16 enero 2009 a las 8:21 por elgato

Tres amigos en la final

Contrasta la perspectiva de irse a aburrir mucho durante la semana que les espera, última para los tres finalistas de Gran Hermano diez, con lo divertida que resultó la gala de anoche. ¡Qué momentos, madre mía! ¡Qué momentos! La entrevista a Liz fue una de las más intensas de las vividas en toda la edición, con una fila cero que dio muestras de un resquemor generalizado, un odio que solamente se puede explicar teniendo en cuenta que ya hemos visto lo mal perdedores que son y lo frustrados que están por haber perdido este concurso.

Me produce un cierto shock ver la cara continuamente tensa de Ana, que da hasta miedo, o las tres brujitas que hasta se ríen y parece que les gusta cuando les llaman así, especialmente a Loli, o ver a esa Mirentxu ofendida que sigue pretendiendo mandar a los que la rodean. Liz fue expulsada anoche, ha sido casi finalista y merece que se respete su día, sin dejar de entender que ese es también el momento en que debe rendir cuentas de su paso por la casa. En cualquier caso parece excesivo e injustificado que sea recibida con ese odio y hasta una concursante la insulte gravemente. Aunque lo más impactante para ella sería la decepción que se llevó con Mirentxu nada más comenzar la entrevista.

Como ha pasado durante toda la edición, Mercedes Milá estuvo inmensa anoche. No dejó nada en el tintero, no nos escamoteó ni un solo comentario, dejando en su sitio a un Julito que desaprovechó la posibilidad de quedar mínimamente bien, rectificando su comportamiento y pidiendo disculpas. No lo hizo y decidió quedar como un villano bastante descerebrado, reconociendo tener tan poca personalidad para dejarse envenenar, como dijo Milá, por aquellos que habían abandonado la casa antes que él.

El vídeo que le ofrecieron a Liz mostrando una Mirentxu despreciativa, a la que desagrada que utilice su saco de vestir, aclarando que no es porque sea negra (en un ejemplo claro de “excusatio non petita“) le dejó a la dominicana las cosas suficientemente claras, al tiempo que empapaba sus enormes ojos. Aún así aguantó todo este chaparrón sin llorar, cosa que no pudo evitar hacer justo cuando le pasaron un vídeo con momentos recordando a su pequeña hija en la casa. Hasta ese momento inteligentemente por no entrar en la discusión primera con Julito, que probablemente la hubiera descompuesto de entrada, haciendo mucho más difícil que siguiera afrontando con entereza el resto de la entrevista. Se enfrentó luego con elegancia a Loli, Nany y Gisela, contrastando sus buenas formas con el gallinero que formaron estas, hablando a la vez y pisándose el turno mutuamente.

Liz, que resultó expulsada con el 51,9% de los votos, situación muy igualada con Orlando, lo cual no pareció darle muy buenos augurios al feriante valenciano, tuvo una intervención perfecta anoche. Su despedida fue la primera amable de la temporada, sin malos modos y con toneladas de cariño que expresó a los tres finalistas. Tuvo el acierto de felicitarles por serlo, decirles lo orgullosa que estaba de verles en la final y expresarles lo mucho que les quiere. Esto emocionó a los tres finalistas, especialmente a un Iván que no pudo evitar que las lágrimas recorrieran sus mejillas en ese momento. Pero no solamente tuvo buenas palabras para sus compañeros sino también para el equipo que trabaja en la casa de Guadalix, lo cual dio muestras del señorío de bien del que hace gala esta concursante que anoche nos convenció más que nunca.

No nos equivocamos con haber llevado hasta casi la final a Liz, como no lo hicimos con los tres que se disputarán el triunfo final. Estamos votando ya en positivo para ver ganar este concurso a Almudena, Iván u Orlando, tres amigos que han estado muy juntos durante buena parte de este encierro que es casi como una condena, ya que el día que salgan habrán pasado cuatro meses y un día, siempre y cuando esto sea el próximo jueves. Al poco de abrirse anoche los teléfonos, uno de ellos llevaba el 60,1% de los votos, frente al 28,3% del segundo clasificado y un 11,6% atribuido al tercero de ellos. Al tiempo, nuestra encuesta reflejaba los porcentajes siguientes tras los mil primeros votos: 68%, 25% y 7%. Un rato más tarde, cuando ya se podían contabilizar casi seis mil votos, se había corregido levemente, quedando así: 66%, 28%, 6%. En este caso el porcentaje mayor le corresponde a Iván, el segundo a Orlando y el más pequeño a Almudena.

Si relacionamos los porcentajes ciegos con nuestra encuesta de la primera instantánea, podemos observar incluso un porcentaje común, ese 28% del segundo clasificado. La proporción es semejante: un concursante obtendría aproximadamente los dos tercios de los votos y otro el tercio restante, dejando para el tercero apenas una pequeña parte de los votos. La salida de Liz vino anoche a confirmar una vez más la efectividad de nuestra encuesta en sus primeros votos, que daban como resultado la salida de la modelo la noche del jueves pasado. La tendencia marcada por los mil o dos mil primeros votos de nuestra encuesta se ha confirmado siempre durante esta temporada con el resultado final de las votaciones, como demostrábamos hace una semana, y ayer tuvimos un nuevo ejemplo de esto que digo.

Al finalizar la gala, los tres finalistas fueron llamados a la sala de confesiones para ser interrogados por la ‘súper’. Pepa les preguntó por sus mejores y peores momentos, así como por la relación con los otros dos finalistas, haciéndoles destacar una virtud y un defecto en ellos. Las respuestas me reconfortaron mucho, sin excepción. Me di cuenta en ese momento que, como dije antes, no nos equivocamos llevando a esta final a estos tres seres humanos que nos mostraron anoche hasta qué punto son el día y la noche con respecto a la mayoría de los expulsados anteriormente.

Almudena dijo que su mejor momento fue la entrada en la casa, el haber tenido el honor de entrar la primera y su encuentro con Gisela. Para Iván fue también el momento de su entrada, además del desfile de Almudena como ‘satana’, la visita de sus amigos y las fiestas con Orlando y Almudena. Orlando, por su parte, también destacó su entrada en la casa vieja y el haber pasado a la nueva un par de días más tarde, haber conocido a Carlitos y Gema, las fiestas, pruebas, y la hora sin cámaras con Nany. En cuanto a sus peores momentos, Almudena mencionó su discusión con Julito por el loro (qué ya no está en la casa) y me llamó la atención que para Orlando fuera el mismo que el de Iván, esa prueba perdida de las cabinas, que provocó el mal recibimiento de los ‘carlos’.

Más tiernos que el peluche de Mimosín el día de la madre se pusieron cuando les hicieron hablar de sus dos amigos, hermanos como dice Almudena. Esta decía estar orgullosa de haber conocido a Iván, mostrándose segura de que tanto dentro como fuera de la casa mantendrá una sincera amistad con él, y afirmando estar orgullosa de su paso por el programa, que no ha sido nada fácil, como aclaraba la cartagenera. Según Chiqui la mayor virtud en Iván es que cuando se equivoca reconoce las cosas y tiene un corazón enorme. No sé si algunos de los que llevan semanas o meses fuera de la casa podrán seguir diciendo que todos cuantos han convivido con el modelo piensan lo mismo de él, después de escuchar estas palabras de una persona que ha estado mucho más cerca de este concursante, habiendo convivido más tiempo y de forma más intensa con él. El defecto de Iván, según su amiga, es que no escucha a la gente y hay que repetirle las cosas varias veces, porque es muy despistado. Sobre Orlando dijo que tuvo feeling desde el principio con él, siendo ese sentimiento inicial reconvertido luego en un cariño de hermano. Su virtud es la simpatía y el defecto que a veces no da su opinión como debería darla.

Iván habló emocionado una vez más de Almudena y Orlando. De ambos dijo que les tenía un gran cariño, que han sido partícipes de todos los momentos buenos que ha vivido en la casa, encontrando en los dos un gran apoyo. Según este concursante, la mayor virtud de Almudena es que tiene un corazón más grande que él mismo, haciendo referencia a su metro ochenta y tantos de estatura. El defecto es que se enciende con facilidad, pero puestas las virtudes y los defectos en una balanza, resultan mucho más importantes las primeras. De los dos dijo que son competidores leales, algo muy apreciado por el cántabro. Sobre Orlando afirmó que le quiere mucho, calificándole como un tío genial. Dijo haberle servido de psicólogo, no en vano estos no hablan sino que escuchan los problemas que uno le cuenta, lo cual te viene muy bien cuando estás agobiado. La virtud de Orlando sería para su amigo que está siempre sonriendo, destacando de él y Almudena que están llenos de energía positiva. El defecto que es ambiguo, como le dijo directamente en ocasiones, lo cual le lleva a no opinar mucho, a pesar de lo cual dijo que le encanta como es, terminando con su ya clásico “y punto pelota”.

Terminó el turno Orlando, que dijo apreciar mucho que Almudena fuera capaz tras su declaración de seguirle tratando igual o incluso mejor. La mayor virtud que destacó en ella fue su gran corazón, que aunque por fuera pueda parecer una cascarrabias, por dentro igual se está derritiendo. El defecto que destacó es que está bien decir las cosas a las claras pero ella las dice a un tiempo bruscamente, y él piensa que se puede decir de manera más suave. Sobre Iván dijo que le gusta mucho haber vivido toda la experiencia con él, reconociendo que mientras la propia ha sido un camino de rosas la de su amigo no ha sido nada fácil. Sabe que ha encontrado muchos obstáculos en el camino, pero ha tenido la suerte y el acierto de saber llevarlos bien ya que otros en su lugar habrían tenido que tirar la toalla y él nunca tuvo la tentación de hacerlo. Además, afirmó que en su opinión su amigo ha tenido siempre las cosas muy claras. Su mayor virtud es que sabe lo que quiere y no tiene reparo en ver las cosas y decirlas tal y como son. Es muy pasional y lo vive todo a tope. El defecto que a veces le ha dado un cierto reparo decirle algunas cosas porque no sabía cuál iba a ser su reacción, lo cual excusó entendiendo que estuviera especialmente susceptible por la oposición que se había encontrado en la casa por parte de algunos.

He preferido extenderme en trasladar la opinión de los finalistas sobre sus compañeros en este escrito de hoy por dos razones. Primero porque tiempo habrá de opinar, en el hilo de comentarios que acompaña la presente y próximas anotaciones así como en las mismas. Pero, principalmente, porque en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, la opinión de ellos es también la mía. He considerado pues innecesario pretender el lucimiento personal en lugar de simplemente darle la voz a quienes la merecen, aquellos a los que entre todos hemos llevado a la final de forma merecida. Si es algo de lo que ya estaba convencido, insisto en que tras escucharles hablar de forma tan generosa y sincera de sus compañeros ya no me cabe duda. Anoche los tres se trataron como hermanos, grandes hermanos, y no como competidores, y ese es el mayor y más emocionante homenaje que le podían haber hecho a este bendito programa de nuestros amores.

Y ahora a votar y a opinar. Lo primero lo podéis hacer sin freno o con él, según cada uno quiera o pueda. Lo segundo solamente os pido que lo hagáis con un poco de cariño y todo el respeto que merecen los tres finalistas. Ellos y sus seguidores o defensores lo merecen. No estropeemos esta última semana, solamente siete días por delante lo cual me vuelve a empañar los ojos de emoción.

[Dejo vídeo de la salida de Liz, que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recomiendo que veáis los vídeos de la reunión posterior a la gala del equipo del programa, un documento realmente único y valioso. Por otro lado, hasta el día 31 de este mes podréis seguir votando a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

8 enero 2009 a las 8:28 por elgato

La ignorancia del mal perdedor

La noche de ayer podría haber terminado con dos de los cuatro habitantes (Almudena e Iván) alegres celebrando estar ya en la final, todos divertidos haciéndose pasar por parejas (Liz con Iván y Almudena con Orlando) ante las dos italianas que viven su última fase de casting para el ‘Grande Fratello’ en la casa de Gran Hermano diez. También podría haber terminado con una soporífera entrevista a un tipo con poco más de media neurona, que pasó todo el tiempo sonrisa nerviosa en ristre y sin enterarse de la misa la mitad. El expulsado de esta semana salió con un 51,6% de los votos y estuvo previsible hasta decir basta, tanto que no habían transcurrido ni cinco minutos de entrevista cuando ya había pronunciado esa idea-fuerza que se le ocurrió vete a saber cuando y que repitió hasta la saciedad en su última semana dentro del juego: “Soy Julito, Julito el de casa, Julito el de siempre, el dicharachero”.

Pero la noche finalizó con un grupo de concursantes rabiosos y resentidos, que no han terminado de deglutir su derrota, y además demostraron poca educación y menos entendederas. Además de un Julito más reventado por dentro que los anteriores expulsados, suficientemente cobarde como para guardarse para el momento de la conexión de despedida unos cuantos rejonazos con el único objeto de hacer daño, y ya lo creo que lo hizo. Esto es lo que hacen los buenos, los que tienen gran corazón; pues líbreme el destino de estos amigos, que de los enemigos ya me encargo yo.

Estoy hablando de los momentos más bochornosos que hemos vivido nunca en la historia de este programa. Nunca antes habíamos visto a una Mercedes Milá desplegando tanto y de forma tan brillante todo tipo de argumentos sustentados en el sentido común para defender el formato de nuestro programa frente a unos indocumentados que sangran por la herida de su derrota en el juego. Nunca antes la vimos, como anoche, diciendo a Carlos Hoya: “No me toques, no me toques, no quiero abrazos”, mientras uno de los más cínicos, antipáticos y desagradables concursantes que en la historia de este programa han sido, tenía el enésimo desplante, muestra de que a estos no les asiste la razón pero tampoco la decencia. Ahí teníamos intentando defender lo indefendible a Carlos y a Carlitos, acompañados de la malintencionada Mirentxu, la del “donde dije digo, digo Diego”, fabuladora y meticona. Con el apoyo de la clac de casi toda esa fila cero, a excepción de un Germán que parece eternamente confundido de programa y una Raquel que en solitario fue la voz discrepante, felicitando amablemente a los ya promulgados finalistas.

Carlos H. hipócritamente pretendía abrazar a Mercedes o tomarla del brazo después de acusarla falsamente de “defender con efusividad a Iván”. Muchos garbanzos tiene que comer este que canta al oído cuando quiere ligar para poder con Mercedes Milá. De momento que empiece aprendiendo a que ‘Rin-Tin-Tín’ era el perro del cabo Rusty (en una vieja serie televisiva de la factoría Disney) y lo que él pretendía decir es retintín (tonillo y modo de hablar, por lo común para zaherir a alguien), que fue lo observado por Mercedes en sus palabras y como hacen los niños de básica le quiso devolver la acusación en plan “Bota, bota y en tu culo explota”. ¡Menuda vergüenza! Carlos F., por su parte, le sacó el dedo a la madre de Iván, demostrando una vez más que es un ‘quillo’ maleducado e impresentable. Más vergüenza aún. ¡Pero qué tropa, señor mío!

De Ana y Mirentxu ni hablo. La primera que no es ni capaz de asumir sus errores y niega lo evidente, mintiendo hasta cuando miente. La otra no se merece ni una línea más por mi parte; su juego sucio y rastrero ya ha sido descubierto por todos, comenzando por Belén Rodríguez en la mañana de ayer y rematando al comienzo de la gala. Pero lo de Carlitos, el soldador envidioso y resentido, es de traca. Patética me resultó su apelación a la proporcionalidad de los votos, pero aún más que lo hiciera con voz temblorosa, frente sudorosa y mejillas casi enrojecidas, como si estuviera a punto de darle un pasmo. Aunque lo peor de todos estos es que son unos ignorantes, mucho peor aún que lo realmente fundamental en esta historia: su mal perder.

Pero vayamos al fondo de la cuestión. Carlos F. dice que no cree en los votos: “los respeto pero considero que el voto no es por mayoría sino por el que más dinero tiene (…) Si fuera un voto por persona sería una mayoría… de España”. Cuando acertadamente, y haciendo gala de una infinita paciencia, Milá le señala que si él estuviera dentro de la casa estaría encantado de que la audiencia votante pudiera hacerlo tantas veces como quisiera, su respuesta hace referencia a un numeroso grupo de seguidores de este blog: “Si estuviera dentro no sabría lo que hay fuera (…) una plataforma (…) soy consciente de lo que hay, pero considero de que no es un programa que sea por mayoría”. Aquí este individuo empieza a perder la conciencia y ya ni es capaz de construir las frases de forma mínimamente decente, así que mejor dejo de transcribir.

El argumento de Milá es impecable; efectivamente, si hay unas plataformas es porque se han formado, y lo han hecho libremente unos usuarios capaces de seducir a un grupo numeroso de personas que se han sumado a una acción conjunta con el fin de defender a un concursante. Ellos no han tenido plataforma alguna, y por algo será. No habrá sido ninguno lo suficientemente atractivo entre los seguidores del programa para que alguien tuviera la iniciativa y otros la secundaran. Es más, el hecho curioso se ha dado porque solamente ha habido plataforma ‘ivanista’ y ‘anti-ivanista’, siendo esta última, hasta nominalmente, más para ir en contra de los que apoyaban al concursante que contra este. Por la parte que me toca, solamente decir que tanto Carla como Pelusilla, usuarias de este blog desde hace años (en su anterior ubicación y la actual), han hecho una labor elemental de organizar a quienes tenían un interés común. Tan solo eso, y personalmente me siento honrado porque lo hayan decidido hacer una vez más aquí, cosa que nunca les podré agradecer lo suficiente.

Mirentxu
abonaba entonces la teoría de Carlos F. sobre que quien tiene más dinero puede influir en el resultado de la votación. Pero vamos a ver, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Ella dice que se cuenta por ahí (rumores sin fundamento a los que se acoge con tanta alegría como habló de la broma del disolvente) que alguien ha llegado a gastar mil setecientos euros para defender a un concursante. De nuevo hay que preguntar: ¿solo a uno? ¿es que los demás no pueden tener amigos o familiares que se gastan sus dineritos en apoyarle? Y lo dice la señora que no compra ropa (barata) en tiendas populares ni chocolate (barato) de supermercado. Pero analicemos esto bien, si la plataforma de la que hablan tiene mil quinientos miembros, por poner una cifra, y cada uno manda en la semana varios mensajes al día, estamos hablando de mucho más dinero que el mencionado. O sea, que una persona gastando esa cantidad tan alegremente dicha sería insuficiente para ganar una votación, teniendo una fuerza incomparablemente menor que un grupo organizado votando.

La teoría de que al ser la votación de pago (no olvidemos que esto es un negocio, casi todo lo es) el resultado está condicionado entra en contradicción con un dato tan definitivo como el arrojado durante toda esta edición por nuestra encuesta. Desde GH VII aprendimos que los mil primeros votos son decisivos en nuestras encuestas, llegando a clavar en muchos casos el resultado en porcentajes y al menos coincidiendo en la tendencia que luego determina el resultado final de los votos reales, los de pago. Como he contado más de una vez, es lo que podríamos llamar ‘conclusión Fer7‘, usuario que hizo tan interesante observación, que tenía especial interés en mirar con lupa nuestra encuesta por ser amigo de Pepe Herrero, el ganador de esa edición. Durante la presente mencioné este dato y lo llegué a contrastar en alguna ocasión las primeras semanas, para pronto atender al comentario de que una vez se conociera e hiciera esto popular podría perder su efectividad, porque el efecto que se estaba produciendo durante los días siguientes que tenía como consecuencia la modificación forzada de los resultados, apartándose estos de los reales, se podría adelantar dejando sin efecto la muestra de los mil o dos mil primeros votos, hasta el momento infalible. Y así ha continuado siendo. Solo sería roto este efecto en caso de que algún hecho relevante en la casa hiciera cambiar el sentido del voto en la mayoría.

Para que se den cuenta los que hablan del dinero y los votos, voy a detallar a continuación lo que ha dicho nuestra encuesta, en la que se puede votar una sola vez (es manipulable, como acabo de señalar, aunque se precise de un plazo de tiempo mayor que una hora, como también he explicado) y además gratis. Reflejaré aquí los resultados tras la primera hora de cada una de las encuestas de concursantes de pleno derecho expulsados de la casa diez. Encabeza cada dato el concursante que resultó expulsado, la fecha y el número de votos que se llevaban en el momento de hacer esta instantánea que siempre, repito siempre, coincidió con el resultado final, en algunos casos de forma casi milimétrica:

Gema [28.10.08] (1116 votos).- Gema 56% / Gisela 37% / Iván 7%

Carlos H. [11.11.08] (1029 votos).- Carlos H. 55% / Iván 6% / Liz 11% / Mirentxu 28%

Loli [18.11.08] (1179 votos).- Iván 23% / Loli 64% / Nany 13%

Nany [25.11.08] (1212 votos).- Iván 18% / Liz 11% / Nany 71%

Gisela [2.12.08] (1416 votos).- Gisela 62% / Iván 27% / Mirentxu 11%

Carlitos [9.12.08] (1821 votos).- Carlitos 69% / Liz 23% / Orlando 8%

Mirentxu [16.12.08] (1486 votos).- Almudena 39% / Julito 5% / Mirentxu 56%

Palomares [30.12.08] (1810 votos).- Julito 16% / Liz 32% / Orlando 16% / Palomares 36%

Julito [7.01.09] (1665 votos).- Almudena 40% / Iván 4% / Julito 56%

Como se puede observar, en todas nuestras encuestas, el resultado de la votación tras una hora (entre mil y dos mil votos) coincide con el resultado final, pudiéndose de esta forma averiguar mediante estos votos gratuitos quién será expulsado cada semana. Esto invalida por completo la teoría de la influencia del factor económico. Pero es que además es una burla y un insulto a la audiencia que se gasta su dinero en votar. He de confesar que este ha sido el primer Gran Hermano en el que he votado, y de forma importante además. Lo hice una semana, y fue para dejar en la casa a Almudena y ver fuera a Mirentxu. Fueron solo un puñado de votos que se sumaban a los de miles de personas modestas, que eligen libremente y sin ningún tipo de coerción gastar su dinero como les da la gana, de igual modo que otros se lo gastan en ropa cara o chocolate belga.

Lo decía al principio de este escrito, es lamentable que estos aguafiestas, asesinos de ilusiones, hayan conseguido que hoy estemos hablando de ellos en lugar de aquellos que limpia y honestamente se han ganado su paso a la final de GH X. Aunque en realidad quien les aguó la fiesta fue Julito, otro resentido que no ha tenido los arrestos para decirle a Liz en la cara lo mismo que parapetado tras una cámara fue capaz de decirle ayer. Durante su despedida, el autocalificado como bondadoso, el mismo que según salía de la sala de expulsión afirmaba que “siempre se van los que sufren”, o nada más llegar al plató añadió que “los buenos son los que están fuera”, le decía esto a Liz: “Eres amiga mía, pero solo decirte que parece que no rompes un plato pero rompes la vajilla completa, así que, por favor, quítate la máscara”. La cara de la dominicana se paralizó en ese preciso instante. Con Chiqui quiso ser más amable pero también le soltó la puyita de “que respetes un poco”. Con Iván hizo un remix de aquello que le dijo Gisela en su despedida sobre pedir perdón y la prepotente frase de Mirentxu: “pásame a otro”, igualmente sin un simple “por favor”. Solo estuvo amable completamente con Orlando, lo cual me temo que puede convertirse en un regalo envenenado para el feriante.

Esta desabrida despedida, que nos mostró a un Julito distinto del ‘santo’ que quiso parecer en la casa, aparentemente preparada durante días porque dudo mucho que fuera capaz de improvisar esas palabras, hizo que los cuatro habitantes que aún permanecen en la casa recibieran la noticia de los dos finalistas y los nominados de esta semana con cara de pasmo, impasible el ademán (como rezaba cierto himno de funesta memoria). Todo esto les había sumido en una profunda tristeza, especialmente a una Liz a la que estuvieron durante mucho tiempo consolando primero Almudena y luego Iván. Orlando parecía no querer contagiarse de los males que le pudieran transmitir sus compañeros, razón por la cual le costó muchos minutos tanto consolar a Liz como felicitar a sus otros dos compañeros, dignos merecedores de su plaza de finalistas.

Con todo esto, la presencia de Dorothy y Leonia, las italianas, quedó en un absoluto segundo plano, siendo apenas destacable el interés que mostró esta última por aprender el villancico compuesto por los habitantes para una de las pruebas, ante el empeño mostrado por Chiqui, artífice de tan singular bienvenida. La trama de engaño que hubieron de urdir en minutos se resolvió por otro lado de la forma más lógica. En cuanto a las nominaciones, todo según lo previsto ayer por este gato previsor, excepto en las de Liz, como es costumbre. La más jugadora nominó a Iván y Orlando, lo cual terminó determinando que fueran nominados este y ella misma.

Debo terminar esta anotación especialmente extensa, lo cual justifica la intensa y follonera gala de anoche. No quiero hacerlo sin un comentario bastante personal y una observación que hice en privado justo en el momento que Julito hacía un daño tan importante a Liz durante la despedida que ya he narrado. Empiezo por esto último para decir que a mi juicio el expulsado, la tercera pata del ‘clan de la fregona’, que han sido castigados con la expulsión precisamente uno tras otro, le hizo anoche un flaco favor a Orlando. Creo que el contraste de sus amables palabras a este y la dureza de su comentario a Liz puede hacer que muchos se decanten por intentar salvar a la damnificada evitando que sea la última expulsada. Personalmente, la actitud de Orlando ayer me pareció despreciable, al no mostrar la más mínima alegría en el momento que les comunicaban a Iván y Almudena su pase definitivo a la final.

Y el comentario personal es sobre Mercedes Milá y será muy breve, casi telegráfico. Es una suerte tener a esta inmensa profesional defendiendo ‘nuestro’ programa. Ayer lo hizo de forma excepcional, consiguiendo que también eso fuera como un sueño para muchos aficionados. Este GH está siendo mágico y especial, y no hubiera sido posible sin ella. Tal como lo siento lo digo.

[Dejo vídeo con algunos de los momentos de más tensión anoche, durante el largo rifi-rafe entre concursantes ya expulsados del programa en semanas anteriores que atacan la esencia de Gran Hermano y Mercedes Milá defendiendo nuestro programa; vídeo que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

31 diciembre 2008 a las 8:48 por elgato

Ni una mala palabra

La noche de ayer comenzó como algunos habíamos soñado. No le faltaba razón a Iván cuando decía la Nochebuena pasada que “Gran Hermano es una fábrica de hacer felices a las personas”. Esta nueva máquina de los sueños, como se calificó a Hollywood allá por los años cuarenta, nos dio también en esta ocasión aquello que deseábamos, aunque no siempre lo esperásemos. He decir que albergué siempre la esperanza de que así sería, quizá porque desde hace tiempo confío en ese equipo que tantas veces me podría haber defraudado y no lo ha hecho. No quiero vanagloriarme de nada, pero el lunes dejaba clara mi confianza en ese equipo con las siguientes palabras:

“… muchos estamos a estas horas deseando estar en un error si pensamos que es una tomadura de pelo ver a Ana todavía en la casa. Debe ser un error porque o no nos hemos enterado de lo serias que han sido las advertencias que le han hecho, o incluso aún no sabemos que mañana esta concursante no va a nominar porque la gala comenzará comunicándole que debe abandonar la casa por incumplir las condiciones impuestas.”

Pues bien, la gala comenzó con una seria Mercedes Milá, afectada por un fuerte resfriado y claramente molesta por este episodio, comunicándole a Ana Toro que estaba fuera del juego. Después, el texto trasladado por Pepa al resto de habitantes de la casa era tan preciso como impecable. Ni una palabra de más ni una de menos. Decía así:

“Los comentarios de Ana sobre lo que ocurre fuera, muchos de ellos basados en opiniones personales, os han ofrecido una imagen subjetiva de la realidad que puede haceros mucho daño aquí dentro. Esperamos que sigáis disfrutando como hasta ahora de Gran Hermano 10, sin tener en cuenta estos comentarios parciales.”

Desde esta tribuna privilegiada de la que dispongo solamente puedo dar las gracias por mantener la ilusión y la confianza de muchos. Gracias por respetar tanto este formato como lo hacemos muchos de sus seguidores. Gracias por dar prioridad a la integridad o a la coherencia de los argumentos, y no a criterios puramente mercantiles. Gracias, en definitiva, una vez más por no defraudarnos.

Ana fuera de la casa estuvo tan aturdida como lo ha estado en su vuelta. Ignoro qué le ha pasado, aunque si hacemos un ejercicio de memoria pronto dejó de ser la Ana alegre y revoltosa que conocimos en los tres primeros días de convivencia. En seguida la vimos dependiendo de unos tapones de los oídos para sobreponerse a su insomnio, llorando en ocasiones sin razón aparente y con un carácter irascible que le hizo discutir fuertemente con Eva, Loli o Almudena en el espacio de apenas unos días. Ella se apropió del ‘clan Mirentxu‘, que llamamos entonces, practicando en ocasiones el más intenso intento de lavado de cerebro que he visto nunca, cuando pretendía conseguir (y lo lograba) que la china Li nominase como ella quería.

Su regreso no contaba con ninguna halagüeña perspectiva, incluso durante la semana de encierro en la casa vieja mostró escaso entusiasmo ante la más que cierta posibilidad de ser la elegida. Debieron haber entrado Eva o Gema, lo cual demostraron las imágenes anoche, mostrándonos a esta última con los ojos llenos de lágrimas. Lamento profundamente que no hubiera sido ella la elegida, ya que hoy tengo la convicción de que hubiera llevado la alegría a esa casa, e incluso es muy probable que hubiera hecho a este tozudo gato cambiar su opinión sobre ella, llegando a conquistarme un poco. Por su parte, Ana no tuvo explicación alguna para su torpe actuación de estos días, tampoco para el poco entusiasmo mostrado desde el minuto uno.

Su oportunidad pasó, y no solamente celebro que así fuera sino que la escenografía elegida por el equipo del programa fue impecable. No dejaron que se despidiese de la casa ni de sus compañeros, ni siquiera hacer la maleta. Mercedes Milá le comunicó la noticia sin darle la palabra en ese momento, no hasta explicárselo a la audiencia a la vez que a los habitantes de la casa. Y la estupenda entrevista que le hizo Milá fue casi exclusivamente para intentar que se explicase ante la audiencia, cosa que no hizo. Un diez, sencillamente.

La noche empezaba con una sorpresa como esta, que lo fue absolutamente para los cinco compañeros que han convivido con ella durante esta semana, habiéndose portado mejor con la repescada que esta con ellos, sin excepción alguna. Pero no sería la última sorpresa, ya que la entrada de un precioso cachorro de leona llamada Amanda (como la hermana de Iván, por cierto), la expulsión de Palomares, el sistema elegido para las nominaciones, o el anuncio de una italiana visita para los próximos días, fueron otros momentos tan inesperados como intensos.

Esta edición de Gran Hermano está siendo un sueño muy completo. Lo último es la entrada de una leona, que será también felino encerrado durante la próxima semana. Ella será, junto a otros animales menos agradables, parte importante de la prueba de esta semana. Esto se produce tras la salida de las ovejas y la burrita Casandra, que les ayudaron a superar la prueba del pesebre a pesar de lo mal que cantaron algunos, especialmente un Iván que debería indemnizarnos por haber destrozado nuestros tímpanos y amenazado nuestra sensibilidad musical. Amanda, así como los gusanos y demás, no serán mascotas para los concursantes, sino que estos harán de cuidadores, en una prueba que cuenta con la cuidadosa supervisión de especialistas. Es parte de una prueba, y pienso que un acierto al contribuir a que tomemos conciencia de la importancia de dedicar toda la atención del mundo a otros miembros del reino animal, tanto que de cómo lo hagan dependerá que tengan o no presupuesto en el comienzo de la cuesta de enero.

Sobre lo de la italiana que vendrá de visita no sabemos nada más, aunque igual no tardamos mucho en enterarnos de algo. Esta noche ha venido tan cargada de emociones y puntos de interés que no hemos tenido apenas tiempo de pensar en esto. Por otra parte, las nominaciones plantearon de nuevo el juego de las tres puertas, como adelantábamos ayer, encarnadas anoche en representantes del pasado, presente y futuro. Esto quiere decir que quien eligiese la puerta lila (solo lo hizo Almudena) estaría obligado a elegir a un ex concursante para nominar en su nombre (eligió a Gisela, que a pesar de ser hostigada por Estefanía no nominó a Iván para ponerse en el lugar de Chiqui); aquellos que se decidiesen por la puerta azul (Iván, Orlando y Liz) nominarían normalmente sin más (aparte de los insectos que debían sortear para leer la tarjeta que explicaba cómo habían de nominar); y aquellos que se decantaran por la verde (Julito) tendrían la posibilidad de excluir a uno de los nominados, incluido él mismo en caso de estarlo.

Me sorprende que los concursantes mantengan tanta fidelidad a la hora de elegir la puerta, lo cual da una ventaja inmensa a quien plantea ese juego, ya que puede prever cómo acabará la cosa cada vez. Si yo fuera concursante intentaría variar mi elección, solo fuera por jugar un poco yo también. Todos menos Liz, y en alguna medida Orlando, nominaron como cabía esperar. El feriante dio un paso atrás en su apoyo a Iván por primera vez. Bien es cierto que le dio un solitario punto, pero es sospechoso que se volviera a escudar en aquella vez que Almudena le salvó para dejarla sin nominar. Creí que aquello estaba ya saldado, y realmente lo estaba, solo que probablemente prefirió jugar esta vez, evitando nominar a una frágil Chiqui a quien no ve como el peso pesado de Iván.

Liz es jugadora nata, una superviviente que habrá tenido que pasar por la vivencia humillante de ser negra en la República Dominicana, lo cual tengo el testimonio de que no es nada fácil ni cómodo. Ella tiene una actitud en la casa y otra bien distinta a la hora de nominar, lo cual plantea un juego tan lícito como llamativo. No seré yo quien se lo afee, sino más bien todo lo contrario. Si acaso me sobra la parte de actuación, que nomine con aparente esfuerzo, como si estuviera improvisando. Por lo demás no le pongo un pero, incluso es el factor sorpresa cada semana. Ayer le dio sus tres puntos a Iván, dos a Almudena y uno a Julito, si bien he de decir que Iván también le reservó sus dos puntos. Al final, Julito tenía ocho puntos, Liz siete y seis tanto Almudena como Iván. Orlando era, por tanto, el único que se salvaba en primera instancia de la nominación, con solamente tres puntos.

Pero recordemos que Julito tenía que excluir a uno de los cuatro nominados, pudiendo salvarse él mismo. La torpeza del que referido a sí mismo cambia su opinión aduciendo que “rectificar es de sabios” hizo al canario explicar que no se salvara él sino a Liz diciendo: “Tengo un corazón muy grande, Liz. Y ninguno de los de allí haría lo que yo he hecho”, refiriéndose a los gritos en contra escuchados en plató. Como decía anoche Milá referida a otra historia “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Pero, ¿cómo se puede uno mismo adular de esa manera? Sinceramente no lo entiendo. El papelón que ha venido desempeñando todos estos meses Julito tiene su culminación en ese momento estrella de la noche.

Pero ayer era la velada de Palomares, tras resolverse el práctico empate que mantuvo presumiblemente con Liz obteniendo un 42,5% de los votos para su expulsión. No está mal si tenemos en cuenta que el domingo los dos más votados tenían un 36,7% y un 38,4%. Como poco le cayeron otros cuatro puntos en su contra, si no casi seis. El título de este escrito hace referencia a la actuación firmada anoche por el de Ciudad Real. Mercedes comenzó con una pregunta inmensa, tanto como las entrevistas que está haciendo la presente temporada: “¿Has pensado alguna vez que igual tienes un problema en el lacrimal?”, haciendo referencia a su habilidad para llorar sin derramar ni una sola lágrima. No nos equivocamos al observarlo, ya que el propio protagonista lo confirmó. Vino a decir que no llora porque no le da la real gana, y ole sus huevos, con perdón. En realidad, debí titular “ni una palabra”, porque resultó complicado sacarle algo más que una colección de muecas y sonrisas, pero de algún modo hago referencia a una apuesta que crucé al comenzar la entrevista. “Apuesto a que este no habla mal de nadie”, dije, y así fue.

Palomares no dijo ni una sola palabra negativa sobre nadie, pasando de puntillas por encima de todos los asuntos que se le mostraron y plantearon, tal como hizo durante toda su estancia en la casa. Él mismo lo dijo este fin de semana: “no me he pronunciado en tres meses lo voy a hacer ahora”. ¡Pero qué barbaridad! ¿Cómo se puede estar tres meses mordiéndose la lengua? Yo tendría ya lesiones graves, cuando no requeriría un implante con carácter de urgencia. Esto, que es el gran defecto de Javier Palomares, probablemente la razón por la que esta nochevieja la pasará en su casa, se me antoja que también puede ser su mayor atractivo.

Qué queréis que os diga, me gustó mucho ver a Palomares despedirse de todos con buenas y cariñosas palabras. Es eso lo que he echado de menos en todos los que le han precedido en ese mismo comprometido momento. Y además, en algunas ocasiones un silencio puede estar evitando ahondar en un enfrentamiento o le puede evitar opinar algo en contra de un amigo, como en la discusión a cuenta de lo desafortunado que había estado Julito con el loro, en la que Almudena tenía toda la razón, por más que la pueda perder por sus rudas maneras. Si Palomares hubiera dicho algo, probablemente Julito se habría sentido dolido y hasta traicionado. Dice un viejo adagio que “somos responsables de nuestras palabras y esclavos de nuestros silencios”. Palomares se ha revelado, por tanto, como un gran siervo, cautivo, oprimido, entregado, sometido y tiranizado por él mismo.

Mañana no estaré aquí pero sí el próximo viernes, con mi primera anotación del 2009. Os deseo a todos una suave salida de año, con mis mejores deseos para el año entrante. Feliz Nochevieja a todos.

[Dejo vídeo del momento en que le comunican a Ana su obligada salida del programa, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]