23 enero 2009 a las 8:17 por elgato

Brilló la luz del ganador Iván

Poco confiado en su victoria, Iván Madrazo rompía una puerta de papel que le conduciría al abismo de un viaje hacia el exterior de la casa. El viaje que debían hacer anoche y en el que la audiencia votante decidía el orden de salida. Primero salió Almudena, la tercera clasificada, y después un Iván que atendiendo al porcentaje del 69,8% de los votos que fueron destinados a él lograba la mayor victoria desde el triunfo del gran Pepe Herrero en la séptima edición. Además, el urogallo que anoche cantó antes de llegar el alba, hace historia colocándose en el puesto número siete del ránking mundial, es decir, el suyo es el séptimo porcentaje más alto para un ganador en una final con tres o más finalistas. Y el número trece (fuera supersticiones) del ránking mundial general, incluyendo las finales a dos. Tengamos en cuenta que estamos hablando de 154 finales en la historia de este programa en todo el mundo.

Y es que anoche brilló la luz de Iván, no solamente por lo deslumbrantes que resultan los datos sino porque demostró en la entrevista con Mercedes Milá las razones por las que este concursante le ha robado el corazón a tanta gente. Su sonrisa franca y adorable era anoche todo un reflejo de su alma, esa que dice haber limpiado en Gran Hermano y yo siempre vi reluciente. Fue de la sonrisa a la emoción, y hasta casi parecía que iba a llorar cuando Mercedes le dijo que no entendía cómo alguien podía haberle roto el corazón, haciendo referencia a su vida sentimental previa a su paso por la casa de Guadalix. Ese estudio de Fuencarral, testigo de tantas cosas durante los últimos años, fue anoche un hervidero de sentimientos y emociones. En todas las ediciones no se ha vivido nada igual en ese plató. Absolutamente brutal y apasionante.

Fue una noche de sorpresas en la que se perdían al menos dos tradiciones: que el ganador tuviera la posibilidad de disfrutar de su triunfo en una casa solitaria y que pudiera celebrarlo con al menos un compañero en el momento de conocer la decisión del público votante. También resultaba una innovación la presencia en el mismo plató de una notaria que daba fe del proceso de votaciones telefónicas. Por fin vimos al notario, una añeja reclamación de muchos seguidores del programa. Pero más sorpresa fue para este gato feliz ver como casi todos los concursantes felicitaban al ganador a su entrada en plató. Liz, Palomares, Germán, Eva, Gisela, Carlos H., Raquel, Nany, Li, Gema, Mirentxu, Loli, Ana, Julito y después sus dos compañeros de encierro en solitario durante la última semana, la cría Almudena y Orlando, segundo clasificado. Adivinen quién se escondió a la hora de felicitar al ganador. Pues sí, Carlitos se debió meter debajo del sofá de ex concursantes.

Con nueve ediciones a sus espaldas, anoche culminó la que ha sido para muchos una de las más apasionantes. Nunca sabremos cuántos votos estaban ayer en juego pero imagino que más de los imaginables. El sueño se cumplió, aunque no fuera gratis, y el pirata Iván tuvo su merecido triunfo en una final inédita en la que los tres se tienen aprecio verdadero, algo que nunca antes había sucedido. En la tercera edición, Kiko, Patricia y Javito tenían una buena relación, pero no es lo mismo y, además, este último le dejó bien claro a su compañera que nunca podría convivir con ella. En el resto de ediciones mucho menos, una razón más por la que a la décima fue la vencida también en este aspecto. No en vano, Iván hizo parte de su entrevista con su mano cogida a la de Orlando, que vio cómo se frustraba su sueño al tiempo que su amigo obtenía el propio.

Se acabó, por fin, el mito de que todos piensen lo mismo sobre Iván, como le dijo Loli una semana antes, ya que antes de la resolución de esta historia tanto Liz, como Germán, Eva, o Raquel preferían ver a Iván ganador. Gisela no se decantaba por ninguno de los dos últimos finalistas, con lo cual evitaba posicionarse en contra del modelo cántabro, y Palomares sonreía divino como siempre. Si a estos le sumamos a Orlando y Almudena, me salen siete concursantes, que junto al propio Iván hacen casi la mitad de los concursantes de esta edición. Hay mayorías hechas de la nada, como queda claro. Por tanto, Iván no gana fuera de la casa arrastrando el lastre de no haber conseguido ser querido dentro, ya que todos hemos visto en estos cuatro meses muestras inmensas de cariño, tanto suyas como hacia él. Posiblemente las mayores nunca vistas en esa casa, y Almudena tiene mucho que ver en ello.

La excusa del debate de hoy, que tendrá a los concursantes como grandes protagonistas, como ha de ser, sirvió para justificar unas entrevistas más bien cortas, incluso la del ganador. Chiqui protagonizó un enfrentamiento con Ana y Eva, que no fueron capaces de entender lo ofensivo de sus palabras, ya que mientras la primera decía que por su estatura había tenido una “patente de corso” que le permitía hacer o decir cualquier cosa que no se habría permitido a los demás, la otra argumentaba que sus compañeros y amigos se habían reído de ella y no con ella. Ambas cosas me parecen auténticas majaderías que no se corresponden ni de refilón con aquello que este gato ha observado durante tantas y tantas horas en los últimos cuatro meses. La cartagenera solo obtuvo el 7,4% de los votos, acusando el efecto del voto útil que provocó una concentración de los mismos en Iván, con el fin de asegurar su triunfo.

Orlando tuvo una entrevista pareja con lo que supuso su paso por la casa, un camino de rosas según fue definido por Almudena. Nany no quiso amargarle la noche ya de por si algo incómoda para quien se quedó a las puertas del triunfo, y además tan alejado del mismo al recibir tan solo el 22,2% de los votos. No le contaron al feriante valenciano los supuestos escarceos de Nany una vez fuera de la casa, y estoy convencido de que le hubiera resultado indiferente. Orlando estuvo como siempre, a caballo entre la corrección y la tendencia a sobrevalorarse en detrimento de los otros. Por ejemplo, su interpretación de la buena relación que tuvo en la casa con Iván fue que había sido porque él se lleva bien con todo el mundo, a pesar de haberse tenido que callar cosas para no enfadarle. En ningún momento tuvo la generosidad de reconocer al otro mérito alguno a ese respecto, lo cual me pareció bastante feo por su parte.

En esa olla a presión que era anoche el estudio de Gran Hermano en Telecinco, llegaba el momento de la entrevista a Iván, y en este punto debo hacer una rectificación sobre algo que dije en mi escrito de ayer. No tenía yo mucha confianza en Iván y su retórica, a menudo tendente a entrar en bucle (que diría Tomás Blanco, otro triunfador de esta edición que junto a Beatriz Sánchez, Atahualpa Amerise, César Toral y Juan M. Fdez. han hecho la importante labor de minutistas, que tan útil nos ha resultado a muchos). Sorprendentemente, Iván estuvo anoche contenido, aunque también es cierto que fue bien sujetado por Milá y volvió a meterse a la mayoría de la audiencia en el bolsillo. Si Palomares y Julito fueron los escobas oficiales en la casa, anoche Iván demostró una imprevista maestría para barrerles a todos con un verbo preciso y demoledor.

No sé si esta semana en la que han estado tan solos le ha servido para ir imaginando mentalmente cómo afrontaría la entrevista de anoche, o la seguridad que pude observar en él es producto de haber mantenido la integridad en todo momento, sin tener nada de lo que avergonzarse ni casi arrepentirse, si bien pidió perdón un par de veces. Los carteles que le colgaron de prepotente, poco humilde o incapaz de pedir perdón, se los quitó ayer de un zarpazo. No tuvo ningún problema en afrontar lo que ha sido su paso por este programa, si bien tuvo la generosidad (el de egoista fue otro de los carteles que injustificadamente le colgaron) de aclarar que tras la entrevista de ayer, que tendrá su continuidad en el debate de esta noche, para él quedan todos los temas zanjados, no guardando ningún resquemor hacia ninguno de los que fueron sus compañeros. Esto tiene un singular valor teniendo en cuenta que muchos de ellos se lo hicieron pasar muy mal en muchos momentos, especialmente ese Carlos H. que ayer estuvo correcto y coherente, manteniendo su propósito expresado el día de su expulsión de enterrar el hacha de guerra.

En definitiva, Iván demostró ser aún más brillante anoche de lo que algunos esperábamos. Su luz propia brilló como nunca, y siguiendo el símil en lugar de proyectar sombras sobre los que tenía alrededor les hizo brillar igualmente. Personalmente agradezco a los concursantes de lo que hemos dado en llamar ‘fila cero’ que mantuvieran casi todos un comportamiento ejemplar, permitiendo que la final fuera la fiesta que debe ser. Y, cómo no, al equipo que hace este programa ese enorme regalo que nos sirvieron con una sucesión de vídeos con una calidad espectacular. Es un lujo y un orgullo que en el programa de nuestros amores, este que hace posible tenernos emocionados durante más de cuatro horas, con el que reímos, nos enfurecemos, lloramos y tantas cosas más, trabaje el mejor equipo del mundo. Son simplemente únicos, los mejores entre los mejores, y no podía terminar esta temporada sin rendirles este tributo. Del primero al último se merecen un reconocimiento, y personalmente lo quiero personalizar en las personas que hacen los vídeos de las galas y ese diario de las tardes que es absolutamente inmejorable.

Termina aquí un Gran Hermano sin complejos, en el que algunos concursantes fueron auténticos a rabiar. Un GH en familia, porque la sensación que se queda en esta hora final es haber estado con amigos, con nuestra gente. Esta vez sí tengo totalmente claro que Iván es uno de los nuestros, pero no solamente él. Son tan nuestros que algo de nosotros cambia esta noche también. Personalmente empecé esta edición con el temor de siempre hacia la posibilidad de encontrarnos con un casting no tan bueno, y termino con la sensación de haber vivido algo tan único que posiblemente sea la que mejor me lo hizo pasar. Y no me cabe duda sobre que nunca antes tantos habíamos sentido tanto.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes para una Mercedes Milá que es desde hace mucho una de las nuestras, y anoche hizo de embajadora de esta gatera llevándole a Iván una muestra, un adelanto para que sepa lo mucho que se le ha apoyado desde aquí. Desde Karla hasta Senador, del primero al último. Y no solamente a Iván sino también a un Orlando que tuvo entre nosotros un lujo de defensa en VickySans o Balzac, entre otros muchos. Y es que tenemos un lujo de comunidad, ya lo creo que sí.

Anoche ganó el gran protagonista de esta edición. El amo del jacuzzi, el urogallo que canta en la madrugada, el ave nocturna de inhalador y papel higiénico en el bolsillo que en realidad resultó ser rara avis. El concursante virgen, el de las charlas de la madrugada revestidas de una ensoñación lúdica y sensorial. El sensible. El afable, sencillo, bondadoso y honrado, amante del “vive y deja vivir”. El imperfecto, testarudo y exasperante monologuista que entra en bucle con facilidad. Iván Madrazo es un perdedor que tiene tan asumida su derrota que la afronta como un reto, haciendo un desplante a la mala fortuna, dejando en ridículo a los que huyen de los problemas. El gigante puede ser ahora tan fuerte como un roble, frágil y quebradizo dentro de un rato. Entró con rictus y mirada triste en la casa, sin haber terminado de superar la ruptura con una mujer a la que probablemente sigue amando, y sale con una mirada limpia y una sonrisa. ¿No es maravilloso este programa? El perdedor se convirtió esta vez en ganador, y su sueño era anoche el de muchos.

Esta noche tenemos una nueva cita en el programa especial donde se terminarán de desatar algunos enredos y los finalistas terminarán de dar cuenta de lo que ha sido su paso por la casa. Es otro regalo que viviremos de forma muy especial. Por tanto, en principio, tenemos una cita dentro de unas horas y el lunes que viene acudiremos de nuevo a esta cita para comentar ese debate y poner el punto final con la última anotación de dos cifras en esta temporada. Esto quiere decir que si sumamos la anotación publicada en nuestra antigua casa al mismo tiempo que saludábamos en esta, en total hemos sumado cien artículos durante la temporada. Vamos pues a por el 100 de esta edición 10.

[Pido paciencia y mis disculpas si el servidor se cae de nuevo hoy. Por otro lado, dejo la última cartelera de la temporada, con un Iván más pirata que nunca. También os recuerdo que hasta el último día de este mes de enero se puede votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO

13 enero 2009 a las 8:28 por elgato

Liz, fresca e inquietante sorpresa

Toca hoy el segundo de los daguerrotipos, y si el primero lo dediqué ayer a uno de los candidatos a finalista, en este tendré que hablar de la otra, o sea Liz. De aquí al final lo completaremos con los dos que hoy ya son finalistas, Iván y Almudena.

La fecha del 20 de enero para la conclusión de esta décima edición de Gran Hermano era manejada desde hace bastante tiempo, pero los ajustes de programación que han trasladado la gala a los miércoles harán que la final sea el 21 (¿tal vez el 22?), justo cuando se cumplan los cuatro meses de encierro. Aunque claro, ahora me dicen por aquí en los comentarios que no será el miércoles sino el jueves. Pero ¿qué invento es este? En todo caso, y si mis cálculos no me fallan, serán más de 120 días, por tanto, será la de mayor duración de las habidas (se nota que he ido cambiando este párrafo sobre la marcha, ¿verdad?). Hasta entonces, combinaremos estos daguerrotipos con las impresiones sobre las galas, opiniones y narraciones sobre lo que suceda en la casa en estos días y algunas últimas impresiones que se vayan suscitando. Cualquier cosa con tal de evitar dejarme vencer por una inmensa nostalgia y, por qué no decirlo, una tristeza extraña que me está jugando las malas pasadas de siempre. De momento, escribo hoy con un dolor de cabeza considerable y un tic nervioso en un ojo que me tiene frito.

Sobre lo sucedido en la casa poco puedo apuntar. Ayer pude ver hablar a las dos italianas durante muchos minutos en la tarde-noche, naturalmente en su idioma. Podría presumir de hablar (y entender, por tanto) la lengua de Nerón con soltura, pero no paso de cappuccino y acqua senza gassata, términos imprescindibles para ir de cafés por Roma. Me pareció ver a Leo molesta porque ella no había tenido capricho en la compra semanal, aunque bien podía estar hablando de cualquier otra cosa. Ya he dicho que hicieron la compra, ergo les dieron la prueba por superada, a pesar de la reprimenda por no haberse esmerado como pintores de esas redondeadas figuras pretendidamente representantes de todos los concursantes de las diez ediciones.

La novena edición del Grande Fratello empezó ayer y eligieron a Leo para participar en la misma, aunque aún no se sabe hasta cuando estará con nosotros. Le han dicho que una semana más pero no creo que esté el día de la final. Lástima, si hubiera sido Doroti la elegida estaba dispuesto a engancharme a la edición italiana, aunque casi mejor así, que ahora toca descansar un poco… o quizá no, que nunca se sabe. La conexión con Italia ha estado protagonizada por Chiqui, como casi todo en este Gran Hermano.

Por cierto, este año los italianos tienen un concursante ciego y también hay una sala de sorpresas con tres puertas, ¡qué curioso! La gala de presentación italiana fue increíblemente espectacular, con una producción muy cuidada y casi faraónica. A pesar de mi preferencia por Doroti, lo cierto es que Leo no parece que sea tonta, sin ir más lejos ayer contaba que había definido a Orlando en el ‘confe’ como “frío y calculador”. No tengo palabras.

Y ahora, vamos a lo que vamos. Lo más fácil cuando hablamos de Liz es hacer la broma de que es una negra modelo, como la cerveza mexicana. Mucho más complicado me parece pasar del plano de la broma a la realidad, formateada irremediablemente por este humilde cronista. Este daguerrotipo sobre la dominicana me temo que ha de ser el que más me cueste completar, quizá porque su personalidad me haya resultado siempre oscura e impenetrable, así como sus reacciones generalmente imprevisibles. En parte ahí estriba su atractivo para mí, junto con su desinhibido perfil de jugadora, capaz de sorprender casi siempre con sus nominaciones.

Hay concursantes que juegan fundamentalmente en la casa y otros cuyo entorno principal es la sala de confesiones, siendo ahí donde despliegan todos sus encantos. Liz juega en ambos sitios, en la casa tiene ese punto desestabilizador capaz de poner todo boca abajo en un momento, muy al estilo Ángela (GH IX); por su parte, en el confesionario (o la sala de las puertas) concentra su juego en el momento de la nominación, cuando es capaz de desbaratar todos los cálculos y previsiones con sus jugadas imprevistas. Lo que no se le puede achacar a esta concursante es que no se haya implicado. Ella no es de las que va para estar, contemplando pasivamente lo que sucede a su alrededor, sino que participa de forma activa, convirtiéndose en protagonista con gran facilidad. Eso es, a juicio de este gato, un valor positivo en este programa, salvo cuando es llevado a un extremo, como en ocasiones hace una Liz demasiado necesitada de protagonismo.

Tras su ansiado papel protagónico creo vislumbrar a una mujer cuya vida no ha sido sencilla. Y no solamente por su vida familiar, que ha contado y utilizado suficientemente poco como para considerarlo dentro de lo normal y entendible. Afortunadamente no ha sido el suyo un caso como otros vividos anteriormente de concursante separada de su pequeña hija, sin dejar de hablar de ella especialmente en los momentos clave en que su presencia en la casa podía estar en peligro. Ciertamente, ha hablado en ocasiones de su princesa, como le gusta llamarla, sin que me haya parecido que la utilizara en exceso para provocar lástima en los espectadores. Es cierto que lo hizo a veces, pero pienso que no demasiado. Además, ella creyó encontrar en Mirentxu a una sustituta ideal de aquella madre de la que no pudo disfrutar todo lo que le hubiera gustado, si bien tuvo mucha mala suerte de encontrar un recambio de madre con esta.

Como digo, pienso que no es su vida familiar lo que haya sido más duro en su vida. Ya dije en alguna ocasión que ser de raza negra en la República Dominicana sigue siendo hoy en día motivo para que te llamen “negro de mierda” por la calle, lo cual pone las cosas mucho más difíciles a los ciudadanos de esa raza. Liz recuerda su país con frecuencia, de hecho, hizo famosa su frase “en mi país”, como le ha repetido alguna vez Iván en tono de burla cariñosa. Lo que no ha contado nunca es hasta qué punto le ha podido costar salir adelante siendo negra. Negra y modelo, como decía antes en tono de broma. Precisamente es posible que haya sido esto último lo que le ha permitido salir de su país y considerarse la reina de la fiesta en muchas ocasiones.

Ella presume con poca humildad de haber estado en China concursando en ‘Top Model of the World’, tanto como de haber estudiado periodismo, aunque ignoro si sus estudios de audiovisuales serían equiparables a la carrera universitaria de nuestro país. Pero eso es lo de menos, para ella será igualmente un motivo de orgullo, lo cual se le nota hasta en la expresión de su cara cuando lo cuenta. No es la modestia una virtud que la adorne, lo cual relaciono con esa necesidad de sentirse protagonista, pavoneándose de ello en los momentos que lo consigue. Me llamaba la atención verla este fin de semana en el jacuzzi con las italianas, contando sus experiencias como modelo, sus conocimientos de varias lenguas, especialmente del francés, a consecuencia de sus viajes a más de veinticuatro países debido a su trabajo. Se la veía feliz siendo escuchada por dos visitantes que parecían fascinadas por algunas de las cosas que estaba contando.

En esta concursante, la mayor de sus virtudes se convierte también en aquello capaz de despertar más recelo en mí. Ya dije antes que es capaz de poner todo cabeza abajo en un momento, lo cual quiere decir que en un chascar de dedos puede decir aquello de “A Lizfanny Emiliano Vázquez tú no le vas a hacer eso”, elevando el tono de forma drámatica hasta límites insospechados. Esto es algo atractivo, ya que en ocasiones puede ser como un revulsivo dentro de la casa, pero también me produce una sensación permanente de no saber por donde saldrá la modelo, si será hoy cuando habrá de revolucionarse todo por su capricho. Esta es quizá la Liz que menos me gusta, la que puede desestabilizar no con una nominación inesperada, jugada más o menos estudiada pero siempre interesante, sino con la más mínima tontería que puede servirle para provocar un terremoto de grandes proporciones.

Si su capacidad para revolucionar la casa es lo que menos (y a un tiempo lo que más) me atrae de Liz, no tengo duda de que su franqueza ha hecho siempre que el fiel de la balanza caiga de su lado. Ella me ha ganado por su capacidad de ir siempre a rostro descubierto, diciendo a cada paso lo que pensaba, sin prever sus consecuencias dentro (¡peligro!) y fuera (¡alegría!) de la casa. Esto quizá no sea lo mejor para la convivencia pero es ideal para el observador de la misma, cual es mi caso. Los que repiten con machacona insistencia aquello de que esto es un juego de convivencia se equivocan de medio a medio, ya que aún en caso de serlo no está demostrado que la buena convivencia esté obligada, de igual forma que no se puede establecer por ley que debamos ser buena gente. Es como ese artículo de la Constitución Española de 1812, que proclamaba aquello de: “los españoles serán justos y benéficos”. Pues enhorabuena a los premiados.

Aquí es la audiencia quien decide si aprueba al justo y benéfico o, por el contrario, decide darle su apoyo a quien demuestra ser todo lo contrario. Tengo dicho que la opinión que cada uno nos formamos sobre los habitantes de la casa de Guadalix es fundamentalmente caprichosa, además de responder en cada caso a motivaciones distintas. Hay quien simpatiza con quien se siente más identificado, otros que buscan conductas ejemplares y también puede haber una parte que reclaman algo nuevo, un comportamiento distinto de lo ya visto y conocido. En definitiva, todos somos tan justos y benéficos a veces, como injustos y dañinos otras.

En realidad, la gran virtud de Liz ha sido precisamente que si ha tenido que romper la vajilla lo haya hecho, lo cual resta todo tipo de importancia al dañino mensaje de Julito el día de su despedida. Ella ha actuado siempre de forma impulsiva, sin haber reflexionado previamente sobre lo que agradará o no a la audiencia. Esto la sitúa tan lejos de ‘Juchulito’ y Palomares como cerca de los dos concursantes que son finalistas desde el pasado miércoles. Si Liz le gana la partida a Orlando y llega a la final, lo cual aún veo posible a pesar de todo, esta será la gran final de los que van de frente. Como dice mi amigo Senador la edición de “los vivos frente a los tapados”. Por eso no es cierto que deba quitarse máscara alguna, por mucho que haya utilizado la ocultación o el engaño en ocasiones, lo cual forma parte de su juego. ¿O acaso es un delito decirle a un concursante que le ha dado dos puntos cuando le dio tres?

Mantener que Liz ha tenido engañado a nadie es solamente posible por parte de un descerebrado o alguien muy malintencionado, y no sé en cual de ambos grupos meter a Julito, posiblemente en ambos. Si peca de algo no es precisamente de ser falsa, lo que sucede es que hay quien confunde los términos, de forma hipócrita con gran frecuencia. No hay duda ninguna de que eso es un juego, y como tal todos están autorizados a mentir en su beneficio, o mantener determinados tipos de engaño. De hecho, nada dice que estén obligados a revelar sus nominaciones, lo cual protege el secreto de las mismas y esto hace que puedan jugar con esa información a su antojo. Nada que ver con simuladores como Julito u ocultistas como Orlando. Liz no ha tenido jamás miedo de mostrarse tal cual es, mostrando unos dientes afilados, más amenazando que mordiendo.

Mi recuerdo de Liz será el de una dama de dientes amenazantes esperando el crepúsculo con una copa de vino en la mano. Y también el de aquella concursante que inesperadamente se hizo un hueco entre mis favoritos para llegar a la final. Porque ella también llevó la vida a esa casa, como los otros dos finalistas, de igual forma que lleva grabada en su rostro la lucha en la que todos convertimos nuestra vida. En eso nada nos diferencia, solo que la suya me pareció esta vez más atractiva que la de otros muchos. En definitiva, ella supuso para esta experiencia una sorpresa tan fresca siempre como inquietante en muchas ocasiones.

[Dejo cartelera con Iván y Almudena, los dos finalistas que ya son seguros en esta edición. Os recuerdo un día más que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO

5 enero 2009 a las 8:14 por elgato

Virgen de la Candelaria, ¿por qué me han hecho tan bueno?

No ha parado de repetirlo desde el pasado martes: “Soy Julito el de casa, Julito el de siempre, el dicharachero”. Es como una letanía, ignoro si recitada con la intención de espantar los malos augurios, que los ha de tener. Julito piensa que se marchará esta semana, supongo que él creerá que mañana aunque nosotros sabemos que la gala será en este caso el miércoles. Cada uno gestiona los que considera sus últimos cartuchos como puede y sabe, y el chicharrero ha decidido encomendarse a la Virgen de la Candelaria, aparte de otras instancias superiores que incorpora a su discurso de forma más o menos improvisada.

Ya sabemos que no se trata del más espabilado que ha pasado por esa casa. Ayer mismo, Julito lo demostraba al poner auténtica cara de esfuerzo mientras jugaba al parchís, como todo el mundo sabe un juego de mesa para el que hay que tener una preparación importante y que requiere un esfuerzo intelectual de gran calado. Le ganaron varias veces, supongo que porque está llamado a cosas algo más sencillas. Dentro de sus limitaciones, el simple hecho de que se haya compuesto un discurso para repetirlo de forma insistente dice mucho de lo que es un ser humano capaz de hacer llegado el momento decisivo, ante una disyuntiva importante en su vida. Para ‘el de casa’, ese concursante que salía por primera vez de su pueblo, que describía el lugar donde se alojó a su llegada a Madrid para la fase final de castings como “donde la salida del metro, que hay una tienda de Vodafone y una de ‘chuches’, que hay muy cerca una discoteca”, el permanecer en el juego sería un regalo del cielo (nunca mejor dicho), además de un modo único de refrendar que su virgen está con él.

Digo que piensa en su salida esta semana porque no cabe otra opción en quien ha ido viendo como salían todos sus aliados y, lo que es más importante, aquellos que de alguna forma se enfrentaban a un concursante en torno al cual ha girado esta edición, algo en lo que podemos coincidir todos. Cualquiera de nosotros pensaría lo mismo, si vemos salir a todos los que lo hicieron, enemigos declarados de Iván, y después incluso a los más cercanos, aunque no hubieran tenido nunca roce alguno con ese concursante, tal es el caso de Palomares. Pensémoslo bien, Carlos H. era un opuesto cuya enemistad trasladó a la casa desde fuera, y cayó de los primeros. Loli hizo lo propio justo la semana que se había enfrentado a Iván en sendas broncas durante la prueba del baile, precisamente lo mismo que pasó con Gisela y su corregida tentación con el tenedor.

De su grupo, la que primero desfiló camino de su auténtica casa fue Mirentxu, con quien Iván había tenido un antiguo roce en la casa vieja, imposible de superar por ella, según demostró durante los siguientes tres meses. Después salía Palomares, cuya educación (según aducía anoche en el debate) le había impedido entrar en discusiones, evitando las propias y aún mucho más las ajenas. Toda lógica indica que Julito sería el siguiente, máxime teniendo en cuenta que en caso de producirse su expulsión este miércoles quedarían en la casa aquellos que han estado siempre unidos alrededor de la figura de Iván.

Es supuestamente tras hacer este análisis, cuando Julito empieza a repetir que es “el de casa…”, encomendándose a la Candelaria y hasta comparándose con Jesucristo. ¡Válgame el cielo! Hay que ver, las cosas tan raras a las que acuden algunos. La otra noche le decía a Almudena cosas como estas: “He cometido fallos porque no soy perfecto… Pero siempre he sido yo… A Dios lo crucificaron y también fue una persona buena y dijo: ‘Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen…’ La única que está conmigo es la Virgen de la Candelaria, que vino conmigo en la camiseta y se irá conmigo”. La cartagenera no pudo aguantar que fuera más allá y le cortó el discurso mariano ipso facto. Aparte de la falta de pudor para compararse con Jesús, este endiosado concursante vuelve a errar al señalarse a sí mismo como un bendito, el más bueno, quien hace cosas que no haría nadie de lo puro bueno que es. Es para pasmar, no me digáis que no.

Liz aguanta a duras penas los anonadantes discursos de quien la salvó de estar nominada esta semana, y ha terminado por dejar de hablar con él. El detonante fue que en el amago de fiesta, trasladada esta semana al sábado (ayer tuvieron el pase de la película ‘Amélie’), el canario le levantó la falda a la dominicana, y esta dice que ya está bien. “Si está salido que espere a salir de aquí porque a mí no me mete más mano”, dice Liz, añadiendo: “Ahora está con el aislamiento y el arrinconamiento… Quiero que se termine esta mierda, no tengo ganas de aguantar este victimismo y esta vaina”. Ese es el otro argumento elegido por Julito, “estoy solo en la casa, me encuentro solo…”, como una segunda letanía sobrepuesta a la anterior. Liz le dijo la frase definitiva hace unos días: “Tú no eres nadie, Julito”.

Julito le tiene un miedo tremendo a salir esta semana, aun cuando piense que es la opción más probable. Lo demuestra que cuando Milá anunció la entrada de compañía en los próximos días, acompañando sus palabras con las imágenes de una italiana, aunque mirando bien se puede concluir que serán dos, pregunta si entrará como concursante. Cuando Iván le dice que es posible, a Julito parece no hacerle ninguna gracia, a pesar de que el modelo insiste en que no ve problema alguno en que se incorpore alguien ahora que fuera a concursar, ocupando el lugar de Ana. Tanto miedo le tiene que probablemente ha pensado en cuales eran los argumentos que alguna vez han defendido otros para intentar explicarse el apoyo dispensado a Iván fuera de la casa. El más sólido fue siempre el que el haber estado enfrentado a casi todos le podía hacer granjearse la simpatía de la mayoría del público.

Carlitos fue el primero que enunció esa teoría, probablemente asumida por Julito como una opción indiscutible, no por dogmático sino porque tampoco llega para mucho más, y mucho menos para elaborar teorías. Lo que sí parece haber podido es asumir todo esto, y darse cuenta que era la hora de intentar dar la vuelta a la tortilla. ¿No está ahora Iván rodeado mayoritariamente de los suyos? Pues digamos que estoy solo, puede haber pensado. Esto, añadido a la identificación religiosa de carácter local, puede estarle funcionando medio bien, estando algo así como empatado en votos, según parece, con alguien que hace bien poco le hubiera ganado de forma tan amplia como cómoda. Me estoy refiriendo a Almudena, con la que supuestamente se debate en una votación más igualada que nunca. Según los porcentajes ciegos que conocimos anoche, los dos más votados se guardan una distancia de solo dos puntos: 47,5% y 45,4%; con el nominado comparsa de esta semana que tendría el 7,1% restante.

Recapitulando, el ‘método Julito‘ consiste en cantarle de forma insistente a la virgen local, exhibiendo siempre que puede una camiseta a modo de estampita a la que besa como si lo fuera, al tiempo que afirma encontrarse solo. Si esto lo aderezamos con el gesto caritativo necesario, consistente en salvar de la nominación a una compañera en lugar de a sí mismo, tenemos el cuadro completo, listo para la hagiografía de un posible ganador de Gran Hermano. Un ganador beatificable, además. Pero mucho me temo que con tan burdas maniobras no se gana ni al tute. Su nueva y beata imagen hace aguas por todas partes, empezando por su milagro principal, el acto heroico y generoso de salvar a Liz de estar nominada esta semana.

Resulta que minutos antes de comunicar en directo a Mercedes Milá que elegía a Liz para cumplir su privilegio de poder salvar a uno de los nominados, Julito había dicho en el ‘confe’ que a lo mejor era preferible salvarse a sí mismo para evitar conflictos. Estoy convencido de que así lo habría hecho, caso de haberle preguntado en ese momento, o más tarde pero siempre y cuando la decisión la hubiera tenido que comunicar en ese entorno privado que es la sala de confesiones. Al tenerla que comunicar frente a sus compañeros hizo temblar la voz y aderezó su decisión con ese tratamiento autohagiográfico tan curioso.

Esto que cuento puede hacer perder toda esperanza al santo Julito. Solamente le falta decir: “Virgen de la Candelaria, ¿por qué me han hecho tan bueno? Este concursante es el último de los impostores que han pasado por una edición en la que ha habido más falsetes que en un disco de Chipper. Si tiene mala prensa hacer alarde de la caridad propia mucho más ha de tenerla si lo que se pretende es quedar por encima de todo el mundo como el más virtuoso, honrado, benévolo, humano, magnífico, caritativo, sensible, sencillo, ventajoso, candoroso, bienhechor, recto, justo, piadoso, cándido y divertido. Esto es precisamente lo que ha hecho Julito desde el martes. Además de aislarse con esfuerzo, como la otra noche cuando todos los demás se levantaban a prepararse una tortilla de patatas, y a pesar de la insistencia decidía quedarse en la cama. Minutos después terminaba levantándose, no pudiendo mantener tan dura exigencia de su autoimpuesto guión.

En realidad todos están solos ya, si bien es cierto que Iván disfruta ahora de la compañía de Almudena, Orlando y Liz, en una relación entre competidores que de momento se manifiesta siempre dentro de los límites de la lealtad. Utilizando los términos que hemos escuchado al propio Iván alguna vez diríamos que nadie adelanta a los demás por la derecha. Pero al ser cinco se nota ya que hay muchos huecos sin llenar, como cuando vemos a todos cabiendo en el jacuzzi. Esto ha sido paliado de algún modo con la compañía animal de la que ya hablamos en la anterior anotación. Las últimas en llegar han sido las cabras enanas Borja Mari (20 días de edad) y Dieguito (nada menos que un mes).

Al rato de conocerlas, Chiqui había rebautizado a las cabritas (qué mal suena así dicho), a las que llamaba Miguelito y Negrita. Mientras tanto, Orlando mostraba una mano especialmente hábil con los animales, enseñándoles rápidamente a obedecer. Con estas ha tenido mejor suerte que con ese hurón “asesino en serie”, según propia definición, mordiendo todo el rato al feriante. El resto del tiempo, cuando no han estado con los animales, lo han pasado durmiendo o con ese ejercicio un tanto cansino de hacerse bromas, tirarse agua y demás, aunque ya les han avisado de que no lo deben hacer si llevan el micrófono puesto, porque parece que alguno no ha sobrevivido a la batalla.

Pero la semana que hoy empieza tendrán compañía, concretamente dos italianas que estoy seguro les sacarán del tedio y el impulso nostálgico. Cuando entren quedarán apenas dos semanas, tan solo eso. Me da que a algunos no nos servirá la compañía que les hagan las italianas, y viviremos el tiempo que resta inevitablemente sumidos en la nostalgia, rebelándonos contra el fin de esto. Excepción hecha del beato, no me sobra ninguno de los habitantes que quedan en la casa, y no quiero ver salir a nadie más.

[Que los Reyes sean buenos con todos vosotros, mañana nos lo contamos. Antes de eso, hoy a las 12.30, Javier Palomares te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Julito dando un ultimátum. Por último, os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO