20 octubre 2008 a las 8:15 por elgato

DEFCON 1

DEFCON es una escala que describe los diferentes estados progresivos de alerta y disponibilidad del ejército de los Estados Unidos. Cuanto más bajo es el número mayor es la alerta, oscilando entre 1 y 5. El nivel 1 no ha sido utilizado nunca, o al menos no ha podido ser demostrado ese extremo, aunque durante la primera Guerra del Golfo se comentó que había sido activado. Es el máximo nivel de alerta. Hay varias razones por las que podemos llegar a un DEFCON 1 en breve, tanto dentro como fuera de las casas de Gran Hermano. El más próximo será mañana mismo, y su gravedad aún está por conocer.

Mañana entrarán en juego dos ‘pivones’, que aún desconocemos si irán a una casa o a otra, y en qué condiciones se incorporarán. Dijimos aquí que eran como ‘intruders’, término no oficial, por así decirlo, que fue acuñado en el Big Brother australiano. No hay duda de que serán habitantes que aparecen con el concurso avanzado, en concreto un mes después de su comienzo, vayan a permanecer el tiempo que sea dentro. No sé hasta que punto las dos nuevas adquisiciones provocarán revuelo dentro, pero ya se empieza a notar el de fuera, que cobrará mayor importancia a partir de mañana por la noche. Lo cierto es que esto es algo habitual en otros GH del mundo, habiendo países donde se ha dado la entrada de ‘intrusos’ desde su primera edición.

Por poner solo media docena de ejemplos, recopilados con la colaboración de Edu, en Alemania los hubo desde la cuarta edición, lo cual está muy relacionado con la larga duración de sus ediciones, habiendo entrado hasta 96 intrusos. 14 en Serbia, los mismos que en Polonia. En el Grande Fratello italiano han tenido ya 12 intrusos en sus ocho ediciones. En Holanda, donde nació el formato, 21 en seis ediciones. Y, para finalizar este repaso, en Australia (donde se creó el término que utilizamos) han entrado hasta 34 ‘intruders’ en sus ocho ediciones.

Está visto que quien se escandalice mañana, cuando nos presenten esta novedad, desconoce que es un recurso ya utilizado en la mayoría de las ediciones extranjeras, donde quizá no se dé el fenómeno de crítica permanente y contradictoria en relación a todo lo que pase en el programa. Aunque claro, estas intrusas puede que vengan para no quedarse, y su papel vaya a ser tan efímero como reactivo. Lo que tengo claro es que pueden provocar un DEFCON 1 a poco que se lo propongan. Y si no, al tiempo. Pero no es el único estado de alerta que se puede producir en la casa. Anoche, Iván provocó lo que podría ser un DEFCON 2, al enfrentarse a Carlos ‘soylapera’ y al matrimonio, probablemente guiado por el alcohol de la fiesta ‘retro’. El acercamiento del feriante a Gema también puede llegar a tener como consecuencia una crisis. E incluso la cercanía de las nominaciones en la casa luxury, momento en que cambiarán muchas cosas de forma rápida y contundente. Porque lo de Palomares y Julito vestidos de mujer (imitando a sus dos jóvenes compañeras, las nominadas de esta semana) y diciendo después este que la pareja formada por los dos le quiere recordar a la formada por Ismael e Iván (GH I), no provoca otra alerta que al buen gusto y el sentido común. Por cierto, que las dos nominadas están en empate técnico, por lo cual aún no es seguro que todos los de la casa nueva se vayan a quedar con la cara a cuadros viendo llegar a la ‘muy china’, como muchos esperamos.

El sábado nos ofrecieron un momento divertido Orlando e Iván. Ambos estaban en el dormitorio cuando Iván propone entre bromas y veras una medida de presión para el caso de que les dieran la prueba por perdida. El modelo plantea la posibilidad de que todos se tapen con la funda de los nórdicos (para que no se sepa quien es cada uno) y vayan todo el día agachados (para quedar todos a la altura de Chiqui). Orlando se apunta a la iniciativa, manteniendo los dos el tono de broma y llegando a hacer una prueba. Me gustó ver la camaradería de estos, que no estoy seguro se vaya a mantener en adelante.

Esta madrugada, Iván ha logrado enfrentarse a toda la casa. Bien es cierto que Orlando y Loli se han mantenido más bien al margen de la discusión, pero no les he visto cómodos con la situación, especialmente al ver como lo que pudo terminar en un ambiente festivo se convertía en una bronca importante, probablemente la más áspera y violenta de las habidas en esta edición. Les habían organizado una nueva fiesta ‘retro’, en este caso con disfraces ambientados en el mundo del deporte americano. De hecho, los disfraces fueron la piedra de toque de la discusión. El ambiente festivo se mantuvo hasta bien tarde, con un Orlando desconocido, cantando y divertido a más no poder. Sobre las tres y media de la madrugada, este e Iván salían de la fiesta (que realizan en la sala de expulsiones, transformada para la ocasión en un bar antiguo) para ir al ‘confe’, donde contaban sus planes de embozarse en la funda del edredón como medida de protesta en el caso de no pasar la prueba.

Hasta ahí todo era fiesta, aunque durante todo el rato vimos a una Loli poco participativa, que en un momento llegó a achacar su actitud a la presencia de las cámaras, lo cual me hace pensar en qué demonios hace ahí esta mujer. También pudimos ver la estulticia de Carlos H., leyendo la mano a Loli y afirmando que ya le ha hecho el croquis en un noventa por ciento, y que casi tiene ya el diez por ciento restante. Esto entre otras lindezas igualmente indescriptibles. Para mí tengo que todo estalló a raíz de un comentario de Carlos H., que Iván se guardó durante casi media hora. Decía el free lance que esta semana tenía que felicitar a todos porque se habían esforzado para ganar la prueba, no como en la anterior. Era una pullita a Iván en un tono paternalista que le hacía parecer un entrenador hablando a sus pupilos. Iván apartó la cara entonces, apretando los dientes. Pero a esas horas habían bebido ya bastante todos y el alcohol es siempre un mal consejero. Un rato después, casi a las cuatro de la madrugada, Iván estalla contra su enemigo, reprochándole su actitud cuando perdieron la anterior prueba, y acusando a Gema y Carlitos de haberle hecho un marcaje desde que entró en la casa nueva. También discutieron sobre la actitud de algunos a la hora de elegir la ropa para la fiesta, dentro de una cadena de reproches entrecruzados que puso muy difícil seguir la discusión.

No le falta razón a Iván en la mayoría de los reproches, pero la pierde por tres razones. Como le aconsejaba el gran Pepe Herrero a Dayron: “Nunca tengas una discusión si has bebido o en una fiesta”. Además, la discusión era extemporánea, ya que esto mismo debió haberlo dicho antes si lo consideraba preciso, sin esperar a un momento así, en que la mayoría de la audiencia interpretará que le ha envalentonado la bebida. Y, finalmente, todos le podemos reprochar que por su culpa la fiesta ha terminado como el rosario de la aurora. El tono de Iván era impresentable y no creo que el grueso de la audiencia votante pueda olvidar esa dificultad en el habla característica del borracho en el momento en que este concursante esté nominado, que será muy probablemente cuando empiecen a hacerlo en la ‘casa 10′. El dialogante Iván, el amante de la conversación, el afable, el ‘urogallo’ de las madrugadas de Guadalix, puede terminar siendo identificado como el borrachín envalentonado por el alcohol, y esto tan lamentable se lo ha ganado él mismo.

La noche acabó con Iván durmiendo solo en el vestidor, con la excusa de que en el dormitorio hacía demasiado calor, lo cual también es cierto según han comentado todos estos días. El DEFCON 2 es rebajado a DEFCON 5, aunque la mañana de hoy amenaza tormenta, y no creo equivocarme si digo que la bronca tendrá aún sus coletazos. Anoche mismo, Carlos Carlitos avisaba que hoy por la mañana le diría a Iván que “es un mierdas”, lo cual no denota mucha voluntad por superar la discusión. Se puede liar parda de nuevo, ya que no me extrañaría ver a este psicoanalista aficionado volviendo a aprovechar la mínima ocasión que se le presente para intentar erosionar la imagen de su enemigo, que no pasa por su mejor momento precisamente. Anoche volvía a repetir que ya le había demostrado su poco estilo y malas formas en la famosa fiesta de la discoteca, sin que nadie le haya hecho ver aún que aquello fue una solemne tontería, lo cual me resulta sorprendente.

Es difícil describir con detalle lo que pasó esta madrugada, aunque podemos sacar dos conclusiones: Primero, que Iván no pudo más y terminó explotando. Y segundo, que perdió la razón por las formas, aunque en el fondo no puedo evitar entender su enfrentamiento con las tres personas que le recibieron en la casa como un auténtico okupa. Tendremos que esperar a ver el resumen que nos ofrezcan de esta movida noche, aunque no tengo dudas de quien saldrá claramente perjudicado por su actitud anoche. También he de agradecer personalmente a los responsables del canal 24 horas que nos dejaran seguir la bronca de anoche en directo y sin apenas cortes. Igual que a veces protestamos, es de justicia hacer lo contrario cuando lo merece.

La bronca más bronca tendrá sus consecuencias cuando se abra la veda de las nominaciones en esa casa. De momento, Iván tiene el voto asegurado de Carlos H., Gema, Carlitos y probablemente Orlando, que dada su aversión al compromiso puede aprovechar el argumento de que es polémico y amenaza la convivencia. No es descartable que ya sea Li o Gisela quien pase la casa nueva mañana, también vote por Iván, aunque en este caso dependerá de la rapidez con la que sea contaminada por la otra parte. Es pronto para hacer una previsión de esas baldías, pero he de confesar que estoy deseando ver llegar el momento. También me interesa ver hasta que punto se utilizará en contra de Gema y Carlitos el argumento equivalente al de “porque he tenido menos contacto”, que puede ser en esta ocasión reconvertido en “porque ellos no pasaron por la otra casa”.

Y lo del feriante con la ‘esposísima’, de lo que apenas apetece hablar tras una noche de violencia contenida tan intensa como la de anoche. Pero es cierto que ligeras empiezan a ir las manos de Orlando a la cintura y la cadera de Gema, lo cual puede ser motivo para otro DEFCON 1, en este caso ordenado por el ‘baturro catalán’ que esta tiene por marido. Que me llamen sensacionalista y todo lo que quieran, pero yo veo al ‘feirante’ pasando del piropo retrechero al contacto carnal a gran velocidad. El contacto ya se ha producido, es cada vez más constante y anoche mismo Orlando hacía la broma de mostrarse celoso cuando Gema bailaba con su otro Carlos. Lo que no sabe este pobre es que el matrimonio planeaba en medio de la fiesta ir al ‘confe’ a darse un poco el lote, incluso parece que llegaron a comentar la posibilidad de pedir una hora sin cámaras, pero esto no lo llegué a escuchar y además es un imposible. Esto es un polvorín, de eso no cabe duda, y nunca se sabe dónde va a prender la mecha que provoque el próximo DEFCON.

[Hoy, a las 12.30, Ana Toro responde en un nuevo encuentro digital. Puedes dejar ya tus preguntas. Y dejo cartelera, con una Li silente que está empezando a abrir la boca y no cerrarla casi nunca.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO

14 octubre 2008 a las 7:56 por elgato

Veda abierta contra el okupa

No ha habido que esperar mucho para que la ‘estricta dueña’ Gema verbalizase lo que pensaba sobre Iván y su estatus en la que ella considera su casa. Escribí ayer mi tesis sobre las diferentes clases en esa casa, que van desde el rol de dueña y señora de la catalana, hasta el de okupa del último llegado, pasando por los de inquilinos que representarían los demás. Pues bien, si antes lo digo antes pasa: Gema ha llamado okupa a Iván. Sigo pensando que a veces parece como si los concursantes nos leyeran, empezando por esa Ana que se autocalifica de “loca de vez en cuando”, y terminando por este nuevo caso que ahora comento. Creo que este gato escribidor tendría que pedir derechos de autor a algunos concursantes.

El caso es que no solamente sabemos ya a ciencia cierta que consideran a Iván un okupa, lo que él mismo denomina “estar de prestado”, sino que además hemos sido testigos de hasta que punto se ha abierto la veda contra este concursante. El enfrentamiento entre el modelo cántabro y Gema terminó en una charla relajada en el jacuzzi, pero no sucedió lo mismo con su enemigo público número uno, paisano suyo y enfrentado a él desde el primer día, el ínclito Carlos Hoya. Antes de comentar estos dos enfrentamientos me gustaría hacer una pequeña pausa para recapitular lo que sabemos sobre el pasado común de estos dos concursantes.

A saber, Iván conoció a Carlos H. cuando este intentaba levantarle la novia, según aquel por el mismo procedimiento que utiliza siempre, por lo que es incluso conocido en los ambientes de la noche cántabra. El método del de Santoña consiste en ir a las chicas a cantarles al oído, y en este caso Iván le cortó de raíz el impulso cantarín. Por otro lado, parece que algunas mujeres le han hablado de su enemigo a Carlos ‘soylapera’, si bien ignoramos qué chismes le habrán contado. En la escena que pudimos ver donde ambos les explicaban a sus tres compañeros de la casa nueva estos antecedentes, uno omitía la información clave de la pillada con su novia y el otro evitaba especificar quién o quiénes le han hablado del otro, ni siquiera pudimos llegar a saber cuántas chicas les han conocido a los dos, lo cual es un dato cuantitativo de interés. Para lo que sí sirvió esa charla es para hacernos un poco más la idea de ante qué personajes estamos, porque mientras Iván reconocía que con dos copas no descarta tener un lío de una sola noche, el súper correcto Carlos aclaraba que no tenía nunca líos así, sino relaciones serias y nada más. Deslices los menos, que aquí ser incorrecto te puede costar un triunfo.

Con estos antecedentes se entiende mejor que ambos se nominasen mutuamente en la única ocasión que pudieron hacerlo, y también la reacción de ayer cuando les revelaron que habían perdido la prueba por dos errores del modelo y empresario, aunque no se corresponda con el propósito de hacer borrón y cuenta nueva que le expresó el consultor inmobiliario free lance a su paisano el día que entraron todos en la casa. La prueba de esta semana, a la inversa que la de la anterior, fue superada en la casa vieja y no superada en la nueva. Cuando Pepa les comunica que han perdido la prueba, el inquilino Carlos H. pide si se puede saber quien ha fallado, y la ‘súper’ revela que ha sido Iván. La pregunta no es gratuita, ya que desde la mañana del domingo ellos saben que esto ha sido así. Carlos, el ‘temeroso’, le había avisado a su mujer de que esto podría pasar, quedando todos a la espera del momento de resolución de la prueba.

En este momento que relato se produjo el enfrentamiento entre los dos conocidos del exterior, en el transcurso del cual uno reprocha al otro que hubieran perdido la prueba, el otro se excusa aclarando que no lo ha hecho a propósito y ambos evidencian que no se tragan. No me cabe duda de que si el culpable de haber perdido la prueba hubiera sido Orlando, por poner un ejemplo, la reacción no tendría nada que ver con esta, sino que más bien le hubiera dicho que no se preocupara, que un fallo lo tiene cualquiera y se acabó. De hecho, si el relevo fallido entre Iván y el ‘feirante’ no se produjo correctamente porque aquel se había dormido en la cabina, de algún modo también es achacable a quien le tenía que sustituir, igualmente dormido en ese instante, aunque en este caso plácidamente tendido en su cama. Quiere decir esto que Orlando es también culpable en alguna medida de que la comida vaya a escasear durante los próximos siete días.

¿Qué pasará si algún día pierden la prueba por un error de Carlos? Esto puede pasar, ya que no hay ninguna evidencia de su infalibilidad, aunque a menudo intente demostrar su omnisciencia. Lo que sucede es que lejos de tener conocimiento de todas las cosas reales y posibles, este chico es bastante ignorante, lo cual me produce una cierta ternura. Cuando anoche Iván le intenta explicar a Carlitos lo que es la sinusitis, hablando de los senos nasales, cavidades que comunican el maxilar con las fosas nasales, el hombre omnisciente que todo lo sabe espeta: “Los senos son los pechos”, mientras mira al vacío, como si la conversación no fuera con él. Efectivamente, no iba con él, pero es que tampoco estaba a su nivel, sino un par de peldaños más arriba, por lo menos.

La otra disputa en la ‘casa 10′, que está mucho más animada estos días, fue entre Gema e Iván, a cuenta de algo que este dijo el mismo día que cambió de casa. Recordemos que ese día se había producido el saqueo del frigorífico, uno de los episodios más divertidos de esta edición hasta el momento, fruto de una deliciosa improvisación de Mercedes Milá. Gema fue quien más se rebotó por esta situación, e Iván le hizo ver su privilegiada posición a todos los niveles. Está en la casa luxury y además con comida, ciertamente porque habían logrado superar la prueba y en la otra casa no, pero es indudable que su situación era notablemente más confortable, lo cual motiva que alguien procedente del ‘purgatorio’ de la casa vieja intente conseguir algo de comprensión al acto depredador de Ana y Almudena.

La reflexión de Iván es transformada por Gema hasta el punto de acusarle de haberla llamado egoísta. Es posible que en algún momento de la conversación saliera la palabra ‘egoísta’ de su boca, es más creo recordar que así fue, pero descontextualizado no viene a decir lo mismo. Pongamos que aquel le dice que se sienta privilegiada y entienda la necesidad de las saqueadoras y sus compañeros de encierro, a lo que esta le responde que no es nada egoísta y lo entiende, pero que le fastidia la situación, recibiendo entonces esta respuesta de Iván: “es que no hay que ser egoísta”. Evidentemente, no se le puede acusar de haberla llamado egoísta sin tergiversar de mala manera sus palabras.

Es como aquella anécdota que se cuenta como ejemplo de manipulación periodística a través de un titular. Resulta que un pastor anglicano de Washington visitó Nueva York y un periodista de un diario local que le esperaba al pie de la escalerílla del avión se adelantó al resto de periodistas para preguntarle: “¿Qué piensa usted del problema con las prostitutas en Nueva York?”, a lo que el religioso respondió: “Ah, pero… ¿hay prostitutas en Nueva York?”. Al día siguiente el diario de ese periodista titulaba en primera y a toda plana: “El pastor anglicano de Washington pregunta si hay putas en Nueva York nada más bajar del avión”. Manipulación evidente, ¿no?

Aunque si he de decir verdad, más que estas dos polémicas de ayer me ha interesado, y preocupado, la bronca entre el matrimonio que nos han servido como un plato de delicatessen en el programa diario. La discusión entre ‘la dueña’ y su temeroso marido no tiene desperdicio, aunque se trata más bien de un monólogo de ella. Si yo fuera Carlos F. me preocuparía seriamente lo dicho por Gema, muy por encima de lo que un enfado debe nunca llegar a provocar. El tono amenazante con que se dirige permanentemente a su pareja llega a traspasar todo lo tolerable con afirmaciones como estas: “He perdido muchas cosas por ti”, “No me has agradecido todo lo que he hecho por ti en estos diez años”, o “Voy a dar cuenta a España de cómo eres tú realmente”. A decir verdad me espanta lo dicho por esta individua, me produce pavor y me asquea.

Ah, y esta noche tenemos fiesta. En tus manos está prolongarla unos días más con el indulto a Ana.

3 octubre 2008 a las 8:22 por elgato

La bronca más larga

Cerca de tres horas duró la discusión que ha supuesto un revulsivo para este Gran Hermano, eso sin contar con los ecos de la misma, que se prolongaron durante todo el día. Ni planes ni historias, los habitantes son quienes deciden cuando y como le dan interés a esto, y en esta ocasión no han querido demorarse más. Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que es la bronca más larga de la pequeña historia de este programa.

En cuanto al tono, fue dura en ocasiones, especialmente por la gestualidad de Ana ‘la de los muñecos’, que alternó la lágrima volátil con el gesto violento de levantarse, inclinar su cuerpo hacia delante y levantar la mano. Mala forma de discutir es esa. En cuanto a la escenografía, a los pocos minutos de comenzar tomaron una sabia decisión, que fue sentarse en torno a la mesa del comedor. Esto proporciona a la discusión una cierta tendencia al orden y además pone ese elemento del mobiliario como parapeto infranqueable que obliga a mantener las distancias. Lo más gracioso es que en la bronca estuvieron todos durante todo el tiempo, y es que mientras que estuvieran uno por cada grupo el resto tenía que permanecer necesariamente al lado, teniendo en cuenta que están permanentemente unidos mediante los grilletes de sus tobillos.

La bronca vino porque tenía que venir. Se dice que el único medio para salir ganando en una discusión es evitándola, pero en esta ocasión era inevitable. Lo de menos fueron los motivos, no se discute tres horas por un fregado de platos. Sucede que los dos grupos en que está hoy dividida la ‘casa vieja’ tenían que tomar posiciones, hacer una demostración de fuerza, y a ser posible purgar sus culpas. El ‘clan de Mirentxu’ tenía la mala conciencia de haber pactado sus nominaciones en contra de Iván y Raquel, concentrando en ellos dos sus votos de forma muy inteligente desde el punto de vista estratégico. Si de diez habitantes, cinco deciden dar sus votos a los mismos dos compañeros de piso, es imprescindible que los otros cinco hicieran lo mismo, en cuyo caso se hubiera producido la nominación de todos. Basta con que los otros no acuerden a quien nominarán para que sea casi imposible la coincidencia de sus votos.

Por su lado, el grupo damnificado por el pacto (al que pertenecen los nominados de esta semana) se la había guardado a sus ejecutores, con Mirentxu a la cabeza, por lo que tenían ganas de tomarse la revancha a modo de discusión. Los más activos fueron Iván y Loli, por un lado, mientras que del otro Mirentxu y Ana. Hubo algunos que casi ni hablaron, como Julito. Gisela apenas intentó en alguna ocasión poner algo de paz, y ‘Farinelli’ Palomares se limitó a vomitar, no sin antes recomendar a todos que se olvidaran de las redencillas (¿mande?). Para terminar esta composición de lugar, decir que Almudena se situó con claridad en el grupo de Iván, que es precisamente al que está unida a consecuencia de la prueba semanal.

La actitud de los dos bandos contendientes fue bien distinta. Mientras que Iván se esforzaba por argumentar, Mirentxu ponía todo su empeño en callar al otro. Iván repetía machaconamente su postura y Mirentxu lloraba. Por cierto, que el llanto de Ana y el de la más longeva de la casa es de esos que no generan lágrimas, por lo que a esta le vinieron las gafas que ni pintadas, porque así solamente tuvo que hacer ver como que enjugaba sus supuestas lágrimas por debajo de las lentes, sin quitárselas en ningún momento. Decía Fritz Eckhardt, autor e intérprete austriaco, que: “Los hombres entienden las discusiones como el arte de hacer callar al adversario, las mujeres como el arte de no dejar la posibilidad de hablar”. Esta afirmación, una vez desprovista de su fondo machista, encaja perfectamente en el episodio que estamos relatando. En este caso, Iván y Loli pretenden callar al otro venciéndole y convenciéndole con sus argumentos, pero Mirentxu y Ana lo único que intentan es que el otro permanezca en silencio la mayor parte del tiempo.

Tras la discusión, ambas partes se disculparon con la otra, especialmente los dos cabezas visibles, pero conviene analizar las consecuencias de lo sucedido haciendo una pregunta: ¿A quién beneficia estas tres horas de bronca? Pues bien, a juicio de este gato parcial y comprometido, Iván y Loli han ganado muchos puntos. Prefiero el diálogo al silencio, la firmeza en una postura a los lloros injustificados que tan solo pretenden desviar la atención. Lo que no tengo nada claro es que muchos de los espectadores (la audiencia votante, como suelo decir) hagan el mismo análisis con semejante conclusión, sino que más bien se me vislumbra que pueden decantarse por el victimismo fácil del ‘clan de Mirentxu’.

No en vano Iván cometió algunos errores, fundamentalmente su insistencia cansina e innecesaria, su poco diplomático estilo, y lo enredado de sus argumentos, que mezclaban hechos bien distintos. Por ejemplo, es cierto que Mirentxu intentó malmeter a Eva con Almudena, lo cual corroboraba esta última en la discusión, pero hubiera merecido que intentaran resolver ese reproche antes de saltar a los demás. Tampoco debió haber negado que ha criticado a otros habitantes, ya que como decía Ana por la tarde, mientras pintaban uno de los dormitorios, en esa casa “hasta la madre Teresa de Calculta habría criticado”. Pero la gran clave está en la dificultad que tenemos de liberarnos del compromiso de ser políticamente correctos.

Enuncié esta simple teoría la pasada temporada, a causa de la presencia de Ángela, concursante casi ciega, y hoy se podría aplicar a dos de las habitantes: Almudena y, sobre todo, Mirentxu. Me decía una buena amiga que con la ‘Chiki’ de la casa no pasaría lo mismo que con la ciega, ya que su enanismo queda muy matizado por el pleno uso que hace de sus facultades, sin estar condicionada en casi ningún aspecto. Le decía yo que no, y si recordamos bien Ángela también se desenvolvía sin problemas, tanto que muchos llegamos a dudar en ocasiones de su minusvalía. La realidad no ha dado la razón a ninguno de los dos (mi amiga y yo), ya que Almudena recibió cuatro nominaciones la semana pasada y esta ha sumado otra. Es más que cero aunque insuficiente para salir a la palestra. Pero una abuela es una abuela, y en su caso puede ser mucho más efectivo el freno que tendrían algunos dentro de la casa, temiendo las consecuencias negativas de contrariar a Mirentxu (aún más de nominarla). Y mucho más efectivo fuera de la casa, todos somos o hemos sido nietos, en definitiva, y eso tiene su peso.

Hace falta en la casa un habitante que se haya ganado una posición de autoritas (en el derecho romano quien goza de la confianza, respeto, credibilidad, reputación y prestigio de la ciudadanía), para que los demás se desembaracen del absurdo concepto de que merece más respeto una persona mayor por el simple hecho de serlo. El respeto se gana con una actitud correcta, independientemente de la edad que acredite cada uno. No creo que Iván haya conseguido aún la autoritas necesaria para convencer a los que aún se sienten ligados a una ‘mami’ que, como ella misma ha reconocido, ha cometido el error de actuar como madre en lugar de como una concursante más.

Y termino con el momento Li, la inquietante china, más inquietante que nunca ayer por la tarde en un dormitorio, mientras Julito pintaba, Palomares ayudaba y los demás miraban. Es una estampa muy española esta de que mientras uno trabaja tres miran. Lo de pintar es un complemento a la prueba de esta semana, ya que les han ofrecido a los habitantes de la ‘casa 1′ un jamón y una cena si pintan toda la casa, y en ello están. En plena labor pintora (y pinturesca), Li cuenta que durante una discusión en su trabajo le tiró a un compañero un cuchillo. Se justificó diciendo que “cuando me pongo muy nerviosa no sé lo que puedo llegar a hacer”. La madre del amor hermoso, que guarden los cuchillos de la cocina ya… o quizá no.

[Hoy a las 12.30 Eva Freire responde a vuestras preguntas en un encuentro digital. Y ayer nos contó Mercedes Milá en su blog que la gala de los martes adelanta su horario de emisión una hora, con lo que dará comienzo sobre las 21.30]