21 mayo 2012 a las 10:15 por elgato

Dani, tramposo secundario

DaniHoy le toca el daguerrotipo al segundo finalista de esta edición: Dani Santos. Su perfil de secundario no le impide tener el análisis correspondiente, aunque la actualidad de lo sucedido este fin de semana obligue a dejarlo en segundo plano. Algo de justicia poética hay en que a este finalista le toque el día en que cualquier cosa queda eclipsada por esa especie de representación teatral de la película Atracción fatal que están protagonizando Noemí y Alessandro en la casa de Guadalix.

Aceptémoslo: Noemí ha vuelto a la casa decidida a ir a por todo. Mucho menos claras tiene las cosas Alessandro, algo que no es fácil de entender. Ella está dispuesta a que el italiano se desdiga de todo lo dicho en su entrevista de finalista. Para ello está haciendo lo posible y lo imposible para recuperar algunas de sus viejas costumbres, hasta el punto de que van dos noches que ambos se acuestan juntos durante un rato, aunque Noemí termine volviendo a su cama en algún momento.

Las motivaciones son más complicadas de analizar que las consecuencias. Tengo claro que esto no beneficia en absoluto a Alessandro. El viernes pasado, su madre iba al ‘Deluxe’ y volvía a repetir que “el Alessandro es muy buen chico” y “cuando entra en una discoteca tiene a muchas chicas detrás de él”, afirmaciones ambas poco favorecedoras para este concursante. Los familiares deberían entender que la televisión busca mensajes cortos, claros y definitivos. Todas las madres afirmarían que sus hijos son muy buenos, por lo cual es una afirmación prescindible que no aporta nada a la audiencia votante. Que su hijo sea un seductor y arrasa por donde pasa (al más puro estilo María ‘la jerezana’) puede provocar más recelo que simpatía, además de parecerme otro argumento prescindible.

La señora se animaba a decir algo de mayor fundamento cuando fue preguntada si creía que su hijo volvería a liarse con Noemí. “Que me metan en una pira ahora mismo si eso va a pasar. Estoy segura de que no”, decía la buena señora. La mala fortuna quiso que al mismo tiempo Alessandro tuviera a Noemí encima, estando ambos tumbados en un sofá. Las dos imágenes a pantalla partida habrían hecho tanto daño a las aspiraciones de Alessandro en el concurso como bien le hizo su entrevista con Mercedes Milá.

Alessandro está bailando ‘La yenka’ con Noemí desde el pasado viernes: “Adelante, detrás, un, dos, tres”. Ahora pone freno y al rato mete la quinta marcha. Sea cual sea su motivación, esto no solamente está contribuyendo a la confusión de Noemí sino a la de la audiencia. Esa audiencia que consideró apoyarlo después de plantarle cara a Noemí en su entrevista se encuentra ahora decepcionada ante su actitud bamboleante. Este concursante es de ese tipo de personas que no se involucran mucho en nada que no les afecte personalmente. Así lo hizo durante estos tres meses, salvo en ocasiones concretas en que pudo dar su opinión de forma fugaz, defendiendo una causa que no fuera la suya. Ahora está ante un asunto en el que es protagonista y no está sabiendo gestionarlo.

Es cierto que Alessandro vive un cierto acoso por parte de una Noemí desbarrada cuyo comportamiento hace temer por su estado de su ánimo. Sabemos que está medicada porque ella misma lo ha dicho. Inquieta la oscilación observable en ella entre estados de ánimo depresivos y otros de gran euforia. Se levanta llorando y varias veces al día vuelve a aislarse del resto para volver a deshacerse en lágrimas mientras mira el infinito. Sin embargo, en otros momentos ríe y salta encima de los chicos con exagerada energía. A Alessandro le toca siempre ración extra, claro está.

No es fácil afrontar la situación ante una persona que tiene el comportamiento descrito. Aún así, Alessandro se equivoca al no decidir su propio destino en el programa. En definitiva, está haciendo lo de siempre, no involucrarse, dejar que los demás acierten o se equivoquen. El problema es que en esta ocasión el tema le afecta personal y directamente. Su falta de decisión, el hecho de que esté dejando hacer a Noemí sin aclararle las cosas, me obliga a rectificar a estas alturas el titular que le puse a su daguerrotipo. Decía entonces que no había cometido ningún error, pues bien, en estos últimos días ya ha acumulado suficientes como para ver alejarse el maletín hasta perderse por el horizonte.

El sábado le escuché decir directamente que las cosas no volverán a ser nunca como antes. Hablaba con Pepe, aunque es algo que también le ha dicho a la propia Noemí, llegando incluso a dudar de que vayan a ser amigos. El problema es que no ha sido capaz de mantener la firmeza de esas palabras con su actitud cuando ella se ha tumbado encima de él o se ha acostado en su cama durante unas horas. No me vale la justificación de su buena voluntad para intentar no verla llorar más. Ningún problema con que mantenga una actitud generosa para ver remontar el estado de ánimo de una persona con la que convive y con quien ha tenido cierta relación afectiva. Siempre y cuando hable con ella para dejarle claro que no debe jugar con él, que respete la situación actual, bien distinta de la anterior. ¿Por qué Alessandro se deja hacer? ¿Qué necesidad tiene?

No solamente sus palabras contradicen otras actitudes. El viernes me pareció entender que le estaba proponiendo a Noemí recuperar el proyecto de conocerse fuera, aunque esta vez era ella quien se hacía la dura. Antes de eso, se había disculpado por aplaudir cuando Hugo mencionaba en su despedida el tema de la falta de sinceridad, enmascarando como un consejo lo que no era otra cosa que un reproche. No sé si le preocupaba más que a ella le molestase el aplauso o que sus lágrimas fueran a consecuencia de ese gesto. Tal vez le estaba contando a Noemí lo que quería aclarar ante la audiencia.

Alessandro no ha sido capaz de leer bien los signos del exterior, o tal vez se esté confundiendo al recibir signos distintos. Podría hacer caso a Hugo y su reproche, aunque más importante que esas palabras del exconcursante fueron los aplausos que estas provocaron en el público del plató. Frente a esto, Alessandro escucha del exterior de la casa palabras de apoyo a Noemí, lo cual le hace pensar que tiene cierto apoyo. Lo mismo le puede indicar que Pepe decidiera elegirla como “más uno”, a lo cual ayuda que el propio bailaor haya confesado la razón de dicha elección, por indicación de su gente en plató. Estas informaciones escasas (y contradictorias) del exterior bloquean a Alessandro para que tome alguna decisión. Y esa parálisis afecta muy negativamente a su imagen.

Desde el punto de vista del juego, Alessandro puede haber estado beneficiándose del voto ‘antinoemista’, mientras Pepe contaría con el voto ‘noemista’. Si tenemos en cuenta que esta concursante fue expulsada con algo más de la mitad de los votos (52.15%), podríamos considerar que estábamos ante una lucha bastante igualada. Ahora bien, Alessandro puede perder el voto ‘antinoemista’ si sigue dejándose querer sin hacer ascos al acercamiento de Noemí. Si quiere seguir manteniendo ciertas opciones de ganar el premio tiene que poner fin a su indefinición. Y lo tiene que hacer ya mismo. El tiempo corre en su contra. No estamos en las primeras semanas, con meses por delante para tomar decisiones o rectificar actitudes. Es ahora o nunca.

Me son indiferentes las motivaciones de Noemí. Ella ha entrado a por todas, además de estar medicada y posiblemente necesitada de un tratamiento que no puede tener hasta que no termine su encierro. Creo que nunca debería haber aceptado volver a la casa, pero a ella le gusta ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Sus acusaciones a Alessandro de que en el concurso no habría sido nada de no ser por ella están en línea con ese ‘yoísmo’ galopante que le afecta. Lo preocupante es que las motivaciones que intuyo en Aless no me gustan nada. Creo que está jugando. Con fuego.

Noe y Aless juntosLa secuencia de anoche (recogida en las imágenes de la izquierda) es muy significativa y niega que el italiano esté siendo víctima del acoso de Noemí. Cierto que en ocasiones le he visto molesto por ello, pero anoche ambos se miraban. No había nadie más en la habitación, solo ellos dos, cada uno en su cama. Ella tenía un cojín de él y jugaban con gestos. Él le decía que le devolviera el cojín y ella que fuera a por él, a lo que este contestaba que fuera ella a llevárselo. Todo se lo decían con gestos, pero esto lo entendí con claridad. Es más, lo sucedido a continuación me da la razón. Ese tonteo terminaba con Noe en la cama de Alessandro.

¿Y si Alessandro la hubiese perdonado? En ese caso no estaría siendo sincero cuando dice que las cosas no volverán a ser como antes, tampoco los ratos que no le dirige la palabra. Siento decir esto, pero no logro comprender la actitud de este concursante. Atracción fatal da miedo en el cine pero no tanto en la vida real, mucho menos dentro de esa casa. Creo que le preocupa demasiado perder el maletín, tanto que lo terminará perdiendo de verdad. Dice la Biblia que sin arrepentimiento no hay perdón. Es algo que estaría perdiendo de vista Alessandro si hubiera perdonado o estuviese a un paso de hacerlo.

Ella se ha disculpado a su modo. Digamos que, como mucho, ha lamentado haber mantenido el engaño a Aless y al resto de compañeros. Esto último lo pasan todos por alto, como si Hugo no pudiera estar molesto porque fue su confidente en muchas ocasiones, pero a la hora de la verdad también le ocultó lo sucedido en Brasil. En todo caso, jamás hemos escuchado un arrepentimiento público, firme y creíble. Más bien al contrario, ha ido del “a lo hecho pecho” al “volvería a hacerlo”, pasando por un muy directo “no me arrepiento de nada”.

Si Noemí esbozó algún tipo de arrepentimiento fue más bien lo que los religiosos llaman atrición, es decir, temor al castigo. Es una forma falsa de arrepentimiento, un arrepentimiento egocéntrico. Frente a eso, continuó con las mentiras, hablando con Ari de que la madre de Aless señaló a Marta cuando hubo de elegir su “más uno” (lo cual no sucedió en absoluto) e insistiendo en intentar desprestigiarle como concursante afirmando ambas que no hubiera sido nada sin ella, lo cual le llegó a decir Noemí en la discusión del viernes por la tarde. Por suerte, Ari se está dando cuenta a pesar de ser la supuesta amiga de la canaria, y el sábado decía: “Es mi amiga, pero yo también pienso que se le está yendo la olla”.

No es extraño lo que piensa Ari, sobre todo después de ver sus numeritos de los dos días anteriores, incluyendo la desconcertante charla en los aparatos de gimnasia o cuando se metió en la ducha junto a Aless. Antes de eso, Ari había estado deshaciendo la maleta de Noemí el viernes a mediodía. Es increíble la suerte que tiene esta chica. Cuando no le hacen la maleta se la deshacen, sea Aless o Ari. A pesar de todo, con esta sigue compartiendo confidencias y ha conseguido que él de un par de paletadas más en el proceso de cavar su propia fosa diciendo cosas como esta: “Si una persona se porta bien conmigo, no tengo por qué no portarme bien con ella”.

Daguerrotipos

Dani Santos es un finalista inesperado que se ha trabajado el puesto con astucia, gracia y despreocupación. Hasta ahí nada que objetar, el problema es que una vez alcanzado tan digno puesto comenzó a jugar sucio y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Él mismo se ha conformado con ser secundario, razón por la cual necesitó apoyarse siempre en otro compañero, más bien compañera. Primero fue Marta, luego Ari y finalmente Sindi. En esto se parece bastante a su “más uno”, que igualmente fue teniendo un aliado que iba cambiando según fueron expulsados.

Lo único que le proporcionó algo más de protagonismo fue su enfrentamiento con Hugo, que siempre dudé si era forzado por este concursante por algún fin relacionado con las nominaciones. Como él mismo se encarga de recordar a todas horas, su alianza con Ari en esta recta final es la más natural. Eso es indudable y, de hecho, ambos lograron brillar más cuando estaban juntos. Los mejores momentos de Ari y Dani fueron juntos, cuando cuidaban un caracol o improvisaban cualquier payasada. Tras su reencuentro esos numeritos me parecen mucho más forzados. Siempre tuvieron el objeto de hacer unos vídeos llamativos, lo cual consiguieron con éxito. Solo que antes también parecían divertirse y ahora creo que no tanto.

Dani siempre confió en su capacidad para moldear o condicionar a los demás mediante la palabra. En esto, la audiencia fue siempre su principal objetivo. No solo buscó hacer vídeos divertidos para los resúmenes, también pretendía dejar en evidencia a sus compañeros como labor de desgaste de la imagen de los demás. Por eso sus preguntas, que con mucha frecuencia incidían especialmente en lo más comprometido. Sin ir más lejos, este fin de semana le preguntaba a Pepe si es aficionado a los toros, consciente de que hay una parte de la audiencia que rechaza de plano esa fiesta. No es el primer concursante que ha sucumbido a esa tentación.

Ya mencioné hace tiempo una de sus “entrevistas” a Noemí, en la que intentaba pillarla por todos lados, concluyendo que el problema de algunas personas es que se crean sus propias mentiras. Sus mensajes son cualquier cosa menos subliminales, aunque hasta ahora había mantenido un tono bastante cordial, a pesar de convertirse muchas veces en mosca ‘cojonera’. Verse en la final le ha hecho perder inhibición y se ha terminado destapando finalmente como un maleducado cargado de veneno.

A partir del momento que se supo finalista ha ido destilando tósigo mañana, tarde y noche, hasta el punto de convertir sus invectivas en insultos de gravedad. Una vez comenzó a navegar a la deriva le hemos visto desbarrar hasta límites insospechados. Es posible que se haya crecido tras comprobar que hacía gracia en su entrevista con una Mercedes Milá doblada de la risa casi todo el rato. Tan crecido está que ya no mide lo oportuno que puede ser arremeter contra sudamericanos, filipinos o gitanos. Tampoco parece preocupado de lo que puede afectar a su imagen que haga chistes de mal gusto sobre Irene Villa, víctima del terrorismo.

Aunque el principal destinatario de su veneno está siendo Pepe Flores. Le ve como el principal enemigo a batir, la amenaza más importante para que se convierta en ganador. Sospecho que también lo pensó de Alessandro (y así lo dijo), pero ahora su lectura es que la entrada de Noemí le perjudica en la misma medida que puede beneficiar a Pepe. Por eso no va a parar hasta conseguir que este pierda los nervios. El otro día llegaba a imitar a Mary Joy en el límite de la burla para subrayar que Pepe no la eligió como “más uno”. La broma duró un par de horas, todo un despliegue por parte de Dani.

Y es que Dani no tiene límite, lo cual demuestra a cada momento. Aunque su problema de fondo es la falta de principios, algo que le lleva a jugar sucio. Está dispuesto a llegar como sea a disputar la final y no renuncia a ganarla. Por eso emplea métodos prohibidos por los códigos de la audiencia votante. Nadie que haya hecho daño a otros de forma consciente y voluntaria puede ganar este programa, salvo catástrofe final en los finalistas. No es el caso de este año, por lo cual Dani no tiene opción ante concursantes como Alessandro o Pepe. El primero porque ha pasado casi cuatro meses sin cometer un solo error, aunque ahora esté comenzando a equivocarse. El segundo porque le puso salero y corazón, lo cual suele ser casi siempre una combinación ganadora.

Tampoco ayuda a Dani su “más uno”, más triste y negativa que nunca, a remolque siempre de los demás y víctima de su propia maldición. Ahora, como cuenta la viñeta de hoy (posiblemente última de la temporada) puede ser Dani víctima de esa maldición, precisamente el único aliado de Ari que había evitado la expulsión. Su papel de secundario puede confirmarse en el momento final.

Tira cómica

Por JBeVeCheva Producciones

Moleskine del gato

Aunque habría mil cosas que comentar selecciono de mi agenda un asunto que ha sido objeto de comentarios desde hace días por parte de la comunidad de seguidores del programa en Internet. Dice la madre de Hugo que no fue a plató porque Mercedes Milá dijo que no habría más expulsiones. Por esa misma razón han protestado muchos seguidores, lo cual me sorprende. Salir de la casa no significa ser expulsado. Si así fuera, los ganadores también serían expulsados, aunque tengan el privilegio de ser los últimos en salir.

Este no será el primer año que haya cuatro finalistas. En la octava edición ya los hubo, lo cual se resolvió con un programa el día previo a la final, en el cual salió de la casa Pulpillo, el menos votado. En la casa recuerdan mucho a ese concursante como ejemplo de haber quedado clasificado en cuarta posición, aunque su caso fue distinto a la mayoría. El cuarto suele ser el último expulsado con los votos de la audiencia votante. Sin embargo, ya entonces señaló este gato comentarista que Pulpillo salía de la casa sin que nadie hubiera votado para expulsarle.

Al año siguiente, en la novena edición, hubo cuatro finalistas que en realidad eran cinco personas puesto que las gemelas de Los Palacios concursaban como una sola. Ese caso fue distinto porque la final tuvo lugar con todos en la casa. Cuento todo esto porque puede dar una idea de lo que puede pasar este año. Tal vez puede repetirse lo de Pulpillo, con una final dividida en dos galas, saliendo el cuarto en la primera y los otros tres en la final. A saber si será así o todo lo contrario.

En todo caso, la vuelta de tuerca dada al programa esta temporada hace que los seis últimos concursantes que quedaban en la casa la noche que fue expulsada Ari tengan el privilegio de no ser nunca expulsados. Hugo, el sexto clasificado, salió de la casa el jueves pasado, pero no fue expulsado. Nadie votó para echarle, simplemente tuvo menos votos que las otras dos candidatas a finalista.

Dejo viñeta de humor sobre Ari y su maldición, como siempre por JBeVeCheva Producciones. Y recuerdo que esta noche tenemos una gran fiesta, en la que conoceremos si la cuarta finalista es María o Sindi. Aunque la trama de Noemí y Alessandro seguro que tiene un gran protagonismo, como corresponde a una historia tan truculenta. ¡Como para perdérselo!

18 mayo 2012 a las 10:15 por elgato

Hugo venga la despedida de María aconsejando claridad a Noemí

Hugo no será el cuarto finalistaHugo salió de la casa para enfrentarse a una entrevista en la que descubrió algunas cosas inesperadas. Luego le ofrecieron la oportunidad de despedirse tres veces, con distintos compañeros cada vez. El pobre Hugo ya no sabía bien dónde estaba ni lo que debía hacer. Por no saberlo ni siquiera Mercedes tenía muy claro lo que iba a pasar, terminando con unas palabras que me hicieron reír como hacía mucho tiempo: “GH 12+1 ha dado ya todas las vueltas porque si no yo ya me voy, vomito y me tiro al suelo”.

Imposible responder la única pregunta que le dejaba hacer a Hugo la presentadora. Este quería saber cuándo terminará esto, pero eso es una incógnita sin despejar todavía. Tras la gloriosa frase que acabo de entrecomillar preguntaba Milá si María y Sindi, que siguen siendo aspirantes a la cuarta plaza de finalista, se quedaban solas en el loft. Cuando el director de gala le respondía que sí repreguntaba que hasta cuándo y ahí vino otra respuesta no del todo resolutiva. Decía la presentadora: “¿Hasta la próxima gala? Claro, como no sabemos cuando será la próxima gala”.

De forma que vivimos en una permanente incógnita que nos tiene al borde del vómito, cuando no a punto de pedir el ingreso en la López Ibor. Estas dudas hacen que ver la gala sea más divertido, aunque también se hace un poco más cuesta arriba en ocasiones. Anoche los más fieles, aquellos capaces de llegar hasta el final, tuvimos nuestro premio. La gala de la falsa final (final fake) no iba a merecer figurar en las primeras filas de las vitrinas que guardan los mejores programas de estas doce ediciones más una, hasta que Hugo reclamó su parcela de protagonismo y soltó su bombazo. A la tercera despedida llegó la definitiva. Hugo vengaba la reacción de Noemí en la despedida de María. Sospecho que también se estaba vengando de otras cosas vistas durante su entrevista.

Me da vueltas la cabeza tras una noche de pesadillas apretadas en las dos o tres horas que he podido dormir. Anoche Julia llegó a ser trending topic (uno de los temas del momento en una popular red social de Internet). Los fantasmas apoderándose de uno de los codiciados primeros puestos entre lo más comentado en la red. Esto se merece un “oh” más grande, que decían en un famoso concurso que cumple años ahora. Menos mal que la gala había sido mucho menos cruel para los supuestos finalistas de lo que muchos se habían temido. El programa lo resolvió bien, y en medio de un importante desconcierto general ni Hugo (el único descabalgado de la final verdadera) ni Pipi y María se lo tomaban mal.

No sé si estoy siendo demasiado puntilloso en observar que Sindi reaccionó peor que María. El buen carácter de esta es envidiable y desde el minuto uno sonreía aceptando de buen grado la broma. Ni siquiera se cumplía mi previsión de que primero se enfadarían y un rato más tarde les haría gracia. María estuvo riendo desde el primer momento, lo cual la hace más adorable ante mis ojos de analista cansado y divertido. Igual estoy bajando la guardia demasiado, pero la gala de anoche no me enfadó nada sino que más bien me divirtió. Lo siento por los puristas del programa, que posiblemente no toleran que este se convierta en una especie de comedia de enredo, de esas que aprovechan un escenario lleno de puertas para provocar la hilaridad del espectador con entradas y salidas de personajes. En eso estamos, ¿y qué?

Si uno consigue relajarse, termina asistiendo a un programa vivo, que evoluciona para bien o para mal a cada paso. Muchas veces se nota que las decisiones se van tomando sobre la marcha, incluso en medio del propio programa. Siempre se ha dicho que el programa tiene un férreo guion que marca con precisión los tiempos y se sigue religiosamente. Mi fantasía me hace imaginar que a ese guion se le introducen morcillas, como hace Mercedes en medio de los textos del cue muchas veces. Sin ir más lejos, me inclino a pensar que la última despedida de Hugo anoche fue improvisada al ver el interés que podía despertar su enfrentamiento con ‘conejito y conejera’ Noemí.

Hugo tuvo la suerte de ver aquello que estuvo vedado a Pepe, no fuera a ser que no eligiese a Noemí se lo dijesen sus amigos, su señor padre o el sursumcorda. ¿El recuento de ofensas? Es posible que me olvide de algunas pero puedo intuir la que más le afectó a Hugo. Recordemos que hace unos días discutió con María porque él seguía creyendo en la buena intención de Noemí en su reacción durante la despedida de María (el famoso “Cuida tú a Juilia”). Estuvo a punto de defenderlo incluso al comienzo de su entrevista.

Las imágenes le hicieron darse cuenta de su error. Ver a Noe hablando en el ‘confe’ de su “lapsus de maldad” (sigue utilizando este término y lo del coágulo en sus dispersas y, por lo general, poco coherentes argumentaciones) le hizo sentir ridículo. Empiezo a pensar que no hay peor venganza que aquella provocada por el sentimiento de ridículo en el ser humano. A Aless le dolió tanto la ofensa del engaño como sentir que había estado haciendo el ridículo durante meses, ignorando algo que la audiencia en pleno conocía. Anoche le pasaba lo mismo a Hugo, quien descubrió la auténtica intención de aquella despedida.

Hugo vengó una despedida con otra, utilizando para ello la información que el programa le había procurado. Insisto en que no fue esa la única ofensa sino que estuvo acompañada de unas cuantas más. Por ejemplo, descubrir meses más tarde que mientras Noemí le intentaba parar su impulso hacia María estaba animando a esta con la filosofía del Carpe Diem. ¿Por qué les decía cosas diferentes a uno y otro? El rostro del de la Vall d’Aran era todo un poema cuando veía esas imágenes.

En su despedida a los “más uno”, que hacía la tercera de la noche, Noemí pensó que todo venía porque le habían puesto las imágenes de Brasil, aunque luego optó por el disimulo y durante la cena decía no saber por dónde venían los tiros. En algún momento durante la madrugada he llegado a temer en una nueva reedición del fenómeno “play maleting”, pero luego caí en que no tiene maleta. Más bien hizo un temprano “play caming”, que en otras ocasiones era el paso previo, aunque en este puede que algún calmante le ayudase a conciliar el sueño.

No solo lo de Rafa-Fael provocó la despedida de Hugo a Noemí. Ya digo que otras ofensas la justificaban tanto o más. “Que lo pases muy bien, y que… que digas las cosas un poquito más claras, Noe. De consejo”, le dijo exactamente el ‘papi’ a ‘Chita’. Este otro mosquetero tiraba con bala y acertaba en la diana. Si tengo que destacar solamente una cosa de ese momento es que todos quedaron inmóviles como estatuas de sal excepto Alessandro.

Rodeado de compañeros que emulaban a la mujer de Lot (personaje bíblico que se convirtió en estatua de sal como castigo a su curiosidad), el italiano aplaudía con energía inusitada. No sé si esto cuadra mucho con lo dicho por Aless en la conversación que tuvieron entre ambos el día anterior. Recordemos que llegó a sugerir que tal vez la hubiera elegido como “más uno” si hubiera tenido más información.

Escenas

La imagen es definitiva y refleja lo que digo. Todos inmóviles a lo mujer de Lot (que era hijo de Arán, todo cuadra) y Alessandro desgastando las palmas de sus manos con los aplausos. El bombazo de Hugo parecía amplificado por esas palmas. Por otra parte, el aplaudidor estaba recibiendo una información clave para valorar si le conviene emprender un camino de acercamiento progresivo a Noemí. Una progresión que no puede demorarse mucho porque todos sospechamos que a pesar de las maniobras de despiste el final está cerca.

La charla de la que hablo, que no quise comentar ayer porque apenas se vio en el directo aunque no fue reservada para la gala (en contra de lo dicho por una colaboradora del debate) porque la vimos ampliamente recogida también en el resumen, pudo estar condicionada por uno de esos elementos que de forma interna o externa hacen permeable el encierro. El factor que se ha convertido en definitivo desde la primera edición es el de los gritos procedentes del exterior.

Recuerdo que ya entonces les llegó a entrar una pelota de tenis con cierto mensaje ofensivo para una concursante (si no recuerdo mal decía algo así como que Vanessa tenía cara de caballo). En la novena edición les llegó una información importante sobre Amor (“tiene rabo”, dijeron). La técnica se ha depurado tanto que ahora hasta llevan megáfono, convirtiéndose este artilugio en uno de los protagonistas de esta edición. Pues bien, esa conversación estuvo condicionada por esos mensajes procedentes de fuera porque Alessandro escuchó palabras de ánimo para Noemí. Incluso durante la conversación el ‘súper’ se veía obligado a poner la música para intentar tapar el vocerío.

Entre hacer caso al mensaje de un exaltado con tiempo y ganas de subir la colina que conduce a la casa más famosa de Guadalix o a su amigo Hugo, no me cabe la más mínima duda de que Alessandro optará por este último. Ya lo hizo anoche con su ostensible reacción, ese aplauso entusiasta que tenía infinitamente más fuerza que las palabras del amigo. Ignoro si Noemí llegó a darse cuenta, aunque imagino que sí. En ese caso, más que las palabras le tuvo que doler tal reacción.

Así culminaba Hugo una entrevista en la que tuve la misma sensación que me ha producido este concursante durante cuatro meses. A ratos me gusta y otras no tanto. Su poca transparencia y un carácter algo cambiante y dubitativo me hacen dudar siempre. En su haber debo apuntar que descubrió mucho antes que este gato torpe la auténtica personalidad de Dani. Es verdaderamente sorprendente que Hugo esté en la calle y Dani aspirando a ganar. Se equivocó en las formas, pero supo ver como nadie la mala intención de ese concursante, cuyas graves ofensas del miércoles no tuvieron reflejo alguno en la gala de anoche. Eso sí, sus numeritos montados para ser protagonista de vídeos divertidos con Ari sí que tuvieron su sitio.

No sé si beneficia o perjudica a Hugo que durante su entrevista se mostrase aparentemente más dispuesto a pedir árnica a Julia para retomar su relación que a considerar la posibilidad de seguir con María. También en esto va un poco dando tumbos, aunque algo tiene este tipo que me hace confiar en él. Creo en su sinceridad cuando afronta, ya sea de forma íntima o en la entrevista de anoche, su propia encrucijada amorosa. Digo esto como preámbulo a lo que quiero comentar a continuación.

Creo que la entrevista de anoche y su bombazo en la despedida con Noemí, tanto como su apoyo a Alessandro, benefician mucho a María. Aparte de que algunos votos para Hugo (que obtuvo un 10.2% de votos) se desviarán a partir de ahora a María, anoche Hugo hizo, sin saberlo, mucho más que nunca por la jerezana. No creo en absoluto que fuera su intención pero ahora veo mucho más fácil que María pueda llegar a ser la cuarta finalista. Para el espectáculo nada mejor que el lunes entrase en la casa Hugo como “más uno” de María. Con ello se abren dos frentes al mismo tiempo.

Por un lado, Hugo se reencuentra con María tras haber visto sus fotos en la revista de siempre y tener contacto con el mundo exterior, donde es posible que tenga algún tipo de información sobre Julia, concursante fantasma de este año. Aunque el mayor interés no está ahí sino en enfrentarse a Noemí, a quien deberá dar explicaciones sobre sus palabras. Y al mismo tiempo es muy posible que le pida a la ‘conejito y conejera’ que le explique por qué también le engañó repetidamente.

Hugo se ha convertido desde anoche en una bomba de relojería. Pepe se quedó anoche perplejo cuando escuchaba que le decía a Noe: “Ahora estás con Pepe, ¿no?”. A Alessandro le interesará saber si para su conveniencia debe caminar en la dirección de una aproximación o justo todo lo contrario. Para Dani no sería una buena noticia en ningún caso. Y con Marta limó asperazas anoche en la misma medida que dejaba un poco mosqueada a Ari. ¿Alguien será capaz de no desear que Hugo vuelva a la casa?

Los porcentajes de voto pueden aproximarse mucho entre Sindi y María. Ya lo estamos comprobando en nuestra encuesta, casi empatada en los dos mil primeros votos. Sindi tiene muy poco que aportar ya, mucho menos si elige a Sergio o Cristian, sus dos presumibles opciones. Sin embargo, la vuelta de María y Hugo no puede sugerirme un final más animado. No solo porque para Noemí sería la tercera vez que viera entrar a María, para su completa desgracia, sino por todo lo comentado sobre su muy seguro “más uno”.

Hablaba de factores externos e internos que aportan información. Anoche nos enteramos de uno interno desconocido hasta ese momento. Parece que Sindi vio en el monitor del ‘confe’ de la casa grande una imagen en la que aparecían en el loft Pepe, Dani y Marta. No sé cómo interpretaría esa información, pero está claro que las aspirantes a finalistas están tan contaminadas por esto (Sindi esperó hasta esta madrugada para compartirlo con María) como desorientadas por tanto darle la vuelta a todo.

Moleskine del gato

Solo dos apuntes y un agradecimiento. Empiezo por esto último. Muchas gracias a Kiko Hernández por las cariñosas palabras de ayer en su confesionario. Siempre se agradece, pero más aún en esta dichosa semanita. Te debo una.

Uno de esos apuntes está rescatado páginas atrás de mi agenda y es la respuesta de Marta cuando Noemí contaba que había hecho unos CD en los que se recogían momentos censurables de sus compañeros, o algo así. La verdad es que me pareció todo tan surrealista que he terminado olvidando los detalles. Si tenemos en cuenta el moreno de su piel y su afición por copiar CD terminaré pensando que su baja médica ha sido más corta de lo que suponemos. El ‘top manta’ de Noemí queda inaugurado, y Marta ya tiene pensado el destino que le va a dedicar a su copia. “Lo colgaré en el balcón para espantar a las palomas”, le dijo. Y la dejó sin palabras.

Lo otro es una conversación digna de Tono y Mihura, maestros del teatro surrealista español. Hablaban Sindi y María de madrugada, proporcionando este momento sin igual:

María: “Lo que no hay en esta casa es radio”
Sindi: “Ni en la otra casa tampoco”
María: “¿Qué otra casa?”

No puedo más. ¿Ingresos de la López Ibor? Buenos días. ¿Alguna plaza libre? Es urgente. Gracias.

17 mayo 2012 a las 10:10 por elgato

Alessandro, ningún error

AlessandroComienzo hoy la habitual serie de daguerrotipos, mi particular análisis de los finalistas. Como está visto le toca a Alessandro, el primero en proclamarse como tal. Eso será un poco más adelante. Antes me veo obligado a comentar alguna cosa de lo sucedido en las últimas horas fundamentalmente en el loft, puesto que la casa antigua (la fetén, la de siempre, la de la virgen de Candelaria… ah, no, espera) parece congelada en espera de lo que suceda esta noche, que ellos no esperan en absoluto.

La falsa final de esta noche devolverá a una realidad vedada hasta ahora tanto a Sindi como a María y Hugo. Todo indica que será la primera quien complete el cuarteto finalista, aunque personalmente preferiría que fuese María, una concursante incapaz de ser mala cuyo buen carácter me ha conquistado cada día. Cierto que no está llamada a grandes protagonismos, aunque si las circunstancias hubieran sido otras su papel en el concurso podría haber destacado más. Le ha faltado una pareja que la hiciera brillar, lo cual no ha conseguido Hugo, o bien una confidente capaz de que viéramos otra María más comprometida y activa.

En el fondo del programa de hoy está una gran mentira. Los concursantes se creen finalistas y descubrirán que solo uno de ellos lo es, debiendo sumarse a quienes para ellos son los tres últimos expulsados. No está mal lo de hacer esta especie de homenaje a la mentira, protagonista importante de la edición gracias a Noemí. Lo que para algunos es una crueldad no pasa de broma pesada, como decía Mercedes Milá es como un gran ‘Inocente, inocente’, recordado programa basado en el viejo formato de la cámara oculta (candid camera para los americanos).

He de confesar que no me gustan nada las bromas pesadas. Siempre he detestado las inocentadas que en algunos grupos forman parte de cierto ritual macabro, como es el caso de los colegios mayores y otros. Por ese lado me desagrada esta final. También porque esto hace que se le dé valor al engaño en un programa que para muchos es ejemplarizante y susceptible de imitación. Pero bien mirado, tampoco conviene dramatizar. De los tres concursantes engañados, uno será recompensado con un puesto en la final y los otros dos es previsible que tras cierto enojo inicial terminarán riéndose de su propia inocencia.

Sobre lo ocurrido en el loft, decía que estoy obligado a comentarlo porque voy sintiendo cada día un mayor rechazo a lo que veo. Este final de edición está dañando mi salud mental al tiempo que taladra mi conciencia y pone a prueba mis nervios. El principal responsable de esto es ese Dani presentado como un finalista modélico y a quien cada día veo más la mala intención de provocar el desgaste psicológico de quien él considera su máximo oponente. Este no es otro que un Pepe Flores paciente, que no se deja provocar por un niñato. Estoy seguro de que ya adivinó sus aviesas intenciones.

Lo que pretende Daniel Santos es que Pepe pierda los nervios. Su única opción de ganar este concurso es provocar le expulsión del contrario. Su destino es ser un segundón, y se está comportando de la peor forma posible en ese papel. Podría terminar recordado como quedó retratado injustamente en la gala donde le hacían saber que era el segundo finalista, pero tal forma de tensar la cuerda hará que muchos terminen dándome la razón en el análisis que hice del personaje hace ya muchos días.

Las cosas ayer pasaron de castaño oscuro. Es su opción en el juego, pero resulta suficientemente sucia como para que alguien le alertase. La cuerda no puede tensarse todo lo que se desee. El programa tiene unas reglas que con frecuencia se pasan por alto. Que Dani llame “pederasta” a Pepe es más de lo que se debería tolerar a un concursante. Lamento decir esto, sobre todo porque no será la primera vez que escribo algo parecido en esta edición, pero en muchas ediciones de Big Brother en el mundo un concursante sería inmediatamente expulsado por esta razón.

Como hora y media de machaque a Pepe, burlándose de Mary Joy y sumando ofensas. Haciendo recuento se pudo escuchar que Dani llamaba a Pepe: gilipollas, imbécil, tonto o ese pederasta tan dañino como intolerable. Este listillo aún no había entrado en la casa cuando Noemí sugirió, hablando con Hugo, esto mismo de Pepe. Se basaba en algo tal baladí como que siempre estaba rodeado de mujeres jóvenes. Si la envidia fuera tiña cuántos tiñosos habría. Ahora recupera ese hilo abierto precisamente por la “más uno” de Pepe. Y es que Dani no da puntada sin hilo, aunque lo suyo más que puntadas son auténticas putadas. Con perdón.

Ya lo decía Marta anoche, cuando pudo volver a hablar después de una hora en la que se ganó comer pescado por permanecer en completo silencio. En ese estado pudo apreciar lo insoportable que es Dani, según su confesión. “Yo soy igual, nunca escucho a los demás. Ahora que lo he hecho, me doy cuenta. ¡Qué mal lo he pasado!”, decía. Personalmente ya he pasado esa fase de parecerme un tipo insoportablemente pesado, ahora me parece directamente un ser maleducado y dañino, lo más tóxico que ha pasado por esa casa en mucho tiempo. Un sucio tramposo incapaz de jugar con deportividad y confiar en su personalidad para ganar el concurso.

Me cansan sus vídeos con gracietas permanentes, para lo cual cuenta con la complicidad de Ari. Me sobrepasa que intente poner en una situación máxima de tensión a su principal enemigo en el juego. Me solivianta la desvergüenza con la que hace todo, a riesgo de que aquí fuera nos demos cuenta de su repugnante estrategia. No miento si digo que pocas veces un finalista me ha parecido tan despreciable en el modo de enfrentarse a este momento final, que aún no sabemos con precisión cuándo llegará, mucho menos ahora que la gran esperanza blanca (‘blanquérrima’ y cantarina) de la competencia ya no irá los lunes sino los miércoles.

El caso de Dani es singular, pero no único. El nivel de contaminación de los concursantes es tal que hace perder la gracia a esta fase final del programa. Lo tradicional es que los mayores enemigos terminen teniendo una buena relación obligada por la poca compañía de la que pueden disfrutar las dos últimas semanas del programa. Es esa la hora de enterrar las hachas de guerra y recordar con nostalgia lo vivido. Es una gozada ver en esos momentos cómo el filtro de la memoria es generoso y tiende a recordar con cariño lo sucedido, incluso tratándose de momentos difíciles.

No está pasando así este año. El recuerdo es rencoroso y adolece de un resentimiento importante. Se está utilizando la memoria como arma contra el enemigo. Mal va una sociedad incapaz de asumir su pasado y dejar de removerlo contra los demás. Es culpa de la mecánica de este final de edición, con concursantes resabiados que han recibido hasta este momento muchísima información, unos porque estuvieron viviendo fuera semanas y otros porque pasaron por plató y se enfrentaron a su propio paso por la casa y, además, han sido convenientemente intoxicados.

Esto hace que ver el directo sirva ahora fundamentalmente para enervar los ánimos del espectador. Comenté ayer que si esto sigue así mi próximo blog tendría que llamarse: ‘Crónicas desde la López Ibor’. Dije hace días que no me sobraba nadie, estando aún por descubrir el loft. Ahora ese espacio que comenzó siendo como un piso de estudiantes se ha convertido en un nido de víboras donde Ari y Noemí critican durante un larguísimo rato (me parecieron horas, aunque no quiero exagerar) a María. El mismo sitio donde Dani va a saco a por Pepe. Si siguen así mucho tiempo va a peligrar mi salud mental, como digo.

Dani

Por JAVIER B.V.

Y ahora sí, voy a por Alessandro.

Daguerrotipos

Alessandro Livi se ha terminado revelando como un concursante casi perfecto. En esta recta final está siendo tocado por la fortuna. Su entrevista como primer finalista estuvo plagada de titulares, dando muestra de gran sensatez y saber estar. Se mantuvo sereno, firme y sin perder la dignidad. Hay que ser de una pasta especial para no dejarse llevar por la ira en momentos como ese. Muy al contrario, rechazó hacer sangre en el asunto de Noemí. Con absoluta sencillez y un sentido común aplastante arrolló por completo a una Noemí que ya iba anulada por el efecto de una inoportuna sobredosis de tila. No se puede hacer mejor.

Visto desde la perspectiva actual su paso por el concurso fue igual que esa intervención final. Dice un dicho gitano que lo que mal empieza mal acaba, aunque todo buen final que se precie debe ir acompañado de una trayectoria de corrección. Alessandro fue un concursante a la sombra de Noemí casi todo el tiempo, aunque la acumulación de aciertos en su gala hace olvidar ese paso un tanto gris. El colofón fue la elección de Marta, incluso el que eligiera como primera opción a David. Intachable elección, que la audiencia hubiera interpretado como un gesto de generosidad.

David decidió abandonar la casa por amor aún teniendo que pagar la conocida indemnización. No se me ocurre mejor manera de compensarlo que convertirlo en “más uno”. Ante la imposibilidad de que tuviera esa segunda oportunidad, Alessandro decide terminar de meterse al público en el bolsillo escogiendo a Marta. Está reservado a los más grandes concursantes el hacer justo aquello que demanda la mayor parte de la audiencia. Este lo ha de ser dado que demostró su capacidad para complacer a propios y extraños.

Una noche de aciertos puede ser de importancia básica, pero de nada hubiera valido si al día siguiente comete la gran equivocación de su vida. Muy al contrario, Alessandro camina firme en cada paso. Ni un error, lo cual comporta especial mérito dada la situación de tensión a la que lleva sometido desde hace diez días. Entremedias llegó este lunes Noemí y su actitud continuó siendo intachable. Ni un mal gesto ni una mala palabra. Al verla entrar por la puerta sonreía. Hay que tener una enorme confianza en uno mismo para tener una reacción como esa. Los últimos días de este concursante merecen un premio. Alessandro se ha convertido en un digno merecedor del título de ganador de Gran Hermano.

Imposible negarle tal valía a un concursante que supera una situación tan difícil sin un solo traspié, y encima acompañado por nuestra Marta. La gran Marta, esa concursante que nos enamoró a muchos. Ella ha sido una acompañante perfecta durante esos primeros tres días que permanecieron solos en el loft. Hubiera dado media vida por tener alguien como Marta a mi lado en los momentos más duros. Si Alessandro no termina siendo el ganador se lleva el premio de haber tenido el acierto de unir su destino al de la alegre Marta. Ese fue un golpe maestro y casi definitivo.

Ni queriendo se pueden hacer grandes reproches a Alessandro. Su paso por la casa fue un ejemplo de convivencia y buena vecindad. Se llevó bien con todos, eludiendo las disputas casi siempre, aunque manteniéndose siempre fiel a sus amigos. Nunca dejó en la estacada a los más afines. Recuerdo la noche en la que Pepe decía verdades como puños en el jardín mientras casi todos escuchaban atentos y solo Noemí se aventuraba a cuestionarle alguna cosa. Alessandro permanecía callado delante de Pepe, pero en cuanto este se marchó al baño intervino para defenderle ante Noemí, diciendo que le gustaría tener la capacidad de análisis de Pepe y lograr expresarse tan bien. Un amigo que habla bien cuando no estás y calla discretamente cuando te tiene delante. ¿Se puede actuar mejor?

Por eso, Alessandro nunca fue un tibio. Poco comprometido tal vez. Y, sobre todo, enemigo de las disputas, lo cual es a menudo interpretado de otro modo. Jamás perdió su independencia de criterio, ni a la hora de nominar ni decidiendo con quién tendría una buena relación. A pesar de ello, se mantuvo siempre leal a sus amigos, como digo. Mantener con tanto acierto ese difícil equilibrio hizo posible que Pepe nunca le reprochase nada. Ambos se convirtieron en grandes amigos, a pesar de cierta escasez de palabras entre ellos. Muy pronto me di cuenta de que aunque con Hugo tuviese una mayor coincidencia de criterios, el corazón de Pepe se había decantado por “el Alexander”.

En su relación con Noemí siempre se mostró sincero, aclarando por activa y por pasiva que no estaba enamorado aunque cada día iba teniendo un sentimiento más profundo hacia ella. Soportó las acusaciones continuas de promiscuidad, no demostradas nunca. El hecho de ser italiano y guapo le convertía para ella en una persona distinta de la que se adivinaba desde aquí fuera. Un baile con Mary Joy le costaba un disgusto, aunque ella podía rozarse con todos los chicos que quería sin mayor problema. Luego llegaría el intercambio brasileño y todo lo que ya sabemos.

Alessandro mostró siempre su cariño a Noemí. Y estuvo ahí en los momentos que debía estar, sobre todo cuando ella empezaba a temblar y balbucir, diciendo que se marchaba del programa. Sus “play maletings” tuvieron en Aless una víctima porque a él le tocaba hacer la maleta y, lo que es mucho más fuerte, deshacerla al día siguiente. Nunca entendí por qué si ella ya estaba recuperada y había superado lo que muchos interpretamos como una rabieta y un capricho no podía ocuparse de sus cosas en lugar de dejarle esa labor al italiano.

Partiendo de que Alessandro no ha cometido un solo error que este gato cronista sea capaz de recordar, es el momento de preguntarse si se puede poner algo en su debe. Sinceramente pienso que sí. No cometió ningún error salvo el de omisión. Un concursante que tiene la ambición de convertirse en ganador no puede ir viendo el tiempo pasar. Permanecer en un segundo plano hasta que se van eliminando fichas del tablero es hacer dejación de su obligación como concursante.

Soy consciente de que Alessandro es así. Su protagonismo estuvo muy limitado por su relación a dos con Noemí, pero también por su tendencia a no entrar en polémicas, delegando casi todo el tiempo en los demás el protagonismo. Por eso durante meses siempre pensé que no era merecedor de ganar este concurso. En definitiva, es un tapado que se destapó demasiado tarde, aunque lo hiciera con la limpieza y perfección señaladas. Por eso pienso que ahora tal vez sea demasiado tarde para darle la vuelta (como reza el eslogan comercial de esta edición) a la percepción que durante tanto tiempo tuvo buena parte de la audiencia sobre este concursante.

Moleskine del gato

Noemí le cuenta a Ari que vio uno de los vídeos de aquellos lejanos aquelarres en los que esta no solamente planeaba su nominación junto a Ochoa y Verónica, sino que incluso llegaban a plantearle a Azucena que si ella también lo hacía se libraría de ser nominada por ellas. ¿Adivina el lector la respuesta de Ariadna Sánchez? No recuerda nada de eso. La memoria es selectiva, pero ¿tanto?

Por otro lado, resulta curioso que Ari sea capaz de perdonar con tanta facilidad a Michael y ponga tantas reticencias en otros casos. También era Noemí quien la sondeaba para saber si había visto fuera lo que dijo el ‘polifantas’ al salir de la casa, acusándola de haber abusado de él aprovechando que estaba sedado por la medicación que recibía, entre otras lindezas. Dijo Ari que se había enterado la misma noche de su salida, que lo habló con él y aunque hay cosas que no le convencieron piensa que es buen chico. Bueno, mejor así, en todo caso.

El momento que más me gustó ayer fue una conversación entre Pepe y Alessandro, a quienes me encanta verles abrazarse con frecuencia y gran franqueza. Le preguntaba Pepe si antes de llegar él y Noe estaba más tranquilo, respondiendo este que no podría negarlo aunque durante toda la semana no paró de darle la vuelta a la cabeza, recordando mil situaciones con ella. Luego hacía Pepe el mismo análisis que le escuché su primera noche en el loft, concluyendo que es la mentira de Noe lo que ha hecho sufrir al italiano.

Me alucina que con tan poca información y tanta premura sea capaz Pepe de dar tanto en el clavo, con análisis certeros repletos de sentido común. Es, tal vez, lo que más me fascina del personaje. Una de las razones por las que deseo su triunfo en el concurso, algo que parece sorprender a algunos enemigos de la libertad de expresión. En realidad, lo que más me gustó fue la pregunta en la que Pepe quería que Aless le dijera si valoraba como más importante el daño que le ha hecho el engaño de Noemí o la imagen que él había proyectado en el exterior. La respuesta fue igualmente buena: “Por mi imagen estoy tranquilo, lo que me ha dañado es el engaño”. Evidentísimo.

De la conversación entre Noemí y Alessandro ayer poco pudimos ver, por lo cual no me aventuro a comentar hasta tener una mayor base. En el debate de anoche escuché celebrar que se reserven imágenes del directo para que sean ofrecidas por las galas. Con ese monumento a la estulticia lo dejo por hoy.

Los porcentajes ciegos conocidos anoche son: 65.7 22.6 y 11,7 por ciento. Ahí arriba queda la caricatura de Dani, obra del inconmensurable Javier B.V. Comienza la cuenta atrás hasta la hora de esa final fake que será para todos una sorpresa, como siempre de la mano maestra de mi querida Mercedes. Mañana lo comentaremos.