26 enero 2009 a las 8:19 por elgato

Unas horas cerca de ellos

Sin que ellos lo supieran, el viernes pasado pasé varias horas cerca de los que han sido concursantes de la décima edición de Gran Hermano. En el comedor, en los pasillos de Telecinco y en plató, desde las siete de la tarde aproximadamente y hasta la finalización de la gala extra que nos regalaron esa noche. De esta forma vi cómo se empezaban a vestir y maquillar, lo que cenaban, sus últimos preparativos antes de entrar en el plató y el desarrollo de una gala debate en la que algunos detalles imposibles de advertir siguiendo la emisión televisiva me proporcionaban una visión que me pudo ayudar a conocerlos aún un poco más.

En primer lugar, me llamó la atención lo temprano que estaban pasando por maquillaje y peluquería, ya vestidos tal y como les vimos en la gala algunos de ellos, mientras que otros (fundamentalmente las chicas) se cambiaban o terminaban de vestir poco antes de ir al plató. Lo segundo que me llamó la atención fue la disposición en las mesas del comedor, suficiente para dar cuenta de la división en dos grupos de ex concursantes. Como ya contaron mis compañeros de esta web en el interesante Ego5 (¿blog o experimento?), lo más destacable era la situación de Orlando en esas mesas. Una mesa estaba casi llena, con la gran mayoría de ellos, y en la otra solamente se sentaron Eva, Almudena, Liz, Germán, Iván, y uno de los amigos de este último. Curioso que de los cuatro últimos habitantes de la ya clausurada casa de Guadalix, solo Orlando decidiera sentarse con el grupo mayoritario.

La disposición en las mesas a la hora de la cena no era casual. Todos entraron más o menos a un tiempo, a excepción de una Raquel rezagada que cenó sola esta vez. En la mesa menos ocupada, Eva y Almudena dejaron un espacio entre ellas reservado al ganador, que no paró de hablar por su teléfono móvil, ese que durante los últimos cuatro meses no había podido utilizar. Además, no paraba de saludar a unos y otros, a pesar del estrecho marcaje al que estaba sometido por una redactora de la productora y la omnnipresente Jani, concursante cubana de la sexta edición y ahora trabajadora de esta casa. Parece como si hubieran decidido de antemano situarse de ese modo en las dos mesas, situación obligada al no caber todos en una sola. Orlando el poco comprometido, a quien le gusta llevarse bien con todos, decidió compartir esos momentos con el grupo mayoritario en lugar de con sus dos compañeros finalistas.

Antes de la cena, Julito entraba en la cafetería cercana al comedor y la camarera le preguntaba quién era. “¿Tú cómo te llamas?”, le decía ella, a lo que el ex concursante contestaba con un previsible “Soy Julito el de casa”. Prometo que fue exactamente como lo estoy contando, lo cual da cuenta de lo lejos que ha llevado ese ridículo lema, que tan poco útil le resultó para salvarse de la penúltima nominación. En los pasillos, Marco Musumeci (amigo de Iván), charlaba con la acompañante de Germán (así la habían puesto en los letreros que marcan donde se ha de sentar cada uno de los invitados en el plató), mientras que el resto de amigos aguardaban en la cafetería hasta que el ganador se hacía rodear de todos ellos, con quienes tuvo una breve charla.

Si tuviera que describir el estado anímico de los tres que habitaron la casa hasta el último día diría que Almudena disfrutaba de su contacto con el público, zafándose de la seguridad en plató para acercarse a las gradas y darse el baño de popularidad que, además de desear, necesitaba. Iván estaba como en medio de una nube asumiendo su triunfo y sin terminar de poner los pies en el suelo. Estos dos estaban con la sensibilidad a flor de piel, cosa que demostraron durante toda la gala pero ya habían visto las redactoras de esta web la misma mañana del viernes. Un error había hecho que Iván y Almudena se presentaran en la redacción esa mañana, supuestamente para asistir a un encuentro digital que realmente tendrá lugar entre hoy y mañana. Aprovechando su presencia allí pudieron contar sus impresiones de primera mano, tras una noche sin haber dormido prácticamente nada, además de tener un primer contacto con lo que se ha estado diciendo de ellos, momento que recoge la imagen que acompaña estas líneas, en la que se ve a Iván leyendo la entrada publicada esa misma mañana en este blog. Durante todo el día no pudo parar de llorar, emocionado por el apoyo recibido.

Por su parte, a Orlando le vi cabizbajo y algo triste. Es simplemente una sensación que apenas puedo apoyar en gestos concretos, pero así le vi a pesar de que en la gala reía viendo algunos de los fantásticos vídeos que recordaban el paso de todos ellos por el programa. Quizá tuviera algo que ver en ello la respuesta contundente que le dio a Milá sobre su relación con Nany, en la cual remarcó que la seguiría conociendo como una amiga más, solo como amiga. Ella estaba triste, de brazos cruzados y medio muerta de frío, embutida en una cazadora de cuero durante las pausas. Está claro que algo debió pasar en las horas previas para que ambos se mostraran tan fríos y distantes, posiblemente al haber conocido el feriante cierto escarceo de Nany tras su salida de la casa.

En cuanto a los demás, Loli y Carlos H. estaban sentados juntos en la cena y charlando muy amigablemente, de igual forma que tras el enfrentamiento que ella tuvo en directo con Iván, ambos hablaban en la siguiente pausa publicitaria cogidos de la mano en una muestra de cariño evidente, conversación que sellaron con un largo abrazo. Este fue el único gesto auténticamente cariñoso que pude ver hacia Iván, sin contar con los de una Chiqui a la que llegó a afectar el violento choque entre su amigo y Carlos H. El que calificamos como ‘soylapera’ al tiempo que Iván le definía como “pluscuamperfecto”, lo cual algunos abreviaron aquí hasta convertirlo en el ‘pluscuam’, queriendo demostrar que no es “chulo”, como le había llamado un forero del bolo y periodista de la COPE (¡que Dios nos pille confesados!), atacó a este amenazándole con decirle “cinco cosas que podrían hacerle el hazmerreír” general. Curiosa reacción, aunque ya sabemos que los borrachos lo primero que dicen es “yo no estoy borracho”, justo en el momento que se dan cuenta de estarlo.

Carlos H. e Iván encendieron la mecha en cuestión segundos, sin una razón aparente para ello. Cierto que Iván parecía tener esa noche un resorte que le hacía levantarse para enfatizar sus palabras, lo cual justifica la pregunta “¿Tienes un resorte en el culo?”, que le hizo su enemigo. Pero en el fondo tenía razón el modelo, ya que al explicar cómo se produjo la situación creada tras haber hecho perder una prueba por un error suyo, Carlos H. quiso contradecirle, aunque más bien se estaba poniendo en contra de la razón. Según Iván, alguien había preguntado quién había sido el causante del error por el que se había perdido la prueba, añadiendo que ese alguien había sido ‘soylapera’. Este le rectifica entonces, diciendo que había sido Pepa (a quien no pude ver aunque me contaron que andaba por allí) quien lo había dicho. Huelga cualquier aclaración, ya que la ‘súper’ dio ese dato porque Carlos H. lo había pedido.

A este choque le siguió una pausa de publicidad en la que un psicólogo acudió a hablar con Iván al tiempo que miembros de la seguridad en el plató se situaban junto a ambos contendientes. En medio de ellos, Almudena lloraba disgustada, no en vano los dedos acusadores señalándose mutuamente se habían cruzado precisamente por delante de su cara, además de ver cómo se atacaba de forma absurda e innecesaria a Iván. No fue lo único interesante que pasó justo durante una publi, sino que un poco antes Mirentxu había abandonado el plató aprovechando la pausa. La donostiarra fue la única que entró al plató con abrigo y bolso, como si no confiara en dejarlo en guardarropía, cosa que hicieron todos los demás. Llegada la pausa de la que nunca volvió, salió con abrigo pero dejó su bolso en el sofá, medio oculto por el cojín especial que pidió antes de comenzar el programa y terminó recogiendo alguien en su nombre.

El desplante de Mirentxu merece que no le den un solo bolo y eviten comparecencias en cualquier programa, algo también justificado por las graves y bochornosas acusaciones que vertió ante la victoria de Iván, repitiendo de forma machacona que era un “timo”. Mercedes Milá le dijo con gran acierto que se había sentido insultada, lo mismo que sentirían tantos seguidores del programa que gastaron su dinero en hacer ganador a su preferido, probablemente los mismos que dejaron sin saldo su móvil para verla salir de Guadalix. Este gato, hoy más cronista que nunca, ha de reconocer no haber votado nunca en las nueve ediciones anteriores, pero cuando estuvo nominada Mirentxu con Almudena me desquité votando compulsivamente, sobre todo tras ver a Milá abrir la gala con un guión en cada mano, dada la igualdad existente en los votos de ambas. O sea, que de timo nada de nada, señora.

El gesto más feo de la noche, que no pudieron llegar a captar las cámaras del directo, fue protagonizado por la muy china Li, con Ana como cómplice. Esta había mostrado mucho interés en averiguar quien era este gato, al decir Milá instantes antes de comenzar la gala que estaba presente en el plató aunque no diría dónde, respetando mi deseo de conservar la privacidad de mi propia imagen. Cuando Mercedes pidió un aplauso para el gato (es la primera vez que me aplauden y puedo asegurar que me sentí tan honrado como extraño) Ana se giró dirigiendo su mirada a las gradas, probablemente para ver si identificaba la identidad de un servidor (es raro aplaudirse a sí mismo, he de decir). Cierto que también se giró Gema, pero estaba tan rotundamente guapa que no sería capaz de poner un pero a la ‘señora de viudín’.

Cuando Milá dio pasó a nuestra querida Carla, representante de este blog vía telefónica, Li comenzó la burla, que fue intensificada justo cuando aquella explicaba el delicado estado de salud de nuestra forera que, de hacer caso a lo convencidos que estamos muchos, superará en breve. Ana era cómplice, desde el otro sofá, de esa burla tan inapropiada y falta de respeto. No creo que ninguna de las dos tenga nunca un grupo de gente numeroso deseando su triunfo, tal como ha tenido Iván. Espero que tampoco se encuentren nunca en una situación delicada para su salud, y que si el destino quiere que algo así suceda jamás se encuentren con personas de tan poca calidad humana como para hacer burla con algo así.

Fue un placer estar allí, conocer a los minutistas que hicieron cumplir uno de los sueños de este gato, consistente en ver en esta web un relato diario y completo de lo sucedido en la casa, contado en tiempo real a modo de live update. Me resultó muy útil estar durante unas horas tan cerca de aquellos que han sido blanco de mi observación diaria durante los últimos cuatro meses. Y estuve encantado de saludar a personas clave en este programa, como mi querida Mafer o Mayte Méndez de Vigo (a quien pude conocer por fin), además de darle un beso a una Mercedes Milá vestida de rockera para esta gala final de la décima edición de Gran Hermano.

A Iván, ganador de GH X, decirle que es todo un detalle por su parte que agradezca al gato el apoyo que aquí ha tenido y tiene. Cuando hablo del gato en tercera persona no es por parecerme a Aída (GH V) sino porque entiendo que he de compartir con miles de amigos esas palabras de Iván, que he escuchado en el vídeo de una entrevista publicada en la página de la productora. Agradecemos los agradecimientos, y a su vez le digo que gracias a él esta edición ha sido tan especial para muchos de nosotros. Tanto que estoy ya echando de menos poderme asomar a esa ventanita de nuevo. Nos espera Gran Hermano XI. Y punto pelota.

[Hoy a las 12.30, Iván te responde en un Encuentro digital para el que puedes dejar ya tus preguntas; y mañana, también a las 12.30, será Almudena quien te responderá en un nuevo Encuentro digital. Os recuerdo una vez más que hasta el último día de este mes de enero se puede votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

23 enero 2009 a las 8:17 por elgato

Brilló la luz del ganador Iván

Poco confiado en su victoria, Iván Madrazo rompía una puerta de papel que le conduciría al abismo de un viaje hacia el exterior de la casa. El viaje que debían hacer anoche y en el que la audiencia votante decidía el orden de salida. Primero salió Almudena, la tercera clasificada, y después un Iván que atendiendo al porcentaje del 69,8% de los votos que fueron destinados a él lograba la mayor victoria desde el triunfo del gran Pepe Herrero en la séptima edición. Además, el urogallo que anoche cantó antes de llegar el alba, hace historia colocándose en el puesto número siete del ránking mundial, es decir, el suyo es el séptimo porcentaje más alto para un ganador en una final con tres o más finalistas. Y el número trece (fuera supersticiones) del ránking mundial general, incluyendo las finales a dos. Tengamos en cuenta que estamos hablando de 154 finales en la historia de este programa en todo el mundo.

Y es que anoche brilló la luz de Iván, no solamente por lo deslumbrantes que resultan los datos sino porque demostró en la entrevista con Mercedes Milá las razones por las que este concursante le ha robado el corazón a tanta gente. Su sonrisa franca y adorable era anoche todo un reflejo de su alma, esa que dice haber limpiado en Gran Hermano y yo siempre vi reluciente. Fue de la sonrisa a la emoción, y hasta casi parecía que iba a llorar cuando Mercedes le dijo que no entendía cómo alguien podía haberle roto el corazón, haciendo referencia a su vida sentimental previa a su paso por la casa de Guadalix. Ese estudio de Fuencarral, testigo de tantas cosas durante los últimos años, fue anoche un hervidero de sentimientos y emociones. En todas las ediciones no se ha vivido nada igual en ese plató. Absolutamente brutal y apasionante.

Fue una noche de sorpresas en la que se perdían al menos dos tradiciones: que el ganador tuviera la posibilidad de disfrutar de su triunfo en una casa solitaria y que pudiera celebrarlo con al menos un compañero en el momento de conocer la decisión del público votante. También resultaba una innovación la presencia en el mismo plató de una notaria que daba fe del proceso de votaciones telefónicas. Por fin vimos al notario, una añeja reclamación de muchos seguidores del programa. Pero más sorpresa fue para este gato feliz ver como casi todos los concursantes felicitaban al ganador a su entrada en plató. Liz, Palomares, Germán, Eva, Gisela, Carlos H., Raquel, Nany, Li, Gema, Mirentxu, Loli, Ana, Julito y después sus dos compañeros de encierro en solitario durante la última semana, la cría Almudena y Orlando, segundo clasificado. Adivinen quién se escondió a la hora de felicitar al ganador. Pues sí, Carlitos se debió meter debajo del sofá de ex concursantes.

Con nueve ediciones a sus espaldas, anoche culminó la que ha sido para muchos una de las más apasionantes. Nunca sabremos cuántos votos estaban ayer en juego pero imagino que más de los imaginables. El sueño se cumplió, aunque no fuera gratis, y el pirata Iván tuvo su merecido triunfo en una final inédita en la que los tres se tienen aprecio verdadero, algo que nunca antes había sucedido. En la tercera edición, Kiko, Patricia y Javito tenían una buena relación, pero no es lo mismo y, además, este último le dejó bien claro a su compañera que nunca podría convivir con ella. En el resto de ediciones mucho menos, una razón más por la que a la décima fue la vencida también en este aspecto. No en vano, Iván hizo parte de su entrevista con su mano cogida a la de Orlando, que vio cómo se frustraba su sueño al tiempo que su amigo obtenía el propio.

Se acabó, por fin, el mito de que todos piensen lo mismo sobre Iván, como le dijo Loli una semana antes, ya que antes de la resolución de esta historia tanto Liz, como Germán, Eva, o Raquel preferían ver a Iván ganador. Gisela no se decantaba por ninguno de los dos últimos finalistas, con lo cual evitaba posicionarse en contra del modelo cántabro, y Palomares sonreía divino como siempre. Si a estos le sumamos a Orlando y Almudena, me salen siete concursantes, que junto al propio Iván hacen casi la mitad de los concursantes de esta edición. Hay mayorías hechas de la nada, como queda claro. Por tanto, Iván no gana fuera de la casa arrastrando el lastre de no haber conseguido ser querido dentro, ya que todos hemos visto en estos cuatro meses muestras inmensas de cariño, tanto suyas como hacia él. Posiblemente las mayores nunca vistas en esa casa, y Almudena tiene mucho que ver en ello.

La excusa del debate de hoy, que tendrá a los concursantes como grandes protagonistas, como ha de ser, sirvió para justificar unas entrevistas más bien cortas, incluso la del ganador. Chiqui protagonizó un enfrentamiento con Ana y Eva, que no fueron capaces de entender lo ofensivo de sus palabras, ya que mientras la primera decía que por su estatura había tenido una “patente de corso” que le permitía hacer o decir cualquier cosa que no se habría permitido a los demás, la otra argumentaba que sus compañeros y amigos se habían reído de ella y no con ella. Ambas cosas me parecen auténticas majaderías que no se corresponden ni de refilón con aquello que este gato ha observado durante tantas y tantas horas en los últimos cuatro meses. La cartagenera solo obtuvo el 7,4% de los votos, acusando el efecto del voto útil que provocó una concentración de los mismos en Iván, con el fin de asegurar su triunfo.

Orlando tuvo una entrevista pareja con lo que supuso su paso por la casa, un camino de rosas según fue definido por Almudena. Nany no quiso amargarle la noche ya de por si algo incómoda para quien se quedó a las puertas del triunfo, y además tan alejado del mismo al recibir tan solo el 22,2% de los votos. No le contaron al feriante valenciano los supuestos escarceos de Nany una vez fuera de la casa, y estoy convencido de que le hubiera resultado indiferente. Orlando estuvo como siempre, a caballo entre la corrección y la tendencia a sobrevalorarse en detrimento de los otros. Por ejemplo, su interpretación de la buena relación que tuvo en la casa con Iván fue que había sido porque él se lleva bien con todo el mundo, a pesar de haberse tenido que callar cosas para no enfadarle. En ningún momento tuvo la generosidad de reconocer al otro mérito alguno a ese respecto, lo cual me pareció bastante feo por su parte.

En esa olla a presión que era anoche el estudio de Gran Hermano en Telecinco, llegaba el momento de la entrevista a Iván, y en este punto debo hacer una rectificación sobre algo que dije en mi escrito de ayer. No tenía yo mucha confianza en Iván y su retórica, a menudo tendente a entrar en bucle (que diría Tomás Blanco, otro triunfador de esta edición que junto a Beatriz Sánchez, Atahualpa Amerise, César Toral y Juan M. Fdez. han hecho la importante labor de minutistas, que tan útil nos ha resultado a muchos). Sorprendentemente, Iván estuvo anoche contenido, aunque también es cierto que fue bien sujetado por Milá y volvió a meterse a la mayoría de la audiencia en el bolsillo. Si Palomares y Julito fueron los escobas oficiales en la casa, anoche Iván demostró una imprevista maestría para barrerles a todos con un verbo preciso y demoledor.

No sé si esta semana en la que han estado tan solos le ha servido para ir imaginando mentalmente cómo afrontaría la entrevista de anoche, o la seguridad que pude observar en él es producto de haber mantenido la integridad en todo momento, sin tener nada de lo que avergonzarse ni casi arrepentirse, si bien pidió perdón un par de veces. Los carteles que le colgaron de prepotente, poco humilde o incapaz de pedir perdón, se los quitó ayer de un zarpazo. No tuvo ningún problema en afrontar lo que ha sido su paso por este programa, si bien tuvo la generosidad (el de egoista fue otro de los carteles que injustificadamente le colgaron) de aclarar que tras la entrevista de ayer, que tendrá su continuidad en el debate de esta noche, para él quedan todos los temas zanjados, no guardando ningún resquemor hacia ninguno de los que fueron sus compañeros. Esto tiene un singular valor teniendo en cuenta que muchos de ellos se lo hicieron pasar muy mal en muchos momentos, especialmente ese Carlos H. que ayer estuvo correcto y coherente, manteniendo su propósito expresado el día de su expulsión de enterrar el hacha de guerra.

En definitiva, Iván demostró ser aún más brillante anoche de lo que algunos esperábamos. Su luz propia brilló como nunca, y siguiendo el símil en lugar de proyectar sombras sobre los que tenía alrededor les hizo brillar igualmente. Personalmente agradezco a los concursantes de lo que hemos dado en llamar ‘fila cero’ que mantuvieran casi todos un comportamiento ejemplar, permitiendo que la final fuera la fiesta que debe ser. Y, cómo no, al equipo que hace este programa ese enorme regalo que nos sirvieron con una sucesión de vídeos con una calidad espectacular. Es un lujo y un orgullo que en el programa de nuestros amores, este que hace posible tenernos emocionados durante más de cuatro horas, con el que reímos, nos enfurecemos, lloramos y tantas cosas más, trabaje el mejor equipo del mundo. Son simplemente únicos, los mejores entre los mejores, y no podía terminar esta temporada sin rendirles este tributo. Del primero al último se merecen un reconocimiento, y personalmente lo quiero personalizar en las personas que hacen los vídeos de las galas y ese diario de las tardes que es absolutamente inmejorable.

Termina aquí un Gran Hermano sin complejos, en el que algunos concursantes fueron auténticos a rabiar. Un GH en familia, porque la sensación que se queda en esta hora final es haber estado con amigos, con nuestra gente. Esta vez sí tengo totalmente claro que Iván es uno de los nuestros, pero no solamente él. Son tan nuestros que algo de nosotros cambia esta noche también. Personalmente empecé esta edición con el temor de siempre hacia la posibilidad de encontrarnos con un casting no tan bueno, y termino con la sensación de haber vivido algo tan único que posiblemente sea la que mejor me lo hizo pasar. Y no me cabe duda sobre que nunca antes tantos habíamos sentido tanto.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes para una Mercedes Milá que es desde hace mucho una de las nuestras, y anoche hizo de embajadora de esta gatera llevándole a Iván una muestra, un adelanto para que sepa lo mucho que se le ha apoyado desde aquí. Desde Karla hasta Senador, del primero al último. Y no solamente a Iván sino también a un Orlando que tuvo entre nosotros un lujo de defensa en VickySans o Balzac, entre otros muchos. Y es que tenemos un lujo de comunidad, ya lo creo que sí.

Anoche ganó el gran protagonista de esta edición. El amo del jacuzzi, el urogallo que canta en la madrugada, el ave nocturna de inhalador y papel higiénico en el bolsillo que en realidad resultó ser rara avis. El concursante virgen, el de las charlas de la madrugada revestidas de una ensoñación lúdica y sensorial. El sensible. El afable, sencillo, bondadoso y honrado, amante del “vive y deja vivir”. El imperfecto, testarudo y exasperante monologuista que entra en bucle con facilidad. Iván Madrazo es un perdedor que tiene tan asumida su derrota que la afronta como un reto, haciendo un desplante a la mala fortuna, dejando en ridículo a los que huyen de los problemas. El gigante puede ser ahora tan fuerte como un roble, frágil y quebradizo dentro de un rato. Entró con rictus y mirada triste en la casa, sin haber terminado de superar la ruptura con una mujer a la que probablemente sigue amando, y sale con una mirada limpia y una sonrisa. ¿No es maravilloso este programa? El perdedor se convirtió esta vez en ganador, y su sueño era anoche el de muchos.

Esta noche tenemos una nueva cita en el programa especial donde se terminarán de desatar algunos enredos y los finalistas terminarán de dar cuenta de lo que ha sido su paso por la casa. Es otro regalo que viviremos de forma muy especial. Por tanto, en principio, tenemos una cita dentro de unas horas y el lunes que viene acudiremos de nuevo a esta cita para comentar ese debate y poner el punto final con la última anotación de dos cifras en esta temporada. Esto quiere decir que si sumamos la anotación publicada en nuestra antigua casa al mismo tiempo que saludábamos en esta, en total hemos sumado cien artículos durante la temporada. Vamos pues a por el 100 de esta edición 10.

[Pido paciencia y mis disculpas si el servidor se cae de nuevo hoy. Por otro lado, dejo la última cartelera de la temporada, con un Iván más pirata que nunca. También os recuerdo que hasta el último día de este mes de enero se puede votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

MONTSE JUANILLA & ELGATO

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO

22 enero 2009 a las 8:13 por elgato

La decisión final

Hoy es el gran día. Es algo que repito en cada edición dos veces, justo el día que empieza esta aventura y de nuevo el día del capítulo final. La decisión está en vuestras/nuestras manos y ahí radica gran parte de la grandeza de este programa. De algún modo, ese poder de decisión ostentado por la audiencia hace cumplir el sueño de poder cambiar el guión de lo que suceda.

Lo hacemos semana a semana con las expulsiones, que van marcando la acción en la casa, y al final podemos ser los que decidamos a quién vemos en el último plano de la película, con el rótulo de “The End” sobreimpresionado sobre su rostro. ¿Te imaginas que hubiéramos podido decidir que Rick e Ilsa no se separasen al pie de aquel avión en ‘Casablanca’? ¿O que al final Bobby Duran decidiese no irse con su marido sino con Jack Weil en ‘Habana’? ¿Y si no muriese Satine en ‘Moulin Rouge!’? Posiblemente yo no tocaría ninguno de estos finales bajo ningún concepto. Ahora bien, en el cine puede que no me gusten los finales felices, pero en Gran Hermano sí.

Es relativo el final de esta historia, aunque para este gato no hay duda de ningún tipo. Lo que sucede después me interesa más bien poco, aunque con frecuencia me lleguen noticias de quienes fueron concursantes. Para mí todo acaba esta noche, tras ver salir de la casa al segundo y después observar esos minutos que con tanto acierto suelen dejar al ganador solo en la casa, despidiéndose de lo que en algún momento pasó de ser un estudio de televisión para convertirse en un hogar. Anoche durmieron por última vez en la casa, y si me imagino lo que pudieron sentir me estremezco un poco. Una verbena de sensaciones, la que genera esa bendita casa de los sueños. El día de ayer fue duro para los tres finalistas, ya que pasaron muchas horas encerrados dentro de su encierro, en una especie de ‘encierro Matriuska’, como dije en alguna ocasión pasada. Del ‘confe’, donde les pusieron una película, al cuarto de maletas, donde se veía ya todo recogido, los estantes vacíos y las maletas hechas.

Solamente les queda ya que pase este día y lleguen las nueve y media de la noche, que esperarán como de costumbre, sentados en los sofás del salón. Pepa les avisará de que queda poco para que empiece la gala, y al rato serán saludados por una Mercedes Milá vestida con tuneado traje regional de Castilla-La Mancha, un trabajo más de Mayte Méndez de Vigo, y posiblemente uno de los más bonitos de toda la temporada. Las finales de este programa tienen un aire especial, esa mezcla de nostalgia y alegría, gran celebración en la que todo se multiplica. De momento, habrá tres entrevistas, esperemos que con tiempo suficiente para los tres. Orlando dirá poco y sonreirá mucho, Almudena se mostrará mucho más cauta que en la casa e Iván… pues no sé, tengo mis dudas.

Iván pierde mucho cuando se sabe observado. Sus mejores momentos han sido cuando hablaba con sus compañeros y contaba historias, o bromeaba, o cualquier cosa, sin tener presente que delante suyo varias cámaras estaban llevando permanentemente a la gente la imagen de lo que hace. También es cierto que sus ‘confes’ han tenido casi siempre mucho interés, pero no tanto porque tenga gran capacidad de comunicación como por su cierta clarividencia a la hora de analizar lo que pasa a su alrededor. Pero cuando definitivamente ha decepcionado es en las ocasiones que alguien le pidió que dijera algo a la cámara, en su enfrentamiento con Loli o en la despedida de Gisela. Iván gana cuando habla y no cuando convierte su palabra en un discurso, sencillamente porque no está ni preparado ni dotado para ello.

Eso sí, tanto Almudena como Iván lo tendrán difícil con unos concursantes que no han sabido asumir su fracaso y mucho me temo que tampoco den muestras de aceptar de buen grado el triunfo de los demás. Si a estos dos finalistas les someten a la misma presión que a una sorprendentemente fuerte Liz ya nos podemos preparar para una final con visos de batalla campal. Además, les veo nerviosos, y más lo estarán cuando llegue ese momento. Yo también estoy nervioso, no puedo evitarlo y todavía me sorprende que esto sea así.

Que nadie nos amargue la fiesta de esta noche, que se respeten unos a otros porque nadie se merece otra cosa, ni los que salgan ni quienes ya están fuera. Parece mentira que muchos no se den cuenta que una vez fuera de la casa tienen la oportunidad de dejar un buen recuerdo en la audiencia, borrando por completo los errores que hayan podido cometer en la casa. Somos todos lo suficientemente olvidadizos y generosos como para dejar que permanezcan en nuestra memoria los buenos recuerdos, y para ello no hay nada como un buen final. Desde la salida de la guapa Gema ‘melapela’ solamente Palomares se apartó de la tendencia instaurada por el resto, consistente en dar esa sensación de frustración y resentimiento de los malos perdedores. Hoy tienen la última oportunidad para demostrar que aceptan el triunfo ajeno con naturalidad y sin mezquindades. Si tuviera que apostar lo haría a que así lo harán porque tiendo a creer que todos somos buenas personas, cada uno con sus cosas.

Está a punto de acabar el Gran Hermano de la casa vieja y la nueva, el del rincón de pensar, las aguadillas en el jacuzzi, el clan de la escoba, Germán readmisión, la loca de vez en cuando, te devuelvo la pulsera, te tragas este gel, España entera se va a enterar como eres, me echó de una fiesta con Playmates, machango subnormal que te meto con el tenedor, el de siempre-de casa-dicharachero-y-olé, pásame a otro, no quiero que me toque la teta, mi princesita o la luz propia. Mañana miles de sonidos e imágenes atravesarán nuestra mente, son los recuerdos de estos últimos cuatro meses tan llenos de magia. Y de semejante modo a como los concursantes se despertarán buscando instintivamente el micro y la petaca, nosotros intentaremos abrir la ventanita que nos conectaba con la casa y veremos que ya está cerrada. Solo entonces nos daremos cuenta de que el sueño ha llegado a su fin.

Ayer prometí cumplimentar el apartado de agradecimientos pero al final me quedé en uno global y muy sentido a tantos amigos que nos hacen compañía cada día, llenando de palabras y sentimientos este espacio, aquellos que ayer nos dejaron más de cuatro mil comentarios, por ejemplo. Quiero hoy, por tanto, terminar ese capítulo dándome el placer de agradecer a mi gatita que me haya corregido cada día con infinita paciencia mis interrogativas sin tilde y la eterna confusión que llevo con los complementos directos e indirectos, no en vano soy gato de Madrid y eso me hace laísta por definición. También quiero agradecer a Montse que una vez más haya llenado de carteles cinematográficos este espacio, llegando a los treinta esta temporada. Y, cómo no, a Affleckdavid que plasmara a los Sims la vida en la casa de Guadalix, algo que hizo en doce piezas inigualables. Naturalmente que también hago extensivo el agradecimiento a todos aquellos que propusieron cosas o hicieron sugerencias, así como a quienes me sirvieron de inspiración, regalándome en ocasiones sus palabras para que las hiciera mías, como mis amigos Senador y Pablo.

La fiesta de esta noche será la más especial de todas. Mercedes Milá nos acercará al abismo de la gloria, separada por un fina línea del fracaso. Sea como sea lo pasaremos bien, sonreiremos y nos emocionaremos, de esto no me cabe ni la más mínima duda. Pero hasta el comienzo de la fiesta deberíamos recordar que los sueños a veces se alcanzan con esfuerzo. ¿O es que acaso alguna vez nos regalaron un sueño? Disfrutadlo y sed felices. Hasta mañana a todos. Gracias por estar ahí un día más.

[Dejo el último vídeo en 3D de esta temporada, agradeciendo nuevamente de corazón a AFFLECKDAVID su inestimable colaboración, y como siempre también lo puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo una vez más que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]