida le seguían enfocando a Iván, con ese autoritarismo tan suyo, exento de las más elementales reglas de educación. ¿Qué tal un “ponme otro, por favor”, señora?

Y luego se atreve a decirle a la madre de Chiqui (un auténtico espejo de ella en el modo de hablar) que su hija no tiene educación. Pero bueno, menudo atrevimiento. Como hubiera dicho mi madre, Mirentxu “ni tiene educación ni la ha conocido”. Mientras Milá iba recordándole lo que le fue saliendo del bolo, como hace siempre, a ella se le iba gangrenando el recuerdo. Que si no ha comido nunca lo que otros cocinaron (desde las migas de Almudena y Palomares en la casa uno hasta la cena de Liz hace un par de días), que si le ponía más comida a unos que a otros (recuento de sardinas incluido, algo que hemos contado aquí después de haber contado también las unidades de sardina que iba sirviendo en cada plato), que si Iván fue mucho más atento con ella que a la viceversa (muy precisa observación). Y así un buen puñado de cosas, que no hacían sino reventarla hasta explotar.

Y ya lo creo que lo hizo. Para su vergüenza, en mi opinión. La verdad es que empezó muy bien la noche, despidiéndose de Almudena pidiendo excusas por cualquier actitud suya que le hubiera hecho daño, recibiendo de aquella igual muestra de generosidad y buena disposición, ya que antes de esto le había revelado que echaría de menos sus croquetas. Ambas se despidieron con una muestra de buenas maneras, lo cual auguraba que esta provecta señora (no me sale decirle dama) iba a enterrar hachas de guerra y se concentraría en intentar gustar a Almodóvar, al que imagino espantado ante tal personaje, en caso de que hubiera de hacerle un casting para un próximo éxito cinematográfico del manchego. Pero no fue así, ya que a veces lo que bien empieza no acaba ni medio decentemente. Yo creo que a Mirentxu le hirió gravemente ver la realidad pasando por delante de sus ojos, y reaccionó mal.

La reacción que su propia realidad desencadenó en ella tuvo los siguientes hitos: en primer lugar la negación y luego el contraataque. Para bien de ella interpreto sus mentiras en la entrevista de anoche como una primera fase en su complicada reacción a la exposición en crudo de la realidad de su paso por la casa de Guadalix. No se me ocurre otra explicación salvo que sea una mentirosa compulsiva o una auténtica ‘Jekyll y Mr. Hyde’. Lo negó todo, como los infieles pillados in fraganti. ¿Alguna cosa mala habrá hecho, no? También en esto perdió su oportunidad de oro para aceptar haberse podido equivocar en algo. E igualmente terminó malogrando su despedida de la casa, cuando tras unas palabras bastante neutras a Iván le terminó soltando la frase desabrida y no muy clara: “Que consigas lo que pretendes”. Aunque de quien se despidió de forma más neutra fue de Orlando, a quien probablemente dedicó el mohín que desprendía un mayor desdén.

Insisto en que Milá estuvo absolutamente acertada, y me hizo disfrutar como pocas veces. Era el remate a un día realmente singular, probablemente el más intenso de los vividos en las ocho ediciones que modestamente vengo comentando. El programa comenzó con una Mercedes que nos transmitía la infartante información de que los dos más votados (todos sabíamos que eran ellas) se llevaban apenas un punto, y a la vuelta tras la primera pausa de publicidad sujetaba en cada mano una versión distinta del guión de lo de ayer. Ese comienzo me hacía saber que mis temores eran ciertos, y esa sospecha que había tenido el domingo, y que he de decir me venía rondando desde un par de días antes, se confirmaba oficialmente. Mi intuición, tan maltrecha y censurada otras veces, estaba respaldada en este caso por una realidad, la gran igualdad en los votos a Almudena y Mirentxu.

A partir de ese momento solamente cabía encomendarse a la buena fortuna, dado que la diferencia final terminó siendo de poco más de punto y medio, lo que va entre el 48,3% de Almudena y el 49,9% de Mirentxu. Por cierto, antes de que se me olvide quiero dejar constancia de que el programa una vez más escuchó y atendió nuestra petición, rescatando el porcentaje de la expulsión de Carlos F., que fue del 67%, según nos enteramos ayer. La suerte estaba echada (alea iacta est, que dice el latinajo), y el momento en que Mercedes pronunció el nombre de la expulsada fue una auténtica explosión de emociones contenidas tras un día agotador. Para muchos era el culmen de su esfuerzo, la coronación de su objetivo, y también el momento de dejar de gastar dinerito para conseguir dejar en la casa a la Chiqui, que no es poca cosa (lo uno y lo otro). Los malos augurios que nos temimos mi amigo Senador y yo habían servido finalmente para arribar a buen puerto.

Pero la noche no quedaba ahí. Junto a una interesantísima entrevista, trufada de intervenciones de ex concursantes (culebrón Carlos-Loli-Gisela incluido, he de decir que para mi hartazgo), asistimos a la elección de Ana como concursante repescada, a lo de las postales multimedia de familiares y amigos de los concursantes y finalmente una nueva jornada nominatoria que acabó con un final sorprendente e inesperado en cierto modo. Finalmente se cumplió la predicción de que las tres ex concursantes entrarían cual reyes magos en la casa (¡qué grande eres! Pablo), aunque lo del camello del Fleky no fuera más que un rumor. La elección, realizada por los propios concursantes, recayó en el rey Melchor, aunque en un principio hubo una mayoría que apoyó la opción de Baltasar, el rey negro. Fue Palomares quien rompió el empate, posicionándose del otro lado, en lugar de coincidir en esta ocasión con Julito y Mirentxu. Sospecho que nadie deseaba que fuera Gema la elegida, ya que le tocó ser Gaspar. ¿Y quién es el freaky que iba a elegir a ese rey? ¿Verdad?

Sobre las nominaciones, Liz e Iván se intercambiaron los tres puntazos, lo cual da que pensar si no se adivinaron mutuamente la intención. Orlando y Almudena no se salieron del guión y los ‘Julja’ sorprendieron reservando tan solo el solitario punto para Iván, por lo cual evitó quedar nominado. Almudena fue esta vez la menos nominada, ya que solo Palomares se acordó de ella. Este resultó nominado por primera vez, pero con la mayor de las puntuaciones, nada menos que nueve votos. Le siguieron Liz con ocho y empatados a seis quedaron tanto Orlando como Julito. A la previsión de este gato feliz se le unió Liz, dado que nunca pude prever que se nominaran recíprocamente ella e Iván, según este por actitudes vistas esta semana que no le han gustado, aunque no con él, lo cual me hace pensar que ha sido con Almudena, la cual también le metió dos puntitos a la dominicana. En definitiva, nominados Palomares, Liz, Orlando y Julito. No me atrevo a aventurar quién está más en la cuerda floja, aunque de hacer caso a nuestra encuesta habremos de pensar que está entre Liz y Palomares. En caso de este último lo suyo puede ser llegar y besar el santo, valga la expresión.

Y termino con un par de sensaciones muy personales y una inevitable felicitación. Creo que Ana no ha entrado con buen pie en la, para ella inédita, ‘casa diez’. La recibieron con entusiasmo Julito y Palomares, pero sospecho que pronto se hartarán de ella, así como a la inversa. No sé si fueron las dos horas de aguantar el disfraz de rey mago pero la vi desinflada y como sin muchas ganas, a pesar de comenzar a intentar quedarse con sus compañeros contándoles historias falsas sobre la existencia de una tercera casa y tal. Por otro lado, vi el drama de los ‘nietísimos’ de Mirentxu de forma probablemente distinta que la mayoría. No me quito de la cabeza la reacción de Palomares en la siguiente conexión de Milá, y ese rictus que para mí era más de risa que de tristeza. Lo siento, pero esa fue mi percepción, de igual modo que me dejó sin palabras su fría reacción al ver la postal de felicitación que a otros hizo llorar al instante.

Esta noche también hay una fiesta, que no todos vivirán con la misma felicidad. Sea como fuere, este gato desea a todos lo mejor, en estas fechas y en todas las otras. Feliz Navidad, que Santa Claus sea generoso con vosotros (aquellos que no son de reyes) y siempre gracias por vuestra fidelidad y compañía. Mañana no escribiré, pero sí lo haré el próximo viernes. No obstante esta casa no cierra ningún día, ya sabéis. Aquí os esperamos siempre. Felices fiestas a todos.

[Atendiendo la sugerencia de mi directora, Ana Bueno, os informo de que esta casa ha abierto una elección de sus mejores blogs, mediante una votación que genera el ranking que en este momento encabeza modestamente este blog. Debe ser porque los de aquí estamos bastante acostumbrados a votar, y en este caso además es gratis. Gracias en todo caso por esta otra alegría que endulza este navideño día. Dejo vídeo de la expulsión de Mirentxu, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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17 diciembre 2008 a las 8:23 por elgato

Mucha espuma y poco chocolate

Liz definió a Julito de esta forma: “Mucha espuma y poco chocolate”. La frase es un acierto de definición, y personalmente no la había escuchado nunca. Yo hubiera dicho “Mucho ruido y pocas nueces”, como la obra de Shakespeare. Ambas expresiones serían válidas no solamente para Julito, sino también para otros habitantes de este Gran Hermano, como por ejemplo Carlitos, expulsado ayer.

Pienso que se ha magnificado el engaño del matrimonio, que ciertamente supieron llevar con bastante acierto, aunque también es verdad que se aprovecharon de la torpeza y falta de atención de algunos, como es el caso de un Orlando incapaz de ver más allá de sus narices. Con compañeros como este hubieran podido ‘jincar’ encima de la mesa del comedor sin que sospecharan nada. En cualquier caso, todo lo bien que llevaron el encargo de su engaño lo tiraron después por la borda al resultar expulsada Gema en una temprana nominación. Su marido, el ‘viudín’ de Guadalix, nuestro ‘Pantojo’ particular, ha aguantado dentro de la casa justo hasta resultar nominado.

Durante las seis semanas que Carlos Fernández pasó en la casa sin Gema, vimos a un concursante que poco a poco se iba relajando, mostrando mejor humor cada día, llegando a ser el primero que captó el mensaje de la audiencia, evidente desde el punto y hora que veían volver a Iván de la sala de expulsión cada semana. Pero no por evidente su mérito es menor, ya que fue el primero al que escuché hacer estas dos observaciones: parece que la audiencia está pudiendo ver las cosas de forma diferente a como las apreciamos algunos aquí dentro, en primer lugar; y además puede que estemos beneficiando a Iván al intentar aislarlo y posicionarnos todos en su contra, como segunda conclusión. Estos dos pensamientos que pongo en su boca eran acertados, lo cual no sirvió para verle un cambio importante en su actitud, aunque es cierto que pareció relajar un tanto su odio visceral hacia ese concursante sobre el que parecía girar toda su vida en la casa.

Anoche, por el contrario, volvió a incidir en el error, insistiendo en la idea de que Iván no ha pedido nunca perdón, la misma que pudo escuchar contar al modelo la semana pasada como el reproche que le había hecho Gisela en su despedida en privado. Lo que no ha podido escuchar el ayer expulsado ha sido el rosario de matizaciones y rectificaciones hechas por esta ex concursante. A diferencia de su tocayo Carlos Hoya, este no enterró el hacha de guerra tras su salida, ni siquiera fue capaz de responder a la reflexión que le hacía Mercedes Milá, más guapa que nunca anoche, sobre que han ido saliendo todos, uno a uno, e Iván está ahí dentro, y cada vez con una mejor y más cómoda posición, ahora que por segunda semana consecutiva descansa de la nominación.

Lo peor que se puede decir de Carlitos es que no hay mucho que decir. Este no aguanta ni media entrevista, y anoche me hizo sufrir comprobar como quedaban tres cuartos de hora de programa y Milá aún tenía por delante todo ese tiempo con el de Sant Vicenç dels Horts sentado a su lado. Afortunadamente había otros argumentos que ocuparon su tiempo, como la trama de la repesca, y también echaron mano de una conexión entre el expulsado y su mujer, que acababa de entrar en la reabierta y refundada casa vieja. Ahí vimos el anverso de la moneda, ya que en este caso la que se deshacía en lágrimas era Gema en lugar de su pareja, y además ella no tenía a mano las carísimas gafas antifaz de Palomares.

La verdad es que la expulsión de Carlitos tenía el morbo de ver como se cruzaba con Gema, uno saliendo y la otra regresando. Aunque no creo que esto justifique el alto porcentaje con el que se debió producir ayer su salida, aunque nos debemos guiar por los porcentajes ciegos ofrecidos en el debate ya que anoche no nos dieron ese dato. El domingo Carlos F. tenía casi un 80% de los votos, lo cual es mucho. Aparte de ese odio tan dañino, tanto para quien lo siente como para los que hemos sido testigos del mismo, observadores contagiados de tanto negativismo y resentimiento sin sentido, este concursante no ha merecido un castigo tan ejemplar. Por esto se me ocurre que realmente haya recibido un castigo derivado de su propia esposa, o incluso de los que fueron sus amigos en la casa, que están dando fuera ese espectáculo tan poco edificante de tirarse los trastos a la cabeza, con graves acusaciones como las hechas por Gisela esta última semana. El argumento de que Iván se ha peleado en la casa más que nadie se podía extrapolar a lo sucedido fuera, con un Carlos que no se habla con una de sus mejores amigas en la casa, de la que ni siquiera se despide al terminar la gala de la pasada semana.

En cuanto a las nominaciones, como había previsto ayer este gato observador, fueron completamente normales, y aún así nos sorprendió que Iván no resultara nominado tampoco así. Influyó en ello la reconciliación entre Liz e Iván, que no habíamos podido ver en el directo y nos habían reservado para la gala tras varios días de ver insistentemente la discusión de ambos. Es probablemente la bronca más repetida de la historia de Gran Hermano, sobre todo teniendo en cuenta que fue el pasado viernes, y en la gala de ayer nos volvían a ofrecer un resumen. El caso es que tras el bonito abrazo entre los dos contendientes, a cual más cabezota, los grupos se volvían a redefinir en la casa, lo cual se trasladó a las nominaciones. En este juego de equilibrios, especialmente destacado en la nominación de anoche, es especialmente delicado el papel desempeñado por Orlando y la propia Liz.

La alianza entre Iván, Almudena y Liz parece muy estable, lo mismo que sucede con el ‘clan de la fregona’ formado por Mirentxu, Palomares y Julito. En medio se podría encontrar un Orlando que se ha llevado bien con casi todo el mundo, lo cual se corresponde con su personalidad amable y enemiga de los problemas. Es cierto que no tiene un buen feeling con Mirentxu, pero con los demás ha tenido un buen trato siempre. A pesar de esto, ayer recibió nominaciones de uno y otro lado, ya que Liz no puede nominar a Mirentxu, después de tanto insistir estos días en la idea de que es ella a quien más quiere. Pero la gran sorpresa no fue la nominación de Liz a Orlando con dos puntos, sino precisamente la de Mirentxu a la propia Liz, con la menor de las puntuaciones en este caso.

Mirentxu también ha repetido hasta la saciedad que quiere mucho a Liz, a pesar de lo cual ayer decide meterle un punto en sus nominaciones, eligiéndola a ella en lugar de a Orlando, a quien ha nominado en varias ocasiones y con el que tampoco ella tiene una relación fluida. No cambió nada esta extraña decisión de la más longeva de la casa, ya que en caso de haberse decantado por el feriante este habría obtenido cinco puntos y la dominicana tres, en lugar de los cuatro y uno que tuvieron, en todo caso insuficientes para que se temiera que fueran a estar ambos en la terna de nominados. Más cerca estuvo Palomares (con cinco puntos), aunque igualmente quedó fuera, y el propio Iván libró esta vez por la mínima, al recibir siete puntos. Los nominados fueron Mirentxu (con nueve puntos), junto con Almudena y Julito (ocho puntos cada uno).

Interesante me parece el dato de que Orlando nominó de forma inequívoca en el grupo de Iván, incluso repartiendo sus puntos exactamente igual que este (Mirentxu, Julito y Palomares). Casi igual nominó Almudena (Mirentxu, Palomares y Julito), y Liz optó por dar su máxima puntuación a Julito, aclarando sin pudor alguno que desea ponerlo en la palestra, dando sus dos puntos a Orlando (al que ronea de forma insistente estos días) y el solitario punto para Palomares. Por su parte, Julito y Palomares casi coinciden también, salvo en que el primero le reserva su máxima puntuación a Iván y su amigo a Almudena, dando los dos el punto a Orlando. Y Mirentxu, como ya he comentado, le da sus puntos a Almudena, Iván y Liz, no correspondiendo a esta, que no la ha nominado nunca. Lo curioso es que la explicación de la ‘yaya’ es que “se va estrechando el círculo”, como si los demás fuéramos tontos y no pudiéramos darnos cuenta de que falta Orlando.

Aunque hay otra lectura de las nominaciones que me parece igualmente interesante. Si prescindimos del dato de las puntuaciones otorgadas y solamente atendemos al número de compañeros que nominaron a cada uno de ellos, tenemos que Liz es la que se está mostrando como mejor jugadora, al ser nombrada ayer solamente una vez. Tres compañeros nombraron a Orlando, Iván y Almudena, resultando solo nominada la pequeña. Y, finalmente, cuatro compañeros incluyeron entre sus nominados a Mirentxu y Julito. Teniendo este dato en cuenta estos dos últimos serían los menos queridos en la casa, aunque si miramos los primeros resultados de nuestra encuesta, tras los primeros mil votos el 56% de los encuestados se decantan por Mirentxu, un 39% por Chiqui y solamente el 5% restante por Julito.

No hace falta ni mencionar las ventajas que, según este gato, tendría la expulsión de Mirentxu, la cual poco más puede ofrecer en esta experiencia y, sin embargo, nos dejaría ver a sus nietos adoptivos liberados de su yugo opresor, del mismo modo que este sería levantado para el resto de habitantes. Además, el drama al que asistiríamos el martes próximo sería inigualable, con un Palomares posiblemente más sobreactuado que nunca, convirtiendo esa expulsión en un auténtico drama. Mirentxu volvería a su casa, justo en la víspera del día de Nochebuena, y así cumpliría su objetivo declarado de pasar esas fechas al lado de su hija Susana, con quien pudo hablar anoche por teléfono, y el resto de su familia. Incluso con el ‘aita’, su marido, por quien tampoco ayer preguntó y tuvo que ser su hija quien le contase que estaba bien.

Y termino con lo de la repesca. Anoche lmedina planteaba como conjetura que la elección de la ex concursante que vuelva a incorporarse al juego la realizarían las ovejas que tienen como compañía Gema, Ana y Eva. Incluso llegaba a decir, entre bromas y veras, que podría tener que ver con la cantidad de leche que ordeñe cada una. Podría ser cualquier cosa, y a lo mejor haríamos bien en ponernos en el más absurdo de los supuestos si lo que pretendemos es acertar. Las tres más votadas fueron aquellas que poníamos en la parte superior de nuestra imagen de ayer, lo cual era precisamente una velada apuesta. Todo indica que la decisión final no estará en nuestras manos sino, como digo, en las de las ovejas, precisamente tres, que han venido a ocupar el sitio de las gallinas.

Toca decir, por tanto, que sea lo que el mamífero ungulado (y rumiante) quiera. O todo lo contrario. El caso es que en el momento que viven en la casa de al lado se me antoja un sacrilegio que entrara Ana Toro y sus locuras cada vez menos graciosas. La perspectiva que tienen por delante es tan plácida que no hace gracia una intromisión como esta, ahora que se pueden quitar de encima a esa habitante que permanece en la cama casi doce horas diarias (y del tirón), aunque solamente duerma unas pocas, lo cual la hace acreedora de un premio que disputaría a Loli, la otra gran experta en desgastar el colchón.

Ni Gema ni Eva perturbarían tanto la paz y el buen rollo de esa casa, aunque por muchas razones creo que sería esta última la que debería entrar. La principal es que ella nunca ha estado allí, por lo cual me parece injusto que tuviera una segunda oportunidad de ser concursante de pleno derecho Gema, en lugar de darle la primera oportunidad a la vaquera gallega, que además tuvo tan temprano fin, teniendo que abandonar esta aventura sin que apenas pudiéramos llegar a conocerla.

Aunque ahora nuestra batalla está en otro lado, y esta vez es casi una labor humanitaria. Devolvamos a Mirentxu a su hábitat, dejemos que vuelva a probar chocolate del caro y pueda dormir por fin todas las horas que desee. Le vamos a hacer un bien, por humanidad.

[Dejo vídeo con el momento de la expulsión de Carlitos, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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10 diciembre 2008 a las 8:18 por elgato

No hay mal que por bien no venga

Gisela aguantó el embate de la parte más complicada de su entrevista. Lástima que habiendo sabido superar esa parte conteniendo la emoción (solo sus ojos brillantes la delataban) optara después por demostrar el mismo odio falto de fundamento y la rabia mal disimulada de sus dos amigas, aquellas que la precedieron en su salida de la casa de Guadalix.

Estuvo rápida en la respuesta Gisela cuando tras saber que Carlos ‘soylapera’ está en pleno proceso de conocimiento de Loli, o sea, que salen juntos y se están dejando querer, respondió con esa frase sacada del refranero español: “No hay mal que por bien no venga”. En una atención que excepcionalmente tendré hoy hacia Carlos H. diré que esa misma frase fue sorprendentemente pronunciada por el dictador en su discurso de nochebuena tras el asesinato de Carrero Blanco, el prócer santoñés que se le ocurrió mencionar a este curioso concursante.

Pero la noche estuvo plagada de sorpresas, como nos tienen acostumbrados últimamente. Las nominaciones eran esta vez en positivo y nombrando solamente a un concursante. Además, como adelantábamos ayer, volvieron a entrar en juego las tres puertas, esta vez para determinar los puntos de cada una de las nominaciones, sumando la puerta violeta tres puntos, dos la azul y uno la verde. Además, los tres nominados fueron a la sala de expulsión con un cilindro elegido libremente por cada uno, que los otros dos dejaron allí mismo pero Gisela abrió en plató, mostrando el nombre de uno de los concursantes, el único del que se podía despedir y también quien podría tener el privilegio, negado al resto de sus compañeros, de conocer la terna de nominados de esta semana.

El cilindro de Gisela contenía el nombre de Iván, lo cual despertó alguna que otra suspicacia. Como sobre esto nos hartaremos de leer quejas, personalmente paso palabra, solo recuerdo a tanto lingüista de vocación que campa por ahí el auténtico significado de la palabra tongo, nada que ver con el uso tantas veces repetido de este término: “Trampa realizada en competiciones deportivas, en que uno de los contendientes se deja ganar por razones ajenas al juego”. Evidentemente, nada justifica su uso en este caso. Por tanto, búsquese otra expresión, si no es molestia.

Aparte de lo dicho, completó la noche la actuación de Kate Ryan, en la cual ignoro si tuvo ella misma la idea de separar a los habitantes varios metros de su escenario, como si estos fueran perros sarnosos (no diría ni que sí ni que no, en el caso de según quien, pero vamos negaré en adelante haber escrito esto) o bien fans descontrolados y peligrosos. Además, supimos que Gisela fue expulsada con el 57,9% de los votos, una vez más cercano a esa marca de los dos tercios. Además, Pepa nos complació a muchos comunicando al ‘comando fregona’ que deben abandonar el cuarto de maletas para dormir con el resto de habitantes, haciendo el traslado esta misma madrugada, en la que por primera vez comparten todos dormitorio. Por si esto fuera poco nos presentaron una posible repesca, para la que de momento habrá que votar por Internet y de la que quedó excluido Germán (porque trabaja en otro programa) y Carlos H., que está muy ocupado en su nuevo papel de galán trasnochado. Y, como de costumbre, disfrutamos con decenas de vídeos que componen un buen resumen de la situación en la casa durante los últimos días. Un menú irresistible, a qué negarlo.

La entrevista de anoche tenía dos protagonistas secundarios en plató, Carlos y Loli, que no quisieron confirmar delante de Gisela si han iniciado una relación o no. Cuando Milá les recordó que si tenían algo que contar ese era su programa, y no cualquier otro a cambio de dinero, el de Santoña hizo una confusa defensa de su libertad para ir al programa que considere a contar lo que le dé la gana. Esto fue, grosso modo, lo que vino a decir, si bien creo que se olvida de que durante dos años tiene un contrato con una empresa llamada Telegenia, que es quien decide donde puede ir y donde no. A no ser que quiera romper dicho contrato, si esta empresa quisiera impedir que este concursante hablase, por ejemplo, en el blog de Kiko Hernández, donde tiene anunciado un “comunicado oficial” para hoy, supongo que en relación a su vida sexual con la concursante de otro programa (ahora los asuntos de cama se ventilan a través de notas oficiales, ¡qué sinsentido!), lo podría hacer. De igual forma que para hacer una portada en una revista o intervenir en un programa de televisión deben tener la aprobación de la empresa mencionada.

No sé si Carlos ha firmado un contrato distinto de ese que yo conozco y que han firmado al menos concursantes de ediciones anteriores, pero de no ser así su discurso fue tan falaz como parece serlo casi todo lo demás. Sobre si están juntos o no, el blog que utiliza para difundir sus notas de prensa decía esto hace unos días: “Loli y el Che están compenetrados, y se quieren aunque no lo quieran demostrar públicamente”. A pesar del tímido desmentido de anoche, particularmente saco una conclusión inequívoca de esa frase, y no es otra que están saliendo juntos (como decía mi abuela). Claro que, teniendo en cuenta que los dos son más bien carcas, a saber lo que ellos entienden por tener una relación. Ya dijo él en un debate que busca una mujer para casarse y otras distintas para tener cierto tipo de aventuras, lo cual me abstengo de calificar y hasta prefiero apartar de mi mente, a riesgo de autoprovocarme el vómito, al más puro estilo Palomares.

El episodio de este triángulo entre la pareja de los “compenetrados” y Gisela, fue el más complicado para esta última en la entrevista tras su expulsión. Supo contener las lágrimas mejor de lo que hizo en la casa. Anoche mismo la vimos emocionarse en la actuación de la cantante belga (fuera chuchos, fuera). Otro momento complejo fue el de Chiqui, de la que terminó diciendo que sigue siendo una de las personas más importantes que ha tenido en la casa, aceptando y comprendiendo que ella es un poco brusca y eso explicaría las cosas más bien gruesas que pudo escuchar de su boca en un largo y detallado vídeo, en el que no obstante faltaban algunas de las cosas peores que la cartagenera ha dicho de “su princesita”.

A la hora de hablar de Iván y en su singular despedida, solamente con este concursante, fue donde perdió los papeles. Le recomendó que aprenda a pedir disculpas, terminando con un “fuchi, fuchi” acompañado de ese gesto de la mano en la barbilla que apenas he visto hacer al modelo. Este respondió con el respeto que a ella le faltó, demostrando una vez más la diferente catadura que le distingue de la mayoría de concursantes. Por cierto, que sólo se acordó Gisela de Almudena y Mirentxu en su despedida, lo cual me parece significativo.

Por su parte, Iván le recordó en el momento de la despedida que la había intentado animar y dar su cariño y apoyo en los momentos en que la vio mal, lo cual es absolutamente cierto. En esta hora del deceso virtual, si algo destacaría de Gisela es que no ha sabido ser agradecida, especialmente con un Iván que nunca se portó mal con ella, más bien al contrario, y al que tras ser intoxicada por Nany y Loli (productos altamente tóxicos, sin duda) llamó “subnormal” y “machango”, mientras blandía fugazmente un tenedor. Es lamentable, pero para este humilde pregonero esa es la imagen que quedará de la concursante ayer expulsada. Aunque lo más ridículo que dijo fue calificar de ofensivo el término “cría”, empleado por Iván con un inmenso cariño hacia Chiqui. Y es que ya no saben qué inventar.

En cuanto a las nominaciones, solamente Almudena (4 puntos) y Mirentxu (3 puntos) fueron mencionadas por dos de sus compañeros en el momento nominatorio. De Iván (3 puntos), Palomares (3 puntos), Julito (2 puntos) y Orlando (1 punto) se acordaron un compañero solamente. Y, por triste que parezca, nadie mencionó a Carlos F. ni a Liz. Esto da una idea de hasta qué punto no es cierto lo tantas veces repetido, por el propio Carlitos incluso, sobre que Iván está solo y enfrentado con casi todos en la casa. Pues resulta que a quien dejaron solo fue a él, lo cual amenaza de forma firme su presencia en la casa y anuncia un más que posible reencuentro con Gema, su esposa. A la hora que escribo estas líneas el ‘viudín’ va encabezando desde el minuto uno nuestra encuesta, con cerca del setenta por ciento de los votos. Aún así, como explico siempre, votar en la encuesta es gratis y su resultado no tiene validez científica alguna.

Las nominaciones quedaron, por tanto, del siguiente modo, poniendo entre paréntesis los puntos que sumaron cada uno en orden a la puerta elegida:

Palomares: Mirentxu (1)
Liz: Julito (2)
Almudena: Iván (3)
Carlitos: Orlando (1)
Orlando: Almudena (2)
Iván: Almudena (2)
Julito: Mirentxu (2)
Mirentxu: Palomares (3)

El sistema de nominación elegido benefició a Iván, que no está en la palestra por primera vez en bastantes semanas. Lo de que solo él conoce quienes son los nominados es una ficción, porque en esa casa al final casi todo se conoce y anoche se fueron diciendo las nominaciones de forma suficiente como para sacar conclusiones ciertas.

Tras la intensa noche, les comunicaron que podían recoger la compra, y ahí Mirentxu tuvo su primer momento estelar de la madrugada. La donostiarra se sentirá ahora más fuerte, al comprobar que aún habiendo pedido salir (aunque luego reculase) no fue anoche expulsada. Y esto se nota, a pesar del mazazo recibido de tener que dormir en convivencia con todos, ya que cuando ordenaban los productos de la compra decidía que los caprichos personales de Gisela se repartieran entre ella misma, Palomares, Liz, Carlitos y Almudena. Excluía voluntariamente a Iván, eso está claro, pero no sé si fue tan voluntario el olvido de Julito. Si cuando yo digo que lo terminará desheredando…

[Puedes votar aquí por el concursante que deseas regrese a la casa vieja de Gran Hermano. Dejo vídeo con el momento de la expulsión de Gisela, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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