15 enero 2009 a las 8:11 por elgato

Iván, bonhomía cegadora

Termino hoy con Iván nuestros daguerrotipos dedicados a los concursantes que han llegado hasta estos últimos días, y aguardan el momento de la decisión final de la audiencia votante. Antes de eso recordar que esta noche uno de ellos abandonará la casa de Guadalix y se habrá quedado a las puertas de la gran final, lo cual según algunos concursantes han expresado puede ser el peor de los escenarios que se les puede presentar, aunque no hay duda de que su protagonismo en la gala de esta noche no habrá de ser compartido con otros dos compañeros, como sucede con aquellos que quedan en segundo y tercer lugar.

La gala de esta noche puede tener momentos tensos, tanto si es Liz la expulsada como si lo es Orlando. Este último tendrá que enfrentarse a una Nany que después de mostrarse molesta por el tonteo de este en la casa con Liz me cuentan que está teniendo una historia con uno de los amigos de Iván, aquel que le defiende en plató. Liz, por su parte, tiene la oportunidad de tomar su venganza a Julito esta misma noche o tendrá que esperar a dentro de unos días, cuando quiera que sea la final.

Además, tendremos en esa fila cero tan alborotada la pasada semana a Carlos H. sentado al lado de Loli, la mujer que le ha acusado de mentiroso, esa misma que afirma ser muy distinta de como se mostró en la casa, usar bikinis e ir a fiestas con sus amigas. Jo, tía, que tope guay, ¿no?

El resto de argumentos de esta noche los desconocemos, aunque espero que nos logren animar más de lo que están los cuatro finalistas y ese añadido un tanto perdido que anda como un pulpo en un garaje esperando que le lleven de Madrid a Roma a entrar en la que será su casa italiana. Anoche mismo, montaron una fiesta en la que cada uno se disfrazó como pudo y vi a Leo ponerse con desgana un pantalón blanco de Iván y unas alitas, para luego estar apartada del resto durante toda la fiesta. Entre los demás hubo las ya tradicionales discusiones entre Iván y Almudena, que parecen dos hermanos disputando los mismos juguetes siempre, con un Orlando que les pica y provoca quien sabe si para intentar sacar algo en claro. Como dice el refrán: “A río revuelto ganancia de pescadores”, y el feriante no para de tender la caña una y otra vez, lo cual no queda en balde, ya que anoche Iván le llamaba “caradura”, recordándole como la noche anterior había estado proponiéndole que le hiciera ciertas bromas a Chiqui para después censurarle que se las gastase.

La noche del martes, Orlando estaba más perdido que nunca, mirando en la distancia parecía como si estuviera esperando el momento en que algo sucediera que le pudiera hacer caer en sus manos sin gran esfuerzo el maletín del premio. Con el micrófono quitado le dijo a Iván que no tratase a Almudena como un bufón, lo cual oímos a duras penas y afortunadamente el modelo no se lo tomó muy a mal, porque una discusión fuerte a estas alturas le podría perjudicar seriamente. Anoche le pinchaba a Iván para que repartiese con Almudena las copas que quedaban, cuando él ya se había servido cuatro mientras que ellos dos apenas tenían otras seis entre ambos, con lo cual o cada uno bebía tres o era la cartagenera la que se quedaba con la peor parte del reparto con solamente dos. Luego de encender la discusión entre los dos finalistas, estaba intentando poner paz asociándose a una Almudena a la que iba poco a poco camelando para compartir la copa de esta. Menudo listo este Orlando.

Pero cuando se disponían a brindar con el cava, a modo de despedida adelantada de uno de los nominados, vimos un momento significativo. Liz se llevó a un aparte a Almudena e Iván para dedicarles bonitas palabras a ambos. A Iván le dijo que aunque es muy testarudo ella sabe que es muy buena persona y que se alegraba mucho de que tras haber deseado conocerle (haciendo referencia a ese contacto visual que tuvieron en un casting en Madrid) lo hubiera conseguido, de lo cual estaba muy orgullosa y se alegraba mucho. Palabras parecidas tuvo con Chiqui, de quien también dijo alegrarse de haberla conocido. Tras su brindis volvían al lado de Orlando, a quien entre bromas y veras le dijo que a él no le decía nada.

Creo que la dominicana está molesta desde que Orlando, haciendo caso de las insinuaciones de Ana, dejó de darle juego en el tonteo que ambos se llevaban. Este concursante ha demostrado ser bastante pusilánime, siendo el último gran enigma de la casa, que como fue el caso de Loli (a la que sorprendentemente Liz dedicó buenas palabras en dos ocasiones anoche) condiciona su comportamiento a la supuesta opinión de la audiencia. Tanto Liz como Iván se han dado cuenta de esto, posiblemente más tarde que muchos aquí afuera, y anoche lo vi más claro que nunca. Hay concursantes que no pueden evitar mostrarse en algún momento, dejando ver lo peor de sí mismos.

Recuerdo el año pasado como Rodrigo se destapó la última semana amenazando con quitar el adhesivo con el teléfono para votar por Judit (GH IX) y poniendo en su lugar el suyo, con lo cual tiró por la borda toda posibilidad de ganar el concurso. Es en los momentos finales cuando algunos más fácilmente dejan entrever su yo auténtico, digamos que no pudiéndose aguantar más. Es como cuando está uno haciéndose pis y aguanta justo hasta el momento de meter la llave en la cerradura de la puerta de casa, momento que a pesar de estar tan cerca de poder llegar al baño no puedes aguantar más y te lo haces encima. El concursante mencionado de la pasada edición se lo hizo encima en el último momento, y algo parecido le puede estar pasando a Orlando.

Y voy con nuestro urogallo, el pirata que más cerca ha tenido el triunfo final de esta historia. Iván ha sido el eje de esta edición de Gran Hermano y solo por esto merecería salir el último, cumpliendo su deseo expresado en más ocasiones que nadie y evidenciado por sus actos, de vivirlo hasta el último minuto con gran intensidad. Casi todo giró en torno a él, tanto lo bueno como lo malo. Sus aciertos posiblemente brillaron más que los de nadie y también fuimos testigos más directos de sus errores. Los focos le iluminaban a él, precisamente quien tanto ha repetido ese discurso de la “luz propia” que alguno pensará es el de un iluminado. Su frase clave es: “Quien no tiene luz propia tiene mala sombra”, lo cual no deja de ser todo un descubrimiento, pero posiblemente poca cosa para convertirlo en un leitmotiv, como lo fue para este concursante.

El caso es que el foco no dejó de arrojar luz sobre quien estuvieron siempre puestas todas las atenciones, hasta el punto de darse una circunstancia bastante singular, posiblemente similar a la vivida anteriormente con Pepe Herrero (GH VII) pero con ninguno más. Me refiero a que la opinión de los espectadores se divida entre los que son ‘ivanistas’ y los ‘anti-ivanistas’, sin que ningún otro concursante haya suscitado suficiente interés como para tener apoyo organizado alguno. Aparte de que el concepto de ‘anti-ivanista’ pareciera significar más un enfrentamiento con sus seguidores que con el propio concursante, no deja de resultar llamativo que haya quien defina su postura ante el concurso no mostrando su simpatía o preferencia hacia uno de los contendientes sino precisamente lo contrario, centrando en uno de ellos su rechazo y antipatía.

Esto que cuento es posible solamente porque Iván ha sido el gran protagonista de esta edición. Es curioso porque ni él mismo ha podido con ello, ni su insistencia machacona cuando analizaba el comportamiento de sus compañeros con alguno de ellos, generalmente en el jacuzzi; ni sus bucles interminables con frases repetidas como mensajes fijos; ni su tendencia a no dejar hablar a los demás, ofendiéndose cuando no puede mantener la palabra durante un buen rato, y convirtiendo la conversación en un monólogo muchas veces. A pesar de todo esto, ni él mismo pudo con la atracción que sobre muchos estaba ejerciendo su propia personalidad, posiblemente ni aquello mismo que le podemos cuestionar.

El urogallo que hacía escuchar su canto en las madrugadas, ave nocturna según Mirentxu, trajo a esta casa un pequeño milagro, el del concursante virgen, desconocedor de los intríngulis del programa, que se muestra tal cual es, sin simulaciones ni ocultamientos, a pesar de lo cual llega a la final con posibilidades ciertas de ganar. Es algo más que una rara avis, es lo que muchos espectadores estábamos esperando tras observar a tanto concursante condicionado en sus actuaciones por la imagen que proyectase hacia fuera, o los que van con un papel aprendido en la confianza de que les favorecerá en su lucha por el botín. Este es un pirata atípico, que en la medida que más se ha acercado al botín con mayor desinterés lo ignoró, mucho más interesado por pasarlo bien y disfrutar la cascada de sensaciones que le ha dado esta experiencia.

Lo que más me consiguió atrapar en Iván fueron sus charlas de la madrugada, la sensación de ensoñación lúdica y muy sensorial que tuve muchas veces cuando contaba experiencias vividas, el entusiasmo que logró transmitirme o la facilidad con la que provocaba la participación en quienes compartían la conversación con él. Tengo dicho que somos muchos los amantes de Gran Hermano que cada vez pedimos algo distinto, posiblemente en contraste con lo que nos han dado en ediciones anteriores. Tras una edición de amoríos agradecemos una de estrategias compartidas en el juego, y tras este por qué no una con concursantes suicidas y así suma y sigue. Iván nos ha dado algo que muchos sentimos necesario, una edición con conversación, algo que tantas veces he echado de menos. El amor por la conversación, la despreocupación sincera y blanca de este concursante y su bonhomía son las características que más destaco en él como concursante.

La bonhomía de Iván, definida en el diccionario de la Real Academia como “afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento” nos ha deslumbrado a muchos hasta cegarnos. Tan extraño nos pareció, tanto despreciamos la posibilidad de encontrar a estas alturas un concursante así, que en algunas ocasiones perdimos el norte defendiéndole a capa y espada, hasta cuando pudo perder la razón. Porque precisamente esa bonhomía en el carácter y comportamiento le hace tremendamente imperfecto, algo que nos ayudó a sentirnos cercanos a él. Otros decidieron aprovechar estas características para abusar de un concursante tan transparente, en quien pronto apreciaron una fragilidad que le convertía en víctima propiciatoria de quienes mostraban menos escrúpulos que él en lo referente al juego. Por eso insistieron algunos en señalar que se había enfrentado y había discutido con todos, o casi todos, sus compañeros, aunque quizá la realidad sea justo la contraria: muchos discutieron con él y le provocaron intentando sacar lo peor de su interior.

¿Por qué este concursante se convirtió en la bestia negra de muchos compañeros? ¿Acaso lo merecía? Iván empezó discretamente en la casa vieja, organizando las reuniones nocturnas que tanto le gustan, en aquel momento en un grupo obligado por la prueba que les mantenía atados por los pies. Junto a él, Raquel, Loli y Gisela compartían momentos nocturnos adorables. Su enfrentamiento con Carlos H., previo a la entrada de ambos en la casa, no había trascendido más allá de algún eventual comentario. Tras el paso a la casa nueva de Orlando, apenas dos días después de la gala de presentación, se produjo el trasvase de casa del otro cántabro, que aprovechó para poner en antecedentes sobre Iván a Gema, Carlitos y el propio Orlando.

Iván sería precisamente el próximo en cambiar de casa, y fue recibido en un ambiente poco grato. El matrimonio compartía charlas de madrugada tras las que salían acomplejados de haberse medido a una persona que tenía cosas que contar. Probablemente en la primera noche Iván contó más cosas de interés de las que le escuchamos nunca al defensor de la absurda teoría de “un hombre un voto” para un concurso televisivo.

La semilla del odio había empezado a germinar, a lo que se unía un cierto sentimiento de complejo en los que eran entonces sus escasos compañeros, algo que quizá diferenciaba a Orlando del resto, ya que este fue quien mejor acogió al nuevo habitante. Pero llegó la prueba perdida por un descuido de Iván y a un tiempo aquella discusión sobre el capricho personal en la compra, calificado por Carlos H. como “una posible fuente de conflictos”, aunque semanas más tarde se mostraba como su principal defensor. En ambos episodios Orlando debió decepcionar a un Iván cuya inocencia evitó que lo apreciase. Primero porque la prueba la habían perdido también por culpa del feriante, y después porque tras proponer este la idea del capricho personal se mantenía silencioso ante la mala acogida que tuvo, recayendo injustamente en Iván toda la responsabilidad de esa iniciativa.

Ahí empezó una espiral que se vio incrementada cuando los nuevos habitantes fueron viendo como Iván era nominado y regresaba siempre indemne, sin darse cuenta de que eso significaba que tenía el apoyo de la mayoría de la audiencia votante. No saber leer ese importante detalle les llevó a salir de la casa uno a uno y en grupos bien definidos. Primero Gema, luego Carlos H., el sembrador; más tarde Loli, Nany y Gisela, el trío de supernenas; para tras la salida de Carlitos producirse la caída en bloque del trío de la fregona, compuesto por Mirentxu, Palomares y Julito. Los enemigos de Iván caían uno a uno, sin que este se pavoneara en exceso por ello. Y es que ha sido blanco (diría que tonto) hasta para eso, despidiendo a todos con tristeza y buenas formas no correspondidas.

Esta es la historia de Iván en este Gran Hermano, que tenía interés en resumir consciente de la dificultad de hacerlo de forma tan sucinta. El resto es aún más complicado de contar, consiste más en sentirlo y haberlo disfrutado durante estos cuatro meses. Cuando escucho que no limpia y es poco trabajador pienso en Loli y su desgastada cama. Si me hablan de humildad, egoísmo y prepotencia se me aparece la imagen de Mirentxu.

Afortunadamente fueron muchos los que no se dejaron engañar con argumentos tan débiles, y sin embargo compartieron la sensación de estar ante un amante del “vive y deja vivir”, afable, sencillo, bondadoso y honrado. Además de divertido, charlatán y bastante inocente. Claro está que también es imperfecto, testarudo y exasperante muchas veces, pero también eso nos ayudó a darnos cuenta de que este sí que es uno de los nuestros de verdad.

Esta noche tenemos una penúltima fiesta (¡ays!), con Mercedes Milá como perfecta maestra de ceremonia. Espero que los resentidos de la fila cero no le/nos amarguen la fiesta una vez más.

[Hasta el día 31 de este mes podréis seguir votando a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

14 enero 2009 a las 8:25 por elgato

Almudena, fuerza concentrada

Toca hablar hoy de Almudena, concursante finalista desde el miércoles pasado, tras haber pasado al menos un par de nominaciones muy comprometidas en las que estuvo a punto de abandonar esta aventura. Al final, y contra todo pronóstico, se ha metido en la final, y lo ha hecho por méritos propios, como no podía ser de otra forma.

Iré a ello en seguida, pero antes me gustaría hacer dos aclaraciones y dos breves comentarios sobre cosas vistas en el diario y el directo de ayer. Lo primero es la tan contada fecha de la final, que aún no saben de seguro ni en la productora que realiza el programa ni en el canal que lo emite. Yo apuesto hoy en día por el jueves 22, dos días más tarde de lo previsto inicialmente, pero no apostaría ni mi brazo izquierdo ni siquiera el dedo meñique del pie, cuya utilidad pongo en duda aquí y ante una congregación de catedráticos de anatomía.

Por otro lado, me gustaría aclarar algo de mi escrito de ayer, que ha sido puesto en duda por algunos de nuestros amigos comentaristas. Se duda de en que el país de Liz ser de raza negra, y además mujer en este caso, suponga exponerse a ser llamado con frecuencia “negro de mierda”. El argumento esgrimido repetidamente ayer es que en ese país hay una mayoría de población de esa raza, lo cual no deja de ser una explicación absurda. En primer lugar lo que afirmo es verdad, y no solamente en la República Dominicana, sino también en otros países del caribe. Es algo que incluso ha sido denunciado por las Naciones Unidas, como se puede ver en este informe, que nos enlazó ayer flipo_con_floid. Además, vamos a ver, es que quienes me intentan desacreditar en algo así y con tales argumentos parece que no conozcan el apartheid en Sudáfrica, donde una minoría blanca mantenía una vergonzante opresión a la mayoría negra. Y con Nelson Mandela en la cárcel. Qué cosas hay que leer.

Ayer en el diario tuvimos una muestra interesante de quien participa de esta experiencia de forma activa y quien deja pasar el tiempo, intentando significarse lo menos posible, con el fin de ver si al final se lleva el gato al agua, con perdón. Este último es un Orlando que siempre estuvo algo oculto pero ahora le quitaría todos los honores al prestidigitador escapista Houdini, diluyendo su figura hasta desaparecer la mayor parte del tiempo. Mientras Liz y Chiqui comentaban la jugada y hablaban sobre las invitadas italianas, e Iván intentaba que Doroti entendiese cómo va esto de compartir la comida entre todos en época de vacas flacas, el bueno de Orlando dormitaba o simplemente miraba para otro lado. Lo dicho, unos participan, construyen, dan vida a este invento; mientras que otros simplemente están.

Ayer Leo le echó las cartas a Iván. Le dijo que le habían salido cartas muy bellas y que posiblemente ganará el concurso. Que no le va a faltar el trabajo y su padre pensaba mucho en él. Además predijo que su ex novia le llamará, entre otras cosas porque no le va muy bien en su relación actual. Y también que conocería a una chica a través de su trabajo que le gustará mucho. No está mal esa tirada de cartas. Y amén.

Voy ya con el perfil de hoy. Almudena es una de las concursantes con más fuerza y más leales consigo misma de entre las que he visto desfilar por esa casa. Su fuerza me ha parecido en muchos momentos ilimitada, como esos niños de corta edad hiperactivos, que no parecen cansarse nunca, hasta que finalmente caen rendidos en su cama. Pienso en Chiqui y me viene a la cabeza una novela de ciencia ficción bastante pionera llamada ‘The coming race’ y escrita por Bulwer-Lytton, en la que una raza humanoide habitante en las entrañas de la tierra tenía poderes casi ilimitados gracias a alimentarse a base de Vril. Este texto sirvió de inspiración al escocés John Lawson Johnston para bautizar el extracto salado de carne de vaca llamado comercialmente Bovril, nombre proveniente de aquel ‘Vril’ y el prefijo ‘Bo’, que designa a los bovinos.

Napoleón III comprobó que sus ejércitos no podrían “avanzar con los estómagos vacíos” en su guerra contra Alemania y le pidió al ejército inglés un millón de latas de carne de vaca para alimentar a sus tropas muertas de hambre. Como estos no disponían de tanta carne le suministraron este producto conocido entonces como “carne de vaca flúida de Johnston”. Seguro que más de uno recuerda la publicidad que le hicieron durante años en nuestro país, con una cancioncita que decía “las vacas del pueblo ya se han escapao, riau, riau…” Pues bien, pareciera como si Almudena se hubiera metido una sobredosis de este energético concentrado de carne, vista su energía permanente. Esta energía contrasta además con su particularidad relacionada con la estatura, que no le impidió hacer absolutamente nada en la casa, hasta el punto de que muchos nos olvidamos pronto de ese hecho, que ni hubiéramos recordado de no ser por la mala sangre de Mirentxu que bien se encargó de utilizarlo como envenenado argumento, por mucho que ahora lo pueda negar.

Almudena la que se cambia dos y tres veces al día de ropa, la que es capaz de contribuir en la prueba semanal, hacer la comida, jugar con Iván llevándose un remojo vestida en el jacuzzi día sí y día también, terminando con una relajada charla por la noche con Iván y Orlando, con los que estuvo tantas y tantas noches, acompañando a nuestros nocturnos seguidores, dando cosas para narrar a Lmedina, el amo de las madrugadas en la casa del gato. Todo esto sin solución de continuidad, como un sin fin, y lo que es más importante, sin escuchar de su boca una sola queja.

Una de las cosas que me llamó más la atención de esta concursante es que a pesar de su temperamento impulsivo, su pronto imparable que acompaña casi siempre con palabras gruesas y malsonantes, se ha llevado bien con casi todo el mundo en la casa. Solamente recuerdo enfrentamientos ásperos con una Mirentxu que nunca la terminó de respetar y con Nany, a la que atacó injustamente por su relación con Orlando. Pero recordemos el cariño tan especial que le tuvo a Gisela, la primera persona con la que se encontró en la casa. Su “princesita” fue un apoyo imprescindible para la cartagenera, lo cual no quita para que en el momento en que se vio en la tesitura de elegir entre esta y su amigo Iván no se dejó llevar por lo sentimental, analizando la situación y dando la razón a quien ella creía que la tenía, como el día de los insultos y el brillo fugaz de un tenedor. Esto es por lo que Almudena se merece el cariño de muchos, por su “transparencia suicida”, que dice Senador, porque no ha sido capaz de callar ante lo que pasaba delante de sus ojos, como hicieron otros.

También me atrajo de la protagonista de nuestro daguerrotipo de hoy, la ternura y la ilusión que le vi poner en casi todo. Su bendito entusiasmo, el corazón que le hizo dar mucho más cariño del que recibió, no siendo suficientemente bien correspondida casi nunca. Su ausencia de rencor, no exento de un sentido crítico admirable, que no perdió en ningún momento, ni siquiera con los más queridos, como dije antes. Naturalmente que fue injusta a veces, y además exagerada, analizando a bote pronto las cosas con excesivo celo, como si mirase a su alrededor con un cristal de aumento que no deja de deformar la realidad. La ventaja de esto es que le proporcionó una visión bastante precisa de las cosas, porque tras la exageración motivada por la alteración inicial venía siempre el inevitable enfriamiento en el que demostraba su tendencia a olvidar lo malo para guardar siempre en su despensa las cosas buenas de cada uno.

La famosa despedida de Julito, que también fue desconsiderado con ella, acusándola de no respetar a sus compañeros, demostró una vez más que mientras este descerebrado se ocupaba de pontificar, repartiendo consejos desde su inmerecido púlpito, ella seguía con los ojos llorosos, lamentando su salida y diciéndole lo mucho que le quería. Estoy seguro que a pesar de mostrarse crítica con él una hora más tarde, nunca se arrepentirá de haber sentido lo que sentía. Almudena tiene un corazón enorme, tan grande que casi no le cabe en su metro con treinta centímetros de estatura. Y nosotros hemos tenido la suerte de que lo haya mostrado tantas veces que hasta ha llegado a conquistar el nuestro.

Pero no podríamos analizar el paso de Almudena por la casa de Guadalix sin el que ha sido su imprescindible pareja, el enorme contrapunto, la i a la que ella puso el punto, aunque a veces parecía invertirse la figura y el gigante se hacía pequeño a su lado. Me partía ayer viendo en el diario el dibujo de Iván que se encargó ella de hacer, con la palabra “fuchi” grafiada en su hombro, un punto y una pelota, brillante ideograma con el que representaba otra de las expresiones favoritas del modelo, que ella misma adoptó como propia, el “punto y pelota”. Y, sobre todo, el tiburón que adornaba el lado izquierdo de la entrepierna del muñeco, una idea única y genial de esta polifacética concursante, a la que hemos visto demostrar su habilidad manual en distintas ocasiones, especialmente en el corte y confección.

Con Iván le unió el interés común, el deseo y la necesidad de vivir esta experiencia a fondo, bebiéndose cada minuto como si fuera el último, disfrutando todo y exprimiéndolo hasta sacarle la última de las gotas. En estos días finales me doy cuenta más que nunca hasta qué punto voy a echarles de menos, cuánto añoraré sus madrugadas, las peleas de colegiales, sus travesuras inocuas que a veces me llegaron a cansar, pero que recordaré con agrado. Me duele perderme todo esto de aquí en una semana, quizá de forma mucho más intensa que nunca. Desde hace mucho tiempo me ha fascinado de Gran Hermano encontrar seres generosos capaces de mostrarme cómo son, y más aún cuando les veo como una explosión de vida, demostrando que esta no se desgasta por el uso sino más bien todo lo contrario. Si es así a Almudena se le ha desgastado muy poco la vida en estos cuatro meses, porque estuvo siempre en carne viva. Ella fue para nosotros una sobredosis por la que pronto habremos de sufrir síndrome de abstinencia.

Algunos de nuestros lectores estarán pensando a estas alturas que siendo esto como lo cuento ¿por qué hay tanta gente que no soporta a Almudena? Bueno, he de decir que no es el caso de la mayoría votante, que la ha llevado hasta la final salvándola de al menos dos situaciones muy comprometidas, como dije antes. Pero es cierto que muchos no toleran sus formas poco refinadas, lo áspero de su trato en muchas ocasiones, o ese pronto un tanto ofensivo que se debe conocer para asumirlo de buen grado, porque de primeras resulta demasiado fuerte.

Como comenté un día, de los distintos tipos de espectadores que ven con mayor o menor implicación este concurso, son los que menos seguimiento hacen quienes seguramente más descontentos están con ver a Almudena en la final. Y es que conocer a la Chiqui es quererla. No quiero decir con esto que todos cuantos seguimos mucho la emisión del directo hayamos quedado atrapados por su encanto inocente y tierno, o nos haya fascinado por igual su fuerza arrolladora y su falta de hipocresía. Lo que digo es que posiblemente haga falta una observación lo más cercana posible para apreciar esto en su justa medida. Personalmente, pienso que esta edición de los transparentes, aquellos que se comportan de forma suicida ante el juego, sin terminar de conocer el encanto de lo auténtico, los políticamente incorrectos, no hubiera sido posible sin esta concursante. Su fuerza concentrada en pequeño formato (igual que la esencia se vende en frasco pequeño) me terminó poniendo a sus pies de forma arrolladora.

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, en el que los protagonistas entremezclan sus sueños con la realidad y que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

13 enero 2009 a las 8:28 por elgato

Liz, fresca e inquietante sorpresa

Toca hoy el segundo de los daguerrotipos, y si el primero lo dediqué ayer a uno de los candidatos a finalista, en este tendré que hablar de la otra, o sea Liz. De aquí al final lo completaremos con los dos que hoy ya son finalistas, Iván y Almudena.

La fecha del 20 de enero para la conclusión de esta décima edición de Gran Hermano era manejada desde hace bastante tiempo, pero los ajustes de programación que han trasladado la gala a los miércoles harán que la final sea el 21 (¿tal vez el 22?), justo cuando se cumplan los cuatro meses de encierro. Aunque claro, ahora me dicen por aquí en los comentarios que no será el miércoles sino el jueves. Pero ¿qué invento es este? En todo caso, y si mis cálculos no me fallan, serán más de 120 días, por tanto, será la de mayor duración de las habidas (se nota que he ido cambiando este párrafo sobre la marcha, ¿verdad?). Hasta entonces, combinaremos estos daguerrotipos con las impresiones sobre las galas, opiniones y narraciones sobre lo que suceda en la casa en estos días y algunas últimas impresiones que se vayan suscitando. Cualquier cosa con tal de evitar dejarme vencer por una inmensa nostalgia y, por qué no decirlo, una tristeza extraña que me está jugando las malas pasadas de siempre. De momento, escribo hoy con un dolor de cabeza considerable y un tic nervioso en un ojo que me tiene frito.

Sobre lo sucedido en la casa poco puedo apuntar. Ayer pude ver hablar a las dos italianas durante muchos minutos en la tarde-noche, naturalmente en su idioma. Podría presumir de hablar (y entender, por tanto) la lengua de Nerón con soltura, pero no paso de cappuccino y acqua senza gassata, términos imprescindibles para ir de cafés por Roma. Me pareció ver a Leo molesta porque ella no había tenido capricho en la compra semanal, aunque bien podía estar hablando de cualquier otra cosa. Ya he dicho que hicieron la compra, ergo les dieron la prueba por superada, a pesar de la reprimenda por no haberse esmerado como pintores de esas redondeadas figuras pretendidamente representantes de todos los concursantes de las diez ediciones.

La novena edición del Grande Fratello empezó ayer y eligieron a Leo para participar en la misma, aunque aún no se sabe hasta cuando estará con nosotros. Le han dicho que una semana más pero no creo que esté el día de la final. Lástima, si hubiera sido Doroti la elegida estaba dispuesto a engancharme a la edición italiana, aunque casi mejor así, que ahora toca descansar un poco… o quizá no, que nunca se sabe. La conexión con Italia ha estado protagonizada por Chiqui, como casi todo en este Gran Hermano.

Por cierto, este año los italianos tienen un concursante ciego y también hay una sala de sorpresas con tres puertas, ¡qué curioso! La gala de presentación italiana fue increíblemente espectacular, con una producción muy cuidada y casi faraónica. A pesar de mi preferencia por Doroti, lo cierto es que Leo no parece que sea tonta, sin ir más lejos ayer contaba que había definido a Orlando en el ‘confe’ como “frío y calculador”. No tengo palabras.

Y ahora, vamos a lo que vamos. Lo más fácil cuando hablamos de Liz es hacer la broma de que es una negra modelo, como la cerveza mexicana. Mucho más complicado me parece pasar del plano de la broma a la realidad, formateada irremediablemente por este humilde cronista. Este daguerrotipo sobre la dominicana me temo que ha de ser el que más me cueste completar, quizá porque su personalidad me haya resultado siempre oscura e impenetrable, así como sus reacciones generalmente imprevisibles. En parte ahí estriba su atractivo para mí, junto con su desinhibido perfil de jugadora, capaz de sorprender casi siempre con sus nominaciones.

Hay concursantes que juegan fundamentalmente en la casa y otros cuyo entorno principal es la sala de confesiones, siendo ahí donde despliegan todos sus encantos. Liz juega en ambos sitios, en la casa tiene ese punto desestabilizador capaz de poner todo boca abajo en un momento, muy al estilo Ángela (GH IX); por su parte, en el confesionario (o la sala de las puertas) concentra su juego en el momento de la nominación, cuando es capaz de desbaratar todos los cálculos y previsiones con sus jugadas imprevistas. Lo que no se le puede achacar a esta concursante es que no se haya implicado. Ella no es de las que va para estar, contemplando pasivamente lo que sucede a su alrededor, sino que participa de forma activa, convirtiéndose en protagonista con gran facilidad. Eso es, a juicio de este gato, un valor positivo en este programa, salvo cuando es llevado a un extremo, como en ocasiones hace una Liz demasiado necesitada de protagonismo.

Tras su ansiado papel protagónico creo vislumbrar a una mujer cuya vida no ha sido sencilla. Y no solamente por su vida familiar, que ha contado y utilizado suficientemente poco como para considerarlo dentro de lo normal y entendible. Afortunadamente no ha sido el suyo un caso como otros vividos anteriormente de concursante separada de su pequeña hija, sin dejar de hablar de ella especialmente en los momentos clave en que su presencia en la casa podía estar en peligro. Ciertamente, ha hablado en ocasiones de su princesa, como le gusta llamarla, sin que me haya parecido que la utilizara en exceso para provocar lástima en los espectadores. Es cierto que lo hizo a veces, pero pienso que no demasiado. Además, ella creyó encontrar en Mirentxu a una sustituta ideal de aquella madre de la que no pudo disfrutar todo lo que le hubiera gustado, si bien tuvo mucha mala suerte de encontrar un recambio de madre con esta.

Como digo, pienso que no es su vida familiar lo que haya sido más duro en su vida. Ya dije en alguna ocasión que ser de raza negra en la República Dominicana sigue siendo hoy en día motivo para que te llamen “negro de mierda” por la calle, lo cual pone las cosas mucho más difíciles a los ciudadanos de esa raza. Liz recuerda su país con frecuencia, de hecho, hizo famosa su frase “en mi país”, como le ha repetido alguna vez Iván en tono de burla cariñosa. Lo que no ha contado nunca es hasta qué punto le ha podido costar salir adelante siendo negra. Negra y modelo, como decía antes en tono de broma. Precisamente es posible que haya sido esto último lo que le ha permitido salir de su país y considerarse la reina de la fiesta en muchas ocasiones.

Ella presume con poca humildad de haber estado en China concursando en ‘Top Model of the World’, tanto como de haber estudiado periodismo, aunque ignoro si sus estudios de audiovisuales serían equiparables a la carrera universitaria de nuestro país. Pero eso es lo de menos, para ella será igualmente un motivo de orgullo, lo cual se le nota hasta en la expresión de su cara cuando lo cuenta. No es la modestia una virtud que la adorne, lo cual relaciono con esa necesidad de sentirse protagonista, pavoneándose de ello en los momentos que lo consigue. Me llamaba la atención verla este fin de semana en el jacuzzi con las italianas, contando sus experiencias como modelo, sus conocimientos de varias lenguas, especialmente del francés, a consecuencia de sus viajes a más de veinticuatro países debido a su trabajo. Se la veía feliz siendo escuchada por dos visitantes que parecían fascinadas por algunas de las cosas que estaba contando.

En esta concursante, la mayor de sus virtudes se convierte también en aquello capaz de despertar más recelo en mí. Ya dije antes que es capaz de poner todo cabeza abajo en un momento, lo cual quiere decir que en un chascar de dedos puede decir aquello de “A Lizfanny Emiliano Vázquez tú no le vas a hacer eso”, elevando el tono de forma drámatica hasta límites insospechados. Esto es algo atractivo, ya que en ocasiones puede ser como un revulsivo dentro de la casa, pero también me produce una sensación permanente de no saber por donde saldrá la modelo, si será hoy cuando habrá de revolucionarse todo por su capricho. Esta es quizá la Liz que menos me gusta, la que puede desestabilizar no con una nominación inesperada, jugada más o menos estudiada pero siempre interesante, sino con la más mínima tontería que puede servirle para provocar un terremoto de grandes proporciones.

Si su capacidad para revolucionar la casa es lo que menos (y a un tiempo lo que más) me atrae de Liz, no tengo duda de que su franqueza ha hecho siempre que el fiel de la balanza caiga de su lado. Ella me ha ganado por su capacidad de ir siempre a rostro descubierto, diciendo a cada paso lo que pensaba, sin prever sus consecuencias dentro (¡peligro!) y fuera (¡alegría!) de la casa. Esto quizá no sea lo mejor para la convivencia pero es ideal para el observador de la misma, cual es mi caso. Los que repiten con machacona insistencia aquello de que esto es un juego de convivencia se equivocan de medio a medio, ya que aún en caso de serlo no está demostrado que la buena convivencia esté obligada, de igual forma que no se puede establecer por ley que debamos ser buena gente. Es como ese artículo de la Constitución Española de 1812, que proclamaba aquello de: “los españoles serán justos y benéficos”. Pues enhorabuena a los premiados.

Aquí es la audiencia quien decide si aprueba al justo y benéfico o, por el contrario, decide darle su apoyo a quien demuestra ser todo lo contrario. Tengo dicho que la opinión que cada uno nos formamos sobre los habitantes de la casa de Guadalix es fundamentalmente caprichosa, además de responder en cada caso a motivaciones distintas. Hay quien simpatiza con quien se siente más identificado, otros que buscan conductas ejemplares y también puede haber una parte que reclaman algo nuevo, un comportamiento distinto de lo ya visto y conocido. En definitiva, todos somos tan justos y benéficos a veces, como injustos y dañinos otras.

En realidad, la gran virtud de Liz ha sido precisamente que si ha tenido que romper la vajilla lo haya hecho, lo cual resta todo tipo de importancia al dañino mensaje de Julito el día de su despedida. Ella ha actuado siempre de forma impulsiva, sin haber reflexionado previamente sobre lo que agradará o no a la audiencia. Esto la sitúa tan lejos de ‘Juchulito’ y Palomares como cerca de los dos concursantes que son finalistas desde el pasado miércoles. Si Liz le gana la partida a Orlando y llega a la final, lo cual aún veo posible a pesar de todo, esta será la gran final de los que van de frente. Como dice mi amigo Senador la edición de “los vivos frente a los tapados”. Por eso no es cierto que deba quitarse máscara alguna, por mucho que haya utilizado la ocultación o el engaño en ocasiones, lo cual forma parte de su juego. ¿O acaso es un delito decirle a un concursante que le ha dado dos puntos cuando le dio tres?

Mantener que Liz ha tenido engañado a nadie es solamente posible por parte de un descerebrado o alguien muy malintencionado, y no sé en cual de ambos grupos meter a Julito, posiblemente en ambos. Si peca de algo no es precisamente de ser falsa, lo que sucede es que hay quien confunde los términos, de forma hipócrita con gran frecuencia. No hay duda ninguna de que eso es un juego, y como tal todos están autorizados a mentir en su beneficio, o mantener determinados tipos de engaño. De hecho, nada dice que estén obligados a revelar sus nominaciones, lo cual protege el secreto de las mismas y esto hace que puedan jugar con esa información a su antojo. Nada que ver con simuladores como Julito u ocultistas como Orlando. Liz no ha tenido jamás miedo de mostrarse tal cual es, mostrando unos dientes afilados, más amenazando que mordiendo.

Mi recuerdo de Liz será el de una dama de dientes amenazantes esperando el crepúsculo con una copa de vino en la mano. Y también el de aquella concursante que inesperadamente se hizo un hueco entre mis favoritos para llegar a la final. Porque ella también llevó la vida a esa casa, como los otros dos finalistas, de igual forma que lleva grabada en su rostro la lucha en la que todos convertimos nuestra vida. En eso nada nos diferencia, solo que la suya me pareció esta vez más atractiva que la de otros muchos. En definitiva, ella supuso para esta experiencia una sorpresa tan fresca siempre como inquietante en muchas ocasiones.

[Dejo cartelera con Iván y Almudena, los dos finalistas que ya son seguros en esta edición. Os recuerdo un día más que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO