30 diciembre 2008 a las 8:31 por elgato

Charlas de vestidor

Un año más el vestidor, ese cuarto que yo nombro como el cuarto de maletas, se ha convertido en una estancia más en la casa. Allí durmieron durante semanas los componentes del ‘comando fregona’, y también es uno de los sitios preferidos para mantener infinidad de conversaciones. Ya comenté en otra ocasión que el dormitorio de esta edición había sido todo un hallazgo, ya que la disposición radial de las camas es propicia para mantener charlas de medianoche entre los habitantes. Esto y lo inexplicablemente atractivo que les debe resultar el vestidor hacen que apenas hagan vida en el salón, al menos vida nocturna y excluyendo naturalmente lo referente a las comidas.

Ayer fueron varias las charlas de vestidor que mantuvieron a horas distintas y con diferentes protagonistas. Con algunas de las cosas dichas en ellas compondré parte de mi comentario de hoy, día decisivo en el que presumiblemente asistiremos a la expulsión de Liz o Palomares durante la gala dieciséis, quince si no contamos la de presentación. Por delante nos quedan otras tres galas, hasta llegar a la final del día veinte. Según estos cálculos, el día de reyes tras la expulsión quedarán cinco concursantes y el día trece terminará la noche con cuatro. Esto quiere decir que una semana más tarde esos cuatro serán entre los que se dilucidará la final. De momento, las nominaciones de hoy serán especiales, es decir, tendremos sala de las tres puertas de nuevo. Por este motivo no haré previsión alguna de cómo quede esto, aunque he de decir que me parece decisivo en todo caso quien sea el que resulte expulsado hoy.

Si las nominaciones fuesen normales tendríamos un resultado parecido en caso de ser expulsada Liz que si lo fuera Palomares. Según mis previsiones, tanto Ana como Almudena estarían nominadas en ambos casos, a las que se sumarían Palomares (en caso de ser Liz la expulsada) o Julito (si el expulsado fuera Palomares). Aún con resultados parecidos debemos tener en cuenta que en el escenario que se presentaría tendríamos un lacerante enfrentamiento entre dos grupos compuestos por tres personas, o bien la más que probable paz solamente alterada por el carácter de Ana, semejante en algunos aspectos al de un ciclotímico sin serlo.

A consecuencia de lo comentado sobre Ana ayer he tenido algunas peticiones de que explicite qué es exactamente lo que cuenta Ana del exterior que tan grave me parece. Bien, no haría falta señalar cosas importantes para la reclamación que hacía ayer, ya que me voy a permitir repetir cuál fue la frase de Mercedes Milá al respecto:

“Vuelves como todos los demás, con todos los derechos, pero con una obligación, que va a ser dura, pero no puedes contar absolutamente nada del exterior. Si lo haces serás expulsada automáticamente”

Verde y con asas, ¿no? O blanco y en Tetrabrick, vamos. No hay excepciones, ni se acota en ningún aspecto la advertencia. Sencillamente contar cosas del exterior, cualquier cosa de la cual los habitantes no puedan tener conocimiento debido a su encierro, debería ser motivo de expulsión “automáticamente”. Pues bien, esto no se ha producido, incluso cuando la concursante ha contado cosas que pueden darles ciertas claves para interpretar el concurso, lo cual parece de especial trascendencia. Esta experiencia se basa en la condición de aislamiento a la que se les somete, solamente rota por los contactos con los familiares en la gala de las sorpresas, donde ya se les filtra a todos cierta información del exterior, aunque en este caso a todos por igual, o al menos en igualdad de condiciones. También se rompe el aislamiento cuando les va a visitar fugazmente un cantante, con el que apenas pueden hablar y cuya presencia se limita al espectáculo de ofrecerles una canción en directo y en prime time.

El hecho de que no puedan tener conocimiento de lo que sucede en el exterior puede calificarse de caprichoso pero no es casual, sino que forma parte de la esencia de Gran Hermano. Esto comporta que no puedan leer la prensa, ni tener conocimiento de la actualidad. Su paso por la casa de Guadalix supone un parón en su conocimiento de lo que suceda en el ‘mundo exterior’. Si esto se quiebra, y aún más si se hace de forma repetida, estamos ante otra experiencia que puede resultar igualmente interesante pero que no es Gran Hermano. No quisiera parecer un purista del formato, ni tampoco resultar repetitivo en mis argumentos, pero como he sido invitado a explicitar mi denuncia, me siento de algún modo obligado a hacerlo. Estas son algunas de las cosas que ha revelado Ana Toro a ciertos compañeros:

- Obama presidente electo de los EE. UU.
- Hamilton campeón de la F1.
- La crisis económica se agrava.
- Carlos H. y Loli son pareja (ellos dicen que se están conociendo, pero es que son así).
- Algún expulsado lo ha sido porque se han juntado dos “familias” para echar al tercero en discordia (según la teoría que le contó Gema durante la semana de encierro en la casa vieja).
- Múltiples referencias a imágenes que ella ha visto desde el exterior, desde la discusión de Loli e Iván durante la prueba del baile hasta lo que dice Iván en el confesionario (esto es el más importante top-secret a disposición del programa).
- Ha contado directamente que las gracias de Iván y Almudena vistas en los resúmenes son lo que les libra de la expulsión.
- Dice que sabe perfectamente quién se va a ir y le fastidia no poderlo contar (por exclusión parece que esta semana supone será Orlando, ya que a los otros dos les ha dicho directamente que no serán ellos).
- Iván puede ligar cuando salga con Belén no-sé-qué, del debate de GH (a la pobre de Belén Rodríguez o le llaman “niña” o ignoran su apellido).

No pretendo ser exhaustivo en la relación, sino que simplemente pretendía poner un puñado de ejemplos más que suficientes para ver como llaman a Ana al ‘confe’ y le avisan de que ha de preparar sus maletas. Si esto no sucede estaremos ante una lamentable adulteración del concurso. Nunca he estado en contra de las ‘repescas’, es más el año pasado hice una extensa relación de ediciones de ‘Big Brother’ en los que se han hecho y llegamos a contar casi cincuenta concursantes que había entrado tras su expulsión. Naturalmente lo hicimos para compensar tantas opiniones en contra con las que se había recibido la readmisión de Amor.

El problema es que tanto en aquel caso como en el que nos ocupa ahora, se ha producido una violación casi constante de las condiciones de la vuelta al juego del concursante. Está claro que es completamente imposible no filtrar nada de información del exterior cuando se entra en la casa tras permanecer unos días fuera, igual que se produce cuando un concursante entra más tarde, en esta edición fue el caso de Liz y Estefanía. Pero una cosa es contar con esa pequeña o gran ventaja de disponer de una información que está vedada a los demás, y otra muy distinta distribuirla a placer. Es una nueva y diferente versión de la ‘información distribuida‘ de la que hablábamos hace poco más de un mes, solo que en este caso se trata de cosas que nadie ha de conocer dentro de la casa. Sin ir más lejos, el domingo de madrugada Julito se metió en la cama de Ana, tapados completamente bajo el edredón y sin micrófonos. ¿Estaban haciendo lo mismo que hacía Orlando con Estefanía y ahora desearía hacer con Liz? Apuesto a que no. ¡Menuda tomadura de pelo!

Me temo que poco espacio me va a quedar para charlas de vestidor entre esto de Ana que tenía pendiente desde ayer, y lo que aún me queda decir de esa otra concursante que podría emparentar con esta si prosperase el interés mutuo mostrado por aquella y el hijo de esta (me temo que me acabo de liar). Pero no me quedo con las ganas de destacar, solo sea a modo de titulares casi, algunas de las cosas que escuché ayer en ese cuarto. Ana afirmó que lleva un año sin practicar sexo de ningún tipo, ni sola ni en compañía de otros (como decía la sentencia del asesinato de los Urquijo). En lo que aún le queda en el recuerdo, puede afirmar que “desde el primer beso hasta la eyaculación me duran veinte segundos escasos”. Lo cual más que un recuerdo parece una ensoñación. O más bien una pesadilla.

Tras estas importantes revelaciones, sin las que nuestras vidas carecerían de sentido (o así), Ana aprovechó para seguir filtrando informaciones del exterior, unas más trascendentes que otras. Alguna sencillamente ridícula y prescindible. Dice que desde su salida de la casa le entran solamente niños (omite de momento lo del hijo de Mirentxu). Además, a Iván le recomienda que se ligue cuando salga a Belén, como ya dije antes. A este le interesa la edad y el juicio de Ana sobre el físico de la colaboradora del debate, y esta le dice que tiene cuarenta años más o menos y es guapa. Luego habla de escotes de vértigo, pero no sé si se sigue refiriendo a la misma Belén o ya ha pasado página.

Aunque la conversación que más me atrapó ayer en el cuarto de maletas fue una en la que Orlando decía que ha hecho un pacto con el diablo por el que no envejecerá nunca. A cuento de esto, aunque sin venir mucho a cuento, Ana recuerda que algunos ex concursantes han tenido accidentes, como es el caso de Ismael Beiro (GH I), que según ella “se chocó mogollón”. Como no lo aclaró se puede pensar que se ha dado varios piñazos, pero realmente fue solo uno bastante fuerte. No sé si Ana está intentando recuperar el tiempo perdido estos días para hacerse la graciosa, pero para mí tengo que le está faltando práctica, vistos los resultados obtenidos ayer.

Me gustaría poderme olvidar de la concursante Mirentxu Álvarez, pero de momento tengo que volver a la desagradable tarea de recordarla por ese papel tan detestable que está desempeñando tras su salida de la casa. Ahora dice que defienden a Iván personas pagadas, que está todo muy bien montado. También fabula sobre una supuesta tentativa de ataque que habría tenido en la casa por parte de este concursante, tan grave que podría haber puesto en peligro su propia vida. Pero bueno, ¿esto qué es? Yo creo sinceramente que esta señora no está en su sano juicio.

Sobre lo primero casi mejor no decir nada. Las miles de personas que se han gastado su dinero para verla a ella misma en la calle hace una semana, ya le podrían decir si están pagados o no. La injuria es de tal calibre y tan ofensiva para miles de espectadores y seguidores del programa, aquellos que en definitiva mantienen este invento con su seguimiento y fidelidad, que merecería pedirle alguna explicación, cuando no algún modo de resarcirlos. Por mi parte le digo lo que he escuchado tantas veces decir a la gran Milá, aquello de que si tiene alguna denuncia que hacer se vaya al juzgado de guardia. No sé cuál será el extraño poder de esta señora para que tras el escándalo provocado en el debate del domingo, durante su emisión y antes de la misma, repitiera ayer en AR e incluso en el programa diario. Ningún otro expulsado ha aparecido en el diario del lunes siguiente, y solamente lo ha hecho antes, en las diez ediciones vividas, una Estefanía despechada, que aparte de hablar mediante comunicados parece tener muchas ganas de defender su honra. En ciertos mentideros se dice que, tras su encuentro digital en esta misma casa, Mirentxu pidió poder responder a las voces críticas que la están atacando y por eso hizo esa aparición extra en la sobremesa.

No sé si es más grave su acusación contra parte de los seguidores del programa o la historia que se ha inventado sobre el intento de quemarla a lo bonzo. Según Mirentxu, una noche se despertó y vio a Iván portando una lata de disolvente y un mechero, supuestamente con la intención de prenderle fuego. Es algo que ya contó en la casa, o más exactamente en un vídeoblog, según me cuentan. Es decir, en lugar de contarlo para los de dentro parecía interesada en que nos enterásemos fuera. Naturalmente, la dirección del programa ha negado que Iván portara en esa escena disolvente y mucho menos que llevara mechero alguno en la mano, como contaba ayer en su blog Kiko Hernández. Merecería la pena que alguien explicara esto también, o pensaré que esta señora tiene bula para decir cualquier tipo de barbaridad.

Esta noche hay una fiesta. Es en Telecinco, nos la trae Mercedes Milá vestida de gallega tuneada, y yo personalmente no me lo pierdo por nada del mundo.

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

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23 diciembre 2008 a las 8:32 por elgato

Mata ilusiones

Lo expresó perfectamente Liz, que se está revelando como una brillante creadora de definiciones, cuando llamó “Mata ilusiones” a Mirentxu. Fue a cuenta de la comida que preparó el otro día, unas ‘papas arrugás’ con no sé qué más, y un postre que tenía pan de molde, aceite y chocolate, con sabor a churro según Iván. Mirentxu no quiso probar nada, como de costumbre, ni siquiera un postre con chocolate, cuando precisamente es fanática de ese derivado del cacao. Su excusa fue que tenía mucho aceite, cuando lleva dos meses haciendo croquetas día sí y día también, y puedo asegurar que sin aceite no las fríen. Entonces Liz, dolida por el feo que le hacía Mirentxu, le dijo: “Eres una mata ilusiones”. Y eso que la dominicana la ha tenido siempre como intocable, pero sin poder evitar rendirse de vez en cuando a la realidad.

Hoy es un día de fiesta y víspera de las mayores vísperas, además. Esta noche tenemos nuestra semanal cita con Mercedes Milá, que si la semana pasada iba de menorquina esta nos sorprenderá con vestimentas de inspiración canaria. De isla a isla y tiro porque me toca. Los argumentos de esta noche son varios, aunque hay uno de tanto peso que prevalecerá sobre todos los demás. La expulsión de Mirentxu o Almudena (Julito en un concurso de secundarios quedaría el segundo, por secundario) será la clave, la piedra angular de la noche, y también determinará el devenir de la casa en este mes final. Las dos candidatas a salir esta noche tienen una gran entrevista, aunque posiblemente más interesante la de Almudena, que habla alto y claro, mientras que imagino a Mirentxu con su habitual arrobamiento cuando se sabe protagonista, intentando no despeinarse y manteniendo una amabilidad ajena a la realidad.

La colección de vídeos que atesoran las dos dan para mucho, a estas alturas en que hay todo un archivo histórico después de tantos días. Por otra parte, esta es la primera expulsión que no tenemos ni medianamente clara, lo cual es un aliciente para el aficionado al programa, tras bastantes semanas en que la mayor duda era si se superaría el porcentaje del anterior expulsado, o como estarían repartidos el segundo y tercer puesto, algo que siempre se quedó en la duda. La expectación, por tanto, no puede ser mayor, y cualquier otro aderezo de la gala de esta noche no pasará de eso, puro condimento.

La entrada en la casa nueva de una de las repescadas se producirá de la mano de una oveja y, según dijo Milá, de un animal muy relacionado con los niños y la Navidad, presumiblemente un camello. Ignoro si se tratará de aquel camello que estuvo unos días el año pasado en la casa, o a lo mejor es el del ‘Fleky’. Aunque igual visitan las tres esa casa (dos de ellas por primera vez) para terminar quedándose solamente una. Me han preguntado por una apuesta que hacía en mi escrito de ayer, sobre que si hoy salía Almudena podría entrar Eva y si, por el contrario, la expulsada era Mirentxu, pudiera quedarse Gema. No me baso en nada, simplemente lo decía porque el destino suele jugar con frecuencia a las compensaciones, y este sería un caso. La posibilidad de que fuera Ana la elegida está descartada de antemano, ya que si los redactores y técnicos de Guadalix aún no han convocado una huelga pidiendo una orden de alejamiento para ella poco les debe faltar.

Además tendrán que nominar, aunque es muy improbable que intervenga en estas nominaciones la repescada. Dado que no tengo nada claro quién saldrá esta noche, caso de hacer una previsión de esas baldías debería ponerme en los dos supuestos, lo cual tampoco cuesta tanto. De perdidos al río, que se dice. Vamos a ello, oye.

Si saliese Almudena:
Iván: Mirentxu / Julito / Palomares
Orlando: Mirentxu / Julito / Palomares
Liz: Palomares / Orlando / Julito
Palomares: Orlando / Liz / Iván
Mirentxu: Iván / Orlando / Liz
Julito: Iván / Orlando / Liz

Si saliese Mirentxu:
Iván: Julito / Palomares / Liz
Almudena: Palomares / Julito / Liz
Orlando: Julito / Palomares / Almudena
Liz: Palomares / Orlando / Julito
Palomares: Orlando / Almudena / Liz
Julito: Iván / Orlando / Almudena

En el improbable caso de que esta quiniela coincida en algo con la realidad, tendríamos a Mirentxu de nuevo en la picota la semana que viene, en caso de no ser la expulsada de hoy, o bien estaríamos ante la última semana de Julito. Y ahora me explico. En el primer supuesto quedarían nominados Orlando, Iván y Mirentxu. Este sería el segundo asalto de idéntico combate al de esta semana, y aquí no me cabe duda alguna de que la ‘yaya’ se iría a pasar el año nuevo con los suyos. En el segundo de los supuestos, la terna de nominados estaría formada por Julito, Orlando y Palomares. Aquí tengo más serias dudas, si bien creo que Orlando, sin arrastrar a una masa votante, sería salvado. Algo parecido a lo que pasaría con Palomares, quien no se ha visto expuesto hasta el momento y cuyos apoyos ignoramos.

Lo más llamativo de la previsión de este gato es que Liz volvería a ser de las menos nominadas, sino la menos. Es algo a confirmar, al igual que el resto, con la realidad de lo que suceda esta noche, pero ciertamente su juego está resultando efectivo, y de seguir así la cosa no dudo que termine llegando a la final, lo cual tampoco sirve para mucho, salvo para que le hagan una entrevista especialmente corta o que se evite asistir a cada gala, si bien los concursantes están sentados en un asiento con respaldo, a diferencia de los del público.

Ayer les comunicaron que no han superado la prueba de esta semana. Las coreografías del ‘Cinema Matrix’ no tuvieron la fluidez esperada, según Pepa, además de haber descansado más de las tres horas que podían. Como siempre, Mirentxu tiró balones fuera de inmediato, como si ella no hubiera sido responsable igual que los demás. Nada más comunicarles la noticia ella se preocupó porque dice que no tienen comida suficiente, no sé si contando con todos los alimentos que ha venido escondiendo con la complicidad de sus dos ‘nietísimos’ o sin contar esta comida escamoteada al resto de habitantes. Los demás se tomaron la resolución de la prueba con deportividad y buen humor, aceptando que si tenían que pasar hambre en estas navidades pues la pasarían. Entonces la respuesta de la mayor del grupo fue: “allá vosotros”. Como si pudieran hacer algo para evitar no tener comida, e insisto que es como si ella no hubiera sido parte de esta fallida prueba.

Algunos amigos me preguntan por qué prefiero a Mirentxu como expulsada de esta semana, si se trata de una persona de avanzada edad cuya presencia en Gran Hermano es admirable como ejemplo de superación personal. Es cierto que es un buen modo de derribar barreras y decirnos a nosotros mismos que la edad no es ningún obstáculo. Tampoco puedo decir que sea falso, y de hecho ha sido algo destacado por este gato en estos meses, que esta concursante ha demostrado tener una energía envidiable, además de que su risa me sigue pareciendo contagiosa. ¿Cuál es el problema entonces?

Pues bien, sucede que conozco personas mayores con una capacidad de mostrarse tolerantes mucho mayor que la de Mirentxu. Gente que aprovecha la particularidad de necesitar dormir menos, en razón de su edad, para cultivar su intelecto, comunicarse con los otros, abrirse a nuevos caminos y explorar terrenos desconocidos y hasta inhóspitos para ellos. Parece mentira que habiendo tenido los arrestos para decidir participar en una experiencia como esta, con su familia en contra incluso, una vez dentro de la misma se haya convertido en la concursante “mata ilusiones” que ha sido.

Lo de menos es que anoche a las once y media estuviera metida en la cama, tampoco que le pidiera al ‘súper’ de forma lastimera (como solamente ella sabe) que apagase la luz del dormitorio, sin tener en cuenta que en esa casa habita más gente, y a ninguno le apetece dormir tan pronto. Mucho peor que esto es su permanente empeño en emponzoñar las relaciones, poniendo buena cara mientras que clava puñalitos a la mínima. Esta Mirentxu ha conseguido algo que hacía mucho no sentía este gato apasionado por este programa, y es que desconecte a veces la emisión del directo para no verla y no ser contagiado de su mala baba y peor intención.

Aunque a decir verdad, hay algo que llevo incluso peor. No soporto las injusticias, me revuelvo cuando veo que acusa a Iván de repetir arroz y al momento Palomares se sirve un plato tan abundante o más que el primero, desde luego mucho más que el del modelo, y a este no le dice nada. Me revienta ver cómo consigue del programa su mejor cosmético o el tinte para el pelo, que en otras ediciones ha tenido que ser pedido por alguna concursante dentro de la compra semanal. Pero ella es especial, porque ha venido utilizando un chantaje intolerable, amenazando con irse si no se cumplían sus exigencias. Creo que todo esto justifica sobradamente que desee con firmeza que Mirentxu no pase estas fiestas en la casa.

Y un apunte para terminar sobre algo pendiente desde hace bastantes fechas. La semana de la prueba de las ‘globalitas’ muchos amigos nos expresaron su preocupación sobre el rumor de que algunos de los packs preparados en la casa durante la maratón humanitaria pudieran no estar completos, faltando concretamente la postal firmada por alguno de los concursantes (se apuntaba a Iván, ¿cómo no?). Pues bien, este gato ha acudido a las fuentes y se ha puesto en contacto con un representante de Global Humanitaria, recibiendo la amable respuesta que copio a continuación:

“Los pack “Globalita + Postal de Navidad” preparados por los concursantes de Gran Hermano, han llegado a nuestras oficinas debidamente autografiados. Se podrán seguir adquiriendo a través de nuestra web www.globalhumanitaria.org hasta fin de existencias.”

No hay más que hablar, pues. La propia organización aclara que no han llegado packs sin postal firmada. Yo concretamente recibí mi ‘globalita’ con postal incluida el pasado viernes.

Esta noche tenemos una fiesta. Disfrutémosla pase lo que pase.

[Dejo vídeo de la casa en 3D, en este caso con una protagonista llamada Mercedes Milá. Como siempre es obra de AFFLECKDAVID para este blog, y lo podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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16 diciembre 2008 a las 7:53 por elgato

La palanca del poder

La gala de esta noche tiene el aliciente de ver tirándose de las extensiones a Gisela y Loli, todo ello ante la mirada impasible de un Carlos que no interviene porque tiene compromisos profesionales ineludibles y una Nany que bastante tiene con hacerle el vudú a Lizzfany Emiliano Vázquez (le falta el ‘de Todos los Santos’).

Está claro que en el plató de Mercedes Milá se mascará la tensión mucho más que en la casa de Guadalix, donde pasaron ayer un día de los de paz de cementerio, tranquilidad solo rota por Almudena e Iván, los dos más vivos de esta historia, que desnudaron ‘globalitas’, les pusieron una especie de máscara como de luchador de Wrestling y las estuvieron colgando de esa guisa de una lámpara, con un cartel que decía “La mano negra de la casa os persigue”. Tengo dicho que sin estos dos nos hubiéramos aburrido mucho más.

Esta noche sabremos quiénes son las tres mujeres que volverán a entrar en la casa vieja, veremos salir a un Carlitos posiblemente desolado cuando descubra que no puede ver a su mujercita porque ha vuelto a Guadalix, y presumiblemente nominarán. No haré hoy previsión de nominaciones ante la eventualidad de que fuera tan baldía como de costumbre, ya que se nos pueden cruzar las puertas y darnos en las narices, dejando sin valor cualquier quiniela. De todas formas hoy tocan nominaciones normales, y realmente sí he hecho mis quinielas. Concretamente tres quinielas distintas, que a este gato ‘jugón’ le gusta apostar para ganar.

La principal conclusión que saco tras este triple ejercicio de previsión nominatoria es que en los tres casos sale nominada Mirentxu. En una de las quinielas sale con Iván y Liz; en otra con Iván, Orlando y Almudena; y en la tercera con Liz y Palomares, si bien he de advertir que en esta he confundido mis deseos con la realidad. En todo caso, el que la abuela represora, enemiga de la diversión en Guadalix, esté indudablemente nominada es toda una garantía, y particularmente me tranquiliza ante lo que suceda en esta noche de gala y de fiesta donde las haya.

Les propondría a los habitantes de la casa que cantaran aquello de ‘Vamos a contar mentiras’, dado que hay tantas cosas que no terminan de cuadrar que esto parece el cuento del pastorcito mentiroso. Por ejemplo, no me creo a esa Mirentxu que ha insistido tanto en que se quería marchar para estar con sus nietos durante la Navidad, cuando su propio hijo le dijo sin ambages desde ese frigorífico simulado de la gala de las sorpresas algo como esto: “Pero si tú no estás nunca en Navidades en casa”. La dama hará alguno de sus viajes durante estas fechas, aunque ahora decidiera utilizar ese argumento de presión. Menos mal que su hijo es ‘ivanista’, según propia confesión. También Mirentxu diría aquello que soltó la mañana de ayer, sobre que jamás en la vida se ha emborrachado, cuando en aquella ya lejana fiesta de la muy china Li daba vueltas por el patio de la casa vieja hasta dar con sus huesos en el suelo, y después de eso daba vueltas como una peonza en el baño, con los ojos casi en blanco. Por eso yo a esta abuela no me la creo.

Liz debería contar su método para llorar de forma tan obvia, que a veces pareciera como si las lágrimas brotaran por aspersión. Y además la historia esa de que está separada de su hijita por su participación en Gran Hermano, cuando ya sabemos que lleva meses sin verla porque de un concurso de modelos que le llevó a China se fue a Holanda de marcha una semana, convencida por una amiga, y allí conoció a un chico del País Vasco tras el que llegó a nuestro país. Esto lo contó ayer Gisela en AR, y por todo ello a esta modelo internacional no me la creo. Tampoco me creo a un Julito que empezó entrando a todas las chicas, diciendo que si terminaba la noche sin haber conseguido el teléfono de alguna mujer no le había merecido la pena salir o haciendo un striptease a la primera de cambio. Pero ahora está pegado a las faldas de su abuela postiza, atendiendo a sus ordenes, haciendo caso a la indicación amenazante de: “Cuidadito con lo que haces”, que le hizo Mirentxu la noche del domingo. A este buen chico tan formal tampoco me lo creo.

A los demás les creo a veces sí y otras no tanto. Lo de Palomares es realmente tan singular que hasta puede ser verdad. A Almudena le sobra que insista tanto en que ella es clara y va con la verdad por delante porque ya la hemos visto como decía una cosa a las espaldas de Gisela y otra delante de ella, y lo mismo en otras ocasiones. Iván creo que exagera a veces sus buenas intenciones, lo cual ni le beneficia ni creo que lo necesite. Y a Orlando me lo creo siempre, para su desgracia. También me creo siempre a todos cuando ante una discusión en la que el impulso natural parece el de intentar mediar y templar los ánimos, todos permanecen silentes, como si nada de lo que pasara a su alrededor fuera de su incumbencia. Dirán que no va con ellos porque es la discusión de otros, pero está provocada por algo importante para todos, y además si mediando se puede ayudar a dos compañeros no está justificado tanto silencio. Pero algunos tienen un instinto de supervivencia tan desarrollado que personalmente me deja pasmado.

Como siempre pasa, hay algunos de los contendientes de esta lucha por el botín que adoptan un papel de comparsa y otros que deciden ejercer el poder. Hay muchas formas distintas de ejercer este, y también infinidad de motivaciones para decidirse a luchar por el poder. Menciona siempre Eduard Punset el llamado ‘Experimento de Seligman’, una muestra clara de hasta qué punto puede ser útil ostentar el poder. Este experimento, realizado por el psicólogo Martin Seligman, consistía en lo siguiente:

«(…) someter a cinco ratones, cada uno en su cubículo, a una intensa descarga eléctrica totalmente aleatoria, es decir, impredecible para los ratones. Sin embargo, uno de ellos tenía en su espacio una palanca que, movida con acierto, desconectaba la corriente eléctrica de todos los ratones. En otras palabras, la única diferencia entre los cinco ratones era que uno de ellos tenía una palanca y, a veces, le daba la sensación de que, de alguna manera, controlaba la situación. Pero al final del experimento, todos los ratones habían recibido el mismo número de descargas y de la misma intensidad. (…) A las seis semanas, el sistema inmunitario de cuatro ratones se había desmoronado, su sistema emocional estaba exhausto y la depresión acabó con sus vidas. El ratón que disponía de la palanca y que, ocasionalmente, podía tener sensación de que ejercía un amago de control sobre lo que se le venía encima a él y a sus compañeros de cautiverio murió igual que los demás, pero muchos meses después».

Está claro que algunos en esta casa habrían renunciado a ejercer ese supuesto privilegio de mover la palanca del poder, mientras que otros lo harían con sumo gusto. La actitud de los primeros sería equiparable a la de la indefensión aprendida, o adquirida, que es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, la persona permanece pasiva frente a una situación dolorosa o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias. Quienes optaran por esta vía, no ejercerían el poder sino que se protegerían de los ataques ajenos mediante la asunción de esa realidad.

¿Quiénes serían víctimas y quiénes presuntos verdugos en Guadalix? Si soy sincero creo que claramente algunos como Mirentxu o Liz se asirían a la palanca del poder de forma firme y convencida, sin soltarla nunca. Mientras que Orlando o Iván se ejercitarían en aprender a creerse indefensos. Y otros, como es natural, simplemente asistirían al derrumbe irremisible de su sistema inmunitario. Estos últimos son aquellos que simplemente están, pero no actúan si no es en cosas de importancia relativa, como es el mantenimiento o la intendencia.

Hay otros experimentos que muestran más a las claras la tendencia a ejercer el poder de forma opresora, incluso llegando a convertirse en auténticos tiranos torturadores, como el ‘Experimento de la cárcel de Stanford‘. Para su desarrollo se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de ‘guardias’ y ‘prisioneros’ en una prisión ficticia rodeada de cámaras (como en Gran Hermano), lo cual demostró el celo auténticamente sádico de la mayoría de aquellos que tenían el rol de guardias. Llegaron incluso a enfadarse seriamente cuando el experimento fue cancelado al comprobar que se les había escapado de las manos. Las consecuencias violentas y desagradables de este experimento hacen que personalmente prefiera otro, a mi juicio más interesante, que además describiría mucho mejor el papel sumiso de quienes ni accionarían la palanca de poder ni se ejercitarían en la indefensión aprendida, o sea los obedientes (Julito y Palomares).

Me refiero al ‘Experimento de Milgram‘, realizado en los años sesenta por el joven psicólogo Stanley Milgram. Consistió en poner un anuncio en prensa solicitando voluntarios para el experimento que en teoría tenía como objeto evaluar la memoria pero realmente pretendía poner a prueba la obediencia o la resistencia a la autoridad de los participantes. Se empareja en habitaciones separadas a los voluntarios, dándoles el rol de ‘profesor’ y ‘aprendiz’. El ‘profesor’ formula una pregunta y debe castigar al ‘aprendiz’ por cada respuesta incorrecta con una descarga eléctrica, que ve incrementada su potencia cada vez. El investigador va dando las instrucciones, convirtiéndose por tanto en autoridad de referencia para los participantes. La tarea del ‘profesor’ se vuelve cada vez más dura, en la medida que aparecen los primeros gritos y, por consiguiente, la conciencia de estar infringiendo dolor. Cuando algún participante dice querer abandonar, el investigador insiste relajadamente diciendo: “El experimento requiere que continúes”; o simplemente: “Venga, continúa”. Estas simples frases son suficientes para que un 65% de los participantes lleven el experimento hasta el final, decidiendo abandonar tan solo unos pocos, a pesar del progresivo aumento de los gritos de los ‘aprendices’.

El secreto de este experimento es que el ‘profesor’ voluntario no sabe que el ‘aprendiz’ a quien teóricamente está maltratando es un actor, cuyos gritos y supuesto sufrimiento es pura comedia. Muchos expertos consideran que el experimento que cuento ofrece una explicación a la obediencia ciega de la mayoría de alemanes durante el nazismo. La escenografía era además un factor muy importante, ya que al situar a los participantes en habitaciones separadas había un factor de distancia tan importante como el de la autoridad. En la medida que el sufrimiento que estén infringiendo con sus actos se manifieste en alguien más alejado todo se torna más fácil. En definitiva sufrimos más por las consecuencias de una catástrofe natural cercana, por ejemplo, que si esta se da en el otro extremo del planeta. Aunque en nuestro experimento real todos comparten espacio, y además son ellos los que tienen la palanca más importante, pudiendo decidir si ejercen el poder y de qué manera, o si prefieren ejercitarse en la indefensión aprendida, o igual lo suyo es pura obediencia debida, que de todo hay.

Y termino recuperando la costumbre de apuntar dos detalles que me han llamado la atención de lo sucedido en las últimas horas. Ayer, Liz decidió cocinar ella un plato tradicional caribeño, ocasión que nos brindó la extraña situación repetida en más de una ocasión de que Mirentxu se prepare su propia comida, por lo general unas pechugas de pollo. Me resulta llamativo porque parece como si la donostiarra no quisiera comer nada que no haya cocinado ella, pero especialmente porque está en contradicción clara con su predicamento del otro día sobre que había que tener un orden en la cocina y Liz no podía comer hamburguesas cuando los demás comerían una vez más croquetas. El otro detalle nos muestra un fino dominio de la ironía tanto en Iván como en Mirentxu. Cuando esta se iba a acostar anoche aquel le deseaba buena noche diciéndole: “Que descanses, Mirentxu”; a lo que ella respondía: “Si me dejáis”. Adorable, ¿que no?

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, que en este caso aborda el asunto de la repesca, y que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico.]

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